Capitulo 1
I still renember
(Todavía recuerdo)
Third of december
(Ese 3 de diciembre)
(...)
Estaba ahí en el suelo, con múltiples heridas en el cuerpo, el sabor metálico de la sangre inundando su boca, ropa sucia y siendo golpeado hasta la inconsciencia por aquel grupo que se había osado a retar.
De todos modos, ¿A que niño de 14 años se le ocurría desafiar él solo a un grupo de siete jóvenes con 16 años a las 10: 30 de la mañana?
Solo a él, claramente.
Igualmente no se arrepentía, tenia una buena razón.
─ Para la próxima te ira peor ¿Entiendes? ─ Era la voz del tipo que lideraba ese grupito ─ , o conocerás verdaderamente lo que yo puedo hacer.
─ Que miedo.. ─ Escupió la sangre que tenia acumulada en los labios mientras intentaba levantarse ─ Hasta ahora no has demostrado nada. Solo te escondes tras los pantalones de tus lacayos.
Nadie era tan idiota ni tan arrogante como para seguir desafiando luego de una paliza como esa.
Pero él sí.
La respuesta que le dio fue un golpe en la mejilla derecha que lo llevo al suelo.
No le importo.
─ Sabes que tengo razón..
─ Lo único que sé, es que tu linda hermanita terminara estando conmigo.
Eso fue suficiente para que su cansado sistema vuelva a la acción conectando un golpe dirigido por la ira de su comentario directamente a su estomago dejándolo sin aire.
Sonrió cuando lo vio inclinarse.
Ese tipo solo se la pasaba acosando a su hermana.
Lo único que ella podía decir ante eso era solo que lo ignorara.
Le daba un sabor amargo la idea de que su hermanita simplemente decidiera vivir con esto como si nada.
"Tengo miedo de lo que pueda pasar"
Fue una de las frases que la pelinegra le decía cada que le exigía ponerle un alto a la situación.
─ Es una lastima que toda esa belleza se desperdicie en esa personalidad de mierda ─ Lo escucho susurrarle mientras se levantaba nuevamente ─ Si no fueras tan irritante habría hecho lo que sea para que seas mio.
Escucho a los otros reírse, sabían que no mentía.
─ Pero ya que no puedes ser tranquilo como tu hermana..
No se había dado cuenta del momento en el que dos de los integrantes lo agarraron de los brazos como en al inicio de todo esto.
─ Te tocara aprender a la mala.
Entonces los golpes de parte de los otros comenzaron nuevamente.
No podía negar que una parte de las estupideces que le había dicho se le quedo haciendo eco en la mente.
"Como tu hermana.."
Odiaba eso.
Siempre había sido así, Kagome era su hermana dos meses menor, a pesar de ser hermanos eran distintos en todas las formas posibles, los ojos, las calificaciones y sus personalidades.
Ella era carismática, solía ser amable con los demás, podría llegar a enojarse como cualquier persona normal pero nunca se sobrepasaba y siempre buscaba controlarse, ademas de ser muy responsable.
Mientras que él era el problemático e impulsivo de los dos.
Como todo el mundo describía, era la otra cara de la moneda.
Ese día tenía turno tarde por suerte, pero Kagome no iba a venir por que no se sentía, así que él decidió aprovechar que no iba a estar presente para resolver los problemas por su cuenta desde temprano.
Obviamente el lugar no iba a ser en la escuela o cerca de ella, seria para que cualquiera que pase por ahí los demande.
Así que logro reunirlos en una calle no tan llamativa.
Había creído ingenuamente de que si se enfrentaba con ellos uno por uno les ganaría.
Obviamente ese no era el panorama de la situación actual.
Eso era por que ellos no sabían usar la individualidad.
Podrían matarlo seguramente, pero eso no podría importarle menos. No podía dejar de sonreír ligeramente a sabiendas de que esto solo comprobaba lo que él mismo había dicho: Bankotsu no era nada sin sus lacayos.
De un momento a otro aquellos golpes cesaron, para bien de él, pudo respirar un poco nuevamente mientras veía salir corriendo a todos repentinamente, dejándolo herido y tirado en el suelo.
Tardo en darse cuenta que habían estado sonando sirenas y que habían sido quizás un par patrullas policiales quienes vinieron a su 'rescate' los mismos que se habían ido persiguiendo a sus atacantes.
Excepto un auto deportivo que no sabia como había llegado hasta allí o porqué.
─ ¡Inuyasha! ─ La voz de su hermana menor llego a sus oídos, ella bajaba de ese auto y venia corriendo directo hacia él.
Pero no venia sola.
─ Kagome.. ─ Susurro.
─ Esto es mi culpa.. ─ Ella susurraba mientras lagrimas caían hasta sus mejillas, movía sus manos queriendo abrazarlo pero no sabia donde tocar y no quería lastimarlo ─ Lo siento mucho..
─ No.. no es culpa tuy- ─ Intento darse el tiempo de animarla pero fue interrumpido por un tercero.
─ ¿Puedes levantarte?
Su atención se desvió hacia el chico que había venido acompañando a su hermana, lo miraba desde arriba como si él fuera un espécimen raro recién descubierto, su voz se escuchaba relajada, no era sutil ni mucho menos tan grave, aparentemente era mayor que ellos pero no tanto como para ser adulto, negó lentamente adolorido.
No conocía a ese chico de apariencia extraña, nunca lo había visto siquiera, sabia que, si fuera así, su rostro no hubiera pasado desapercibido.
─ Tenemos que llevarte a una clínica.
─ Sí ─ Afirmo la pelinegra.
Sintió el brazo del joven rodearle la cintura para ayudarlo a levantarse, le dolía absolutamente todo, pero aun así no se atrevió a pedirle que lo retirara. Ni siquiera cuando prácticamente lo obligo a poner uno de sus brazos sobre sus hombros, obligandolo a recargarse completamente en él.
No sabe como, no sabe porqué, ni mucho menos después de todo lo que le había pasado hace menos de 5 minutos, pero se sentía nervioso.
Caminaron en silencio hasta el auto, su hermana quien ya había dejado de llorar, había llegado primero, abriendo la puerta trasera para que el joven pudiera ayudarlo a entrar, en seguida la pelinegra se sentó atrás junto a él.
Tuvo ganas de preguntarle muchas cosas, pero no era el momento.
No supo la hora en la que se había quedado dormido pero cuando despertó estaba en la camilla de la clínica, su hermana se había quedado dormida sentada en la silla a su costado.
Acaricio su cabeza con suavidad.
─ ¿Como te sientes? ─ Pregunto ella despertando en seguida y brindandole su total atención, debido a la conmoción ni siquiera le aviso a su madre.
─ Bien.. supongo
No era verdad, pero no importaba.
Su vista se desvió a el reloj que colgaba en una de las blancas paredes el cual apuntaba 12: 59 pm, sus clases deberían de comenzar en el próximo minuto.
─ Estará bien, no tiene ningún hueso fracturado milagrosamente. ─ Una mujer con uniforme blanco entraba en la pequeña habitación y detrás de ella venia aquella persona que lo ayudo no hace mucho ─ No necesitara ser internado, bastara con un reposo constante y uno que otro medicamento.
─ Entiendo, si fuera tan amable de preparar todo y darles lo que van a necesitar, yo me encargo de los gastos ─ La mujer asintió y se retiro.
─ No es.. ─ Quiso protestar de inmediato.
─ No está a discusión ─ Menciono brevemente, acercándose.
Otra vez se puso nervioso.
Lo vio dar una ligera palmada bastante suave en la cabeza de la pelinegra y luego mirarlo de reojo, sintió la increíble necesidad de enterrarse entre las sabanas.
Se separo a mirar el mismo reloj de la pared y luego se dirigió a la menor.
─ Debo irme, no puedo faltar a esta clase ─ Ella asintió agradecida y luego se volvió hacia él ─ Espero te mejores ─ Se despidió sacudiendo la mano en su dirección ─ Inuyasha.
(...)
Me in your sweater
(Yo con tu suéter puesto)
You said it looked better on me than it did you
(Dijiste que a mi se me veía mejor que a ti)
(...)
Se salto todas las siguientes clases, aun le dolía todo el cuerpo y tenia varios vendajes cubriendo su rostro y parte de su cuerpo, se supone que debió haberse ido con su hermana a la casa y procurar dormir hasta mañana pero siendo sincero no podía quitarse de encima la curiosidad por aquel extraño chico de cabello blanco.
De por si, aunque intentaba disimularlo no podía simplemente no preguntarle a Kagome como o de donde lo conoció, no era por algo en especial, él era un niño al que le gustaban las niñas, solo que, tenia que saber con que personas raras se juntaba su hermanita como buen hermano mayor ¿no?
Así que su duda fue resuelta, aquel extraño era el hijo del gerente de la empresa en la que su madre trabajaba.
Sesshomaru, le dijo ella que se llamaba.
También le había dicho que lo había conocido hace unas semanas en una fiesta organizada por la misma empresa en donde se podía llevar familiares, pero claro, Inuyasha no había querido ir.
Eso le daba sentido a todo.
A si mismo ella le contó el como habían llegado hasta su rescate, eran muchas cosas que digerir para su pequeña mente que se había obligado a mantener consciente, en resumen puesto que no pensaba memorizar una hora de acontecimientos que no necesitaba saber a detalle, solo las cosas importantes; Sesshomaru hizo un traslado académico, se lo contó a Kagome luego de llamarla y al notarla extraña la invito a por un jugo, sin querer ella termino contándole sobre el acoso que sufría por ese estúpido grupo, él reacciono mal, técnicamente la obligo a denunciar, ella se negó pero termino siendo convencida de milagro ─ y eso fue algo que a Inuyasha particularmente le choco por qué había hecho de todo para convencerla y nunca había funcionado ─ Kagome le dijo que en la comisaria iba a demorar en ser llevada a cabo la demanda de no ser por la influencia del peli blanco.
Le menciono que fue básicamente suerte encontrarlos, de no ser por las personas que andaban por la calle y dieron información necesaria sobre su asunto (La pelea) quizás no hubiera vuelto a ver a Inuyasha con vida.
Y ahora, está aquí, en la entrada del mismo colegio en el que él va, estaba sentado en una esquina se iba a quedar esperando hasta que tocará la última campana, la razón de esto último es por qué la azabache le termino por informar que el traslado académico de Sesshomaru fue precisamente y por casualidades de la vida, a esta escuela.
Se acomodo mejor en aquella esquina, recargando su espalda contra la fría pared, ahora que solo tenía su camisa sucia puesta, sentía el gélido viendo calar en sus huesos, se arrepentía de haber sido tan imprudente y perder su abrigo durante aquella estúpida pelea, termino abrazándose a si mismo para tratar de mantener el calor.
Se sentía patético.
La campana sonó y los estudiantes comenzaron a salir, algunos lo miraban con curiosidad debido a las evidentes envolturas blancas que rodeaban algunas (pocas) partes de su anatomía, otros simplemente lo ignoraban y ya, pero ninguno le importaba realmente.
Cuando logró distinguir una larga cabellera blanca entre la multitud se levantó a la apurada, enredándonos con sus pies y casi cayendo de paso, ocultó sus manos y trató de acercarse a él de una forma casual, pero el joven ya le había visto casi caerse, ya no tenia chiste.
─ Eh, gracias por lo de hace rato y.. ─ Pasó saliva ─ Por todo..
Sentía su propia voz salir avergonzada y rara, él no era de agradecerle a nadie, aquello era difícil para él, pero el contrario solo le miraba fijamente, era mas alto que él, no había preguntado su edad, sentía que si lo preguntaba le estaría dando demasiada importancia a un ─para él ─ desconocido, y no quería causar confusiones extrañas, aun así, por como lo veía asumía que debía ser dos o tres años mayor que él, no más.
No contesto al agradecimiento que vergonzosamente le había costado ofrecer, en lugar de eso lo vio quitarse el suéter rojo con tonos brillantes que había estado llevando puesto y tendérselo a él.
─ ¿Por qué me lo das?
─ Hace frió.
Volvió a ponerse nervioso sin saber como reaccionar, no quería ser grosero con la persona que lo ayudo en la mañana pero tampoco estaba seguro de aceptar aquel repentino acto, el mayor al percibir que no sabia que hacer le empujo el cálido suéter contra el pecho insistiendo, acepto ponérselo, carraspeando incómodamente una vez estuvo vestido con la prenda.
─ Y ¿Que usaras tú..? ¿No vas a necesitarla también?
─ Estaré bien, se te ve mejor a ti que a mí de todas formas. ─ Se giro en sus pasos ─ Nos vemos luego, Inuyasha.
Y sin esperar una respuesta volvió a irse y a dejarlo solo ahí, con la extraña sensación que le provoco el escuchar su nombre dos veces en el día.
Que extraño 3 de diciembre.
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