Capitulo uno.
"Eres la flor más bella del jardín" fueron las palabras que le susurraban, no una, si no, varias veces. Dichas palabras le calentaban las orejas, y lo hacían estremecer a más no poder, aunque sabía que, todas eran falsedad. Tenía que fingir, fingir que tenían impacto en él; que lo hacían sentir virtuoso y honrado.
Pero a decir verdad, era todo lo contrario.
Esas sucias palabras lo hacían sentir asqueroso y repudiado. "Eres el Omega más atractivo, tu aroma es inigualable, sublime". "Algún día te sacaré de aquí y te llevaré a casa". Promesas vacías. Él tan solo parpadeó mientras veía hacia el techo, sumergido en sus pensamientos.
-Si....si....si... -eran los jadeos que salían de la boca de ese sujeto mientras lo embestía fuertemente, a decir verdad, no había forma de evitar esto; pues él fue vendido a este burdel desde que era un niño pequeño. Esto era su manera de vivir y de comer, siendo sometido; noche trás noche. Ese sujeto restregaba su miembro en su orificio hasta darle una que otra estocada; a las cuál el debía fingir que las disfrutaba.
-Ahhg... ahg... -eran los sonidos qué salían de su pequeña boca, que por cierto, hacían eco en la habitación. Una pequeña habitación mal decorada. Era su habitación asignada. Aunque a decir verdad, le estaba yendo bien, había escuchado que al resto de Omegas en el lugar les iba peor.
-Si... -seguía jadeando en su oído después de haberse venido en su orificio por tercera vez, a decir verdad, este era su cliente más habitual. Después de dejarle ir su semilla en el interior, ese sujeto salió de él y se sentó en la orilla de la cama-. Nunca lo haces mal -habló él prendiendo un cigarro -. Nada mal... ¿Sabes? Si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, te llevaría a casa, estoy seguro de que tendríamos el mejor sexo y no tendría que pagar ni un centavo -habló para después llevarse el cigarro a la boca y darle una calada. Okita suspiró con pesadez, al menos este tipo era honesto.
-Creéme, si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, no me habría casado contigo -confesó mientras cubría su cuerpo con las delgadas sábanas de su cama. Buda soltó una carcajada al escuchar ese comentario, eso le gustaba de Okita, que siempre le llevaba la contraria y no le seguía la corriente; como el resto de Omegas.
-Bueno ¿Qué le voy a hacer? -rió, para después ofrecerle su cigarro -. ¿Quieres? -le sonrió, Okita negó de inmediato, una de las reglas del burdel era no fumar ni beber en horas de trabajo-. Cierto, ¡Está prohibido...! -gritó con ánimo-. Este lugar es pésimo... no te permiten beber ó fumar ¿Qué hacen para divertirse? -Okita pestañó ¿Qué hacían para divertirse?. Okita vió hacia el techo, a decir verdad, él solo imaginaba que era libre -. No me digan que lo hacen entre ustedes con tal de...-Okita rodó los ojos, había olvidado que ese sujeto era un patán a la hora de hablar -. Pero como sea. Esta vez acabé rápido... Ya estás perdiendo tu toque -anunció-. Antes me tardaba más contigo, ahora... haces que me venga menos veces...
-¿Si no te complazco por qué me contrataste? -le insistió, Buda conocía a cada uno de los Omegas del lugar, bien pudo escoger a otro de ellos y hacerlo suyo y a él dejarlo en paz.
-Me gusta pasar tiempo contigo, no eres tan extraño como los Omega VIP. Ni tan empalagoso. Ni te resistes a mí -confesó. Buda sabía perfectamente que la mayoría de Omegas en el lugar estaban trabajando contra su voluntad-. Sin mencionar que, no tratas de hacer que te compre. Simplemente hacemos lo nuestro y aquí terminó la cosa -confesó.
Le agradaba la honestidad de Okita y a Okita la de Buda. Okita se encogió de hombros, a decir verdad, no quería ser comprado, aunque ese fuese el mayor sueño de todo omega en ese burdel; él suyo no. Solo deseaba ser libre, salir de aquí y ser dueño de su cuerpo.
-Cómo sea... -se paró de la cama y recogió sus pantalones -. Fue un placer venir a saludar, espero que bebas tus anticonceptivos, porque sí no; ahí si tendría una buena razón para comprarte -confesó mientras se subía los pantalones blancos verdosos. Okita suspiró al verlo partir, y ahí iba; su comida. Con Buda, ya eran dos clientes que atendía esta noche, solamente esperaba que nadie volviera a pedir sus servicios por el momento.
Después de darse una relajante ducha en el baño del burdel salió, bueno, por lo menos ahora su "Dueña" lo dejaría comer y dormir tranquilamente. El Omega salió del cuarto del baño, y mientras se secaba el cabello con una toalla; caminaba hacia su habitación. Todas las puertas del corredor estaban cerradas, y en el interior se escuchaban gemidos y jadeos, sin mencionar el rechinar de la cama. Definitivamente vivía en el infierno.
De todos modos no le dió mucha importancia y comenzó a subir las escaleras, no quería toparse con un cliente en los pasillos del burdel, a Leonor no le gustaría que su mercancía fuese tocada gratis. Cuándo llegó al segundo nivel caminó hacia su habitación, a esa donde había estado hace unos minutos con Buda.
El Omega estaba a punto de girar la perilla de su habitación, cuándo en eso, una puerta se abrió a su lado. Okita maldijo para sus adentros, debió ser más rápido. El Omega intentó no voltear a ver a esa persona pero, fue inevitable, esa persona ya se había dado cuenta de su presencia.
-Así que... ¿Ya te lo follaste? -habló con voz molesta, también era un Omega, un Omega con la frente arrugada y los brazos cruzados. Sabía a qué se refería-. ¡Oye! -gritó al ver que el bajo de estatura no le estaba prestando atención, el Omega de cabello verde de inmediato tomó por los hombros al Omega de la bata blanca para que lo viera a la cara -. ¡Ya te lo follaste! -gritó aún más enojado. Loki sabía perfectamente que ese idiota había estado con Buda hace apenas unos minutos, lo sabía porque había escuchado al alfa hablar en el interior de su habitación. Okita gruñó, si no fuera por Leonor y sus estúpidas reglas; ya habría golpeado a ese sujeto fuertemente.
El cabello verde puso al cabello negro contra la pared y lo vió de manera fulminante. En este burdel no era ningún secreto que Loki estaba enamorado de Buda desde que lo conoció.
-Quita... -murmuró Okita -. Quita tu sucia mano... -alzó la vista solamente para toparse con la expresión de furia de Loki.
-¡¿Mi sucia mano?! ¡Cierra tu sucia boca! ¡Qué te quede claro que él se va ha casar conmigo! -gruñó Loki para después sonreír de manera maliciosa -. Si él pasó la noche contigo fue solamente para darme celos... A puesto a que solo conversaron -se burló. Okita suspiró con pesadez, a decir verdad, Buda ya le había contado muchas cosas de su compañero de casa. Loki era demasiado empalagoso con él, sin mencionar obsesivo también, y a veces muy intenso-. Así que... ¡Ni pienses que él siente algo por tí!-lo empujó contra la pared -. Tú solamente eres una sucia puta sin gracia, en lo que yo... yo soy la flor más bella de este jardín -Okita no pudo en evitar soltar una risita burlona ¿De verdad Loki se creía todas esas mentiras que decían los alfas que venían a verlo?-. ¡¿De qué te ríes, idiota?!
-El idiota eres tú -y diciendo esto, empujó a Loki-. ¿De verdad le crees a Buda todas sus estupideces? "Oh, eres tan increíble, como el olor de una rosa". "Eres tan preciado y bonito como una esmeralda". "Tan delicado como un pétalo" -comenzó a remedar muchas cosas que sus clientes le habían dicho antes -. ¡Todo! ¡Absolutamente todo es mentira! ¡Nadie nos quiere! ¡Y nos quedaremos aquí hasta que nos muramos ó Leonor nos saque a la calle! -lo vió de forma fulminante. Dejando a Loki sin palabras.
-¡Ese no será mi caso! -anunció-. Me casaré con Buda y todos mis problemas se van a solucionar -comunicó aún enfurecido -. ¡Pero tú! -lo señaló con el dedo -. ¡Te vas a quedar aquí el resto de tu vida! -lo vió con una sonrisa maliciosa. Okita bufó, no había duda, Loki no tenía nada dentro de la cabeza -. ¡Oye! -gritó al ver que ese Omega lo ignoraba y se alejaba de él-. No he terminado contigo -y diciendo esto, lo siguió, solamente para que Okita le cerrara la puerta en la cara. Loki gruñó de impotencia.
-Bastardo imbécil -ladró.
-¿Y entonces? ¿Es cierto? -habló un sujeto de cabellos largos. Era hora del desayuno, y por el momento, los únicos en el comedor eran ese omega y él. Okita bufó ¿Acaso ese sujeto le estaba hablando a él?
-¿De que hablas? -habló mientras se llevaba una cucharada de cereal a la boca. El sujeto sonrió tenuemente, para después abrir los labios.
-Que Loki de nuevo se peleó contigo por el vago de Buda -anunció. A decir verdad, en el burdel tenían tres clases de servicios. Estaban los Omegas de consuelo (caso de Okita). Los Omegas de lujo (caso de Loki, que entre más bellos fueran, más serían pagados y cotizados). Y los Omegas VIP (caso de Sigurd); los Omegas que cumplían cualquier clase de fetiche sin importar que tan desagradable ó doloroso fuese.
Okita bufó ¿Acaso Sigurd no tenía nada mejor que hacer que estarse metiendo en los asuntos de los demás?
-Pues eso parece -habló el cabello negro -. Ese idiota no se da cuenta de que cada palabra que salen de sus bocas son falacias. Ellos no nos quieren en sus casas, solamente en sus camas -comunicó con la frente arrugada. A decir verdad, aunque vivían en la misma casa, él no tenía amigos, para Okita ellos solamente eran sus conocidos nada más. De vez en cuando se hablaban. Cuándo muy llegó aquí lo comprendió todo, debía seguir las reglas si deseaba sobrevivir ó Leonor lo vendería a uno de esos clientes VIP que daban mucho miedo (para que fuese su diversión).
Sigurd suspiró con pesadez.
-Tal vez tengas razón, solamente somos prostitutas... no somos unos Omegas decentes -habló con un tono de tranquilidad -. Pero... me siento feliz y seguro aquí -confesó-. Y es cierto, tal vez algunos si deseen comprarnos... aunque claro, Leonor no lo dejara nada fácil. Ayer volvió a subir mi precio... -mencionó algo angustiado. Okita abrió los ojos como platos ¿Acaso alguien quería comprar a un Omega VIP? Okita sabía perfectamente que, a los Omegas VIP se les trataba como esclavos sexuales, los lastimaban de la peor manera posible, sin mencionar; las cicatrices tanto físicas como emocionales que les dejaban -. Tengo miedo de que un día, un comprador venga y le dé a Leonor lo que pide -habló con una expresión de pánico en su rostro -. Temo que el día que me vaya sea el último día que esté con vida -mencionó; haciendo a Okita abrir los ojos como platos.
A decir verdad, Okita jamás había atendido a un cliente VIP, pero se decían que eran de lo peor, peor que los borrachos que él atendía. Unas bestias. Los VIP te trataban peor que a un animal, sin mencionar que te lastimaban de maneras inhumanas. Hasta hacerte desear la muerte. Irte con un cliente VIP era un homicidio en el periódico.
-Buenos días... -bostezó una tercera persona que entró por la puerta del comedor -. Oh, cereal -mencionó al ver la caja azul de hojuelas azucaradas -. Oye, Okita... ¿Es verdad que le quieres quitar el cliente a Loki? -habló el cabello rosa mientras exploraba la caja en busca de algún juguete. Tanto Okita como Sigurd seguían sumergidos en un incómodo silencio mientras intercambiaban miradas de horror -. Quiero decir, no vale la pena. Escuché que aún vive con su hermano mayor ó algo así... -anunció Apolo. Y como era de esperarse, Apolo si entraba en la categoría de Omegas de lujo -. Solo digo, no juzgo ni nada... -habló al acercarse a la alacena con la caja de cartón azul y dejarle ir unas cuantas hojuelas a su tazón blanco de porcelana.