Capítulo I - Lo importante de un nombre
Mucho tiempo atrás Kronos el dios de la ira, observaba al humano cómo se regocijaba en alegría, veía como disfrutaban de la vida, solo observaba el mundo apartado de los otros dioses, atrapado en su prisión encadenado, siendo torturado y siendo comida para infinidad de bestias, solo anhelando la libertad, pero los dioses no podían permitirlo, si llegaba a pisar el suelo sería el fin de la paz tanto para los humanos como para los dioses.
Un día una niña perdida llega a la prisión, tenía el cabello blanco como la nieve y los ojos del color carmesí, vestía harapos y estaba completamente sucia, Kronos sin saber cómo llego ahí, dudoso, le hace una pregunta simple - ¿Cómo es el mundo allá fuera?
La niña sin siquiera atemorizarse por ver a un ser gigante hablándole, ella sonriendo le contesta- es muy hermoso, las flores tienen muchos colores, las estrellas iluminan el cielo como si fueran lámparas y hay vistas que sientes que estas tocando el cielo.
Por primera vez Kronos se alegró en mucho tiempo gracias al ver a la niña hablar, imaginar tales maravillas le dio paz, pero él sabía que la niña no podía quedarse, los dioses podían llegar en cualquier momento a ver su estado, Kronos le dice a la niña que vuelva dentro de siete días para seguir hablando.
siete días después como acordaron llego la niña, Kronos inclinándose para saludar, raros comportamientos de un dios a un humano dirían algunos, pero a él no le importaba - hola niñita mi nombre es Kronos ¿Cuál es el tuyo?
Niña sin saber de qué es lo que habla se siente en el suelo de aquella cueva y con algo de curiosidad le pregunta - ¿Qué es un nombre?
Kronos confundido al ver que la niña no sabía siquiera que era un nombre, el trata de explicarle de manera que ella pudiera entender y mira alrededor y decide dirigir su mirada a un pequeña roca.
- eso que está ahí ¿Qué es? – ella gira la cabeza para ver qué es y al mirarla no duda en responder - es una roca.
Kronos con tono afirmativo le sonríe y habla- exacto, roca es su nombre, los nombres es aquella cosa con la que se nos puede llamar, nos da un significado, algunos incluso pueden describir a una persona.
Ella emocionada al saber que es un nombre le pide al dios si le podría dar uno, el dios acepta, pero no se le ocurría nada y al mirarla de nuevo sonríe y empieza a hablar mirando la entrada a la cueva - Yume Doragon, el sueño del dragón, sueño porque me has traído cosas con las que soñar, dragón porque estas en la prisión de Kronos oculta en la montaña más alta donde solo un dragón y un dios podría llegar, eso significa.
Yume alegre por su nuevo nombre lo mira con una sonrisa enorme y le dice - es un nombre muy bonito- esa sonrisa de le quedo a Kronos grabada en el pecho, eso era una sonrisa que nunca iba a poder olvidar.
Kronos pensando un poco en el nombre se pone a pensar y le hace una pregunta- por cierto ¿cómo es que has llegado hasta aquí? – ella con toda la inocencia del mundo le dice – pues trataba de cazar un conejo para comer y se metió en un agujero en la base de esta montaña y lo seguí, y me arrastre tanto que termine llegando a unas escaleras que se dirigen hacia aquí.
Kronos no pudo contener la risa, tanto que de la risa le salían las lágrimas y lo único que se le ocurrió decir- entonces tendré que cambiarte el nombre a alguno especie de topo- ella haciendo pucheros diciendo que se va a quedar con su nombre y enojándose por las burlas haciendo que Kronos se ría aún más, entonces Kronos habla- ¿me puedes contar más sobre el mundo?
Y ella con su enorme sonrisa le responde con una sola palabra- claro.