Amantes Enfermos.

Summary

Hades es un médico forense que tras ver varios cadáveres con el mismo modus operandi, llegó a la conclusión de que está tratando con un asesino en serie...

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1.


Especial de Halloween atrasado 2023.



Advertencias.


†Mención de muerte y asesino en serie.

†Si no te gusta, no lo leas y ya. ¡Ushcále!

†Habeel.


—¿Y cómo murió? —un albino de ojos violetas con lo que parecía ser una credencial se acercó al lugar rodeado por la cinta amarilla de la policía.


—Desangrada. Dos cortes en la garganta, uno en cada muñeca. Su cabeza estaba separada del cuerpo como en los últimos tres homicidios —agregó Adamas mientras fotografíaba a la víctima. Ambos eran hermanos —. Aún no se ha confirmado la identidad de la chica… pero tenía un hermoso cuerpo ¿Cuánto apuestas a qué era modelo? —agregó en un tono burlón.


—¿Según cuál crees que sea la hora de su muerte? —Hades rodó los ojos, no podía creer que su propio hermano se burlara así de la víctima


—Al rededor de las 12 ó 1 AM… —informó para después dejar su cámara de lado —. La revisamos antes de que te aparecieras… no fue ultrajada. Y aunque haya dado batalla, no hay ADN en sus uñas para guiarnos… a este tipo le gusta desnudarlas, asesinar… y como firma les corta la cabeza… en lo personal… creo que está loco y no le gusta el contacto humano… quiero decir ¡Mírala! —señaló con ambas manos al cadáver —. Era una chica joven y hermosa ¡¿Y el maníaco qué hizo?! ¡Solo la mató! —gritó.


—Ya, ya. Qué no te escuche la policía… ó podrían llevarte a prisión por tus pensamientos extraños —Adamas bufó ¿Acaso a su hermano no le parecía que la chica tenía un cuerpo súper atractivo? —. ¿Qué más hallaste? —Adamas le entregó una bolsa transparente con cierre. Hades abrió los ojos como platos, además de la chica sin vida, el sujeto le había dejado lo que parecía ser una nota.


—La encontramos encima del pecho de la chica…


"Estamos a punto de conocernos" es lo que decía el papel. Aunque Adamas estaba muy extrañado, Hades no, no era la primera nota que veía en un cadáver con el mismo modus operandi, en los otros tres, ya había visto papeles similares, solamente que no estaban afuera del cuerpo de la víctima, si no que, muy dentro de él. Este asesino le gustaba matar súper modelos y mujeres realmente atractivas.  Aunque siempre era igual, aunque sus víctimas eran muy hermosas, ese sujeto no las tocaba, al parecer sentía más placer al verlas desnudas y quitarles la cabeza.


—Bien, solo encárgate de confirmar la identidad de la chica… —y después de decir aquello, se alejó de la escena del crimen, que en realidad era debajo de un puente.


Hades suspiró con pesadez al estar sentado en el laboratorio, estaba usando el microscopio para examinar la nota y encontrar aunque sea una huella del perpetrador, lo que fuese, un cabello. Nada. No había nada, desde hace semanas no podía dormir, no desde que apareció un maldito loco en la ciudad que comenzó a matar a chicas a mitad de la noche para luego desnudarlas y  quitarles la cabeza. Sin duda lo estaba matando el estrés, sin mencionar que, el sujeto siempre dejaba notas. Bueno, siempre supo que ser forense no sería fácil, pero esto, esto ya era el colmo.


Su primera nota fue: "Hola ¿Quieres divertirte conmigo?" La segunda fue "No fue tan divertido la última vez para ninguno de los dos, tal vez lo volveremos a intentar otra vez". La tercera era algo cómo: "Me gustaría conocerte en persona, creo que eres increíble" al principio creyó que esas notas las había puesto con el único propósito de burlarse de su víctima, pero al parecer, no era así, sentía que se estaba burlando de él y de todo el departamento de policía.


—Él solo quiere divertirse… —habló Hades al alejar la cara del microscopio. Eran casi las doce, ese sujeto solo mataba una vez a la semana, y siempre encontraban el cuerpo a la misma hora

: 8 AM. Sin mencionar que siempre eran lugares solitarios donde casi nunca pasaba gente—. ¿Por qué no consigues otro pasatiempo que este? —gruñó Hades, tenía que encontrar al responsable y acabar con todo esto ya, de una vez por todas, por su bien mental y por el bien de la ciudad. Esta era la cuarta víctima, y por lo que veía, también era la última del mes… —. Solo espero que se aburra pronto, porque sí no, si lo llego a encontrar… lo tendré que matar… —susurró el albino con la bata blanca.


—Irene Palati… —habló Adamas mientras veía a su hermano llegar a la nueva escena del crimen, ya había pasado una semana desde lo sucedido con la última chica —. Mismo modus operandi, con la excepción de que esta vez el desgraciado si dejó sus pertenencias… según dicen los testigos, era una estriper… confirmado, el tipo no solo mata super modelos, las mata porque son atractivas… y como siempre…. dejó su nota —y diciendo esto le entregó una bolsa transparente a su hermano. "De verdad me muero por conocerte" confirmado, no era una burla para la víctima, era una burla para él ¿Es que este sujeto no se cansaba? Y además ¿Desde cuando tenía un admirador?


—Volteala… —habló Adamas al ver que su hermano había arrugado la frente. El albino obedeció y le dió vuelta a la bolsa de evidencia "28-10-06"  el albino abrió los ojos como platos  al ver la fecha ¿Cómo es que ese maldito lo sabía? Esa fecha era muy importante para él, para el albino, fue la primera vez que a sus cortos 16 años, asesinó a alguien. Sin duda, este tipo estaba tras él —. ¿Qué? —habló Adamas; nunca antes había visto a su hermano ponerse tan pálido.


—No es nada… es solo que me cuesta comprenderlo —mintió ¿Pero como lo sabía? Había sido muy cuidadoso, sin mencionar que fue en el bosque a mitad de la noche, tenía la seguridad de que nadie lo vió, no había ningún testigo.


—Estamos igual, no lo comprendo.  Tal vez fue una fecha importante para el asesino… debe de ser uno de esos locos que celebran su primer Homicidio ó algo así… como ya te conté.  Según mi perfíl psicológico, debe ser alguien solitario que le teme al sexo opuesto y al contacto humano. Un maldito loco… debe estar en sus treinta, no sé si sea alto ó bajo, pero a juzgar por el piquete de aguja que tienen todas las víctimas en su mano… debe ser bajo. Si fuera alto, el piquete tal vez sea en el cuello, es eso ó simplemente le da pereza alzar más el brazo —Adamas tenía razón en eso, el sujeto no debía de ser muy alto.  Algo más que descubrió mientras investigaba los cuerpos, es que, el sujeto les inyectaba un paralizante muscular a sus víctimas antes de matarlas. Ellas estaban vivas cuando sucedía, vivas y conscientes pero inmóviles..


Hades suspiró con pesadez, desde que ha sido médico forense, siempre encuentra pronto al asesino. Pero ahora, tenía un asesino en serie al que no había podido identificar. De verdad estaba demasiado abrumado.


—Oye… tú y Perséfone ¿Aún son algo? —cuestionó Adamas, como siempre, cada viernes en la noche se reunían para beber algo en el bar de siempre. Hades negó, su querida Perséfone y él, habían quedado en muy malos términos. Según Perséfone, Hades le prestaba más atención a su trabajo que a ella; y esa fue su razón para terminar —.  Entonces… ¿No te molesto si la invito a salir? —en defensa de Adamas ya estaba demasiado ebrio que decía incoherencias. El albino suspiró con pesadez y negó, tal vez Adamas si la llegaría a tratar cómo ella se mereciera.


Hades abrió la puerta de su departamento, ya había pasado a casa de Adamas a dejarlo, su hermano de verdad se había pasado de copas. El albino prendió la luz, pero esta no se encendió, algo más que notó y le pareció extraño era que… había una tenue luz al final del corredor, la puerta de su habitación estaba entre abierta y una tenue luz amarilla salía de ella, como la luz de una vela.


El albino cauteloso caminó a pasos lentos a la habitación, sabía que había un extraño en casa, pero en vez de llamar a la policía decidió hacerse cargo el mismo; como la última vez que  entraron a robar. Cómo siempre, él llevaba su navaja en el bolsillo del pantalón.  Sin dudar, sacó su navaja y abrió la puerta. Hades arrugó la frente al ver a un extraño sujeto sentado en su cama. El albino sin dudar corrió hacia él con la intención de  enterrarle la navaja en el cuello y matarlo. Pero en eso, el sujeto se levantó al verlo venir y sin mucho esfuerzo agarró su mano antes de que esa navaja terminara dentro de su garganta ¿Quién era este  maldito y por qué se metía en su vivienda?


—No me equivoqué respecto a ti… —habló el  de cabellos negros, su mirada era siniestra y espeluznante. Hades arrugó aún más la frente al ver la fuerza que tenía el maldito —. También te gusta matar ¿Cierto? —sonrió de manera siniestra y terrorífica —. Es delicioso y placentero… —habló con fascinación. Hades lo comprendió, era el asesino de la aguja, el maldito que mataba mujeres inofensivas.


—¡Tú! —gruñó el ojos morados —. ¡Tú las mataste y ahora tienes el descaro de aparecer en mi departamento!


—¡Sí! ¡Yo! —habló Belcebú con una sonrisa tétrica —. Yo lo hice ¿Qué harás? ¿Llamar a la policía? ¡Lo dudo! Tú eres de los que prefiere hacerse cargo de sus asuntos sin  involucrar a alguien más… además, si me entregas a la policía, podría hablar de más en el interrogatorio, cosas como no sé… ¡El 28 de octubre del 2006! —amenazó, haciendo que una expresión de temor apareciera en el rostro del albino —. ¡Si! Lo sé todo… de como llevaste a ese maldito al bosque, y después con una enorme roca lo golpeaste detrás de la cabeza en cuanto se descuidó —él lo sabía —. Tú no eras el único loco esa noche en el bosque… yo también estaba ahí… —argumentó —. Siempre quise saber que pasó con ese chico que asesinó a un sujeto en el bosque y después lo enterró… ¿Se sintió bien? —Hades chasqueó la lengua y se soltó del agarre del sujeto extraño.


—¿Si fuiste un testigo de eso? ¿Por qué no fuiste a la policía y me acusaste? —interrogó ¿Por qué hizo todo esto? ¿Solo por diversión?


—No lo sé… te investigué y descubrí que te volviste médico forense… —mencionó con admiración —. Aunque claro, el sujeto del bosque no fue tu única víctima. También la vecina que tuviste… quiero decir, ella se lo merecía… era una maldita ¿Cómo se atrevió a atropellar a tu perro? Ó el sujeto que trató de propasarse con tu ex novia. Llevas tantas muertes como yo, querido Hades… no somos tan diferentes —le explicó. Hades bufó ¿Qué le estaba queriendo decir este sujeto? ¿Qué él era un maldito asesino como él?


—¡Claro que sí! ¡No somos iguales! ¡La diferencia entre tú y yo… es que ellos lo merecían! ¡Pero ellas! ¡¿Qué te hicieron ellas?! ¡Eran jóvenes! Eran inocentes… —Belcebú soltó una carcajada ¿Eran inocentes en serio?


—Ni tan inocentes… una de ellas, era una estriper ladrona. El resto, aunque tenían fama de súper modelo hicieron sufrir a varios con tal de ganar un estúpido certamen de belleza… incluso una de ellas; envenenó a su propio esposo… así que sí, somos totalmente iguales… la diferencia es que tú crees que haces lo correcto… y yo… que lo disfruto en el proceso —sonrió.


Belcebú siempre quiso conocer a alguien igual que él en su vida, jamás se enamoró ó casó; nadie era digno de su amor, excepto ese sujeto, ese albino era igual a él, y por ello sentía una inmensa atracción. Hades estaba perplejo ¿Esas chicas también eran malas? El albino no lo podía creer.


—Cuando supe que eras uno de los mejores médicos forenses del país… quise hacerte un regalo. Ya sé. Esas chicas no fueron lo suficiente… y al ver que solo te estresabas porque pensabas demasiado en que eran niñas inocentes e inofensivas, decidí venir yo mismo en persona a aclararte y decirte que no te preocupes, ellas se lo merecían —colocó una mano en su brazo y lo vió fijamente a los ojos, esos hermosos ojos de un color amatista. Hades relajó la expresión, bueno, de haber sabido que eran tan malas él mismo pudo haberlas matado.


—Bien… se lo merecían… ¿Y eso era todo? —aunque lo ocultara tan bien, estaba maravillado con la idea de conocer a alguien igual a él que no era una amenaza para la sociedad. Belcebú negó, para después ponerse en puntitas y rozar los labios de Hades con los suyos.  Hades se quedó paralizado, esto era tan repentino, pero no se sentía repugnante. Ser besado por alguien igual a él realmente se sentía muy bien. El albino intensificó el beso aún más, sí, normalmente sería descabellado besar a un asesino en serie, pero si esas chicas se lo merecían, Hades no tenía problema alguno con intentarlo.


—Yo jamás he estado con nadie… —confesó Belcebú al ser empujado contra la cama del albino. Hades rió burlón.


—Yo tampoco he estado con alguien que sea igual que yo… —sonrió.


Aunque amaba a Perséfone, él día que ella dijo que ya no podía tolerar que él amara más su trabajo que a ella, fue el día más feliz de su vida. Así ya no tendría de que preocuparse si un día era descubierto y la policía lo arrestaba en su propia casa enfrente de ella, de seguro lo vería como un maldito mounstro. Pero ahora, había encontrado a un buen amigo que lo aceptaba tal y como era, no tenía que esconderse, no debía ocultar lo que era.


—Así que… digamos que, es la primera vez de los dos —y después de decir aquello volvió a besarlo. Ambos se comenzaron a quitar la ropa. Primero fueron pequeños roces en los labios, después caricias en el cuello y pecho, y al final; la cama comenzó a rechinar mientras ellos se movían. El pecho de Belcebú se tensó al sentir el miembro de ese sujeto entrar en su orificio, nunca había sentido tanta presión en una de sus partes del cuerpo en su vida, sin duda se sentía igual de satisfactorio que matar a una maldita mujer.


—¡Sí! ¡Justo así! —para ser su primera vez experimentando esa clase de contacto humano, se veía bastante contento —. ¡Y-yo…! —sus mejillas ardían como flamas mientras ese sujeto metía y  sacaba su miembro de su interior.  De verdad era muy satisfactorio y más cuando ese sujeto se detenía para morderle los pezones. Al final, ambos terminaron expulsando esa semilla de color blanco, Hades en el interior de ese cabello negro y Belcebú en el vientre del albino.


—De verdad, se sintió bastante bien —agregó Hades.


—Ni lo menciones —contestó Belcebú.


—Así qué… ¿Eres gay? —cuestionó Adamas al ver a su hermano sentado junto a él, Hades había llevado a un "nuevo amigo" (o eso pensó) a su viernes de bar. Al parecer su nuevo amigo, resultó ser su nuevo novio. Hades asintió sin decir mucho, Belcebú le agradaba de cierta forma, tenía bastantes conocimientos sobre las ciencias forenses y la criminología; y eso le fascinaba, sin mencionar que, Belcebú era mucho mejor asesino en serie que él —. Yo ¡Wow! De verdad inesperado. Pero está bien, hermano. Si es lo que realmente sientes… estoy bien con ello. Soy Adamas por cierto —se presentó.


—Belcebú —sonrió. Honestamente jamás pensó que iría más allá de un acostón con el albino ese, pero viendo que ambos tenían bastantes cosas en común ¿Quién se negaría a tener una relación así? Adamas sonrió, bueno, su relación con ese sujeto explicaría muchas cosas de su hermano.


—Entonces… ¿Puedo invitar a Perséfone a salir? —Hades sonrió, al parecer la otra noche no era el alcohol hablando por Adamas.


—Dudo que quiera salir contigo. Tenemos el mismo empleo. Pero adelante, intenta —fue lo único que dijo para después tomar su trago de la mesa y llevárselo a la boca. Adamas sonrió, eso significaba que su hermano le daba su aprobación.