[01] AUDICION
Estaba anocheciendo cuando Jimin salió del edificio soltando un suspiro de decepción. Esa audición había sido una perdida total de tiempo; un fracaso más. La impotencia y la desilusión del rechazo le amargaría el resto de la noche, el día siguiente, la semana y todo el mes. Cada segundo de los próximos días se acordaría de las palabras dichas por el imbécil que había como director de casting.
Cuando se había enterado que habría audiciones para el papel protagónico de su obra de teatro favorita le había hecho mucha ilusión, tanta que hasta había estado saltando en su habitación de la emoción. Tenía muchísimo tiempo esperando una oportunidad así y deseaba con desesperación tener el papel protagónico de la obra. Si obtenía el papel podría ganar más reconocimiento en el mundo actoral, con ello tendría más oportunidades de tener más papeles importantes y así en un futuro no tan lejano podría dedicarse a su carrera en la actuación de lleno para por fin dejar su trabajo en el restaurante donde era mesero. Y lo más importante, si lo obtenía podría demostrarle a su padre que podría tener éxito haciendo lo que le gustaba y anhelaba.
Pero para su mala suerte, no le había ido nada bien. Lo habían rechazado directamente apenas había terminado de hablar, y no conformes con eso, le habían humillado “aconsejándole” que tal vez la actuación no era lo suyo, y que si quería seguir intentando entrar en una obra necesitaría algunas clases y cursos de actuación para estar al nivel requerido.
Jamás se había negado a escuchar la crítica, normalmente la tomaba como una retroalimentación para mejorar en cualquier aspecto, pero solo por está vez hubiera preferido escuchar un “le llamaremos”, que aunque supiera que era una completa mentira no dañaba tan directamente a su autoestima y ego.
Francamente se sentía triste, desilusionado y bastante frustrado por lo que le habían dicho. Pero aunque estaba un poco más que afligido por el duro rechazo, intentó animarse a sí mismo, dedicándose palabras de aliento. Esa no era la última audición del mundo y tendría más oportunidades en otras obras. Después de todo, muchos grandes artistas también habían sido rechazados en castings alguna vez; solo debía seguir intentando y seguramente una oportunidad llegaría en algún momento. No debía de rendirse. No debía tomarse en serio esas palabras.
Se acomodó el abrigo y lo cerró lo mejor posible. Pronto iba a comenzar a llover, nubes grises llenaban el cielo y el viento que soplaba era helado y húmedo, parecía que se avecinaba una tormenta así que apresuró el paso.
—¡Oh, Jimin! —escuchó que lo llamaron y paró su andar, volteando tras él para buscar quien le había llamado. No tardó mucho en ver quién era, su buen amigo y vecino de toda la vida, Jeon Jungkook.
—¡Hola! —lo saludó Jimin con una sonrisa. Realmente no estaba de ánimos, pero tampoco quería ser grosero, Jungkook siempre había sido muy dulce con él.
—¿Cómo te fue en tu audición? —preguntó, y al ver la sorpresa en el rostro de Jimin le regaló una sonrisa tímida.
—¿Quién te lo dijo? —contestó Jimin con otra pregunta en cambio, olvidándose de responder la de él. Estaba realmente sorprendido de que él supiera de su audición, no le había contado a nadie sobre ello a excepción de a su madre
Miró a Jungkook metiéndose las manos en los bolsillos de su saco, viéndose todavía más tímido. Su cara estaba sonrojada, pero no sabía si era por el clima frío o por… algo más. Siempre había tenido cierta sospecha sobre si Jungkook tenía algún tipo de sentimientos románticos hacía él, pero no lo tenía muy en claro, jamás había visto que él explícitamente intentara hacer algún tipo de movimiento que indicara que fuera así, ni siquiera un coqueteo sutil, nada de nada, así que había terminado atribuyendo sus nervios y sonrojos a su personalidad tímida y retraída. Pero aún tenía sus dudas sobre ello.
Y siendo sincero, aquello despertaba su curiosidad de cierta forma, pero tampoco indagaba mucho en ello pues podría equivocarse. Además, ahora salía con el mejor amigo de Jungkook, así que todavía menos debía de curiosear en ello.
—Un rumor… —respondió Jungkook, sonriendo. —, de tu mamá a mi tía, ella a mí…
Jimin soltó una risita, ahora lo entendía. —¿Y a eso viniste?
—Andaba por aquí y quise ver un rostro conocido. —Contestó bromeando. —Tomé dos autobuses y un taxi para poder llegar aquí, pero... —vaciló un poco dudando de si seguir dando esa información, así que viéndose repentinamente tímido otra vez, mejor preguntó: —¿Cómo te fue?
Jimin dudó un segundo antes contestar. Le daba un poco de vergüenza que Jungkook se enterara del total desastre que había sido su audición; más cuando él era el que más lo animaba sobre su interés en la actuación. Aunque también por eso mismo sabía que jamás se burlaría, sino todo lo contrario, intentaría animarlo, siempre le había demostrado su total apoyo, así que tragándose su suspiro, dijo: —Dicen que necesito clases de actuación... —Soltó un bufido. —Un comediante me dijo que debía tomar clases.
Jungkook mostró una reacción de sorpresa en su rostro al escucharlo, que luego fue reemplazada por un gesto apenado. No dijo nada más porque no supo que decir, pero eso no molestó a Jimin, su reacción lo decía todo.
—Yo… te invito una hamburguesa, no hay límite. No más de siete dólares y ochenta y cuatro centavos. —bromeó al final, logrando robarle una risa a Jimin.
—Sí, me gustaría una hamburguesa. —contestó sonriendo. Realmente quería esa hamburguesa que Jungkook le estaba ofreciendo, pero recordó que esa noche tendría una cita y tenía que regresar a casa para arreglarse si quería llegar a tiempo. —Pero iré a cenar con Namjoon... Deberías acompañarnos. —sugirió.
Sabía que al ofrecerle a Jungkook venir a su cena esta ya no sería una cita, y que quizá Namjoon se enojaría un poco al principio porque no estarían solos, pero estaba seguro que al final, como Jungkook era su mejor amigo también, después de un poco de charla y bromas, Namjoon estaría más que feliz porque haya ido; terminando así en una noche divertida para los tres.
—No, no gracias. —rechazó amablemente la invitación. —Y ¿Cómo te va con él? —preguntó curioso, pero al segundo se arrepintió de hacerlo así que agregó: —No, olvídalo, no es de mi incumbencia.
Jimin lo miró; ahí estaba de nuevo ese algo que le decía que Jungkook podría pensar en él más allá de la amistad.
—¿Ah, no? ¿Y por qué te interesa? —presionó. Sabía que no debía de rebuscar en ello, pero…
—No me interesa. —contestó Jungkook con tono tenso, desviando su mirada aún lado evitando la de Jimin.
—¿En serio? —insistió este.
—¿Por qué habría de? —respondió nervioso, dando una mirada rápida a Jimin.
—No lo sé… ¿Por qué habría de?
Jungkook removió sus manos dentro de los bolsillos de su abrigo, sin saber cómo contestar ahora. Sintiéndose ligeramente acorralado y expuesto, como si fuera transparente y Jimin pudiera ver a través de él y leer sus pensamientos más íntimos dentro de su cabeza y corazón.
—Umm, bueno... No sé. — contestó evasivo.
Jimin sonrió de lado, sintiendo cierta ternura por Jungkook. Era fácil ponerlo nervioso y a veces lo olvidaba; no debió de presionar incluso si tenía alguna corazonada. Jungkook seguía siendo el mismo dulce chico que era desde que lo conoció en su infancia, aún cuando ahora su cuerpo ya era el de un hombre.
—Ojala vinieras a acompañarnos. —dijo, acomodándose el abrigo y dedicándole una pequeña sonrisa, para agregar por último: —Debo irme, conejito.
Jungkook no respondió, solo asintió en respuesta. Jimin lo miró solo por un segundo más antes de darse por fin la vuelta y seguir su camino a casa. Avanzó un par de pasos antes de girarse un poco para despedirse con su mano y luego siguió caminando, dando vuelta en una esquina y perdiéndose así de la vista de Jungkook.