Saku
Nota importante: este capítulo es igual al de Deep Red, solo cambia la parte final.
El equipo de héroes corría por el perímetro, uno a uno se separaban para emprender su papel en la redada, el nerviosismo era palpable pues el estar en otro país aumentaba el riesgo así mismo aumentaban las expectativas de su desempeño como representantes de Japón.
—Shoto, no puedo creer que me hicieras esto— La mujer murmuró en un puchero, no podía creer que su prometido terminara aceptando la misión el día de su aniversario, adicional a que ella se vio envuelta en eso por la extensión de la agencia familiar.
—Terminaremos rápido, además Todoroki-kun seguramente ha preparado algo para esta noche— Uraraka trató de animarle, aunque de antemano sabía que lo más probable era que al terminar la misión fuera necesario el entregar un reporte a las autoridades.
—Eso espero, ahora mismo estoy muy triste— levantó el vuelo yendo a la izquierda en tanto la castaña se dirigió a la derecha.
Su tarea y la de su amiga eran sencillas, debían escabullirse por la parte trasera y asegurar a los rehenes del laboratorio, las explosiones en la parte frontal podían escucharse claramente por lo que intuía Bakugo estaría montando un espectáculo.
Pronto decidió que entraría por el tubo de ventilación, suponía que por el escándalo de sus compañeros era probable que no se percataran de su presencia. Observó por las rendijas pero en realidad las habitaciones se veían despejadas, siguió buscando hasta llegar al final de la ventila, retiró la protección para salir a buscar por su propio pie.
Poco a poco las explosiones se escucharon más y más cerca lo que le hacía pensar que la pelea se extendía al interior del edificio, probablemente los villanos no lograron mantener una posición ofensiva y optaban mejor por una defensiva.
—Debo darme prisa— apretó el botón de los intercomunicadores —Uravity, ¿Encontraste algo?
—No, no hay nadie aquí dentro.
—¿En qué nivel te encuentras?
—El segundo.
—Bien, ve al tercero y yo iré al sótano.
—De acuerdo.
Siguió con su camino, aún no lograba encontrar algún villano que pusiera en riesgo su infiltración, lo cual de algún modo le resultaba extraño. Pronto escuchó un golpeteo rítmico dirigiéndose por un largo pasillo con luces tintineantes.
El lugar tenía polvo y telarañas lo que la hizo creer que tal vez aquello era una pérdida de tiempo, siguió mirando de un lado a otro, el pasillo no tenía alguna puerta y solo contaba con tuberías adosadas a los muros.
Al llegar lo suficientemente profundo las luces se apagaron, utilizó su kosei para crear una esfera de energía que emitía una pequeña luz de color púrpura para ayudarla a alumbrarse, el caminar se volvió difícil por un líquido pegajoso en el suelo, el olor era asqueroso e insoportable por lo que decidió colocar su mascarilla.
El golpeteo que la llevó a investigar se detuvo.
—¿Hola?— habló lo suficientemente alto para ser escuchada pero lo suficiente bajo para que no fuese una alerta para el enemigo.
Hubo un sonido de arrastre y entre sombras alcanzó a ver movimiento.
Busco en su cinturón una de las mini lámparas que le dio Creati, de inicio no quería utilizarla pues la heroína realizó un increíble trabajo haciendo que esa pequeña lámpara aluzará tanto como un reflector de estadio.
—¿Hay alguien aquí?— rebuscó entre un montículo de cajas de madera, ahora que podía ver, el suelo se encontraba cubierto por una costra negra y un líquido obscuro que olía fatal, lanzó un suspiro al darse cuenta que lo más probable es que fuesen desechos humanos —¿Hola?— insistió al escuchar nuevamente el sonido.
—Aléjate— una vocecita imploró levemente.
Quito algunas cajas para tener mayor visibilidad, era un niño atado por cadenas a una estructura metálica, el pequeño se veía sucio y con señas de tortura.
—Tranquilo— se apresuró a crear una esfera que coloco en uno de los eslabones de la cadena haciendo que esta explotara para abrir la cerradura, en cuanto lo hizo una alarma sonó en tono de evacuación.
El niño se quedó quieto mirando a la mujer y al sentir sus manos ser liberadas soltó un suspiro lleno de alivio —Gracias por soltarme, no era difícil hacerlo pero dentro de la caja no puedo utilizar mi Kosei con libertad— las heridas en su cuerpo sanaron rápidamente lo que la hizo suponer que aquello era parte de su don.
—Me alegra que tu don sea tan útil— se colocó en cuclillas invitando al niño a subir a su espalda.
Pese a lo que imaginó el niño esbozó una sonrisa y saltó encima suyo sin decir una palabra más.
La alarma seguía sonando insistentemente.
—¿¡Storm!?— el grito de Uraraka resonó en su oído con fuerza.
—¿Estás bien?
—¡Necesito apoyo en el cuarto piso!
—¡Voy!
Voló lo más rápido que pudo con el niño en su espalda, las pequeñas manos se aferraron a sus hombros para no caer.
Al llegar al cuarto piso pudo verlo plagado de villanos, todos ellos atacaban no solo a Uravity, también luchaban contra Creati y Earphone Jack.
Storm entró con gran seguridad pues logró ubicarlas rápidamente —Aprovechen para salir de aquí— ordenó al tiempo que una luz en forma de vara se formaba en su mano para lanzarla con precisión a uno de los grupos convirtiéndose en un rayo que carbonizó a más de uno.
—¡Tu don, es genial!— el niño murmuró con los ojos bien abiertos.
—Gracias, sujétate bien ¿Ok?
El niño asistió en tanto ella lanzaba más ataques permitiendo una apertura para el escape de sus compañeras.
Hubo un golpe seco y pronto vio la espalda de Uravity estrellándose contra la pared del otro extremo.
—Maldición— chilló llena de frustración, el espacio era reducido y no podía lanzar una centella que era más efectiva en un ataque grupal, además no podía pedirle a Yaoyorozu que creara una tela aislante pues no tenían tiempo para eso.
—Necesitamos refuerzos— fue lo que pudo decir Kyoka antes de recibir un golpe que la dejó inconsciente.
—Storm, encárgate del más grande— Creati pidió aunque la orden le pareció falta de juicio puesto que el hombre tenía un don de tierra lo que lo ponía en una clara ventaja a su electricidad.
—Okey— murmuró antes de lanzarse como si fuera un mosquito ante el hombre de tres metros —Por favor muérete— lanzó una patada pero creía fielmente que le había dolido más a ella que a él.
El grandote se molestó dando puñetazos al aire, fuera de lo que pensó el hombre era demasiado rápido en comparación a su masa.
Storm voló a su alrededor intentando distraerlo, Creati aún luchaba con los villanos tratando de defender a las heroínas inconscientes.
No se les permitió ni un segundo de tranquilidad, pronto, un villano más se hizo presente, esta vez era uno que podía dominar ataques acuáticos.
—Muere— Bakugo lanzo una explosión que alejó rápidamente al golem —¿Estás bien?— preguntó a Storm.
Ella asintió con una sonrisa, sabía bien que debía evitar el combate cuerpo a cuerpo pues era débil ante eso.
—Creati— Shoto se colocó frente a la morena para protegerla de un ataque de agua que se salía de control, congeló la ola pero el desastre en el edificio era tal que no tardaría en derrumbarse con todos adentro.
—¡Shoto, cuidado!— Creati se dio cuenta antes que nadie que las columnas vibraban peligrosamente y que sus contrincantes no tenían intención de salir, era más bien que querían exterminarlos a como diera lugar.
Shoto se giró para ver el techo colapsar dejando enterrada a Uraraka.
—Mierda— Storm voló rápidamente intentando quitar el escombro —Uravity.
—¡Cuidado!— el niño advirtió del colapso de una parte del techo.
—¡Storm!— Bakugo se impulsó con una explosión para llegar a ella y empujarla lejos del derrumbe aunque eso provocó que el techo y una ola lo enterraran.
—¡Bakugo!— se llevó las manos a la boca al notar que gritó su nombre —Dynamight.
Todoroki no podía congelar la ola como lo hizo la última vez, el peso era demasiado y debía encontrar la manera de sacarlos a todos.
—Moriremos todos aquí— un hombre pelirrojo se hizo presente dando un salto, tomando a Shoto de la cabeza y estampándole el rostro contra el suelo —Son tan débiles— se echó a reír como un demente.
Creati dio un paso atrás intentando pensar en una acción de contraataque pero no lograba reaccionar.
—Eres bonita— el hombre extendió su mano a Yaoyorozu pero antes de que la tocará Shoto lo detuvo.
—No la toques, idiota— murmuró agitado.
—Eres molesto— hizo el ademán de disparo y un hilo rojo se atravesó en el pecho del bicolor.
No hubo ningún sonido mas que el del cuerpo de Todoroki azotando en el suelo.
—¡Shoto!— echó su mirada a donde quedaron sepultados Uraraka y Bakugo para después mirar a su prometido, decidiendo ir por Shoto.
—Solo quedan dos chicas— alzó una ceja aún más divertido que antes.
—Muérete— había agua por todos lados, un ataque eléctrico sería fatal para los que seguían vivos y lo único que atinó hacer fue darle una patada.
—Eres linda— la sujetó del tobillo tirándola hacia abajo para golpearla.
Rápidamente se giró recibiendo el golpe en la espalda y dejando al pequeño bajo ella para protégelo.
—Oye, no tienes que hacer esto— la espalda del niño se encontraba entre el agua y rocas, por encima podía ver esos ojos lilas totalmente inundados de lágrimas al ver al muchacho de cabello de colores tendido en el suelo boca abajo en un charco.
No era tonta, ni siquiera se hacían burbujas en agua así que Todoroki no respiraba. Soporto un golpe tras otro, se sentían igual que látigos quemando su carne pero se negaba a perder a ese niño como a los demás.
—Basta— Creati intentó interferir pero fue golpeada por la mole con un ataque de rocas.
El piso por fin colapsó haciendo que todo se viniera inevitablemente abajo.
—¡Ahh!— el grito de Momo fue lo único que se alcanzó a escuchar, en cámara lenta todo siguió la fuerza de gravedad.
—Oye, oye— el pelirrojo la alzó del cabello jalándola de un lado a otro, el escombro no lograba tocarlo gracias a un campo de fuerza lo que los mantuvo momentáneamente a salvo —Dame al niño.
—Estás loco— chilló para luego apretar los labios intentando buscar fortaleza.
—No es lo que piensas— el hilo rojo que salía de sus dedos se arrastró por el rostro de Storm hasta casi llegar a sus globos oculares.
—¡Mierda, muérete ya!— la explosión fue pequeña, no fue para nada una de sus explosiones normales pero cuando vio que el ataque dio en el blanco se sintió realizado —Ai, vuela.
El estómago se le hizo un nudo e intentó volar lejos de ahí en tanto Bakugo lo detenía.
—¿A dónde vas?— ahora una mujer le cortó el paso utilizando su cabello hecho de tentáculos.
—Ya está bien— el niño soltó un suspiro y por un instante todo se detuvo como si se congelara el tiempo.
—No tengas miedo— pidió ella.
—No seas tonta, ellos son mis subordinados— la mirada del pequeño fue la más fría que vio en la vida —No pensé que llegaras tan lejos para protegerme ¿Por qué lo hiciste?
Le resultó tan horrible que en lugar de llorar una risa le llenó la boca —Y-yo p-pensé que salvaba a un pequeño frágil, asustado, indefenso, por eso... llegue tarde y atacaron a mis amigas.... Por eso Bakugo tuvo que protegerme... por eso Shoto...— los murmullos llegaban a ser inentendibles.
—Gracias, tenía tiempo que nadie se preocupaba por mi... fue divertido— el niño dio una mirada a donde recordaba se encontrarían los cuerpos —Te daré una segunda oportunidad, aunque no estaré aquí para verlo— flotó por encima de ella, de su palma se emitió un brillo de color amarillo intenso.
Entró volando en el cuarto piso «¿He? ¿Un dejavú» se preguntó a sí misma al encontrarse una escena idéntica a la de su memoria, el niño ya no estaba en su espalda, tampoco podía verlo por ninguna parte y todo parecía estar en la misma posición. No entendía nada...
—¡Storm!— Kyoka lanzó un grito, se suponía que ella debía ayudarlas pero se quedó estática en el mismo lugar ¿Tenía miedo?
—¡Shoto! ¡Dynamight! ¡Deku!— gritó en el comunicador —Necesito refuerzos en el cuarto piso, está lleno de villanos.
—Ya voy— escuchó la voz de Shoto.
—¡Maldición que molestia!— Bakugo se quejó pero seguramente llegaría antes que nadie más.
—Tranquila Storm— A Midoriya le resultó extraño que ella pidiera ayuda, era muy autosuficiente y rara vez pedía refuerzos lo que quería decir que eso era realmente urgente.
—Por favor, dense prisa— no vacilo, no sabía si eso que ocurrió fue un dejavú, una premonición o si en realidad ocurrió pero prefería morir antes de que las cosas se repitieran.
—Storm, no les hagas perder tiempo, nosotras podemos encargarnos— Chilló Yaoyorozu.
Concentro el poder en su puño yendo directo hacia el golem de rocas —Muérete— dio un golpe tras otro mientras sacaba rayos de su cuerpo que daban en los villanos indiscriminadamente.
—Cuidado— Kyoka se lanzó a Momo para cubrirla de uno de los rayos que se salía de control —¡Storm, estás siendo descuidada!
—¡Storm!— Uraraka no le quitaba los ojos de encima, era claro que ella no podía con ese hombre y aún cuando las manos le sangraran por los golpes no parecía dispuesta a dar ni un paso atrás.
—Ahg— se quejó cuando un golpe la arrojó contra la pared pero se levantó rápido tras ver que aquel que podía dominar el agua aparecía en escena, generó un rayo en su mano y antes de que pudiera lanzar un ataque de agua se encargó de electrocutarlo con todo su poder.
—Crow— el hombre de roca la sujetó del tobillo haciéndola volar por el aire, rematando el ataque dejando caer una gran roca sobre ella.
—¡¿Qué mierda crees que haces?!— explotó la roca antes de que se atreviera a lastimarla, ese tipo, era realmente molesto.
—Kacchan— Midoriya arrugó las cejas al ver que Bakugo se puso por enfrente de Storm para protegerla, dio la vuelta para golpear al golem impactándolo tan fuerte que lo hizo atravesar el muro.
—¿Están bien?— Todoroki se hizo presente congelando al resto de villanos.
Se dejó caer en el suelo, todo le dolía pero ese tipo pelirrojo no apareció, tampoco ese niño, ni la mujer de los tentáculos.
—Storm— Shoto se acercó hasta ella —¿Qué pasa?
No sintió cuando fue que las lágrimas llenaron el rostro pero no podía dejar de llorar.
—¿Storm?— insistió preocupado al verla llorando y respirando con dificultad —¡¿Qué le ocurrió?!— preguntó molesto a las otras heroínas.
—Todoroki-kun, ella solo llegó actuando de forma errática, quizá algo la asustó— Momo trató de explicar.
—Ai— la alzó en sus brazos angustiado, las manos le sangraban y no dejaba de llorar —Ai, te sacaré de aquí— le dio un beso en la frente intentando que recobrara la compostura.
Yaoyorozu se mordió los labios, no entendía porque actuaba así delante de Midoriya y Bakugo si en privado no paraba de decir que no soportaba a esa mujer molesta.