¿ME PUEDE AYUDAR?/Minsung

Summary

Lee Min-ho apenas cumplió 19 años se fue a Italia para cuidar a sus abuelos, ya que estos habían tenido un accidente. Cuando estos se recuperaron totalmente, Min-ho decide regresar, pero el no pensó que después de años de ser prácticamente un empleado, al volver a Corea regresaría a lo mismo. —¡Fíjate por donde caminas! —Lo siento... No era mi intención Dos personas que se "odian" mutuamente. Terminaran juntas. —¿Por qué te demoraste?. Cuando yo te llame tienes que venir al instante—lo dijo de la manera más amable posible, que a Min-ho le dieron ganas de mandarlo a la mierda. Volvió a sonreír. —Joven Han, trate de venir lo más rápido posible. Pero al parecer demore mucho, lo lamento. —Hizo una reverencia. ¡Estaba cagando! ¡Como se supone que me voy a limpiar el culo a la velocidad de la luz!. Mejor te hubiera llamado para que me limpies el trasero.

Genre
Romance/Drama
Author
Aden
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

La Llegada

Min-ho estaba sentado en el sofá de la sala viendo televisión junto a su madre y hermano. Apenas había cumplido sus 19 años y de regalo había pedido pasar tiempo con su familia, con su única familia.


Su madre se había divorciado de su padre hace un año ya que este le fue infiel, cayó en depresión pero con la ayuda de Min-ho y su hermano Dong-ki, lograron que ella mejorara. No tenían dinero para pagar por la ayuda de un psicólogo, así que hicieron lo posible.


—Min-ho—, llamó su madre y cuando obtuvo la atención del mencionado continuó.— Lamento tanto el no poder haberte comprado un regalo, ni siquiera pude comprarte un pastel. Te prometo que trabajare más duro para poder hacerlo—,decía su madre con melancolía.


Min-ho al escucharla dejó de prestar atención a la televisión para poder mirar a su madre con una cálida sonrisa.—No te preocupes, mamá. El estar con ustedes dos es más que suficiente, es el mejor regalo que he tenido hasta hoy, además de que pronto conseguiré un trabajo y así podré ayudarte—abrazó a su madre tratando de transmitirle paz y comprensión. Min-ho sabía que no estaban en la mejor situación económica y ahora que ya había terminado el colegio trataría de buscar un trabajo para ayudar a mantener la casa y ayudar con los gastos de su hermano para la escuela.


—No Min-ho, tu deberías estudiar para el examen de ingreso a la universidad—reprendió su madre—además apenas tienes 19 años, nadie va a contratar a un joven que recién acabó el colegio. No estoy menospreciandote, yo sé que eres muy capaz de trabajar, pero tu sabes que la sociedad es muy difícil, si ven que un joven de tu edad está trabajando van a empezar a hablar mal de ti, y no quiero que estés en la boca de todos.


—Tienes razón, entraré a la universidad, pero también trabajaré, no voy a cambiar de opinión.— Dirigió la vista a su hermano el cual se había quedado dormido.— Llevaré a Dong-ki a la cama, ya vuelvo.— Se separó del abrazo para después levantarse del sofá y posteriormente cargar a su hermano para llevarlo a la habitación que compartía junto con él.


—Yo también trabajaré para poder ayudarte a ti y a mamá.—,dijo Dong-ki, adormilado mientras era llevado a su cama.


—No te preocupes, tu concéntrate en estudiar. Además tienes 8 años, eres muy pequeño para trabajar.— Sonrió Min-ho al escuchar las intenciones de su hermano. Mientras él viva no iba a dejar que su hermano no fuera a la universidad para trabajar, jamás.


—Pero ya mismo voy a cumplir 9—refutó.


—Pero aun así eres muy pequeño—colocó a su hermano en la cama para después arroparlo.— Ahora debes dormir, mañana tienes que ir a clases.—dejó un beso en su frente para después apagar la luz y antes de irse la voz de su hermano lo interrumpió.


—Entonces cuando sea mayor de edad trabajaré.


—Está bien, está bien. Lo que diga mi hermanito.— Sonrió para después ir a la sala y sentarse al lado de su mamá, pero se quedó en silencio ya que la mencionada se encontraba en llamada. Apenas colgó la llamada Min-ho no dudo en preguntar que pasaba al ver que su madre solto un suspiro pesado.—¿Mamá, que pasó?


—Recibí una llamada de un hospital en Italia, una enfermera me avisó que mis padres sufrieron un accidente automovilístico y recién acaban de despertar del coma, necesitan que alguien vaya para que los cuiden hasta que se recuperen.— Volvió a suspirar. Ella no había visto a sus padres desde que se mudo a Corea, ni siquiera se habían llamado. Sus padres no quisieron saber nada más de ella cuando se enteraron que salió embarazada a la edad de 16 años, les había defraudado—Min-ho, por favor cuida a tu hermano mientras yo no es...— En ese momento fue interrumpido por el aludido.


—No, mamá tu no puedes irte, Kiki(ese es el apodo que le había puesto a su hermano) necesita una figura materna en estos momentos—miró a su madre con preocupación—Yo iré en vez de ti, sé hablar Italiano, y aunque solo sepa lo básico, puedo aprender, pero por favor no te vayas, hazlo por Dong-ki, por favor.— Rogaba mientras agarraba las manos de su madre en busca de convencerla.


—Min-ho, sinceramente no sé que decirte...No quisiera que te vayas, es muy peligroso, ¿y si te hacen algo malo?, no quiero perderte. Me dijiste que ibas a entrar a la universidad ¿cómo piensas hacer..?


—Mamá, no te preocupes yo puedo defenderme solo. Por lo de la universidad, aprovecharé el tiempo que estaré en Italia y entraré a una.


—¿Pero y si tus compañeros te tratan mal por ser extranjero?, no quiero que sufras más.—De su ojo se escapó una lágrima que recorrió rápidamente por su mejilla.


—Mamá, no te pongas así, me pone demasiado mal verte en este estado. Estaré bien, nadie se meterá conmigo, lo juro.—soltó las manos de su madre para después secar las lágrimas que de a poco asomaban en los ojos de la mujer.


—Pero...—Pensó bien lo que iba a decir en los próximos segundos y hasta eso sorbió su nariz para supuestamente parar el llanto y no preocupar más a su hijo.— Está bien, te dejaré ir en mi lugar con una condición. Promete que me llamarás para informarme como te va, y te suplico que por favor te cuides mucho, no puedo ni imaginar el como sería si te sucediera algo malo.


—Si mamá, prometo que te llamare, también me cuidaré. Puedes estar tranquila yo jamás haría algo que pudiera preocuparte.—Sonrió ligeramente mientras apretaba a su madre en un fuerte abrazo, la extrañaría demasiado— Mamá, tu también cuídate. Y prométeme que trataras de conocer a nuevas personas, todavía eres joven y estoy seguro de qué encontrarás a la persona indicada, una persona con la cual puedas ser feliz.


—¿Acaso ya no me quieres a tu lado?—bromeó.


—No es eso mamá, es solo que en algún momento conseguiré una pareja y me casaré y lo mismo hará Kiki, si nosotros nos vamos de la casa tú te quedarás sola y no nos gustaría eso, pero si tienes a alguien a tu lado esas preocupaciones no existirían.—Explicó mientras se separaba del abrazo para así poder mirarla—Kiki y yo estaríamos muy contentos de que consiguieras una pareja—sonrió.


—Esta bien, antes de que regreses ya tendré una, aunque no prometo nada.— Se terminó de secar sus lágrimas con la basta del suéter.


—Me parece bien. Mamá, ¿que día me tocará viajar?—Preguntó con curiosidad; él sabía que pronto pero de todas formas quizo preguntar.


—Mañana a las 7 de la mañana tu vuelo partirá. Sé que es mucho trajín pero tus abuelos te necesitan lo más pronto posible, perdón por hacerte pasar por esta situación.— Dijo apenada.


—No importa, mamá. Si es así entonces en este momento iré a preparar las cosas.— Nuevamente se levantó del sofá y antes de irse habló — Kiki entra a la escuela a las 7 en punto de la mañana, no quisiera despertarlo sabiendo que ingresa a esa hora así que me despediré de él sin peturbar su sueño, si hago eso no llorará, hasta que se entere.


—Tienes razón, mejor dormiré para poder despertarme temprano y acompañarte al aeropuerto.


—Mamá—hizo una pausa— me temo que tampoco vas a poder acompañarme. Seúl está a 5 horas de aquí, tienes que estar aquí para cuando Dongki despierte, si no te ve se va a asustar mucho. Lo mejor es que te quedes.


—Bien, me quedaré aquí—dijo triste.


—Iré a alistarme— Dicho eso se fue a su habitación sin hacer mucho ruido para no despertar a Dongki. Solo llevaría lo básico: ropa, zapatos y un par de libros para seguir aprendiendo más el idioma. Solo se le hizo una maleta, más fácil de transportar para él. Los extrañare bastante, apenas los abuelos se recuperen volveré. Pensó mientras contemplaba a su hermano, le dio un último besó en la frente para después ponerse la maleta e ir a la sala en donde estaba su madre.— Mamá ya estoy listo, debo irme.—Avisó mientras se acercaba a ella y posteriormente abrazarse.


—Hijo, cuídate mucho. Si no puedes con tanta presión no dudes en regresar, te estaremos esprando—, la mayor no logró contenerse, se le escapó una que otra lagrima.


Min-ho solo asintió con la cabeza, quería disfrutar hasta el último segundo que le quedaba con su madre así que no lo malgastaría—Nos vemos, mamá —con algo de esfuerzo se separó del abrazo, ya que ninguno de los dos querían terminar con aquel acto.


—Nos vemos—le dio un corto beso en la mejilla y posteriormente le entregó el dinero suficiente a Min-ho para que este pudiera viajar.


—Adiós —sin nada más que decir Min-ho salió de la casa y al ya estar afuera quizo romper en llanto, pero no lo haría, tendría que ser fuerte por su madre. Caminó hasta el terminal para coger el autobús que lo llevaría a Seúl.


—Buenas noches joven, el próximo carro saldrá a las 10:40 pm. Tenga su boleto. — Habló la secretaria que atendía el lugar y le entregó dicho papel . Min-ho al ya tenerlo se sentó en las bancas que había en la sala de espera.


—Que divertido, tengo que esperar media hora para irme—sonrió irónico.


Espero "pacientemente" la media hora y se emocionó cuando por fin ya estuvo sentado en el asiento que le fue otorgado del bus. Aprovechó que su viaje sería de 5 horas y durmió lo suficientemente bien como para no quejarse.


—Bien, se supone que en este terminal hay buses que te llevan al aeropuerto, debería ir a preguntar. —había llegado al terminal de Seúl a las 3:30 am, y aunque durmió bien derrepente le entro unas fuertes ganas de dormirse ahí mismo en el piso, no lo hizo por que primero está su dignidad y segundo debía llegar rápido donde sus abuelos. Al ya preguntar que bus debería coger Min-ho obedeció y se subió al bus que le fue indicado.


Llegó al aeropuerto en el cual compró el boleto para el avión que sale a las 7 de la mañana a Italia y de una vez hizo el check-in.


—Debería dejar la maleta en la sala de equipaje— se dijo así mismo. Se dirigió a la sala mencionada para dejar allí su maleta, después fue a la sala de espera y se sentó en una de las sillas que habían en ese lugar. Apenas eran las 5 am.


Paso una hora y media y por los megáfonos se escuchó una voz que decía lo siguiente:"Los pasajeros de clase económica con destino Italia a las 7 am, portón 3C. Por favor aborden el avión, gracias."


Min-ho al escuchar eso se levantó de la silla y se dirigió hacia donde se había indicado. Una vez dentro del avión se sentó en donde su boleto indicaba y apenas el reloj marcó las 7 en punto el avión despegó.


—¿Como serán mis abuelos? ¿me querrán?—esa y un montón de preguntas más, estaban vagando por su cabeza sin intención de parar en algún momento—Ojalá mi madre y mi hermano estén bien.


Min-ho ya había aterrizado, solo que aún no salía del aeropuerto ya que quería cambiar el resto de wones que le habían quedado pero no sabía cómo ni a dónde ir, así que se acercó a una señora para preguntarle— Disculpe sabe donde puedo intercambiar el dinero. —Preguntó en coreano, olvidándose de que la gente no podría entenderlo si hablaba ese idioma. A los pocos segundos se dio cuenta de su error y volvió a repetir la pregunta pero esta vez en italiano.— Scusa, sai dove posso cambiare i soldi?


La señora al escucharlo por segunda vez entendió y le indicó amablemente donde era, Min-ho le agradeció y posteriormente fue a intercambiar sus wones. Guardó los euros en el bolsillo delantero de su pantalón y salió del terminar, pidió un taxi y al ya estar dentro le dio la dirección del hospital. Quería ir directo allí, ya que en este momento no podría descansar, ya eran las 6 de la tarde y no quería hacer esperar más a su abuelos.


—Grazie—agradeció al taxista y le pagó. Se bajó del carro y se quedó parado en la puerta del enorme hospital.— Allí vamos.— Soltó un suspiro y entró. Dándose ánimos en. Todo estará bien.