CAPĂŤTULO 1
—¡Jeon!
Jeon Jungkook despertĂł de golpe, sentándose con la espalda recta tan rápido en su silla que su bloc de notas se deslizĂł de la mesa y cayĂł al suelo. ParpadeĂł durante unos instantes, confundido acerca de que lo habĂa sacudido de su sueño.
—¡Jeon!
—¡SĂ, señor! —Oh sĂ, Ă©l estaba en clase, en la clase de FilosofĂa del profesor Choi, por cierto. El hombre era atemorizante, no sĂłlo porque hablaba en un constante tono monĂłtono que hacĂa a Jungkook querer pincharse sus globos oculares con un lápiz, sino que tambiĂ©n porque el profesor reprobaba a cualquiera en un segundo. La Ăşnica razĂłn por la que Jungkook estaba tomando la clase era porque necesitaba un crĂ©dito en FilosofĂa para obtener su tĂtulo.
—El decano de los estudiantes quiere verte en su oficina.
—SĂ, señor. —Jungkook se agachĂł y cogiĂł su libreta del suelo y la puso sobre su escritorio. PodĂa oĂr a algunas pequeñas risitas disimuladas en torno a Ă©l, pero prefiriĂł ignorarlas. En primer lugar, estaba acostumbrado a la gente riĂ©ndose de Ă©l, y segundo, Ă©l ya estaba bajo la mirada torva del Profesor Choi. No necesitaba añadir nada a eso.
—Ahora, Jeon.
Las cejas de Jungkook se alzaron. —¿Ahora, señor?
—Ahora, Jeon.
—SĂ, señor. —Jungkook rápidamente recogiĂł sus cosas y las metiĂł en su mochila. PodĂa oĂr la risa a su alrededor incrementarse cuando el profesor Choi suspirĂł profundamente. Dios, asĂ que Ă©l no iba a pasar esta clase. TenĂa pesadillas acerca de tomar la clase del profesor una y otra vez hasta que su pelo se volviera gris.
Jungkook cogiĂł su mochila y la balanceĂł por encima de su hombro y subiĂł corriendo los escalones del aula hacia la puerta. OyĂł al profesor regresar a su monĂłtono discurso que podĂa hacer a los muertos caer dormidos, cuando la puerta se cerrĂł tras Ă©l. Jungkook no tenĂa idea de por quĂ© el decano querĂa verlo. Trataba de permanecer fuera del radar tanto como era posible.
Jungkook estaba respirando pesadamente para cuando llegĂł al otro lado del campus universitario donde se encontraba la oficina del decano. Aunque sabĂa que habĂa sĂłlo unos pocos pasos hasta el frente del edificio, ellos se sentĂan como un centenar. Trabajar en dos puestos de trabajo y asistir a la universidad a tiempo completo estaba empezando a hacer mella en Ă©l. Estaba exhausto. Sus pies se sentĂan como si estuvieran cargados con cemento mientras subĂa las escaleras.
EntrĂł en el edificio, luego caminĂł por el pasillo hasta la oficina del decano. Tomando una respiraciĂłn profunda para calmar sus nervios, Jungkook abriĂł la puerta y entrĂł. Le sonriĂł a la recepcionista y se detuvo frente a su escritorio.
—Hola, soy Jeon Jungkook. Me dijeron que me reportara en la oficina del decano.
—Por favor tome asiento, señor Jeon —dijo la recepcionista mientras cogĂa el telĂ©fono—. Voy a informar al decano que usted está aquĂ.
—Gracias.
Jungkook escuchó a la recepcionista hablar por teléfono mientras se giraba y se acercaba a una de las dos sillas situadas a lo largo de la pared junto a la puerta. Antes de que pudiera sentarse, la puerta del decano se abrió y un hombre en un traje azul muy caro salió, sus ojos buscaron en la oficina exterior hasta que se posaron en Jungkook.
—Señor Jeon —dijo el hombre mientras le tendĂa la mano a Jungkook—. Soy el Decano Lee.
Jungkook se irguiĂł y afirmĂł sus piernas en el lugar. Sus rodillas se sentĂan como que fueran a ceder. —Hola, Decano Lee.
—Por favor, venga a mi oficina donde podemos hablar.
La agitaciĂłn llenĂł a Jungkook mientras seguĂa al decano a su despacho. Por lo que podĂa recordar, estaba pasando todas sus clases. Ni siquiera tenĂa ausencias. ÂżPor quĂ© el decano querĂa verlo? No estaba muy seguro de querer saber la respuesta, aun asĂ, estaba demasiado ansioso por averiguarlo.
—Por favor —el decano hizo un gesto con la mano hacia una silla frente a su escritorio—, tome asiento.
Jungkook sintiĂł un nudo en la garganta mientras se sentaba. Se secĂł las manos sudorosas en la parte delantera de sus pantalones mientras su corazĂłn latĂa fuera de control.
—¿Estoy en algún tipo de problema?
—Oh Dios, no. SĂłlo querĂa comprobar y ver cĂłmo lo está haciendo.
—¿Haciendo? —Jungkook estaba tan confundido. Ni siquiera sabĂa que el decano sabĂa quiĂ©n era. Nunca habĂa conocido al hombre. ÂżPor quĂ© diablos el hombre querĂa saber ahora cĂłmo lo estaba haciendo? —. Lo estoy haciendo bien, supongo.
—¿Tiene algún problema en alguna de sus clases?
—No que yo sepa. —Jungkook frunció el ceño—. ¿Por qué? ¿Hay algo que debo tener en cuenta? ¿He perdido una tarea?
—No que yo sepa. —El decano sonriĂł ampliamente — He oĂdo sĂłlo cosas buenas de sus profesores.
¡Mierda! ¿El decano estaba hablando con sus profesores? Jungkook aferró las correas de su mochila firmemente en sus manos. —No entiendo. Si lo estoy haciendo bien y no estoy en problemas, ¿por qué me ha llamado aqu�
—Estoy seguro de que puedo explicarlo si quiere sólo…
—El decano dejĂł de hablar cuando algo sonĂł, y Ă©l se inclinĂł para presionar un botĂłn en su telĂ©fono—. ÂżSĂ, Hyuna?
—Su prĂłxima cita está aquĂ, Decano Lee.
—Bien, bien. —El decano sonriĂł incluso más ampliamente, lo cual Jungkook no creĂa que fuera posible. ParecĂa que su rostro estaba a punto de partirse en dos—. Por favor, envĂalo aquĂ.
Jungkook empezĂł a tener una frĂa sensaciĂłn premonitoria cuando el decano se levantĂł y caminĂł hacia la puerta, alisando su corbata. Los dedos de Jungkook casi estrangularon las correas de su mochila mientras se levantaba y se volviĂł para enfrentar a quien fuera que iba a venir a la oficina del decano. TenĂa una idea bastante buena, y si Ă©l tenĂa razĂłn, Ă©l se iba.
El corazón de Jungkook latió más rápido cuando la puerta se abrió lentamente. Echó una mirada al hombre que entró caminando y balanceó su mochila sobre su hombro. Se dirigió a la puerta, evitando la mirada inquisitiva del otro hombre, y le tendió la mano al decano.
—Gracias por reunirse conmigo, Decano Lee, pero tengo que volver a clase.
—Oh, pero… —El decano tartamudeó, mirando hacia atrás y hacia adelante entre Jungkook y el hombre de pie junto a su escritorio. Sus cejas se juntaron arrugándose como si estuviera completamente desconcertado.
—Jungkook —dijo el otro hombre severamente—, te quedarás.
—Wow. —Jungkook se volvió hacia el hombre—. Recuerdas mi nombre. ¿Consiguieron sopladores de nieve en el infierno?
—¡Jungkook! —advirtiĂł el hombre, sus cejas se arrastraron en una profunda arruga, una que Jungkook habĂa visto más veces de las que podĂa contar. SolĂa asustarlo a morir. Ahora, sĂłlo lo hizo enojar.
—Padre —dijo Jungkook.
—Tenemos que hablar, Jungkook.
—Creo que todo lo que tenĂa que decirse entre nosotros se ha dicho. —Jungkook se dirigiĂł hacia la puerta—. Buen dĂa, Padre.
—Tu hermano está enfermo.
Jungkook se detuvo en la puerta y lentamente se volviĂł hacia su padre. El hombre era conocido por mentir para conseguir lo que querĂa. Jungkook no sabĂa si podĂa confiar en las palabras que salĂan de la boca de su padre.
—¿Cuán enfermo? —sondeó.
—Está en el hospital conectado a un respirador.
—¿QuĂ© pasa con Ă©l? —Jungkook odiaba a su padre. No odiaba a su hermano, incluso si ya no hablaban. Sung Joon no le habĂa dicho ni una palabra desde el dĂa que Jungkook se habĂa mudado de la casa de sus padres. Pero todavĂa era el hermano gemelo de Jungkook.
—Él está en coma.
—¿En estado de coma? — susurró Jungkook—. ¿Qué dicen los médicos?
Jungkook sabĂa que su padre habrĂa pagado por los mejores mĂ©dicos del paĂs. Sung Joon era su chico dorado, su heredero. Y, a diferencia de Jungkook, Sung Joon era hetero. Jeon Gi Dong puso todo en su hijo mayor, toda su atenciĂłn y los sentimientos emotivos que pudiera tener. Desde luego, no los compartĂa con su hijo gay.
—Los mĂ©dicos no saben lo que está mal con Ă©l. — Gi Dong frunciĂł el ceño de nuevo, dándole a Jungkook una pista de que habĂa algo más. Su padre daba señales. Fruncir el ceño era una de ellas—. Es por eso que estoy aquĂ.
Jungkook estaba confundido. —¿Por quĂ© estás aquĂ? — preguntĂł, inclinando ligeramente la cabeza—. SĂ© que no has venido todo este trayecto para decirme que Sung Joon estaba en el hospital. Una llamada de telĂ©fono de tu asistente habrĂa hecho eso.
—Necesito una muestra de tu sangre, Jungkook.
Jungkook pensĂł que sus ojos podrĂan haberse salido de su cabeza mientras miraba a su padre. —¿Mi sangre?
—Los mĂ©dicos creen que hay algo malo en la sangre de Sung Joon. Como gemelo de Sung Joon, quieren una muestra de tu sangre para examinarla y asĂ poder ver si tienes una anomalĂa similar o si sĂłlo es Sung Joon.
HabĂa algo en esa explicaciĂłn que no le cayĂł nada bien a Jungkook, pero maldita sea si podĂa comprenderlo. Sus instintos le estaban gritando que corriera y nunca mirara hacia atrás. Pero era de Sung Joon de quien estaban hablando. Ya sea que a Jungkook le gustara o no, se quedarĂa a escuchar.
—¿Qué hay de mi madre o de ti? —preguntó. Él no era el único pariente de sangre de Sung Joon.
—Ya nos han examinado. Ninguno de los dos es una buena coincidencia para Sung Joon.
Eso llamĂł la atenciĂłn de Jungkook. Su padre le habĂa dicho que estaban buscando una anomalĂa, no una coincidencia. —¿Una coincidencia para quĂ©?
—Si tu sangre es igual a la de Sung Joon, le pueden dar una transfusiĂłn que esencialmente podrĂa salvar su vida.
—¿Qué tan enfermo está?
Gi Dong cruzó los brazos detrás de su espalda y le dio a Jungkook una mirada severa. —Pagaré por los cuatro años completos aquà en la universidad en cualquier campo que desees estudiar si estás de acuerdo en darme una muestra de tu sangre y dejas de hacer preguntas estúpidas.
Jungkook pensĂł en los dos puestos de trabajo que mantenĂa para pagar su escolaridad y mantener un techo sobre su cabeza. Apenas habĂa suficiente para conseguir alimento en su estĂłmago. Trabajaba largas horas en los dos trabajos, mientras llevaba una carga completa de clases. Era la Ăşnica manera en la que podĂa permitirse el lujo de pagar su educaciĂłn.
En el segundo que Jeon Gi Dong se enterĂł de que su hijo menor era homosexual, habĂa mandado a Jungkook a la mierda. Se negĂł a pagar por la educaciĂłn de Jungkook o incluso ayudarlo con un apartamento. SĂłlo le dio a Jungkook dos horas para recoger sus cosas y salir de la propiedad de la familia.
Jungkook apenas tenĂa tres mil dĂłlares en su cuenta bancaria cuando saliĂł de su casa, un regalo de una tĂa cuando falleciĂł, el coche que le habĂan dado para su vigĂ©simo primer cumpleaños, y algunas cajas de objetos personales. Todo lo que habĂa ganado en los Ăşltimos tres años los habĂa ganado por su cuenta.
—No quiero tu dinero.
—¿Qué quieres?
—Quiero que me dejes de una puta vez en paz.
—Hecho.
—Dijiste eso demasiado rápido —dijo Jungkook—. ¿Por qué no puedo creerte?
—Estoy diciendo la verdad, Jungkook, y voy a firmar cualquier cosa que quieras para ese efecto si estás de acuerdo en darme la muestra de sangre que quiero, y donar la sangre necesaria si eres una buena coincidencia.
Los ojos de Jungkook se estrecharon. Su padre estaba aceptando su demanda demasiado fácil. TenĂa que haber una trampa, pero maldita sea si podĂa encontrarla. —Bien, ten algo preparado, y te darĂ© una muestra de sangre.
Gi Dong metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó su teléfono celular. —Hyun, por favor ven a la oficina del decano, y trae al señor Min Yoongi contigo.
La mandĂbula de Jungkook cayĂł cuando su padre cerrĂł de golpe su telĂ©fono y lo dejĂł caer de nuevo en el bolsillo. — SabĂas que iba a estar de acuerdo. Ya tenĂas todo preparado.
—Por supuesto.
Jungkook odiaba la mirada de suficiencia en el rostro de su padre. Lo que darĂa por ser capaz de arrancarla de su cara… —¿QuĂ© habrĂas hecho si hubiese exigido el dinero?
—Pagarte.
Lo imaginaba.
Antes de que Jungkook pudiera contestar, no es que supiera exactamente lo que habrĂa dicho tan confundido como estaba, la puerta detrás de Ă©l se abriĂł y dos hombres entraron. Al primero Jungkook lo reconociĂł como Hyun, el asistente de su padre. Hyun nunca estaba lejos del lado de su padre. Jungkook estaba bastante seguro de que ellos pasaban más tiempo juntos del que su padre pasaba con su madre.
Al otro hombre Jungkook no lo reconociĂł. Lo habrĂa recordado si se hubiese encontrado con el hombre antes. Además del hecho de que estaba construido como una casa de ladrillo, habĂa un brillo en sus oscuros ojos que hizo temblar a Jungkook como si una corriente de aire frĂo sĂşbitamente hubiese estallado a travĂ©s de la habitaciĂłn. Jungkook no podĂa estar seguro, pero algo le dijo que tuviera mucho cuidado con este hombre.
—¿Tienes los papeles, Hyun? —preguntó Gi Dong.
—Por supuesto, señor. —Hyun puso su maletĂn en el escritorio del decano y lo abriĂł. SacĂł un archivo y se lo entregĂł a Gi Dong—. Esto es todo lo que necesita, señor.
—Muy bien —dijo Gi Dong mientras abrĂa el archivo y leĂa lo que fuera que habĂa dentro. DespuĂ©s de un momento, cerrĂł el archivo y se lo entregĂł a Jungkook—. Encontrarás que todo está en orden, como dije que lo estarĂa.
Jungkook tomĂł el archivo de su padre y lo abriĂł. De alguna manera, no se sorprendiĂł cuando encontrĂł un contrato legalmente vinculante dentro. Lo leyĂł por encima rápidamente. No era tan versado en leyes, pero el contrato parecĂa bastante simple. Incluso podĂa ver el garabato de la firma de su padre en la parte inferior de la página. El hombre deberĂa haber sido un mĂ©dico en lugar de un banquero de inversiĂłn. Su firma era horrible.
El contrato era bueno y breve, simplemente una sola página. Si Jungkook accedĂa a suministrar a su padre un análisis de sangre y donar la sangre necesaria a la persona apropiada, si Ă©l demostraba ser compatible, su padre prometĂa nunca contactarse con Ă©l otra vez. Por mucho que Jungkook tratĂł de ver la trampa escondida en el contrato, no pudo encontrar ninguna.
Cuando cerró el archivo, su padre le tendió una pluma. —Si firmas el contrato, podemos seguir adelante con esto. El señor Min Yoongi está aquà para extraer la sangre, y ver si eres una posible coincidencia.
Jungkook frunciĂł el ceño y mirĂł a su alrededor. —¿No deberĂa ir al hospital para que me saquen sangre o algo asĂ?
—Por favor, perdone mi intromisión, señor Jeon —dijo el señor Min mientras daba un paso adelante—, pero yo soy un flebotomista* capacitado. Puedo tomar su sangre y hacer el análisis aquà mismo. Y solo necesito una gota de su sangre para realizar mi análisis.
Jungkook parpadeĂł sorprendido, en primer lugar, por la suave forma de hablar del gran hombre y, en segundo lugar, porque habĂa pensado que el hombre estaba hablando con su padre cuando dijo señor Jeon. —Uh, supongo que estarĂa bien.
—Entonces firma el contrato, Jungkook —dijo Gi Dong—. Es por el bien de tu familia.
Jungkook pensĂł que era una afirmaciĂłn extraña cuando estaba haciendo esto por su hermano, no por toda su familia, pero teniendo en cuenta que Sung Joon era el chico dorado, Jungkook suponĂa que tenĂa sentido.
CogiĂł la pluma que su padre le ofrecĂa y firmĂł el contrato. Jungkook apenas tuvo tiempo para bajar la pluma antes de que el contrato fuera arrancado de sus manos. Él frunciĂł el ceño cuando su padre lo mirĂł y luego se lo entregĂł al señor Min. Jungkook no tenĂa idea de por quĂ© el flebotomista necesitaba ver el contrato. Era entre Ă©l y su padre.
—Qué…
—Por favor, pase por aquĂ y tome asiento, señor Jeon —dijo Min Yoongi mientras doblaba el contrato y lo guardaba en su bolsillo. Se agachĂł y cogiĂł un bolso negro del suelo y lo llevĂł a la silla prĂłxima a la que le habĂa indicado a Jungkook.
Los instintos de Jungkook le gritaban otra vez. Le estaban diciendo que corriera lejos y que corriera rápido y lo hiciera ahora. Pero por su vida, Jungkook no podĂa entender por quĂ©. HabĂa algo raro en toda esta situaciĂłn. Simplemente no podĂa entender exactamente quĂ©.
Sin una buena razón para negarse, Jungkook cruzó la habitación y se sentó, dejando su mochila en el suelo junto a él.
—Por favor, deme su mano.
A Jungkook le habĂan sacado sangre en el pasado. SabĂa cĂłmo se hacĂa.
Extender su mano no era parte de ello. —¿Por qué?
El señor Min sonrió, lo cual era suficientemente extraño en sà mismo, y levantó un pequeño dispositivo negro del tamaño de un teléfono celular. —Si recuerda, sólo necesito una gota de su sangre para ver si son compatibles. Una gota de su dedo lo hará muy bien.
—¿Es uno de esos lectores de glucosa? —Jungkook preguntĂł mientras le tendĂa la mano.
—En muchos sentidos es similar, pero no lo uso para leer los niveles de glucosa en la sangre.
Jungkook se sobresaltĂł cuando sintiĂł un pequeño pinchazo. No le doliĂł, sĂłlo lo sorprendiĂł. El señor Yoongi presionĂł una bola de algodĂłn en la punta de su dedo y luego se girĂł a su bolsa. La curiosidad de Jungkook creciĂł al ver al señor Yoongi sacar un frasco de un lĂquido color rojo oscuro.
El hombre abriĂł la parte superior del dispositivo de tipo celular con el que habĂa extraĂdo la sangre de Jungkook, revelando un pequeño cuadrado con papel blanco en su interior. ColocĂł una gota del lĂquido de color rojo oscuro del vial en el pequeño cuadrado blanco y cerrĂł la tapa.
El señor Min le sonrió a Jungkook. —Esto no debe tomar más de un momento.
Jungkook le devolviĂł la sonrisa. Su nerviosismo no estaba mejorando. Su padre estaba de pie al otro lado de la habitaciĂłn con las manos cruzadas detrás de Ă©l, pero Jungkook podĂa sentir el peso de su mirada, incluso desde allĂ. Hyun, a quien Jungkook nunca le habĂa gustado, estaba cerca de Gi Dong, casi flotando. El decano sĂłlo lucĂa confundido mientras permanecĂa de pie junto a la puerta.
Jungkook saltó cuando el dispositivo en la mano del señor Yoongi, de repente sonó. Una sonrisa empezó a extenderse por la cara rugosa del señor Yoongi cuando bajó la mirada hacia él.
—¿Bien? —espetó Gi Dong.
—Es como usted ha dicho, señor Jeon —respondió el señor Yoongi—. El contrato será honrado.
—Bien. Espero oĂr de usted al final de la semana.
Jungkook parpadeĂł confundido cuando su padre se volviĂł sin decirle una palabra y saliĂł de la oficina, con Hyun rápidamente sobre sus talones. Gi Dong ni siquiera se detuvo para estrechar la mano con el Decano Lee. SĂłlo se fue. Jungkook volviĂł su atenciĂłn hacia el otro hombre en la habitaciĂłn, viendo cĂłmo el señor Yoongi reponĂa todo en su bolsa. —¿QuĂ© va a ocurrir ahora?
—Usted es perfectamente compatible, como su padre dijo que serĂa. Nuestro contrato con su familia será respetado.
Jungkook se puso de pie y comenzĂł a retroceder. SabĂa que habĂa una jodida trampa. —¿QuĂ© contrato con mi familia?
El señor Yoongi estaba frunciendo el ceño cuando levantó la vista de su bolsa. —El contrato que firmó.
—Firmé un contrato con mi padre, no usted.
El señor Yoongi dio unas palmaditas en el bolsillo de su chaqueta. —Tengo su contrato firmado justo aquĂ, señor Jeon. El contrato es entre usted y mi empleador.
—No, no. —Jungkook movió sus manos hacia atrás y hacia adelante—. Vi la firma de mi padre en el contrato. Es entre él y yo.
El señor Yoongi dejó escapar un profundo suspiro y abrió su bolso, buscando en el interior. —Me temo que esa no era la firma de su padre, señor Jeon. Se trata de la firma legal de mi empleador.
El miedo se disparĂł en Jungkook cuando el señor Yoongi se dio la vuelta con una jeringa en la mano y comenzĂł a avanzar a travĂ©s de la habitaciĂłn hacia Ă©l. Jungkook se lanzĂł hacia la puerta, pero la encontrĂł bloqueada por dos grandes hombres que no habĂa visto antes allĂ. No se movieron hacia Ă©l, sĂłlo bloqueaban la salida.
—Señor Jeon, por favor —dijo el señor Yoongi mientras seguĂa a Jungkook por la habitaciĂłn—. Está haciendo esto mucho más difĂcil de lo que tiene que ser.
Jungkook esquivĂł al hombre cada vez que se acercaba. Él no iba a dejar que un extraño lunático le inyectara una extraña sustancia azul. —¡MantĂ©ngase lejos de mĂ! —gritĂł.
Min Yoongi volvió a suspirar y luego hizo un gesto a los dos grandes hombres que cuidaban la puerta. — Tengan cuidado con él. Saben a quién tienen que enfrentarse si dejan una sola marca en él.
Los hombres asintieron y avanzaron. Jungkook estaba encerrado. SabĂa que era infantil, pero se puso a gritar tan fuerte como pudo cuando lo agarraron y lo mantuvieron en su lugar. El señor Yoongi se acercĂł y tranquilamente inyectĂł el lĂquido azul en su brazo.
—Ahà tiene, ¿no fue tan malo, ¿verdad?
—¿No fue tan malo? —gritó Jungkook—. Usted acaba de…
Jungkook cayĂł cuando cada mĂşsculo de su cuerpo dejĂł de
funcionar. SintiĂł que alguien lo atrapĂł justo antes de caer al suelo. Lo Ăşltimo que vio fue a Min Yoongi negando con la cabeza y suspirando profundamente, y luego nada.
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* Médico u otra persona con formación especial en la práctica de abrir venas para extraer sangre









Que padre tan mierda.