YOKAI WATCH: EL QUE CALLO DE LAS ESTRELLAS

Summary

nathan estará envuelto en muchos problemas, el siempre tiene que lidiar con los yokais, a veces no duerme por culpa de los yokais, pero la llegada del que cayó de las estrellas le dará la oportunidad de dominar a su mundo y ponerlos a sus pies o cuidarlo y protegerlo, nathan que decidiras,

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Capítulo: La Llegada del Alma Dorada

Godzilla, en su temible estado Burning, había aplastado a Ghidorah con un rugido triunfante que resonó por todo el campo de batalla. Los titanes restantes se postraron ante su rey, admirando su poder. A su lado, la presencia espectral de Ghidorah flotaba, su esencia dorada aún vibrando con energía residual.

Ichi: — ¡Maldito Godzilla! Nos derrotó con su estado Burning.

El titán, todavía rugiendo de victoria, era una visión majestuosa en el crepúsculo.

Ni: — Ahora debemos encontrar a un insecto inútil.

De repente, un portal se abrió en el cielo nocturno, atrayendo la atención de los tres cabezas doradas.

Kevin: — ¿Qué es eso?

El portal comenzó a absorber la esencia de Ghidorah.

Ichi, Ni y Kevin: — ¡¿Pero qué rayos?!

La muerte dorada, en forma de una sombra espectral, apareció en un nuevo mundo. Al principio, parecía un lugar pacífico, ajeno a la devastación que habían conocido.

Ni: — ¿Qué ha pasado?

Miraron alrededor, dándose cuenta de que la noche había caído sobre este nuevo mundo.

Ichi: — ¿Dónde estamos?

Sobrevolando el lugar, la figura espectral de Ghidorah divisó a un niño caminando tranquilamente.

Kevin: — Miren, un niño.

Ni: — Bueno, si no hay otra opción…

Ichi: — ¿En serio le vamos a dar nuestro poder a una cucaracha?

Kevin: — No le digas así, solo es un niño inocente.

Ichi: — Cállate.

Ni: — Será mejor hacer esto rápidamente. Cuanto más pronto lo hagamos, más rápido nos iremos de aquí.

Ichi: — Acabemos con esto de una vez.

Ghidorah descendió rápidamente hacia el suelo. Mientras tanto, Nathan caminaba tranquilamente con una bolsa en la mano.

Nathan: — Qué hermosa noche.

Sonrió, revisando una lista de compras en la que acababa de completar todas las tareas para su madre.

Nathan: — Bueno, ya compré todo lo que me pidió mi mamá. ¡Y lo mejor es que me sobraron 50 yenes!

De repente, Nathan miró hacia arriba y vio algo gigantesco cayendo del cielo.

Nathan: — ¡AAAAAAAAAAAA!

Gritó de miedo, su voz resonando en la tranquila noche.

Ni: — (¿Puede vernos?)

Ichi: — Cállate, cucaracha inservible.

Nathan: — ¿Mm? ¿A quién llamas cucaracha inservible, lagartija mutante deformada?

Ni: — Creo que escogimos bien.

Kevin: — Niño, no te enojes. Él es enojado, pero te acostumbras.

Nathan: — ¿Y qué son ustedes?

Ichi: — ¿Acaso no nos tienes miedo?

Nathan: — Sabes, he visto cosas. Tú solo destacas por tu tamaño y por imponer terror.

Observó a los titanes detalladamente.

Ni: — Dime, en este mundo, ¿existen monstruos o titanes?

Nathan: — No.

Ichi: — ¿Y qué has visto?

Nathan: — Puedo ver a los muertos.

Ni: — Ahora lo entiendo. Por eso puedes vernos.

Ichi: — ¿A qué te refieres?

Ni: — Nosotros estamos muertos.

Ichi: — ¿Y eso qué?

Ni: — Él es el único que nos ve.

Kevin: — Ahora que lo pienso, nadie ha salido corriendo por nosotros.

Ichi: — Es cierto.

Nathan recordó algo y miró su reloj.

Nathan: — (No he utilizado mi reloj).

Ni: — Hay que hacerlo.

Kevin: — Le va a doler.

Ichi: — Pues que sufra.

Nathan: — ¿Qué?

De repente, Ghidorah disparó sus poderosos rayos de gravedad hacia Nathan.

Nathan: — ¡AAAAAAAAAAAAA!

Gritó de dolor mientras los rayos lo golpeaban. El cuerpo de Ghidorah se desvaneció, convirtiéndose en energía que fue absorbida por Nathan. Cuando la energía se disipó, Nathan yacía adolorido, rodeado por un resplandor dorado.

Nathan: — ¡AAAAAAA! ¡Carajo!

Se levantó con dificultad.

Nathan: — ¿Dónde estás?

Miró a su alrededor, buscando a los titanes, pero no había nadie.

Nathan: — ¡Qué dolor!

Recogió sus cosas y se preparó para regresar a casa.

Nathan: — Esto no podría empeorar más.

De repente, comenzó a llover.

Nathan: — Odio mi vida.

Nathan corrió hacia su casa, empapado pero con las cosas secas. Al llegar, su madre, Lily, lo vio y se acercó para abrazarlo y darle un beso en la frente.

Lily: — Perdóname por enviarte a altas horas de la noche, pero esta cena es muy especial. Hoy viene tu abuela, y quiero que ella se sienta muy cómoda.

Nathan: — Lo entiendo, mamá, no te preocupes.

Lily miró a Nathan y notó que sus ojos habían cambiado a un dorado intenso.

Lily: — Nathan, ¿qué le pasó a tus ojos?

Nathan: — ¿De qué hablas?

Lily: — Son dorados.

Lily estaba desconcertada y cautivada por la belleza inusual de los ojos de su hijo.

Nathan buscó un espejo y vio que su madre tenía razón.

Lily: — Te llevaré al hospital.

Lily estaba preocupada, nunca había visto algo así en su vida.

Nathan: — Mamá, no te preocupes. No me siento mal. Esta cena no se puede cancelar. Has esperado mucho para esto, no quiero que se arruine por mi culpa.

Lily: — ¿Estás seguro? No quiero que te pase nada malo.

Nathan: — He pasado por mucho, y esto no sería algo que me pondría en peligro. Bueno, me iré a bañar y quiero que me dejes un poco del caldo que estás preparando. No creo que pueda acompañarlos, tengo mucho sueño.

Nathan salió de la sala para subir a su cuarto. Lily, aunque preocupada, sabía que Nathan tenía razón. Había esperado mucho para esta cena y revisó lo que había traído: el mejor vino de Japón, el Solaris – Chikumagawa Merlot.

Lily: — Gracias, hijo.

Mientras tanto, en el cuarto de Nathan…

Nathan: — En verdad, no podía empeorar más mi día.

Encielago: — Hola, Nathan.

Nathan: — Hola, Encielago. ¿Dónde están Jibanyan y Whisper?

Dejó el espejo en su mesa.

Encielago: — Tuvieron que ir al Reino Yo-Kai por órdenes de Enma.

Nathan se giró y notó que Encielago lo miraba fijamente, con una expresión de sorpresa y algo de sonrojo.

Nathan: — ¿Y tú por qué no fuiste?

Pero no recibió respuesta. Nathan, sin querer esperar mucho, la dejó sola para irse a bañar. Al entrar en la ducha, el agua estaba sorprendentemente fría, pero Nathan no se inmutaba. Sin darse cuenta, su cabello comenzó a adquirir un tono dorado intenso, y su piel se volvió más pálida, reflejo de una transformación del calor al frío.