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Vi a Matthew caer de las escaleras haciendo un ruido sordo, no podía ver mi cara pero estaba segura de que la sonrisa que había intentado ocultar había salido a la luz aunque no me importaba mucho ya que estábamos solos en aquel pasillo, no había cámaras de seguridad, nadie sabía que yo estaba por aquí, era perfecto, ese imbecil aprendería a no volver a intentar humillarme, cosa que si bien no logro no iba a perdonar. Lo único que vieron los compañeros de Aria es como ella sacaba una gran bolsa negra que todos supusieron que era de basura por el olor a podrido que tenía...
Horas después en la clase de matemáticas donde ya todos habían olvidado ver a Aria con esa gran bolsa negra sonó una alarma. Habian murmullos por todos lados, algunos preguntando que paso y otros inventando cosas para llamar la atención o hacer que saben.
-ATENCION, ATENCION, SE HA ENCONTRADO UN ALUMNO INCONCIENTE...ESPEREMOS, EN LA OFICINA DEL DIRECTOR POR LO QUE QUEDARA PROHIBIDA LA SALIDA DE LA INSTITUCION HASTA QUE SE ALLA INTERROGADO A TODO EL ALUMANDO- Dice la ya conocida voz de la secretaria de la escuela por los altavoces.
Aria vio a los profeosores pasar por cada una de las aulas quedándose una o dos horas allí, ella supuso que habían interrogado a todos los alumnos de las otras aulas así que sólo quedaba la suya, ella espero ya que se sentaba hasta atrás, vio ser interrogados a cada uno de sus compañeros, por suerte para ella ninguno recordaba haberla visto con la gran bolsa negra que ya era más que claro que contenía el cuerpo de su
compañero.
-Señorita Voneiscu, su turno, siganos si es tan amable.
Aria siguió a los profeosres aún aula vacía, ella se veía segura, pues lo estaba, estaba completamente segura de que no la descubririan.
-Bueno, empezemos, ¿sabe algo de lo que ocurrió hoy?, le pedimos que sea sincera por el bien de todos.- Pregunto el profesor de psicología.
-No, no se nada...aunque...no digo que haya hecho algo porque no lo veo capaz pero, vi a Ryan salir de la oficina del director. Lo vi cuando estaba sacando la basura porque me lo pidieron las cocineras ya que con el corte de personal que hicieron no les daba el tiempo- Dijo aria con una voz preocupada y una cara entre asustada y triste, aunque por dentro se estaba riendo a carcajadas, pues todos los profeosres la habían mirado con compasión, suponiendo que solo es una alumna más preocupada por su "querido compañero" que bola de ingenuos.-Pero...el esta bien...¿verdad?- Volvio a decir aria esta vez con una voz quebrada, obviamente todo era una actuación, pero no estaba de más hacerse la buena.
-Señorita Aria, esta bien, hizo lo correcto en hablar, conversaremos con su compañero Ryan sobre lo que usted dijo, puede retirarse.
Aria salió de la sala a paso rápido, según sus cálculos en menos de 40 minutos Matthew despertara, aunque primero fue a buscar sus cosas al aula, pues tenían hora libre y sus compañeros que según ella eran unos inútiles, eran capaces de hacer lo que sea con su mochila. Llegó al aula y lo primero que vio fue a su compañera, Dahiana, con uno de sus libros, lo estaba cortando con unas tijeras. En ese momento Aria retrocedió unos pasos mientras contaba hasta tres mentalmente. "1, 2, 3" "1, 2, 3" entre esto la chica tomaba largas y firmes respiraciones, porque algo que sinceramente no ayudaba a su calma era el hecho de que en su bolsillo había un cuchillo, el cual era lo suficientemente afilado como para saltar hacia su compañera y empezar a separar todos y cada uno de sus órganos mientras que su sangre cae en su cara, ella quería, no, necesitaba escuchar los gritos desesperados de Dahiana mientras ella quebraba cada uno de sus huesos, pero para su desgracia, no podía hacerlo, ella sabía que tenía una enfermedad mental, se la habían diagnosticado, todavía recordaba aquel maldito papel por el que perdió el control en la consulta, ese momento no deja de rondar en su mente, recuerda cada escena, desde cuando empezó a ahorcar al doctor hasta ver el rostro aterrado de su madre, y después su mente pasó a otro recuerdo, el recuerdo de ella atada en la silla de una camioneta, amordazada a la espera de entrar a esa institución, en la que estaba ahora, lo recordaba perfectamente, podía ver por la ventana las gotas recorriendo el cristal tan grueso de esa camioneta color negro, que irónico, de ese mismo color se había vuelto su vida, en esta "escuela", que más bien es un manicomio. No podía, no lograba pensar en nada más que no sea el momento en el que vio por primera ves el alto edificio de ventanas blindadas y guardias por doquier, por fuera parecía un paraíso, las flores rosas, rojas, amarillas y de demás colores, y ni hablar del edificio, este era decorado por un verde natural que hacia parecer que hay adentro trendias una...¿vida?...¡JA! que ingenua fue, su existencia no se había considerado una "vida" desde hace 4 años, prefería completamente estar en la cárcel a que estar aquí, porlomenos en la cárcel les darian comida. Sin más pensar en sus problemas entro al aula y le quito el libro de un manotazo a su compañera, la que ya para este punto la estaba mirando con odio, ella estaba apunto de romperle la nariz, deseaba ver la sangre corriendo por la cara pálida de su compañera, pero lo que la detuvo fue sentir una mano fría en su hombro, se volteo y no había nada, pero un poco confundida decidió no pegarle, pues, seguía sintiendo esa mano fría en su hombro. Ella puso el libro en su mochila, la cerró con candado y se fue, se dirigió hacia la enfermería, donde no había nadie, solo Matthew quien apenas estaba despertando. Este al verla intento gritar por ayuda pero ella le puso un pañuelo en la boca para que el grito saliera ahogado.
-shh, callate, no te voy a hacer nada más por ahora, pero te aviso que si decis alguna palabra de que fui yo voy a sacar cada uno de tus intestinos y los voy a vender en el mercado negro, idiota, y si te preguntan, di que no recuerdas, o di que fue Ryan, ¿entendiste?-Su voz sonaba enojada, y Matthew sabía que era mejor no contradecirla almenos que quiera que su brazo izquierdo conozca Japón y su pierna derecha conozca Italia.
-Pe...pero...Ryan es mi mejor amigo, ¡n...no voy a mentir en contra de el!-La voz de Matthew sonaba temblorosa, no sabía de dlnde había sacado el valor para decirle "No" a Aria, pero lo había hecho, estaba bastante seguro de que moriría ahí, ya sea por el hecho de que las heridas de la caída seguían abiertas y el doctor dijo que eran graves, o porque Aria estaba ahí, con un cuchillo en su bolsillo, y a el se le ocurrió decirle "No".
La cara de Aria se volvió sombría, se notaba en su rostro que no t permitir ese fallo en su plan.
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