ᴛᴇ́ ᴅᴇ ᴘɪɴ̃ᴀ [ ɪᴢᴀɴᴀ ᴋᴜʀᴏᴋᴀᴡᴀ x ғᴇᴍ ʀᴇᴀᴅᴇʀ ]

Summary

“Tal vez si tomara té de piña podría adelgazar”

Genre
Romance/Other
Author
Momo
Status
Complete
Chapters
23
Rating
n/a
Age Rating
18+

ᴘʀᴏ́ʟᴏɢᴏ ᴛᴇ́ ᴅᴇ ᴘɪɴ̃ᴀ ☕︎︎


┆ᴀᴍᴀʀɪʟɪs ғᴏʀɢᴇʀ┆


Año 1996


¿Dónde se metió esa escoria? - preguntó una pelinaranja con notable enojo


Desde que tienes memoria, nunca te vieron como persona, más bien como un objeto para hacer lo que ellos no pudieron, para vivir a través de ti.


Ese día fue entrega de calificaciones, como siempre obtuviste la nota más alta de tu curso, más sin embargo, no fue un diez, esto molesto bastante a tus padres quienes te prohibieron salir de tu habitación y te dejaron sin comer.


Aunque eso último no era novedad, constantemente eras sometida a rigurosos ayunos, los cuales afectaban drásticamente a tu salud.


¿Yo que voy a saber? - habló igual o más enojado tu progenitor, hasta cierto punto llegaste a odiar tus rasgos por ser tan parecidos a los suyos - lo más seguro es que este con mi prima, no tienes porque preocuparte.


Ella no me preocupa, pero esto si - señala tu boleta de calificaciones donde se podía apreciar un 9.5 - su única ocupación es estudiar y verse decente, que vergüenza haber dado a luz a algo tan insignificante.


Lo único que has hecho en tu corta vida es estudiar y cuidar tu físico, lo más cercano a un amigo es tu tía Yor, la llegas a ver una vez cada semana.


Y sabiendo como te tratarían por tus notas te llevó a su departamento, allí te obsequio un libro de poesía que te llamó la atención el fin de semana que salieron de compras.


Pero mis notas no fueron perfectas - bajaste la cabeza - no lo merezco.


¡Claro que si! - tomó tus manos con delicadeza - te esforzaste mucho y se que realmente lo querías.


Siempre se preocupó por tu salud y felicidad, ella estaba más al pendiente de ti que tu progenitora, en más de una ocasión llegaste a pensar "ojalá tú fueras mi madre".


Tiempo después llegarón a recogerte, no dijeron nada acerca de tu libro pues iba en tu mochila, los conocías tan bien que apostabas a que en el momento en que lo vieran lo tiraría a la chimenea.


Al poner un pie en tu casa fuiste recibida con un golpe en tu mejilla.


Mocosa insolente - en ese instante el miedo se apoderó de ti, al mínimo error que cometieras recibías una reprimenda, desde un par de golpes hasta una golpiza tremenda, y seguramente en esta ocasión sería lo último - solo tienes dos ocupaciones - y otro golpe llegó - ¿Cómo puedes ser tan inútil? - y otro más.


Uno tras otro, así siguieron por incontables minutos que parecían eternos, hasta que viste todo negro.


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¿Cómo esta ella? - preguntó alarmada la de ojos rubí.


Ya despertó, no sufrió algún daño interno, pero le recomendaría que no hiciera tanto esfuerzo físico - habló el médico hacia tu tía, porque a tus padres no les afectó en lo más mínimo tu estado.


Yor agradeció al médico y de inmediato llamó a tus progenitores, estos bastante molestos llegaron al hospital.


¿Para que nos hiciste venir a esta hora Yor? - preguntó la pelinaranja - tenemos cosas más importantes que esa mocosa.


¿Cómo pueden ser tan cínicos y descarados? - se levantó de su asiento sumamente enojada - ¡Es su hija!.


Tienes razón, es nuestra hija, así que no te metas donde no te llaman - dijo con frialdad el pelinegro - ni siquiera eres conciente de lo mucho que la perjudicas, solamente la estás malcriando.


Nunca será una mujer exitosa sino se esfuerza, nosotros la estamos impulsando a la grandeza - el pelinegro recibió una cachetada por parte se su familiar - ¿¡Qué te sucede perra loca?!.


¿¡QUÉ LES SUCEDE A USTEDES?! - se acercó peligrosamente a tu progenitora - ES SOLO UNA NIÑA, NO LES IMPORTA EN LO MÁS MÍNIMO SI ESTA BIEN O NO, SOLO QUIEREN VIVIR A TRAVÉS DE ELLA.


Pues si tanto te importa, quédate con ella, hablas tan despreocupada que seguramente no será difícil para una estúpida de dieciocho años como tu cuidarla - escupió con burla tu progenitora - así que adelante, haste cargo de ella, pero cuando ya no puedas no vengas llorando de rodillas.


Y así el par de adultos abandonó el hospital dejando a la joven mujer con mucha rabia acumulada.


Ninguno de los tres notó la presencia de Amarilis, las lágrimas recorrían su rostro, sabía que nunca le han demostrado cariño, pero al menos creía que al ser sus progenitores la querían.


Todos esos años, soportando ayunos y desvelos, con tal de recibir una sonrisa o palabras de orgullo, para que solo la dejen así sin más.


Sus sollozos se hicieron más fuertes, causando que su tía notará su presencia, al ver el rostro de la niña lleno de lágrimas y su mirada de dolor, corrió a abrazarla.


T-tía Yor, ¿F-fuí, y-yo fui una mala niña? - preguntó aferrándose al abrigo de la mayor - ¿P-por eso mis p-padres se f-fueron?.


Claro que no cariño - acarició su cabello al mismo tiempo que la cubría con su abrigo - eres una niña excepcional, estoy orgullosa de ti y se que lograrás cosas estupendas - al momento de separarse limpió las lágrimas que caían por el rostro de su sobrina - nunca vas a sufrir, no mientras estés conmigo.



‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ꕀ ᐝ𖠳𖠱 ᐝ





┆ɪᴢᴀɴᴀ ᴋᴜʀᴏᴋᴀᴡᴀ┆



Año 2003


Era un día muy frío cuando recibió la noticia, Shinichiro estaba muerto, no hizo más que quedarse en ese lugar con la mirada perdida.


Tal vez mañana tendría fiebre por solo traer una mísera camisa de manga larga y estar bajo la lluvia, pero en ese momento no le importaba.


La lluvia mojaba sus cabellos blancos y la ropa poco abrigada que portaba, siguió en su trance hasta que sintió un toque en su hombro.


¿Sabés donde esta mi hermana? - preguntó una pelirrosa de ojos verdes y visiblemente llorosos - es alta - se subió a la banca señalando la estatura de dicha mencionada - tiene cabello largo así como tu y es de color negro - señaló esta vez al peliblanco - sus ojos son bonitos y de color rojo, así como mi bufanda - señaló la bufanda que ella portaba.


Izana soltó una pequeña risa al ver la actitud de la niña, la cual no era muy diferente a cuando el solía hablar sobre Shinichiro, pero su sonrisa se borró al llegar los recuerdos de su último encuentro.


Lo siento,hermano mayor - su pensamiento fue pasajero pero no pasó desapercibido por la menor, quien se sentó junto a el.


¿Tu también perdiste a tu hermano? - la niña cubrió a ambos con el paraguas y observó al moreno en busca de respuestas - mi hermana y yo, no compartimos sangre - empezó a relatar la pequeña niña - papi me adoptó y luego llegó mami con ella - sonrió recordando ese día donde junto a ambos adultos y llegó la mayor con una versión más joven de ella - ¡Es la mejor hermana de todas!.


¿De verdad? - preguntó el moreno empezando a interesarse por dicha chica - ¿Cómo es ella?.


Es muy bonita, siempre ayuda a Anya con sus tareas - enumeraba cada cosa con sus deditos - ayuda a papi a cocinar, es muy buena en la escuela, siempre cuida de Anya y trabaja en una cafetería - dijo lo último sacando una pequeña lonchera donde se encontraba un poco de espagueti y albóndigas - ¿Tienes hambre?, mi hermana dice que ayudar a las personas es bueno, también dijo algo de granitos de arena... Pero no recuerdo como era - extendió el plato en dirección al mayor - tomá, lo nesecitas más que yo.


Gracias - son pocas las veces que agradeció algo en su vida, pero en ese momento le nació decirlo.


Al terminar de comer le entregó el traste a la pequeña y esta lo guardo en su mochila, siguieron por un rato conversando, aunque la pequeña era quien estaba hablando y el escuchaba y aportaba una que otra cosa a la plática.


Al poco rato escucharon un grito y la pelirosa agrandó su sonrisa al ver de quien se trataba.


¡Hermana! - alzó sus brazos entregando el paraguas a su acompañante.


Estaba tan preocupada, ¿estás bien?, ¿alguien te lastimó?, ¿tienes hambre o frío? - abrazo a su pequeña hermana la cual respondió cada una de los cuestionamientos.


Si, no, no y no - dijo feliz de estar reunida con la de ojos rubí - ¿me puedes llevar cargando?, no quiero que Kurokawa se quede sin sombrilla.


La más alta dirigió su mirada al mayor y asintió, pero se despojó de su abrigo y lo extendió hacia el.


Tómalo, estás muy mojado y hace bastante frío, a mi no me importa caminar unos minutos así, pero se ve que ya llevas un buen tiempo aquí sentado - sonrió provocando un sonrojo en el contrario.


G-gracias - hizo una reverencia colocándose dicho abrigo y caminando de lado contrario a las hermanas - ella era muy bonita - ahora el rostro de aquella joven se quedó guardado en su mente, olvidándose por un instante de su tristeza.


Al llegar por fin a su departamento dejó la sombrilla en el perchero y se quitó el abrigo, pero al colocarlo en su sofa vió algo sobresalir de uno de los bolsillos, un par de pendientes rojos muy lindos, quizás y por más que le decepcione, no volvería a ver a la chica linda de cabello negro.


No había problema si se quedaba con los pendientes, ¿cierto?.



Ya perdí la cuenta de todas las veces que edite esta historia, pero creo que por fin estoy satisfecha con el resultado, así que probablemente ya la terminé de escribir :3


Gracias por leer♡