Capítulo 1
Dos fuerzas luchaban a muerte dentro y fuera del Castillo del doceavo Rey Demonio. Los humanos dirigidos por el Héroe y la élite de los Demonios. El campo de batalla era una tierra oscura y baldía. Humanos y demonios se mataban mutuamente. El hedor de la sangre derramándose de los cuerpos mutilados se mezcló con el viento y tiñó la tierra de rojo. El grupo atacante estaba en desventaja. Dentro del salón principal un silencio hostil rodeaba a los únicos seres allí, se trataba del Rey Demonio y del Héroe invocado por la Santa Iglesia para derrotarlo.
—Con tu muerte, terminaré la guerra.
El muchacho preparó su lanza y arremetió contra el Demonio, este lo esquivó y le devolvió el golpe, el héroe lo resistió.
— Esta guerra no terminará con mi muerte.
— ¿ A qué te refieres ?
— Todo es una farsa, iniciaron esta guerra para apoderarse de las tierras demoníacas y robar nuestros núcleos para fabricar sus armas y con ellas exterminar a las razas que llaman herejes —, el héroe frunció el ceño.
—¡Imposible! Ustedes atacaron primero, arrasaron ciudades y los mataron a todos, familias, compañeros y amigos fueron totalmente masacrados. Tú estabas allí en el pueblo, te ví, ví como tú y uno de tus generales lo quemaban todo —, exclamó a la vez que retrocedía para luego impulsarse y apuntar con su lanza al abdomen de su oponente.
— Fuimos engañados —, gruñó mientras recibía el ataque y contra atacaba.
— No trates de manipularme —Dio un paso hacia adelante apoyándose en su lanza, el anterior ataque había logrado herirlo.
— Es cierto que estuve ahí, la Iglesia había secuestrado a mi hija que acababa de nacer.
— ¡Mientes!—le gritó al rey demonio.
Rápidamente, el héroe se movió detrás del Rey Demonio y le clavó la lanza en el pecho
El Rey Demonio tosió sangre antes de agarrar la lanza con sus garras y arrancarla de su cuerpo, cansado se giró y pateó al héroe.
— Ellos mataron a mi mujer y secuestraron a mi hija para atraerme. Cuando los encontré, la mataron justo enfrente de mis ojos. Nos tendieron una trampa para que me vieras matando a esa gente — Gritó de manera colérica hacia el héroe.
Es un demonio, seguro está mintiendo, sí, eso es, la Iglesia me trajo a este mundo para acabar con el Rey Demonio y luego volveré a casa.
—¿Qué conseguirían con eso? —Preguntó mientras trataba de asimilar lo que acababa de escuchar.
— Somos demonios, enemigos naturales de los humanos y sus dioses, cualquier excusa es suficiente para iniciar una guerra. Solo matamos a quienes nos invaden y se convierten en nuestros enemigos.
— No puede ser —, aquello iba en contra de todo en lo que había creído durante los últimos 10 años.
Enfurecido, el Rey Demonio dejó salir una gran cantidad de instinto asesino. El héroe se puso en guardia y prestó más atención a sus acciones. —Es formidable, es un Rey Demonio después de todo.
— Peleemos héroe, — pronunció de manera desafiante— si me matas, debes coger mi núcleo.
El joven frunció el ceño.— No creas que soy tonto, si lo hago moriré.
—¡No morirás! — Declaró, un aura negra salió de las manos del Rey Demonio y rodeó al Héroe antes de entrar en su cuerpo. El héroe sintió una punzada de dolor y varias imágenes inundaron su cabeza; l Rey Demonio despidiéndose de una mujer humana con una bebé en brazos. El ataque humano. El dolor de encontrarse a su esposa muerta y a su hija desaparecida cuando regresó al Castillo. Lo desesperado que estaba cuando fue a buscarla y el terrible dolor, la ira y la desesperación cuando los seguidores de la iglesia la mataron en frente de sus ojos.
— ¿ Qué acabas de hacer ? — preguntó confuso.
— Te mostré mis recuerdos y te dí mis dos magias especiales. Tomar mi núcleo no te hará ningún daño.
— ¿Por qué es tan importante? — Según la Iglesia no valían más que unas pocas monedas de cobre.
— Cuando un demonio muere, todo el mana se concentra en su núcleo, sin un cuerpo compatible la energía se volverá inestable y destruirá los alrededores. No deben tomar mi núcleo, debes hacerlo tú, hazlo y podrás sobrevivir.
¡¿ El Rey Demonio amó a una humana?! ¿ Por qué hablar con él le resultaba tan familiar? Sus habilidades… El Ojo de Vithra y Devorar, ¿por qué entendía sobre las ellas? Maldita sea, ¿ en qué debo creer ? ¿ Si era una ilusión, por qué se sentía tan real?
Casi sin dar tiempo a que reaccionara, el Rey Demonio lo atacó, forzandolo a retroceder.
— ¿ Contra quién debo luchar ?
Nadie respondió, él mismo no lograba encontrar una respuesta. A su mente vino la imágen de una joven, sus palabras le daban fuerza siempre que se encontraba en una situación desesperada, creyendo en ella, recobró la compostura y comenzó a contraatacar a muerte.
La batalla se hacía cada vez más intensa hasta que el Rey Demonio, estando debilitado, no pudo evitar el último ataque del Héroe y cayó de espaldas, con su pecho atravesado por varias lanzas elementales que desaparecieron al impactar con su objetivo. El héroe se acercó al Rey Demonio, posó su vista en él, sin embargo, no encontró ningún resentimiento en su mirada. Parecía más bien algo aliviado.
— ¿ Por qué lo hiciste ? — No lograba descifrarlo
— Eres diferente, eres como nosotros. —Habló cansado — tienes la fuerza para liderarlos.
—¿Liderarlos?
El Rey Demonio dejó escapar su último aliento, su cuerpo se convirtió en un aura negra que desapareció dentro del cuerpo del joven, lo único que quedó fue el orbe totalmente negro. El núcleo al entrar en contacto con el cuerpo del héroe fue envuelto en una niebla pegajosa que se fundió con su cuerpo. Su vista se tornó borrosa y su interior ardía, como si se estuviera quemando desde adentro, le dolían las articulaciones y casi todo su cuerpo se paralizó por lo que cayó al suelo.
— ¿Me engañó?
Pensó que no debió de haber creído en el Rey Demonio. Que quizás todo fue una ilusión para controlarlo pero no tenía tiempo para ello por lo que, con el poco mana que le quedaba, trató de curarse y ponerse de pie. A duras penas logró pararse cuando una lanza dorada atravesó su pecho.
¿ Un demonio ?
Por un segundo, creyó que sería algún esbirro en busca de venganza pero detuvo sus pensamientos y miró su pecho perforado, era un ataque de luz, el único elemento que es totalmente incompatible con los demonios.
¡No, no puede ser, ella no! – suplicó en su interior, se desesperó cuando comprendió quién había lanzado ese ataque.
— Finalmente se acabó, ¡el mal será exterminado de este mundo gracias a la voluntad de Dios! — Escuchó una voz y para su pesar era una conocida.
Detrás de él aparecieron tres personas, dos de ellos eran los que habían sido asignados por el Reino para formar parte del grupo del héroe y a los que consideraba sus amigos. La otra persona permanecía oculta con un traje dorado con capucha. El héroe palideció cuando esa persona mostró su rostro y habló con una sonrisa burlona.
— Fue tan fácil engañarte. —Le dice la sacerdotisa al héroe con un tono burlesco.
— ¿ Por qué ? — Murmuró, totalmente desconcertado.
Se trataba de Clarissa A. Lariantha, la sacerdotisa que lo recibió cuando fue invocado y la que lo acompañó como representante de la Iglesia. Su apariencia era la de una hermosa y delicada joven y su forma de actuar, tan gentil e inocente, lo habían engañado completamente.
Incluso después de ver los recuerdos del Rey Demonio, él todavía tenía esperanzas de que ellos no estuviesen involucrados, en especial ella. Ante esta escena, su cerebro se bloqueó.
— ¿ Aún no has entendido ? Nosotros te usamos.
Continuó sin cambiar su expresión. Los otros solo se rieron y lo rodearon. — La Santa Iglesia nos ordenó vigilarte para saber si serias de utilidad, pero al lidiar constantemente con tu estúpida actitud, decidimos que no ganaríamos nada con ello. Por lo que nos ordenaron eliminarte.
Quedó atónito por la facilidad y el descaro con el que ella acababa de decirle esas palabras. Sus supuestos compañeros, estaban aquí para matarlo. No quería morir, sin embargo, no podía moverse.
— ¿ Por qué me traicionas ?
La desagradable mujer torció su rostro en una mueca para mirarlo con desdén.
— ¿Traicionarte ? Pfff — Se burló — No seas ridículo, nosotros nunca fuimos tus aliados.
— Basura, te invocamos para utilizarte — Dijo uno de los hombres.
— Dijeron que volvería a casa... —le decía mientras respiraba forzosamente. La batalla anterior le estaba pasando factura y su nueva herida solo empeoraba.
— Nunca tuvimos esa intención —, se burló, y añadió — para invocar a alguien de otro mundo y más aún a alguien tan fuerte como el “señor Héroe” se necesita una gran cantidad de energía de nuestra parte para contrarrestar el efecto mágico o de lo contrario el pasaje no podría mantenerse y la persona moriría.
Un escalofrío recorrió su cuerpo, por las expresiones de las personas frente a él, supo que se referían a algo terrible. Tuvo miedo de preguntar, pero tenía que saberlo.
—Además, para traerte, enviamos a alguien que te seleccionó cuidadosamente
— ¿ Qué quieres decir ? — Su voz temblaba.
Uno de ellos se echó a reír, no supo diferenciar quién.
— Tú morirás pronto así que, ¿por qué no hacerte sufrir más? — Se acercó a él y se lo susurró en el oído — Te elegimos porque tenías el mayor potencial mágico y serías fácil de manipular, el resto fue desechado
La mujer hizo un gesto de inocencia que luego terminó en una sonrisa retorcida.
— Fuiste seleccionado por la Santa Iglesia, deberías de estar agradecido
No creía lo que escuchaba y no entendía por qué sucedía esto
Estaba sufriendo el dolor y la impotencia de estar cercano a la muerte, de haber sido traicionado por las personas en las que confiaba, miró a la sacerdotisa quien con una macabra sonrisa volvió a lanzar aquel conjuro que se incrustó en su abdomen tan fuerte que su respiración se detuvo por el impacto y la sangre se desbordó de su cuerpo.
Volvió a mirar a la sacerdotisa, su expresión era casi más insoportable que el dolor. — ¿Cómo pude estar tan ciego?
— Ah, y aún no te he contado la mejor parte. Eso fue para nuestro lado del pasaje — Su tono de voz y rostro resultaban cada vez más desagradables — ¿Sabes lo que usamos para crear el círculo mágico en tu mundo y mantener el túnel abierto? Dime, ¿en dónde estabas, quiénes estaban contigo?
Su corazón pareció detenerse por unos segundos. Todo su cuerpo se quedó sin fuerzas.
— Mi…familia
— Así me gusta, la desesperación en tu rostro al saber que no tienes a donde regresar.
— Vamos princesa, será mejor que busquemos el núcleo y así irnos de una vez. — dijo uno de ellos.
Las voces se escuchaban cada vez más distantes.
—¿Princesa? ¿Ella? Eso también fue una mentira, ¿no? —Pensó el héroe y esto empeoró su confusión.
Clarissa A. Lariantha no era una simple sacerdotisa de la Santa Iglesia como le habían hecho creer, ella era la princesa del Reino. Estaba tan hipnotizado que incluso le creyó el cuento de que el Apellido Real "Lariantha." Se lo habían otorgado como muestra de reconocimiento por sus acciones como Santa del Reino.
«Me siento como un idiota por haber sido utilizado por la iglesia, por dejarme engañar tan fácil y, sobre todo por haber creído ciegamente en las palabras de esa maldita perra, ya entiendo porque no querían que fortaleciera mi control con la magia oscura,» —las lanzas de luz desaparecieron, la sangre comenzó a esparcirse fuera de su pecho a un ritmo acelerado y su vista se oscureció.
«Esto es sin duda un castigo, un castigo por ser tan ingenuo como para confiar en personas que traicionan mientras sonríen, personas que desprecian a cualquiera que no piense como ellos y matan con una retorcida expresión mientras se excusan con su fé.»
Tocó fondo, su cuerpo fue golpeado fuertemente contra el suelo. Sus fuerzas comenzaron a fallar y los recuerdos inundaron su mente; aunque vagos, aún conservaba algunos recuerdos de su familia, de cómo era su vida antes de ser invocado y recordaba perfectamente cómo cambió todo desde el momento en que llegó a este mundo.
Durante los últimos diez años desde que fue invocado se aseguró de entrenar muy duro para vencer al Rey Demonio y así volver a su mundo con su familia. Soportó todo tipo de rigurosos entrenamientos a los que lo sometieron la Santa Iglesia y el Reino, las molestas reuniones diplomáticas con toda clase de políticos inescrupulosos y aguantó todo el temor y la enorme presión de ser llevado a otro mundo completamente solo.
Todo con el objetivo de volver con su familia y amigos, pero ¿y ahora? Ahora nunca podría verlos de nuevo y entonces de poder volver, ¿cuál sería el punto en regresar? Ya nadie lo esperaba… Él estaba solo.
A medida que perdía el conocimiento, escuchó voces sin entender lo que decían. Su cuerpo no se movía ni siquiera un poco, le dolía y ardía, pero no podía hacer nada. Recordó el final de la batalla, dos seres que aún siendo enemigos se enfrentaron justamente. Uno acabó traspasado de una forma similar con la que lo habían apuñalado a él. Claro que conocía la habilidad, fue él quien le enseñó aquel hechizo a esa mujer cuando comenzaron su viaje.
¿Cuál fue su error?
¿Confiar en la Santa Iglesia?
¿En Clarissa?
¿En sus supuestos compañeros?
¿En el Rey?
¿En los nobles?
No se trataba de uno solo, todos ellos lo traicionaron.
— Malditos humanos.
¿Humanos? Si, Humanos. Ellos lo traicionaron, todos ellos.
— ¡kukuku…hahahaha…kukuku…hahahaha! — Su distorsionada risa hizo eco contra las oscuras paredes.
Algo estaba, no, algo desde lo profundo de su ser acababa de cambiar. «Si de alguna manera sobrevivo, definitivamente cambiaré, no perdonaré a quien me haga daño o intente engañarme, no tendré piedad y los mataré, mataré a los humanos, mataré a quien se convierta en mi enemigo.»
—¡kukuku…hahahaha… kukuku…hahahaha!
Una bocanada de sangre se mezcló con su risa, es irónico; el supuesto enemigo del mundo, el enemigo que le dijeron que enfrentara, quien era considerado el verdadero némesis de la humanidad, fue el único que dijo la verdad y ahora estaba muerto. Él lo había matado.
¿Qué debería creer?
¿Cómo podría creerle a alguien?
Cosas turbias rondaban su mente. La situación en la que se encontraba no le permitía tener lindos pensamientos. Había perdido demasiada sangre y su consciencia se estaba apagando.
¡Chack!
Fue el sonido que escuchó, pensó que era el indicador de que acababa de perder su último H.P.*
Entonces, ¿eso sería todo? ¿Simplemente moriría sin poder vengarse? Sin poder vivir su vida como él quisiera.
« No, no puedo dejar que mi vida termine de esta forma tan miserable » .Reunió toda su fuerza de voluntad para mantenerse consciente, el dolor era insoportable, pero eso no lo detendría. Juró que se vengaría de todos y cada uno de los que le hicieron daño. Y que mataría a todo aquel que se convirtiera en su enemigo.
« No volveré a ser engañado »
Un extraño sentimiento comenzó a surgir desde el centro de su pecho, algo que nunca antes había sentido.
No, hubo un momento en que si lo sintió. Su cuerpo se tensó y comenzó a desprender un humo negro desde sus heridas. « Ellos me lo arrebataron todo, mi mundo, mi familia, mi vida»
Cegado por la ira comenzó a emitir una inmensa aura de instinto asesino. Los dos hombres perdieron el conocimiento de inmediato y la maldita mujer se paralizó de miedo, pudiendo aguantar un poco gracias a un hechizo de protección avanzado con magia sagrada.
Algo dentro de su pecho comenzó a bombear cada vez con más fuerza, sintió como la sangre abandonaba su cuerpo acompañado de un inmenso dolor.
Emitió un sonido gutural — Aaahhhhgggggg.
Ninguno de los presentes podía moverse, solo observar como aquel se retorcía en el suelo y gritaba de dolor mientras su cuerpo se transformaba.
— Aaahhhhgggggg.
Sus huesos se quebraban y se reconstruían a nivel molecular para formar articulaciones más grandes y fuertes. Su aumento de estatura y el endurecimiento de sus músculos se debían al esfuerzo que estaba haciendo su cuerpo al expulsar la sangre humana a la que estaba acostumbrado al mismo tiempo que sus articulaciones se transforman y adaptan a la sangre demoníaca; sumado al hecho de que la magia sagrada no es compatible con los demonios y su magia demoníaca… su cuerpo estaba pasando por dificultades para mezclar ambos poderes, debido a que el maná demoníaco era mucho más fuerte trajo como resultado que este predominará por encima de la magia sagrada. Al terminar la transformación, la ira lo consumía. Estaba perdiendo la razón. Su cuerpo se movió solo, parte del humo negro se materializó como largas garras saliendo de sus brazos.
— Los mataré.
La sacerdotisa solo pudo observar cómo en un segundo este desaparecía y volvía a aparecer para perforar el pecho de ambos hombres. Se escuchó un grito desgarrador, uno de los hombres fue asesinado estando inconsciente, el otro despertó por el repentino objeto invadiendo su cuerpo, no le quedaba mucho tiempo sino recibía atención. La sacerdotisa utilizó magia en su cómplice y curó parte de sus heridas, este enseguida se puso en guardia contra la masa extraña que desprendía una aterradora cantidad de sed de sangre a poco más de dos metros de ellos. La criatura permanecía inmóvil.
— ¿Cómo puede ser, creí que lo habías matado? — Se quejó el hombre.
— No me culpes estúpido. Apresúrate a matarlo — Chilló
— ¿Matar? — preguntó centrando su atención en el hombre que lo amenazaba con su espada.
Encolerizado corrió a gran velocidad hacia el dúo que lo traicionó y los desmembró brutalmente, era poco consciente de sus acciones. Sus heridas, la traición, la ira y los cambios que acababa de sufrir lo dejaron inestable; lo estaban haciendo actuar como una bestia sin el más mínimo rastro de conciencia.
Nunca había actuado así, este comportamiento no era propio de él. Antes no hubiera actuado de este modo, de ninguna manera, pero ahora él ni siquiera escuchaba las súplicas y lamentos de la sacerdotisa que a duras penas lograba mantenerse viva con las extremidades severamente heridas. Se acercó más a ella, sus ojos completamente oscuros la miraban como una bestia sedienta de sangre a punto de devorar a su presa.
Incontrolable
Despiadado
Implacable
— ¡¡¡¡No, no me mates!!!! — Rogó desesperada — Haré lo que tu quieras, pero no me...
Trató de convencerlo, pero fue en vano, murió inmediatamente después de que una cuchilla separara la cabeza de su cuerpo. Los había matado, su conciencia seguía ausente y su ira insatisfecha.
«Algo se acerca» Sintió varias presencias acercándose, cientos de ellas, no lograba distinguir quienes, si humanos o demonios, no importaba, se encontraba en un estado primitivo guiado solamente por caóticas emociones.
De entre la multitud dos individuos resaltaban por la energía que desprendían , una de ellas despertó en él una gran atracción y por impulso se abalanzó hacia ella, esta también se le acercó.
Estuvo a punto de atacar pero no pudo, de repente, fue abrazado. No entendía lo que estaba diciendo, sus sentidos estaban cegados, su cuerpo cayó en una calma que nunca había experimentado y todo, al parecer se debía a esta criatura. Sintió algo cálido que lo tranquilizó e hizo que se olvidara de todo aquello que lo atormentaba, durante unos segundos pudo percibir sus alrededores, se dio cuenta de que, frente a él, sujetándolo, estaba una mujer pelinegra con ojos de un intenso color rojo que le resultaron tan hermosos como atrayentes. La mujer le sonrió reforzando su abrazo y él cerró los ojos.