traidor en las sombras (oneshot)
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TRAIDOR EN LAS SOMBRAS

En los confines de un reino olvidado por el tiempo, en lo más profundo de una cueva envuelta en sombras, yacía un antiguo dragón. Su cuerpo imponente reposaba sobre montones de tesoros centelleantes: montañas de oro, gemas preciosas y artefactos ancestrales. Este era Drak’thar, el guardián de la fortuna más grande jamás vista, pero también era el guardián de un doloroso secreto.
Había sido hace eones cuando Drak’thar conoció a su compañera, una hermosa dragona de escamas relucientes y ojos brillantes como estrellas. Juntos, habían construido su guarida y acumulado riquezas inimaginables. Pero en su corazón, Drak’thar sabía que el amor era frágil, y que incluso los lazos más fuertes podían ser quebrantados por la codicia y la traición.
La historia de Drak’thar comenzó mucho antes de su encuentro con su esposa. En los albores del tiempo, cuando los dioses forjaban el mundo, él era solo un joven dragón, ansioso por explorar el vasto universo que se extendía ante él. Su sed de conocimiento lo llevó a descubrir tesoros ocultos y secretos antiguos, ganándose una reputación como un buscador de tesoros sin igual.
Fue durante una de sus expediciones que conoció a su futura esposa, una dragona de belleza incomparable y habilidades mágicas extraordinarias. Su unión fue rápida, y juntos se sumergieron en la búsqueda de tesoros y conocimientos aún más grandes. Durante siglos, su amor creció y se fortaleció, y parecía que nada podría separarlos.
Sin embargo, el destino es caprichoso, y la traición acecha en las sombras incluso en los lugares más brillantes. Drak’thar comenzó a notar cambios en el comportamiento de su esposa, pequeñas grietas en la fachada de su amor perfecto. Pero fue solo cuando descubrió su oscuro secreto que el mundo de Drak’thar se desmoronó a su alrededor.
Un día, mientras exploraba los rincones más remotos de su guarida, Drak’thar descubrió un pasadizo secreto que llevaba a una cámara oculta. Allí, encontró a su esposa, rodeada de tesoros que habían desaparecido de su propia colección. Con el corazón destrozado, Drak’thar se dio cuenta de que su amada lo había traicionado por la codicia, robando de él para satisfacer su propia avaricia.
La ira y la traición se mezclaron en el corazón de Drak’thar, consumiéndolo con un fuego ardiente. Se enfrentó a su esposa con una mirada llena de dolor y decepción, pero ella simplemente se encogió de hombros con indiferencia, revelando su verdadera naturaleza egoísta.
Sin una palabra, Drak’thar abandonó la guarida que una vez compartió con su esposa, dejando atrás su tesoro y su amor perdido. Se retiró a la cueva más profunda que pudo encontrar, lejos de la vista de los demás, para lamentar su pérdida y jurar venganza contra aquellos que lo habían traicionado.
Desde entonces, Drak’thar se convirtió en una figura solitaria y sombría, un guardián solitario de un tesoro que ya no le traía alegría. Pasaron siglos, milenios incluso, y el mundo cambió a su alrededor, pero Drak’thar permaneció inmutable en su dolor y su ira.
Pero incluso en su aislamiento, los susurros del mundo exterior llegaron a sus oídos. Rumores de batallas entre reinos, de héroes que desafiaban a dragones y saqueaban sus guaridas, comenzaron a circular. Drak’thar se negó a involucrarse, demasiado absorto en su propio sufrimiento para prestar atención a los problemas de los demás.
Sin embargo, un día, un grupo de aventureros audaces se aventuró en la cueva de Drak’thar, atraídos por las historias de su inmenso tesoro. Drak’thar los enfrentó con una furia desatada, pero incluso su poder inmenso no pudo detener a los intrusos determinados.
La batalla fue feroz y despiadada, con Drak’thar luchando con todas sus fuerzas para proteger lo último que le quedaba. Pero al final, fue derrotado, su cuerpo caído y su orgullo destrozado. Los aventureros saquearon su guarida, llevándose consigo lo que quedaba de su tesoro, dejando a Drak’thar solo en la oscuridad una vez más.
Y así, el antiguo dragón yacía en silencio en su cueva, su cuerpo herido y su alma destrozada. La traición de aquellos a quienes amaba lo había llevado al borde del abismo, y ahora, solo la oscuridad lo esperaba en el otro lado. En su último aliento, Drak’thar susurró un juramento de venganza, jurando perseguir a aquellos que lo habían traicionado hasta el fin de los tiempos.
Pero incluso mientras su voz se desvanecía en la oscuridad, Drak’thar sabía que la venganza no traería consuelo a su alma atormentada. En su corazón, solo quedaba el vacío, un recordatorio constante de la traición que había consumido todo lo que amaba. Y así, en la cueva oscura y silenciosa, el antiguo dragón cerró los ojos, dejando que la oscuridad lo envolviera en su abrazo final.
fin.
