Tras La Noche

Summary

Cuando las luces se encienden, el distrito rojo muestra su lado atractivo ocultando la verdad tras las cortinas.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cortesanos De La Realeza

La época en la que se cuenta esto tiene bastante tiempo.


El viejo Japón no se trataba de más que reinos divididos a lo que hoy se conoce como cuidades e islas.


Los reinos solían ser bastante llamativos y a la vez peligrosos, en cada rincon podría suceder algo y nadie se puede enterar de eso.


El rey estaba bastante ocupado con el intento de cuidar su vida que ignoraba al resto, ó eso es lo que se dice de él.


Lo más común en los reinos son los burdeles, lo cual también tiene una historia bastante rara e interesante.


Se dice que con el tiempo, las mujeres solían ser demasiado costosas para tener de sus servicios, a lo que los burdeles pasaron un tiempo de crisis a la falta de clientes.


Cuentan que un día un chico solicitó unirse al trabajo de las cortesanas, al no tener nada que perder, el dueño acepto.


Era un chico bastante apuesto y lindo, por lo que las cortesanas no dudaron en dar su palabra en que lo ayudarían a adaptarse.


Al ser un hombre, el precio era bastante accesible, la atención fue tanto de mujeres como hombres, así que no pasó mucho para poder buscar más hombres con apariencia androgina.


A lo que nos lleva a este punto, donde el burdel que empezó a presentar a cortesanos, fue el más popular y famoso de todo el reino de Tokio.


La fama entre estos trabajadores se muestra en su precio, siendo los más elevados los que poseen mayor belleza y experiencia.


Todo empezó por la propuesta de uno de los cortesanos de alto rango que de forma segura dijo:


"Sería divertido si nos dividimos, podria demostrar con más facilidad que soy el más popular entre ustedes"


Al tomárselo a pecho, hablaron con la dueña y esta acepto el juego, así que el burdel fue dividido por secciones:


Diamante

Perla

Trebol

Corazón.


Apodados, cortesanos de la realeza, era un nombre que se ganaron al ver que el precio era inalcanzable para un cliente cualquiera, normalmente los que tenían demasiado poder eran los que visitaban a estos jóvenes cada cierto tiempo y no solo me refiero a los que residían en Tokio.


Solo los clientes de este burdel hablaban de unos supuestos juegos secretos que nacieron a partir de rumores.


"Dicen que si encuentras el secreto del cortesano del Diamante puedes pedir un deseo"


[Lo han visto escribiendo con una expresión dolorosa]


"Escuche que el cortesano de la Perla tiene una palabra secreta que al escucharla, podría cantarte"


[Su voz es preciosa al hablar, más nunca a cantado en público]


"Si le ganas tres juegos seguidos de cartas al cortesano del Trebol, podrías verlo bailar"


[Lo han visto jugar con los clientes para entretenerlos en vez de bailar como el resto, no tarda en ganarles y cambiar de mesa, es muy rapido]


"Hacer llorar al cortesano del Corazón podría darte felicidad eterna"


[En todas sus apariciones ha llevado una gran sonrisa que cautiva a cualquiera]


-y eso dicen-


-pfff jajajajajaja-


-esos tipos son de verdad imbéciles-


-para ser juegos secretos, son bastante aburridos y no tan secretos..-


-supongo que es cosa de darles algo en que pensar, ¿No lo crees, Soraru-san?-


-no me importa realmente..-


Soraru es uno de los cortesanos de la realeza, es el que está en la cima de la sección "Diamante", al igual que los otros tres que lo acompañan, su belleza natural es bastante notoria, su cabello es azulado al igual que sus ojos, una combinación entre el cielo nocturno y la oscuridad, la actitud que lo caracteriza es una fría y bastante tranquila, los que están debajo de su rango, creen que es la voz de la razón al verlo tan sereno, lo han visto escribir cartas para ser enviadas a quien sabe donde y lo que es raro en él, es una sonrisa, aunque los clientes digan que nunca sonríe, la verdad es que es constante cuando sus labios se curvan mostrando una bella y bonita sonrisa.


-a Soraru-san le aburre casi todo ww-


Mafumafu, cortesano de la sección "Perla", su belleza androgina lo lleva a ser deseado tanto de hombres como mujeres, su cabello es blanquecino y los ojos son de un color rubí, la actitud que lo caracteriza es ser alguien tierno y amable, le gusta cantar, lo a hecho en varias ocasiones ya sea solo ó acompañado y la razón del porque no lo hace en público, es porque hacerlo cantar tiene un pago extra, pero las personas no lo buscan para eso exactamente.


-estos rumores son demasiado estúpidos-


Uratanuki, cortesano de la sección "Trébol", la falta de altura hace que su belleza resalte más, su cabello tiene un color tono chocolate brillante y sus ojos son verdes como las de una jade, la actitud que lo caracteriza es una pesada y algo grosera, puede enojarse y reirse con facilidad, es visto como un tsundere por los clientes y hay quienes les gusta eso de él, como con los demás, ser requerido por un cliente es cada cierto tiempo y por eso aprendió a jugar cartas, en vez de bailar y cantar como sus compañeros, él suele pasar de mesa en mesa en busca de algún oponente, mismo que derrota en el primer juego.


-no deja de ser divertido~-


Sakata, cortesano de la sección "Corazón", su belleza llamativa es por el rojo que tiene su cabello y sus ojos poseen aún más intensidad, tiene una sonrisa grande, misma que muestra la mayoría del tiempo y va con la actitud que lo caracteriza, siendo alguien alegre y positivo, es extraño verlo serio o llorar, aunque lo halla hecho antes, no es algo que todo el mundo lo hubiera visto en realidad.


-se acerca la hora-


Después de que una cortesana anunciará que había llegado el momento de empezar la noche, entre ellos se vieron intentado buscar una forma de terminar la conversación de antes.


Pero eran sinceros, cuando alguien interrumpe el momento, no había forma de arreglar eso, así que se levantaron de sus lugares y salieron a su destino.


-Soraru-san-


El albino tomaba el mismo camino que este.


-una duda, una duda-


-¿hm?-


-¿Que se tendría que hacer para estar con alguien de prestigiosa presencia como tu?-


-tener dinero-


-hmm ¿Y además de eso?-


Soraru detiene sus pasos ocasionando que el contrario hiciera lo mismo y llevara su atención al chico azulado.


-es nuestro trabajo y se tiene que pagar, para eso estamos aquí, tu ya lo sabes-


-entiendo.. ¿Que te parece un juego de damas después del trabajo?, la recompensa es libre-


Mafumafu era el más joven de los cuatro, además de conocerse por la actitud que muestra en público, tiene una versión pecadora de si mismo, Soraru nunca descarto la idea de que ese niño pudiera ser alguien atrevido.


-si pierdo ¿Que pedirías?-pregunto.


Los ojos de Mafumafu reflejaron algo que pocas veces se podían ver, un deseo lujurioso, la sonrisa no ayudaba a ocultar su objetivo


-la verdad es que aun me causas curiosidad, Soraru-san-


El cortesano más codiciado de la "Perla" era mucho más que alguien tierno.


Soraru solto un largo suspiro, se acerco a este y susurro.


-que se quede en curiosidad, Mafumafu, somos mercancía y la mercancía se paga-


Soltando sus palabras, retomo el camino a su habitación sin ni si quiera ver como el albino tenia un sonrojo al extenso de sus mejillas y sus piernas temblaban ligeramente de la emoción.


Desde que Mafumafu empezó a ser cortesano, no tardo en subir de rango, tenía un plan inicial y el nombre de Soraru era lo que encabezaba su idea, tuvo que buscar la forma de estar en lo alto y poder llamar su atención.


No había vuelta atrás, ahora que lo tiene en el mismo nivel, quería hacer de todo con él.


Pero Soraru es bastante reservado así que a sido un objetivo difícil de conseguir desde que se anunció que sería uno de los cortesanos más codiciados.


Pero el chico no se a rendido.


Solo debía esperar, Mafumafu era muy paciente después de todo.