Eso Es D Geis [Kevin Magnussen X Sergio Pérez] by Samuel (Pelon's Version) at Inkitt
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Eso es D Geis [Kevin Magnussen X Sergio Pérez]

Summary

Checo no soporta a Kevin, no después de que en un accidente provocado por el piloto danés casi terminara con su vida y aun así Kmag se hiciera la víctima. Tras una enorme sed de venganza por parte de Checo por tantas injusticias, tratará de al menos ponerle un alto a Magnussen. Sin embargo, su venganza no fue como esperaba y terminaron teniendo relaciones sexuales.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

I Monaco

¿Qué diría la gente?

¿Qué dirían los fans del automovilismo al enterarse de tal estupidez?

¿Engañar a su esposa?

Por Dios, casi destruye su carrera.

¿Qué dirían ahora de Magnussen al respecto?

Fue solo una aventura.

Una aventura que surgió del calor de una pelea, no estúpida.

Una pelea completamente justificada.

Ese imbécil casi lo mata, si lo hacía, ¿tendría los huevos de llamar a Carola y a sus hijos y decirle, -Oh oye, solo para avisarte que acabo de asesinar a tu esposo-?

No no lo haría, Magnussen no era lo suficientemente hombre como para aceptar sus errores y hablar con él de frente a frente.

El muy imbécil como la rata que es, salió de su monoplaza como si nada y corrió a encerrarse en el auto de seguridad.

Checo respiró hondo, movió la mano después de semejante golpe que había recibido, le dolía tanto que podría incluso hasta pensar en que se la había fracturado.

Miró hacia enfrente y lo primero que captó fue ese maldito auto Hass que lo había chocado. Bajó de su monoplaza y se encaminó a él, con la furia y la adrenalina al máximo tratando de controlarse a no lanzársele encima al maldito de Hülkenberg.

—¿Lo vale? ¿Qué están haciendo?—.

—¿Qué?—. Preguntó Hülkenberg algo confundido mientras se levantaba de su asiento.

—¿Qué se supone que hacia?—.

—¿De qué hablas?—.

—Nico no te hagas pendejo—. Atacó Pérez.

Con eso Hülkenberg comprendió de lo que sucedía.

—Yo no te choqué—.

—Si tú no fuiste entonces...

—Fue Kevin, él se te fue encima y me arrastró con él—.

Pérez miró hacia el otro lado donde supuso que estaría el otro Hass. Magnussen no se encontraba ahí.

—Discúlpame—. Dijo Checo a Hülkenberg mientras buscaba con la mirada al otro piloto quien sería el culpable de éste accidente.

—No tienes por qué disculparte, Checo, yo lo ví, en verdad lo lamento, no tenía por qué hacer eso, es un imbécil—.

—Oh sí que lo es—. Soltó Checo para después dirigirse a buscar a Magnussen.

Fácilmente encontró a la rata.

Encerrado ahí en el auto de seguridad como un marica. ¿Qué? ¿Acaso tenía miedo?

¿Se orinaría la niña?

—¿Qué estabas pensando?—. Checo se adentró un poco al auto. —No tienes cerebro o ¿por qué haces esas estupideces?—.

Magnussen no contestó.

Abría la boca mientras se pasaba la lengua por los dientes. Mirando hacia todos lados menos hacia la dirección de Pérez engreídamente.

Ignorándolo por completo.

—¿No dirás nada?—. Checo trataba de controlar sus impulsos de dejare esos malditos labios reventados y salpicando sangre hasta que se dignase a hablar. Quería gritarle que le respondieras, no podría perder el control, así que cerró los ojos con fuerza y respiró hondo. —Que pocos huevos tienes—. Soltó con gran intención de sonar decepcionado ya que no tendría la oportunidad de golpear a ese tarado.

Salió de ahí, no regresaría al pitlane junto con ese imbécil así que caminó de regreso

.

—¿No dirás nada?—. Checo trataba de controlar sus impulsos de dejare esos malditos labios rebentados y salpicando sangre hasta que se dignase a hablar. Quería gritarle que le respondieras, no podría perder el control, así que cerró los ojos con fuerza y repiró hondo. —Que pocos huevos tienes—. Soltó con gran intención de sonar desepcionado ya que no tendría la oportunidad de golpear a ese tarado. Salió de ahí, no regresaría al pitlane junto con ese imbécil así que caminó de regreso.

Las cámaras lo perseguían y muchos de los esoectadores le gritaba, no logró entender nada de lo que decían, solo sabía que decían su nombre.

Su mente daba vueltas desde ese maldito choque y el dolor en su muñeca derecha.

Además de un fuerte dolor de cabeza.

°°°

—No puedo creerlo, Ja—. Se dijo Sergio a sí mismo con una risa sarcástica al final. El tono de su carcasmo exagerado a más no poder y con un tono algo elevado. Tenía una entrevista que dar y justo antes de, decidieron darle la “mágica y maravillosa” de que la FIA tan incompétence comp siempre, decidieron ni siquiera imvestigar respecto al choce. —Ésto es un aso—.

Si la FIA no hacía nada, él obtendría su venganza por sus propias manos.

Ese hombre se las pagará.

.

.

Las entrevistas habían terminado y por fin pudo dar un pequeño respiro. En ningún momento Alice se separó de él con tal de retenerlo en decir cualquier cosa.

Le hervía la sangre y sentía constantemente cómo su cerebro palpitante dentro de su cráneo molestaba cada vez con más intensidad

Tomó su celular sin saber qué hace en realidad.

Viajó a través de las aplicaciones en la pantalla con la mente semiperdida. Ahora solo sentía y pensaba en ese dolor de cabeza.

Tomó el frasco de pastillas que por suerte Alice le trajo y se tomó un par de golpe. Sin agua, ahora concentrado en la sensación de ese par de agentes raspando la piel en el interior de su garganta y quedándose quietos de un momento a otro. No se irían. El dolor de cabeza no obtendría su merecido así cómo Magnussen tampoco.

Eso era.

Magnussen. Ese desgraciado tenía toda la culpa y para acabarla se mostró tan ofendido en sus entrevistas como si en realidad fuera él la víctima.

Oh claro que sería la víctima, y Sergio se encargaría de eso.

.

Volvió a sostener su celular en la mano. Ahora un un simple objetivo que cumplir. Y lo haría sin importar qué.

Viajó a través de sus contactos hasta llegar al de Hülkenberg. Hizo la llamada.

—Checo, hola—. Nico no tardó en contestar. —¿Te encuentras bien? ¿Qué necesitas?—.

—¿Dónde está Kevin?—. A diferencia de Nico, la voz de Sergio no sonó nada agradable. Fría cual glaciar y tan cortante como cuchillo con un filo a nivel molecular.

Hülkenberg dudó un poco en si responder o no. Por un lado se encontraba su amigo Sergio, a quien apoyó en su entrevista dando a entender que no se encontraba de acuerdo con las acciones de su coequipero. Y por el otro, Magnussen, su otro amigo. A pesar de que a ambos los consideraba amigos, tuvo que aceptar que Kmag estaba mal, y si fuera posible, si Sergio se lo pidiese, también obtendría la justicia de su mano. —Creo que está aquí—. Le ayudaría a acorralar a su compañero con tal de que Sergio obtuviese lo que quería. —Estamos aquí en el garage, aun no se ha ido, ¿Quieres venir?—.

—No tardo—. Sergio cortó la llamada y de inmediato salió de ahí. Escabulléndose entre los edificios, (que en realidad no le cubrirían casi nada) llegó hasta el garage del Team Hass.

Todo el garage se encuentraba vacío, a excepción de Hülkenberg, quien estaba parado en la entrada con ambos brazos cruzados.

—Él se está cambiando—. Dijo e hizo una señal con la cabeza en dirección a un pequeño cuarto. —¿Quieres que cuide que nadie venga?—.

Pérez sonrió. Divertido ante el hecho de que Hülkenberg le estuviera ayudando para golpear a su compañero de equipo. —Vaya, pensé que ese Nico desapareció cuando se hizo padre—.

—Lo mismo digo—.

Sergio le otorgó una palmada en el hombro al alemán y en seguida se adentró al garage. —No tardo—.

Abrió la puerta con sumo cuidado, en una pequeña abertura lo primero que llegó a sus ojos fue la epalda desnuda y pálida del otro hombre.

Sin importarle aquello, abrió más la puerta y se adentró q la habitación. Cerrando la puerta tras de sí y recargándose en ella cruzando los brazos.

Magnussen no se percató de au presencia.

Tomó el nómex arrugado en su cintura y lo comenzó a bajar. Dejando expuesto el resto de su cuerpo. Bajó el nómex junto con su ropa interior hasta sus tobillos.

Los glúteos pálidos de Kevin se vieron expuestos a la vista del tapatío, su atención principalmente fue dirigida a la nuca del otro, sin embargo, ahora que su cabeza era tapada por su trasero, le fue inevitable no observarlo.

Apartó la vista.

Llevó un puño a su boca y carraspeó y volvió a verlo.

Kevin saltó del susto, girándose y tapándose con ambas manos la entrepierna tan pronto como miró a Pérez frente a él.—¿,Qu-qué haces aquí!?—.

Checo comenzó a acercarse rápidamente y sin dejar de observar su rostro. Oh cómo deseaba dejarlo inconsciente de tantos golpes, y así, aquella piel clara terminaría siendo morada, o incluso roja en algunas partes ensangrentada.

—¡Aléjate!—. Magnussen trató de retroceder, sin embargo no logró hacerlo ya que pegó en la pared.

De inmediato Sergio extendió su brazo y tomó a Kevin por el cuello, golpeando su cabeza contra la pared y apretando la piel bajo su palma. Éste cerró los ojos un segundo cuando su cráneo golpeó contra la pared. La presión sobre su garganta aumentaba gradualmente. Abrió la boca, pero antes de que pudiera decir una palabra, escupió saliva, soltando el poco aire que le quedaba. Un puño había golpeado su estómago impidiéndole hablar.

Sofocado, Magnussen tomó el brazo de Sergio con el que lo sostenía. Éste lo levantaba y arrastraba por la pared. —No me gusta que hablen cosas que no son ciertas—. Habló el tapatío antes de volver a golpear a Kevin, ésta vez con más fuerza. —Aprendí a controlarme—, soltó otro golpe, Magnussen trató de gritar, mas la presión en su garganta impedía al paso de cualquier sonido por sus cuerdas bucales, —Pero me estás sacando de quicio—.

Otro golpe.

Kevin, con los ojos y la boca bien abiertos no podía mover casi ningún músculo de su cuerpo, ambas manos sobre el brazo del otro lo rasguñaban con toda la fuerza que podía. Varios cortes se hicieron presentes bajo sus uñas.

Sergio dio un golpe más antes de soltarle la garganta y dejar que cayera al suelo.

El pedazo de hombre en el suelo, tocía y escupía mientras se sostenía el cuello, con los ojos rojos y llenos de lágrimas a los pies de Sergio. —Que poco aguantas—. Se agachó y colocó de cuclillas frente a él. —Vamos dime algo—.

Un puño se hizo presente ante la mejilla del tapatío haciéndolo tambalear un poco, de inmediato Sergio regresó el golpe en el rostro de Magnussen entre quijada y oreja.

Kevin trató de contra atacar pero Pérez volvió a atinar un golpe cerca de la nariz de otro, ésta empezando a sangrar. —¿No vas a hablar?—. Checo se levantó y pateó a Kevin el el estómago.

Un grito de dolor salió de sus labios junto con saliva combinada con la sangre que salía por su nariz. —¡Vamos, pelea! ¡Haz algo!—.

—Aaahhh—. Magnussen se lanzó contra Sergio y trató de golpearlo varias veces, gerrando todos y cada uno de sus intentos.

Sergio solo asentó un golpe más y Magnussen cayó hacia adelante, tratando de sostenerse de los hombros y la ropa del tapatío.

Checo lo tomó por los hombros, lo giró y aventó a la cama, Kevin quedó boca arriba sobre la cama, con las piernas fuera de ésta.

Algo llamó la atención de Sergio, y no fueron los moretones que comenzaban a aparecer en el estómago de Magnussen, fue algo más abajo.

Su miembro erecto y rojo en la punta, y un resaltante brillo transparente rebosante del orificio en él.

Ver eso no hizo más que hacerle sentir naucias.

Magnussen trató de moverse. Pero Sergio lo evitó subiéndose sobre él con una rodilla en su estómago y otra en su miembro, además de su nuevamente alrededor del cuello del otro. —¿Esto te gusta?—. Magnussen no respondió ni siquiera hizo algún movimiento. Eso solo provocó que Sergio se enojara aún más. Tomó el miembro de Kevin y lo estrujó con fuerza sacándole un grito al otro. —¿Te gusta?—. Le escupió el rostro. —Eso es Maldito marica. —¿Quieres esto?—. Su mano comenzó a moverse de arriba a abajo apretándolo con fuerza cada vez que llegaba al tronco; sus nudillos rozando el pelo público del Danés. —¡Contesta!— Presionó su rodilla en sus testículos.

Magnussen cerró los ojos con fuerza mientras que las lágrimas rodaban por sus mejillas e hizo un leve movimiento de asentir.

—¡Quiero que lo digas!—. Presionó su rodilla en el estómago de Kevin, éste volvió a gritar y gemir por el dolor.

—¡Sí!—. Gritó en llanto y Sergio aflojó su agarre en su garganta. —Sí quiero—. El tapatío lo tomó por la parte trasera de su cuello y lo levantó hasta dejarlo arrodillado en la cama. Entonces bajó a la fuerza hasta que su rostro pegó en su entrepierna.

—Quién lo diría, no deberías llamarte hombre—.

Magnussen gimió cuando Sergio presionó ni mano libre contra su pecho y pellizcó uno de sus pezones. Con la boca abierta contra el miembro de Sergio bajo su ropa, y babeando todo el pantalón.

Los gemidos de Kevin y su estímulos sobre la tela le provocaron una erección a Sergio casi de inmediato.

Con la vista nublada por la excitación y su cabeza pulsante soltó a Magnussen por unos segundos en lo que se deshacía de su cinturón y bajaba sus pantalones hasta sus rodillas. Sorprendentemente, Magnussen no trató de huir, se bajó de la cama y solo se colocó de rodillas frente a Sergio.

Kevin se inclinó hacia delante y fue dejando besos por todo el falo de Checo por sobre la tela hasta llegar a la punta sonde comenzó a lamerla dejando húmeda toda esa zona. Llevó ambas manos a la cadera de Sergio y pegó más su rostro en su entrepierna. Checo soltó un quejido. —Tu barba me pica—.

Kevin dejó de presionar tanto su rostro contra él, de inmediato Sergio rodeó su cabeza con ambas manos para evitar que se retirara. —No te irás. Terminarás lo que empezaste—. Metió su mano a su ropa interior y sacó su enorme miembro y golpeó el rostro de Kevin, dejando sobre él restos de líquido preseminal combinados con su propia saliva. —¿Te gusta lo que vez?—. Checo volvió a golpear el rostro de Magnussen con su miembro y lo arrastró por todo su rostro y sus labios.

Sergio se separó y Kevin se lamió los labios, probando lo que el pene de Checo dejó a su paso.

—¿Te gusta?—. Preguntó Sergio moviendo su miembro frente a los ojos del danés.

Magnussen abrió la boca para responder, no obstante, perdió el aliento y dio una arcada cuando el pene de Checo entró por su boca y garganta hasta tocar fondo. Provocando que sus ojos volvieran a lagrimear. Lo sacó.

Kevin tomó el pene de Sergio con ambas manos y comenzó a masturbarlo.—¿Sabes qué pasará si se te ocurre morderme?—. Levantó la mirada, aquellos ojos cafeces lo volvían loco. Checo se agachó un poco, no tanto como para retirar su miembro de las manos del otro, solo lo suficiente para susurrar y Kevin lo escuchara. —Azotaré tu cabeza contra el suelo tantas veces que tu cráneo quedará hecho polvo diluido entre toda la sangre—

Un escalofrío recorrió toda la columna vertebral del danés. Rojo cual tomate, introdujo el pene del tapatío por su boca tratando de llegar hasta el fondo nuevamente, perdiendo en el intento y volviendo a lloriquear por su ahogo.

—Eso es—. Sergio colocó sus manos sobre su propia nuca y con simples movimientos de cadera fue ayudando a Kevin a seguir hasta el fondo.

—Trágalo todo—. Cada vez sus estocadas se volvían más rígidas y fuertes.

Entre cada arcada, a Kevin se le escapaban gemido tras gemido mientras disfrutaba del sabor salado del tapatío y lo miraba. Con la mirada borrosa por las lágrimas observaba las expresiones del mexicano, cuando fruncía el rostro, Magnussen sentía que el miembro dentro de su boca daba un salto, y eso le encantaba.

Movía su lengua con la intención de excitar aun más a Sergio y lo logró.

El tapatío lo tomó por la cabeza e introdujo toda su virilidad por la garganta de Magnussen, quedándose ahí por unos segundos mientras bañaba la garganta de Kevin de todo su semen rebosante por las comisuras de sus labios y gemiendo de placer.

Bajó la mirada y sacó su miembro de la boca del otro dejándolo respirar nuevamente.

Se quedaron ahí por tiempo indeterminado, perdidos antes las fracciones sonrojadas, sudadas y cansadas del otro.

Sergio fue el primero en moverse. Llevando su mano a los labios de Kevin manchados de su semen y acariciándolos de un lado a otro.

—Me gusta tu barba aunque me pique—. Sonrió. —Te hace ver más hombre de lo que en verdad eres—. Se agachó para tomar su pantalón y ponérselo sin limpiarse en lo absoluto.

Salió del garge. Dejando ahí al danés maltratado y lleno.

Esto no se acabaría ahí.

Su sed de justicia no fue resuelta en lo absoluto. Kevin se las pagaría por completo.



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