Crystal Tree and The Grimoires of Creations.

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Summary

Mateo un joven que vive serca a un bosque, despuedes de dar una caminata allara un grimorio el cual lo llevara al comienzo de una avemntura donde tendra que enfrentar muchos desafíos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO I

CAPÍTULO I: EL COMIENZO DE UNA AVENTURA


Cuenta la leyenda del gran sabio Lanz él hace más de 2500 años, cuando él a la edad de diez años presenció la magia, criaturas legendarias y míticas los cuales venían de un mundo distinto al suyo, ellos salieron por el portal entre los dos mundos el Luxears este se encontraba a la entrada de un gran cañón circular del cual descendía asta el fondo una escalera de piedra, estos vivían pacíficamente y adorando a sus dioses, cuando unos barcos llegaron al gran continente asta ese momento desconocido para los humanos, los habitantes ya del continente lo nombraron Jacors.


Los hombres de aquella embarcación al pisar en lugar y encontrarse con los habitantes pidieron paz y una alianza en el cual acordaron que no habría guerras ni conflictos entre esos dos mundos ablando mediante una piedra mágica para poder entenderse, en el cual ambos aceptaron gustosamente, esto se mantuvo durante muchos años, ellos les mostraron su mundo en el cual se encontraban muchos minerales de mucho valor, pero ellos lo veían como simples piedras, los humanos también mostraron su tecnologia y cultura, ellos no cayeron en la codicia por las piedras preciosas de ese mundo, pero no por mucho, durante cien años, generaciones tras generaciones nacieron, al morir ya los reyes, olvidaron el acuerdo y la alianza de sus ancestros, el hombre se llenó de codicia y avaricia, así invadiendo el mundo de Arceos tomando todo lo que tenía valor, rompiendo el tratado de paz.


Esto llevó a una a la primera guerra entre mundos en el cual millones murieron, plantas, habitantes, criaturas y más, los dioses al ver la destrucción en su mundo intervinieron con su gran poder, los cuatro dioses descendieron de Cleastiarlas, mataron a todo ser humano no mágico que se encontraba en ese mundo, estos dioses eran Metreosrde, Saroroael y Rasaextions, otros dos salieron al mundo humano en el cual exiliaron a todos luego crearon un gran árbol, el cual era la fuente de un gran escudo que rodeaba la entrada a su mundo, este mataría a todo que no tenga sangre Arceana o habitantes de los demás reinos, también pusieron un Campo de invisibilidad, estos dos dioses eran Azextruel y Baxiotaorax, luego de esto pasaron muchos años en el cual creció un enorme bosque alrededor del gran árbol, así los humanos durante mucho tiempo no encontraron el mítico árbol y poco a poco se fue olvidando de su existencia.


Muchos años después otras embarcaciones llegaron y se creó un reino, aldeas y pueblos, en una de esas pequeñas aldeas en una casa cerca al bosque en el cual se asentaba una familia, un joven muy carismático y aventurero, su nombre era muy sofisticado en esos lugares porque no se había oído o leído por esos lares, Mateo el cual tenía unos 17 años, él asiste a la escuela de la aldea, la I.E. Los Angeles De Dios, todos los días su madre Sofía una mujer muy hermosa y cariñosa con un gran espíritu de lucha, apoya a su hijo y comunidad, ella llegó al pueblo mucho tiempo atrás junto con su madre, salieron del bosque con algunas heridas, cuentan los pobladores, pero no saben más del caso, a ella le gusta la cocina y la carpintería y un poco la lectura, ella casi siempre lo acompañaba a su colegio.


Solía‒Mateo despierta, ya tienes que ir al colegio.


Mateo‒Está bien, ahora bajo.

Casi siempre pasaban por lo largo del pueblo, en la cual ya se hacían sus casas hermosas con árboles que acompañaban a la belleza de las mismas, parques verdes con ríos de por medio y cielos que deslumbran la vista, antes de llegar a la I.E. Mateo dijo.

Mateo‒Mamá podemos comprar algo.

Sofía‒Claro, pero rápido que te haces tarde al colegio.

Fueron a la tienda más cercana que estaba antes de la llegada al colegio, al llegar los atendió Rosario una anciana muy amable y carismática, Sofía empezó a comprar vegetal y todo lo que utilizaría para hacer el almuerzo, Mateo había cogido dos manzanas y una naranja, al ir a pagar Rosario le dijo a Sofía que las frutas se lo podía quedar gratis, ellos agradecieron a Rosario por ser tan amable con ellos y sus clientes, saliendo de la tienda emprendieron camino al colegio, este era muy grande, claro bien decorado, pintada con plantas alrededor y un río que recorría parte de ella que expeler belleza al paisaje durante su recorrido, ellos se despidieron como acostumbraban a hacerlo todos los días.

—Hijo mío, te deseo un buen día y que nadie te quite esa hermosa sonrisa —dijo Sofía antes de despedirse.

—Ya lo sé mamá, siempre me lo dices —respondió Mateo.