A tus pies Kim Taehyung
Kwon Hana cumplía ese día cuatro años trabajando para Big Hit, claro nadie lo notó.
Hacía tiempo que formaba parte del staff de esa compañía de entretenimiento, era una de las tantas maquillistas que habían contratado. En aquel tiempo se dijo que solo sería un empleo temporal, mientras terminaba sus estudios, sin embargo, los días fueron pasando y lo que ella pensó que solo serían unos meses se convirtieron en un abrir y cerrar de ojos en años, al final descubrió que si le gustaba lo que hacía.
-¡Nuna!-Kim Taehyung, uno de los integrantes de BTS, le gritó desde el otro lado del camerino, llevaba una chaqueta en cada mano: la negra, de piel y con solapas brillantes y la roja con adornos muy llamativos en las mangas, ambas eran parte del vestuario de esa noche.
-¿Qué pasa?-Se acercó a él en dos zancadas para ver que necesitaba.
-¿Era la negra o la roja?-Preguntó Taehyung sosteniendo las prendas de vestir frente a sus ojos. Hana revisó su itinerario, ese que le daban a cada miembro del staff.
-La negra-Dijo luego de comprobar el programa, dejo el papel en una de las mesas y se acercó a él.
-Siéntate aquí, por favor-Le pidió al darse cuenta que su cabello necesitaba arreglo, además le hacía falta retocar el maquillaje.
Afuera se escuchó la música y las voces de la “Rap Line” por sobre los gritos de las fanáticas que abarrotaron el estadio esa noche.
Taehyung se sentó donde ella le había indicado y permaneció callado, con la mirada fija en el espejo. Hana solo tenía cinco minutos para terminar, así que con manos hábiles comenzó por acomodarle el cabello. Como el concepto del look era hacerlo ver despreocupado y más relajado no utilizó el cepillo, si no que sus dedos se encargaron de hacer el trabajo. Acomodó su cabello rebelde con cuidado y dejó caer por su frente un flequillo ondulado que casi le cubrió los ojos.
Luego eliminó un poco de sudor que perlaba su frente con un pañuelo para después concentrarse en retocar el maquillaje de sus ojos y el brillo de sus labios. Le quedaban solo tres minutos para terminar. Afuera, las voces estallaron con fuerza cimbrando todo el lugar.
A pesar de la premura y lo estresada que estaba por el tiempo, se dio cuenta que trabajar con Taehyung era sumamente fácil. A diferencia de los demás miembros del grupo, él no se quejaba, no replicaba, no parloteaba, simplemente se sentaba en la silla y no abría la boca si no para decir gracias. Eso sin contar lo extremadamente atractivo que era su rostro, en realidad no tenía que esforzarse demasiado con él, a decir verdad, con ningún miembro del grupo, sin embargo, cuando le tocaba maquillar a Taehyung todo resultaba diferente y satisfactorio.
Sus rasgos faciales eran superiores. Tenía una mirada penetrante, provocadora y un par de atractivos más que lo hacían aún más llamativo: un lunar en la parte posterior de su ojo derecho y un doble parpado en el izquierdo. La línea de su mandíbula enmarcaba su rostro dotándolo de masculinidad. Sus labios medianos en forma de corazón resultaban tentadores, Hana se preguntó por primera vez como serían sus besos, suspiró ante esa idea.
Fue entonces que ese pensamiento la despertó como un latigazo; se encontró con los poderosos ojos negros de Taehyung que la observaban mientras ella recorría suavemente su labio superior con el dedo índice. Lo había hecho sin pensar, había sido como si un anticuario hubiera estado contemplando una obra de arte.
-Lo siento-se disculpó con voz temblorosa.
Dio un paso atrás y algunas cosas del tocador cayeron al suelo estrepitosamente pero no se ocupó en recogerlas, en ese momento la mirada de Taehyung la había atrapado. Y es que no la observaba molesto ni sorprendido por su atrevimiento, había algo más, algo excitante que le erizó la piel.
Alguien gritó su nombre y el hechizo se rompió bruscamente, sintió que sus piernas estaban a punto de traicionarla y se sostuvo del borde del tocador con manos férreas. Taehyung se levantó de la silla con un movimiento lento, se puso la chaqueta que reposaba sobre la silla y le dio un último vistazo, Hana se dio cuenta que Kim Taehyung había dejado de ser un niño.
Durante varios minutos se dedicó a reprocharse mentalmente lo que había hecho, pero sobre todo lo que había sentido. Taehyung la miró diferente y no pudo negar que eso la había excitado. Sin embargo, era necesario eliminar de su pensamiento cualquier cosa que estuviera relacionado con ellos, no tenía permitido verlo como un hombre, además ella era cinco años mayor que él, una diferencia de edad que para Hana resultaba significativa.
Sin darse cuenta el camerino comenzó a llenarse de gente, el concierto había terminado al fin y los miembros del grupo entraron a tropel llenando el lugar de voces, risas y aplausos. Hana se levantó de la silla donde había permanecido todo el tiempo y comenzó a recoger sus cosas, pronto tendrían que dejar ese lugar igual de limpio como lo habían encontrado.
-Nuna-La inflexión grave y profunda de Taehyung le dio un sobresalto. Lo había escuchado hablar infinidad de veces antes pero solo hasta ese momento su voz le provocó un cosquilleo en la entrepierna que le recorrió todo el cuerpo. Sus pezones se erizaron como si le hubiera dado un golpe de frio.
-¿S-si?-contestó tratando de sonar indiferente. No lo logró. Continuó guardando descuidadamente sus cosas en una mochila sin atreverse a mirarlo. Se sintió incapaz de darle la cara.
Taehyung se acercó deliberadamente, colocó su mano en la parte baja de su cintura y le susurró al oído, ella se paralizó de puro nerviosismo.
-Te espero en mi habitación del hotel, esta noche-
No sonó como una petición sino más bien como una orden. Se separó de su cuerpo y por fin se dignó a mirarlo, lo descubrió con una sonrisa socarrona en su rostro perfecto, arqueó las cejas y luego regreso a donde estaban los otros miembros dejándola aturdida y con un montón de dudas en la cabeza. A pesar de que el lugar estaba abarrotado de gente nadie pareció percatarse de ese intercambio de palabras.
Hana estaba decidida a no presentarse a la cita, no iba a colaborar con la arrogancia y el ego de Taehyung, que por cierto no sabía que tenía; sin embargo, una hora después de aquello, se encontraba frente a la puerta de la habitación del idol justo como él se lo había ordenado antes, su cuerpo vibró ante la expectativa de lo que podía suceder.
Tocó el timbre con un dedo tembloroso, adentro el silencio permaneció por varios minutos. Avergonzada de sí misma y un poco decepcionada, dio media vuelta dispuesta a marcharse, cuando la puerta finalmente se abrió.
Taehyung surgió bajo el umbral como una aparición casi perfecta. Vestía una camisa negra que ensanchaba sus hombros y un pantalón deportivo a juego que lo hacían verse aún más delgado. Llevaba el cabello mojado. Le sonrió y ese gesto le dio tranquilidad. Había desaparecido el lado intimidante que le había mostrado antes.
-Hana nuna, hola-le dijo con esa sonrisa tan característica de él
-H-hola-correspondió ella con el mismo talante.
-Pasa-le indicó, dejó la puerta abierta para que entrara y regresó a la habitación.
A pesar de las dudas, Hana lo siguió al interior y cerró la puerta tras de sí. A un costado de la puerta dejo su bolsa y los zapatos. Vio a Taehyung dirigirse a la ventana para cerrar las cortinas.
-Quítate la ropa-le dijo mientras encendía otra de las lámparas del cuarto. La sencillez que empleó para decir esas palabras fue tal que Hana dudó por un momento si había escuchado bien.
-¿Cómo?-Preguntó sorprendida
-Quítate la ropa-le ordenó de nuevo.
Al llegar la había recibido con una enorme sonrisa y con semblante sereno que le dio confianza, ahora, la observaba desde el centro de la habitación, con las manos metidas en los bolsillos y con ojos vehementes, como los de un león a punto de cazar a su presa.
En ese momento sintió miedo y quiso salir corriendo de ahí, huir lejos de él; Taehyung era en definitiva un hombre peligroso.
-Yo… lo siento, esto es un error… no debí venir aquí-Dio la media vuelta, pero la orden del idol la obligó a detenerse.
-No puedes irte aun-la modulación de su voz había cambiado de nuevo. Hana se estremeció.
Se quedó de espaldas a él, con la mano puesta en el picaporte, las piernas le temblaron y contuvo el aliento.
-Date la vuelta-Taehyung sonaba cada vez más intimidante, lejos estaba de ser el chico dulce e inocente que todos creían que era.
Hana obedeció, no entendía por que la doblegaba de esa manera.
-He dicho que te quites la ropa-
-Pero es que…-
-¿Acaso no quieres saber cómo son mis besos?-le preguntó con una media sonrisa en el rostro, sus ojos brillaron con malicia.
Hana sintió como toda la sangre se le agolpó en el pecho. ¿Acaso también podía leerle los pensamientos?
-Yo…-
-Has lo que te he dicho, desnúdate-
Se quedó unos segundos observándolo y evaluando la situación en la que se encontraba. Tenía dos opciones: salir corriendo y fingir que eso nunca había sucedido, o quedarse a vivir una experiencia fascínate de la mano de Taehyung que con toda su arrogancia y confianza en sí mismo estaba resultándole sumamente enloquecedor. Iba a arrepentirse de cualquier forma, hiciera una cosa o la otra, así que debía decidir.
Miró a Taehyung y se encontró con sus ojos que la observaban detenidamente detrás del cabello que caía por su frente, la había hipnotizado como esa tarde en el camerino. Comenzó a desvestirse poco a poco, movida por una fuerza invisible que no pudo, o no quiso, detener. La decisión estaba tomada.
El idol retrocedió unos pasos y se sentó en el sillón detrás de él para observarla mientras se quitaba la ropa.
Comenzó por desabotonarse la blusa, lo hizo con estudiada lentitud. No supo si por nerviosismo o para provocarlo, aun así, siguió con la parsimonia de sus movimientos, sabiendo que eso lo estaba excitando.
Bajó los jeans suavemente por sus piernas delgadas y suaves, estuvo a punto de irse de bruces cuando una parte del pantalón se atoró en su tobillo, al final logró sacárselo del todo.
Esa mañana, antes de salir de casa había decido usar un conjunto de lencería que había comprado tiempo atrás y que muy pocas veces usaba por ser demasiado incomodo, esa noche se alegró de su decisión. El sostén era rosa pastel y estaba adornado con flores blancas, las bragas eran tipo bóxer, de fino encaje y del mismo color que el sostén.
Se deshizo del brasier y lo arrojó junto al resto de sus prendas, estuvo a punto de quitarse la parte inferior cuando Taehyung la detuvo.
-Date la vuelta y quítatelo lentamente-le ordenó
Hana obedeció si replicar. Se dio media vuelta y lo observó por encima del hombro, lo vio acariciar sus labios con un dedo. Cuando finalmente quedo libre de ropa volvió a mirarlo, Taehyung había cambiado de posición, sus piernas estaban abiertas de lado a lado, tenía las manos apoyadas en los descansabrazos del sofá, pudo notar el bulto que sobresalía de sus pantalones de chándal.
Fue consciente de su desnudez cuando le llegó una corriente de aire salida de algún lugar, se cubrió sus partes íntimas con las manos y por un momento se cuestionó su actuar, pero la duda le duró poco cuando Taehyung volvió a hablarle.
-No te cubras, quiero verte-Le ordenó con el mismo tono de voz. Hana notó que había eliminado la forma de respeto que utilizaba para dirigirse a ella. Ya no era Hana Nuna, la maquillista, ahora era Hana, la mujer que estaba a punto de llevarse a la cama.
-Ven a mi…-le dijo con una señal de la mano-…a gatas-
Le petición le cimbró el cuerpo de expectación. Hipnotizada por su voz y ya sin control sobre su cuerpo o sobre sus pensamientos, se arrodilló en la alfombra y avanzó hacía él justo como se lo había pedido.
Al llegar a sus pies Taehyung la tomó del mentón para acercarla más.
-Quiero saber de lo que es capaz de hacer esta boca-le dijo pasándole un dedo sobre los labios. Hana se estremeció ante su roce áspero, un cosquilleo frenético le acarició el vientre y bajó lentamente hasta alojarse en la parte intima de su cuerpo.
De rodillas ante él, acalló todas las voces de su cabeza y se dejó llevar presa del deseo que se desató desde el primer momento en el que él abrió la puerta.
-¿Qué esperas?-Taehyung la apremió, ávido de deseo.
Hana acortó el poco espacio que quedaba entre ellos y jaló los pantalones liberando por fin su miembro de aquella prisión de ropa, su pene saltó frente a sus ojos más grande de lo que ella había imaginado; un segundo después su lengua se posó en la punta húmeda de su erección y lamió todo el largo hasta la base. Taehyung echo la cabeza hacia atrás con un gemido ronco que le brotó del pecho. Sus labios se cerraron en torno a él y comenzó a succionarlo, se movió arriba abajo cada vez con mas entusiasmo. El idol la tomó del pelo y la instó a ir más rápido.
-Más fuerte-exclamó él y ella obedeció, la habitación se llenó con los sonidos provenientes de su boca. Lo escuchó gemir y eso la llenó de orgullo.
-Detente… detente…-le pidió de pronto con voz sofocada-No quiero venirme aun-
La alejó bruscamente de él y la obligó a levantarse. Se sintió diminuta a su lado, su 1.60 de estatura fue apabullado por el 1.78 de Taehyung. Sin darle espacio a que replicara la tomó del cuello y la pegó a su cuerpo, aprisionándola en sus brazos, atrapó su boca en un beso desesperado y su lengua se abrió paso hasta que se encontró con la suya.
Acarició su cuerpo desnudo sirviéndose de él, Hana se retorció de placer al sentir sus manos apoderarse de sus pechos, con los dedos frotó sus pezones que se erizaron dolorosamente. Su mano se deslizó con destreza hasta los pliegues húmedos de su interior y con el dedo pulgar acarició su clítoris con lentitud para atormentarla. Hana gimió sobre aquellos labios que aun la devoraban y se aferró a él para no desmoronarse ahí mismo.
-Estas tan húmeda para mí- le dijo cuándo se separó un poco para tomar aire. Ella no contestó, le estaba costando trabajo recuperar la respiración.
Se separó de ella del todo y se sintió repentinamente abandonada, la empujó a la cama con brusquedad y Hana cayó de espaldas. La chica vio la intensidad de sus ojos que se habían tornado más oscuros y entonces fue consiente de la fuerza dominante que emanaba de él. Instintivamente abrió las piernas, Taehyung sonrió satisfecho. Se avergonzó de su proeza e intentó juntar las rodillas de nuevo, pero él se lo impidió.
-Déjame ver tu interior-Volvió a abrirla y se quedó contemplándola como si analizara algo, se sacudió al sentirse tan expuesta. Taehyung se pasó la lengua por los labios y comenzó a desvestirse. Era la primera vez que lo veía desnudo y seguramente sería la última, por eso lo contempló a detalle. Era increíble todo lo que escondía debajo de la ropa ese hombre de aparente dulzura y sonrisa cautivadora.
Su cuerpo estaba trabajado; hacía tiempo que llevaba ejercitándose para las giras y los resultados eran favorecedores: tenia los hombros anchos, la cadera ceñida, la espalda fuerte y sólida, apenas comenzaban a marcarse los músculos del abdomen. Hana no tuvo duda de que era el hombre perfecto.
Taehyung se acomodó encima de ella y el contacto de su piel caliente con la suya le provocó un espasmo doloroso en el vientre. Volvió a besarla con la misma urgencia de antes.
-Casi haces que me venga en tu boca-le susurró sin apartar la mirada, la tomó del cuello subyugándola por completo, quería hacerle ver que él tenía el control.
-Taehyung-ssi…-gimió
-Sí, di mi nombre-le ordenó con pasión renovada
-Kim... Taehyung-repitió agitándose bajo el peso de su cuerpo.
Hana cerró las piernas en torno a su cintura y comenzó a moverse despacio, se rozó contra la erección de Taehyung que se quejó sorprendido por sus movimientos. Él se levantó y sin darle tiempo a nada la tomó por los tobillos y le levantó las piernas, quedando de rodillas entre sus muslos.
-Quiero abrirte-jadeo excitado centrando el pene en su entrada punzante, descendió centímetro a centímetro hasta que la penetró a profundidad con tal fuerza que Hana abrió los ojos presa del asombro.
Sin articular palabra Taehyung comenzó a moverse de adentro hacia afuera, con la vista fija en ella todo el tiempo. Sus movimientos poderosos provocaron que Hana se mordiera el puño para atrapar los sollozos de éxtasis, el idol salía por completo y luego volvía a penetrarla con una embestida sorda y profunda. El sonido de sus cuerpos y los gemidos roncos de Taehyung era lo único que llenaba aquella habitación.
Taehyung trató de mantenerse al borde de la culminación lo más posible, pero cuando ya no pudo esperar más, se inclinó hacia ella y escondió el rostro en su cuello, Hana sintió su respiración agitada en su piel sudorosa. Él, bajo las manos por detrás de los muslos y apretó sus nalgas con violencia, Hana se arqueó y comenzó a moverse al mismo tiempo, luego su cuerpo se convulsionó entornó a Taehyung cuando el éxtasis llegó aniquilando toda su voluntad. Taehyung aceleró el vaivén y pronto la siguió liberándose en su interior con un orgasmo demoledor que le hizo soltar un gruñido profundo. Salió de ella y se acomodó a su lado, la atrajo hacia él y la abrazó con delicadeza. A los pocos minutos ambos se quedaron dormidos.
*
A la mañana siguiente, cuando despertó, él ya no estaba en la cama. En su lugar había dejado una nota, en ella estaba escrito el día y la hora de otro encuentro. Hana sonrió y su autoestima se elevó hasta el cielo. Se levantó de la cama y sus músculos adoloridos protestaron al instante. La intensa actividad de la noche anterior la había dejado molida. Tomó de su bolsa una píldora y la ingirió con un poco de agua de la botella que él amablemente le había dejado en la cómoda.
Minutos después salió discretamente del cuarto de Taehyung y se dirigió a su casa con un solo pensamiento en la cabeza: deseaba que el próximo encuentro llegara lo más pronto posible.