El guardián de las sombras

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Summary

Cuando Alice, una joven de 18 años, se encuentra en una situación peligrosa con hombres que tienen intenciones oscuras, su salvador inesperado es un enigmático y poderoso hombre llamado Damián. Sin embargo, su alivio pronto se convierte en confusión y miedo cuando Damián decide secuestrarla para asegurarse de que no hable con la policía sobre lo sucedido. Sin saber que su captor es un influyente mafioso, Alice se ve envuelta en un mundo que nunca imaginó. A medida que descubre más sobre Damián y su vida, ambos comienzan a ver más allá de las apariencias iniciales. Lo que empieza como una relación de cautiverio se transforma en una conexión profunda, desafiando las reglas del poder y el peligro. Alice y Damián deberán enfrentar sus propios demonios y las amenazas que los rodean, mientras sus vidas cambian para siempre de maneras que ninguno de los dos hubiera previsto.

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Bajo la lluvia

Algunos nacen con suertes y otros no, algunos pueden cambiar sus vidas y otras que se pierden en ellas, algunos son valientes y otros débiles. Daríamos lo que fuera para vivir una vida mejor.



-Ya estás lista? -dijo la supervisora del orfanato


-Si, ya estoy lista.


-Mi pequeña Alice, ojalá hubiera echo algo más por ti -me tomó de las manos -.Te juro que busque una familia quien quisiera adoptarte.


-Ya no importa -le dí una sonrisa.


-Supongo que no estaba destinada a tener una familia. -Tomé mi mochila.


-No digas eso...


-Es verdad, Susan.


Y no era mentira, nadie me adoptó el día en que llegué al orfanato. Pasaron los años y todo era igual algunos niños se iban y otros se quedaban esperando a ser adoptados como yo. Ya cumplí 18 años y era momento de irse del orfanato¿nadie quiere adoptar una chica de 18 años verdad?



Salí afuera del orfanato, Susan me acompañó para despedirse de mi.


-¿Segura que estarás bien? Me preocupa que vayas sola en esta cuidad ¿Y si alguien te quiere hacer daño?


-No te preocupes estaré bien y si alguien quiere hacerme daño. Se como defenderme.


-Mi pequeña Alice te voy a extrañar mucho -me dió un abrazo.


-Yo también. -Nos despedimos y seguí mi camino acompañada de mi soledad.


Durante mi vida siempre fuí una niña rebelde, no tenía amigos. De echo no los necesitaba no quería confíar en nadie. Todos pensaban que era una niña rara y eso no me importaba, era fuerte y no débil.


Estuve caminado como 30 minutos y decidí descansar un poco, me senté en un banco que había en el parque.


-¿Y ahora que hago? No sé adónde ir, ni conozco a nadie.


Pensarás ¿cómo una chica fuerte puede preocuparse? Verás, los fuertes también somos débiles a veces.


Estaba mirando en un punto fijo, pensando a donde podría pasar la noche. No tenía a nadie literalmente estaba sola en el mundo.


Me sacudí la cabeza, me levanté del banco y empezé a caminar.



El sol se iba ocultando y la noche caía, y eso no me estaba gustando, porque dicen que nunca debes caminar sola por la noche. O eso es lo que me han dicho.


Mientras seguía caminando, sentí que alguien me estaba siguiendo, me dí medía vuelta disimuladamente y ví a dos tipos sospechosos que iban caminando atrás de mí, no lo dude y aceleré un poco mis pasos.


-Demonios, no tengo opción. Admito que soy cobarde está vez -ajusté la mochila y corrí, corrí lo más rápido que podía para desaparecer a esos hombres.


Encontré una esquina para esconderme, pero.... Cómo soy mala para esconderme escogí un callejón sin salida.


-No puede ser...


Intenté salir de ahí pero esos dos hombres lograron atraparme, me bloquearon el camino para no huir.


-¿A dónde crees que vas preciosa? ¿Perdiste la dirección de tu casa?


-No te preocupes, nosotros podemos llevarte a tu casa. Pero, antes vamos a divertirnos un rato -dijo el segundo hombre con una sonrisa maliciosa.



Se acercaron los dos y yo iba retrocediendo. Pero antes de que me tocarán, le dí un puñetazo a la cara, fue tan fuerte que hasta se cayó al suelo, me dolió la mano por el puñetazo pero valió la pena.


-Ahora verás, niña -intento hacerme daño, pero logré esquivarlo, le dí una patada entré la entrepierna y salí corriendo de ese sitio.


Cambié de camino. No me dí cuenta que que es ese camino había una esquina y justo cuando la iba a pasar un auto casi me choca, rápidamente el chófer quien conducía frenó.


-¡¡¡Aaaah!!! -Por unos milímetros casi me tocó el auto, me dí vuelta y ví a esos dos tipos persiguiendo me todavía, salí corriendo de nuevo.


Ya estaba cansada de seguir corriendo ya no podía seguir más. Llegué a una calle desolada, ni siquiera una luciérnaga pasaba por allí. Me detuve y esos hombres me alcanzaron.


Respiraba agitadamente, estaba apoyada sobre mis rodillas. Nos mirábamos uno al otro, mantuve la calma para que no notarán que estaba asustada.


-¡Ahora niña vas a pagar por lo que nos hiciste!


-¿Ah, si? ¡Pues me arrepiento.... De no haberles golpeado tan fuerte!! -grité


-Pequeña insolente...


-A la cuenta de tres vamos por ti.

1.... 2.... Y....


Antes de que dijera 3 escuchamos un disparo que provenía entre la oscuridad, nos asustó a los tres. Vimos una silueta masculina que se iba acercando, no podíamos ver con claridad quién era.


-Les daré 5 segundos para salir de aquí. O si no lo hacen se arrepentirán de no haber nacido -dijo con una voz gruesa y firme -. 5.... 4.... 3....


Cuando empezó a contar eso hombres salieron corriendo como si hubieran visto a un fantasma.


Y mientras yo, me quedé allí parada como una estatua. Aquel hombre quien disparó se dejó ver entre la luz.


Era un hombre alto y guapo, vestía ropa cara y elegante. Me miraba con una cara seria y penetrante acercándose hacia mí.


-Oye, niña -dijo parándose frente de mí.


-.........


No sé que me pasó, pero no logré decir nada y solo reaccioné a correr de él, no me detuve a mirar atrás.


-Señor, Damián ¿que va a hacer con ella? -dijo acercándose el chófer.


-Vamos a seguirla.


-No pensará asesinarla ¿Verdad?


-Si sale huyendo hacia la policía, entonces lo haré, vámonos...


-Si, señor.


Poco después, llegué a una zona segura, ya podía respirar tranquila.


-Esto es horrible... -dí un suspiro agobiante.


Caminaba lento y en eso sentí una gota de agua en mi cabeza miré al cielo y ví que había empezado a llover.


-Que bien, lo que me faltaba, ahora empezó a llover ¿Es enserio? ¿¡No puede ponerse aún peor!?


Mientras maldecía lo que me estaba pasando. El auto quien casi choque, me había encontrado. El auto aceleró un poco acercándose hacia mí y abrió la ventanilla, miré de reojo y ví que era el mismo hombre quien había disparado.


-Hola, princesa ¿Quieres que te lleve a casa? -preguntó adentro de su auto, mientras iban al ritmo de mis pasos.


No le respondí y seguí caminando.


-¿No sabes hablar? -seguía callada.


-¿Sabes? no es buena idea caminar bajo la lluvia sin sombrilla ¿Verdad? Porque no subes al auto, te puedes enfermar si sigues caminando bajo la lluvia.


-No gracias, estoy bien.


-Anda, no seas terca, sube.


-Prefiero que me dé una pulmonía antes que subirme con un desconocido que ni conozco -lo miré con arrogancia.


-¿Así me agradeces salvandote la vida?


-Nadie te pidió que me salvarás O ¿si?


El chófer quien conducía se quedó perplejo por lo que dije. Al parecer nunca nadie le habían dicho eso.


-No, Pero ví que la necesitabas , sube al auto -ordenó.


-No eres mi padre para decirme que me suba contigo, ve a buscar a otra persona para molestar -está vez me enojé.


-Como tú quieras, te dejaré en paz. Pero ¿estás segura que quieres caminar sola y siendo perseguida por hombres que desean lastimarte?


Cuando dijo eso me detuve unos segundos y el chófer frenó el auto.


Este hombre tenía razón, no quería que alguien me hiciera daño, pero ¿Cómo voy a saber si este hombre no me haría daño también? Bueno cometí el error de confiar en sus palabras.


-Está bien, subiré contigo, pero con una condición.


-Porsupuesto, dime -dijo tranquilamente.


-No intentes secuestrarme ni hacerme daño ¿De acuerdo?


-Lo prometo -abrió la puerta del auto esperando a que entrara, por un momento dude de entrar.


-¿Vas a entrar? O ¿vas a quedarte ahí parada?


-Si, ya voy -entré al auto sentandome al lado de él .


Cerré la puerta y el chófer encendió el auto y nos fuimos.


-¿Que hacía una linda chica caminando sola a estás horas?


¿En serio tuvo que preguntarme eso?


No quería decirle el motivo del "porque"


Así que le mentí.



-Eeh.... Nada, solo quería tomar un poco de aire nocturno.


-¿Aire nocturno? -me miro con una ceja levantada.


-Si, así lo llamo yo jejeje -me puse nerviosa y el lo notó.


-¿Estás segura de lo que me estás diciendo?


-¿Qué? ¿Que quiere decir con eso?


-Siento que no me estás diciendo la verdad ¿Me estás mintiendo?


-¿Acaso eres adivino para saber si estoy mintiendo?


-Solo te hice una pregunta, responde si o no.


-No, no estoy mintiendo, solo fuí a dar un paseo y se me hizo tarde ¿Okey? Además usted no tiene porque saber lo que me pasa -me crucé de brazos mirando por la ventana del auto.


Por otro lado, Damián pensó que ningún ser humano le había hablado de esa forma y quién lo hiciera se arrepentiría después. La gente quien lo conocía le tenía mucho miedo. O ¿será que Alice no sabía quién era Damián?


Noté que habíamos estado demasiado lejos ya casi no se veían casas, me asuste un poco, era momento de bajar.



-¿Sabes? Creo que aquí me bajo -agarré mi mochila- .Gracias por eeh.... Salvarme y por subirme a su auto -le sonreí con una sonrisa forzada.


-Señor, detenga el auto -le pedí al chófer.


-Que ni se te ocurre parar -dijo con voz seria a su chófer .


-¿Qué? ¡Dije que me quiero bajar! -entré en pánico.


-Nadie bajará hasta que yo lo diga.


El auto seguía en movimiento, tenía que salir de ahí de alguna forma. En eso se me ocurrió la cosa más tonta que se me podía ocurrir "saltar del auto" quise abrir la puerta, Pero Damián rápidamente me agarró tapándome la boca con un pañuelo.


-¡¡¡Mmmh!!! -intenté zafarme de su agarre. Pero el tenía más fuerza que yo y en pocos segundos me quedé dormida.


-Lo siento, pequeña, Pero no dejaré que huyas de mí y no me arriesgaré a qué me encuentran. Llevemosla a casa -Le ordenó a su chófer.


Me arrepentí de haberme subido a ese auto sin saber quién era ese hombre.


Me desperté en una habitación enorme, no podía recordar cómo había llegado a ese lugar. Me apoye con mis brazos para levantarme de la cama.


-¿Que me pasó? -dije tocandome la cabeza.


-Por fin despiertas -dijo saliendo en una esquina de la habitación.


- ¿D-dónde estoy?


-Estás en mi humilde hogar -Sonrió


-Me secuestraste, dijiste que no lo harías...


-No me dejaste otra opción -Se acercó a mi-. No voy a permitir que me encuentre la policía por tu culpa


-¿De qué hablas? No entiendo ¿te preocupa que le diga a la policía que amenazaste a esos dos hombres?


-Mmm.... Tal vez..


-Escucha, déjame ir y te prometo que no le diré a nadie lo que ví ¿okey?


-No lo haré y no te dejaré ir.


-¿Qué? ¿Cómo que no?


-Si lo hago se que me vas a delatar.


-¡Te juro que no lo haré!.


-¡Basta! No me hagas perder la paciencia. ¡Vas a estar aquí y punto!.


-¿Y si no lo hago qué?


-Lo vas a lamentar -dijo con su voz fría y gruesa-. ¿Cómo te llamas?


-No te diré cómo me llamo -le dí la espalda.


Y en eso ví que sacó un arma dentro de su chaqueta ¿Que iba a hacer este hombre?


-O-oye ¿Que vas a hacer?


-Como no me quisiste decir tu nombre, haré algo para que hables..


-¿Piensas matarme?


-¿Y tú qué crees? -escuché como cargó el arma, me apuntó hacia mi con una cara penetrante.


Empezé a sentir miedo, pero no dejé que lo notará.


-¿Vas a hablar? O ¿Te quedarás muda?


-Solo porque no te dije mi nombre ¿Vas a matarme?


Y en eso Damián, bajó el arma.



-Veo que no eres una chica débil, creo que te subestime.


-¿Como para amenazar a las personas que no dicen sus nombres?


Damián Soltó una pequeña sonrisa, guardó el arma detrás de su espalda.


-¿Y tú cómo te llamas? -me atreví a preguntar mientras lo escaneaba de arriba hacia abajo.


-¿En serio preguntas luego de que no me dijeras el tuyo?


-Bueno.... Está bien, tu ganas, me llamo Alice ¿Contento? -no respondió y caminó a la salida.


-¡Espera! -me levanté de la cama-. ¿No me dirás el tuyo?


-¿Deseas saber cómo me llamo? -dijo con una voz sensual.


-S-si...


Caminó hacia mi y se detuvo enfrente mío se inclino un poco y luego acercó su rostro hasta mi oído y con una voz suave dijo;


-Me llamo Damián, el hombre más temido dentro de la mafia....