Ambrosía [OS - Corazón Salvaje]

Summary

Ella es una Ambrosía

Genre
Drama/Erotica
Author
Kata
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

☆゜・。。・゜゜・。。・゜★

— ¡Aimeé! - azota la puerta.


— ¿¡Qué pasa!? - acción - Respira un poco, bájale a tu tonito y a la próxima por favor golpeas antes de entrar.


— Te dije que te alejaras de Renato - la jala del brazo


— ¿Renato?¿Y ese quién es o qué? - hace una mueca - ¡Ay Regina! Hace meses que dejé de verlo por tu obsesión de querer complacer a papá en todo


— No me mientas - la toma por ambos brazos - ayer te vieron llegar a media noche, seguro andabas tomando aire, ¿No?


— Yo no he salido a ningúna parte y deja de jalonearme que me lastimas - se suelta - ¿Será que ya te puedes salir de mi recámara, santa Regina?


— ¡Te he dicho que no me digas así!


— Es que te queda - ríe


— Eres insoportable - se va molesta


Que tonta es si pensó que aceptaría las acusaciones. De verdad no entiendo porque la servidumbre es tan chismosa, ¿acaso no tienen cosas por hacer? Siempre se meten en la vida de sus amos como si uno les pagara por eso, pero tengo en mente quien pudo ser, seguro fue Tomasa ¡Maldita vieja metiche! No me pueden dejar en paz; igual, no me importa cuanto me lo prohíban, iré a ver a Renato otra vez.


Mordía mi labio inferior tratando de buscar la manera de salir esta noche, seguro mi hermana pondrá más guardias para impedir que vuelva a salir, ¡Ay que ridicula! Piensa que así me voy a detener.


Salí a como pude por la puerta de la cocina que da a las caballerizas, necesito mi caballo para poder salir de aquí, si me ven no me van a disparar porque se meten en un problema con mi hermana entonces salir en caballo hará todo más fácil.

Ya estoy en el camino que va hacia el pueblo, pero no recuerdo que este árbol estuviera aquí antes. El caballo se inquietó un poco, pero al fin me ubiqué y pude llegar al pueblo, claro que esta vez me coloqué un disfraz para que los pueblerinos que no tienen vida propia no me lleguen a reconocer.


Estoy frente a la casa de Renato pero al parecer tiene visitas, ¿Será que si toco? Mejor me espero, ¿No? De la nada empezó a llover y ahí si tuve que optar por tocar la puerta.


— ¡Voy! - camina a la puerta.


— Hola - dice cuando este le abre.


— ¡Mi amor! - hace espacio para que entre - pasa.


— ¿Estás acompañado?


— No, bueno si - suspira - es mi mamá.


— Ya lo sé, ahí está su carruaje - susurra.


— Vino de imprevisto, pero no tarda en irse.


— Seguro esto es obra de Regina - bufa.


— Relajate - la toma de la mano - ven aquí.


— ¿Dónde me llevas?


— Te vas a quedar en el cuarto de Andrés en lo que mamá se va.


— Está bien - asiente - pero es tarde.


— Todavía tenemos tiempo, son las nueve - sonríe y deja un beso en su frente - haré que se vaya lo más pronto posible, no te preocupes.


— Como digas - hace un mohín - Regina debería conseguirse un novio así de guapo - se muerde el labio viendo la foto de Andrés - tal vez así deja de ser tan hostigosa. Necesita algo que le de ánimos de cambiar - ríe.


Llevo al menos media hora aquí encerrada, ¡Que ansiedad la que siento!, ¿Y si Andrés viene?¿Qué haré? Bueno, solo me queda estar en este delicioso colchón esperando por Renato, aunque me estoy hartando y si no viene soy capaz de salirme e irme de regreso.


¿Mi madrina piensa quedarse a dormir? Ya es tarde y sigue aquí.


Me senté en la cama y empecé a mover mi pies en señal de que estaba aburrida cuando escuché sonar la puerta, me levanté inmediatamente y en efecto, era Renato.


— ¿Se fue?


— Si, logré deshacerme de ella - sonríe - vamos.


— ¿Iremos al lugar de siempre?


— No, ahora quiero mostrarte otro lugar - deposita un beso en la comisura de sus labios - ¡Vas a amarlo!


— Si el lugar está inundado en lodo, no creo - suspira - tú si amas esos lugares.


— ¿Vas a venir o no? - dice llegando al caballo - solo llevaremos un caballo.


— ¿Uno?


— Mju - la toma de la cintura para que suba - con cuidado preciosa.


— ¿Y qué pasará con mi caballo?


— Luego vemos - se monta - ahora si.


Cabalgó hasta un lugar muy apartado, estaba hermoso. La luna se miraba tan hermosa reflejada en ese río y ¡No puede ser! ¡Una cabaña! La verdad me emociona porque siempre quise estar en una de esas, se ve tan confortable y es muy buen escondite para Renato y para mí; si algo tiene este hombre que me vuelve loca además de su guapura y el dinero, es que es muy detallista y atento, ¡Como lo amo, Dios!


— Llegamos - baja del caballo - ven, te ayudo.


— Es hermoso aquí - le ayuda a bajar.


— La mandé a construir hace unos meses, la necesitaba porque quería un lugar para mi pero luego llegaste tú y ahora que la acabaron, la quiero para nosotros dos - la abraza por la espalda - ¿Te gusta?


— No, no me gusta - ríe al ver su cara - ¡Me encanta! - voltea y le da un beso.


— Entremos.


Este lugar es algo rústico, pero tambien es cálido y reconforta, pensaba mientras el abría la puerta. Al entrar miraba atenta cada detalle hasta que sentí como sus manos se posaban en mis ojos impidiendo que siguiera observando.


— ¿Qué haces?


— Es otra sorpresa


¿De verdad hay más?

¿¡Ven porque lo amo!?


— ¡Listo! - quita sus manos del rostro de la pelirroja.


— Renato... ¡Te amo!


— Yo también mi caprichosa favorita.


— ¿Tú cocinaste?


— Se puede decir que... Si, yo hice todo - sonríe.


— Eres el hombre más perfecto para mí - se lanza a besarlo.


— ¿No quieres comer comida primero?


— Eso puede esperar - sigue besando - ahorita quiero comer otra cosa.


No dije más, solo sentí sus manotas apretando mi cintura, devorar sus labios es mi pasatiempo favorito. Me levantó por los glúteos, me llevo hasta el sillón de la salita y ahí me hizo quedar sentada a horcajadas de él, ¡Dios! Sentir su miembro en mi intimidad me vuelve loca en segundos. Comencé a desabotonar su camisa mientras el se encargaba de deshacerse del corsé y del molesto vestido, ¡Sus músculos! Este hombre es todo lo que está bien en el mundo.


Dejó expuestos mi senos y empezó a besarlos haciendo que soltara un par de gemidos, quise torturarnos más moviendo mis caderas. Él seguía aferrándose a mi cintura mientras degustaba de mis pechos, pero de un momento a otro me tiro sobre aqul sofá dejandome sobre mi espalda, quitó el restante de ropa y me dejo totalmente comprometida ante él. Bajo mi atenta mirada empezó a quitarse el pantalón, ¡Es tan grande!


Con sus labios hizo un recorrido que comenzó en mi cuello y termino en mi entrepierna, agilmente separó mis pliegues con su lengua abriendose paso para besar ahí, arquée mi espalda y lo tomé por el cabello debido al placer que sentía, me hizo llegar al primer orgasmo de la noche. Es hermosa tu cara cuando te excitas, mencionó dejandome totalmente paralizada de la pena; se levantó y fue por unas fresas que estaban en la mesa que había preparado, también traía consigo un tazón de chocolate.


— Ven aquí - dijo sumergiendo una fresa en el chocolate - toma.


— Mmm - se relame los labios - que delicia.


— Ahora recuestate, es mi turno de probar a mi fresa predilecta.


Me recosté con una sonrisa, sabía lo que haría, luego de dejar las fresas en la mesita del centro se regreso con el tazón lleno de ese líquido café sabor cacao, me miró a los ojos y noté su mirada llena de lujuria, comenzó a derramar chocolate desde mis pechos hasta mi ombligo, ahí se detuvo y se montó sobre mí, haciendo uso de su lengua lamía el chocolate que hace unos segundos había echado sobre mi cuerpo, subio hasta mis labios y me beso para hacerme sentir el dulce sabor que le dejó el chocolate en sus labios.


Se separó de mi y sentado en el sillón, me pidió que me quedara de rodillas frente a él, rapidamente entendí lo que buscaba, entonces tomé támbien del chocolate y llené toda su virilidad; pasé mi lengua levemente en la punta y despúes de sonreír pícaramente introduje su longitud en mi boca, lentamente empecé a otorgarle placer; me tomó por el cabello y entendí que estaba a punto de llegar al climax así que agudicé los movimientos con ayuda de mi mano, hasta que se libero.


Luego de limpiarse, me hizo ir donde él y me sento encima suyo, tomo una vez más su miembro para dirigirlo a mi entrada; ya sin tanto preámbulo se introdujo en mí haciendo que soltara quejidos en su oído. De arriba hacía abajo, así movía mis caderas con ayuda de sus manos que apretaban mis gluteos cada vez que me hacía bajar, intensifique los movimientos pero decidió dejarme sobre el sillón con él adentro de mi y empezaron sus embestidas, lentamente aumentaba la intensidad provocando mis gemidos, hasta que ambos llegamos al punto maximo de la excitacion.


Me coloqué su camisa de botones blanca encima porque ponerme todo ese traperío otra vez no era opcion, igual volvería a quitarlo porque todavía no era hora de irnos. Fuimos hasta la mesa llena de velas, comida y postres donde empezamos a comer mientras charlabamos un rato de nuestro día; verlo sonreír mientras le cuento mi molesto día lo es todo para mí.


— Entonces te peleaste con Regina - ladea su cabeza.


— Es que es una insufrible - refunfuña - me tiene harta.


— Pero es tu hermana mi amor - la toma de la mano - no quiero causar una ruptura familiar.


— No mi amor, es que quien la va a terminar causando es ella, no tú.


— Igual, si ustedes pelean es por mi culpa - suspira.


— Tú no tienes la culpa de nada - se levanta y camina hacía él - Regina y mi padre tienen que entender que... - se sienta en las piernas de Renato - que yo te amo.


— Yo te amo más - acaricia su pierna - eres tan hermosa, Aimeé.


— ¿Te lo parece?


— Claro que si.


— Demuéstralo.


— Dime como quieres que te lo demuestre y lo hago con gusto.


Me levanté de sus piernas y lo tomé de la mano para que me acompañara, mientras caminabamos a la habitacion me cargó en sus brazos hasta llegar ahí, volvió a besarme y ¿Para que mentirles? Volvimos a estar juntos, es que es muy dificil saciarse de algo que te encanta y Renato. Él es mi vicio, mi droga, es mi todo, y si nadie lo va a entender, pues prefiero que sea así porque yo a este hombre lo amo por encima de todo y de todos.


¡FIN!


¿No?


***