La Noche Me Confunde by BloodyMary39 at Inkitt
Customize readability
Aa

La noche me confunde

Summary

Fenrir ofende con solo existir e insulta con solo respirar; particularmente a la comunidad queer. Una única noche de fiesta será suficiente para despertar confundido, la máscara caerá en destellos cobrizos y le mostrará su verdadera identidad. 🌈 Evento conmemorativo del día del orgullo 🌈 “Los terribles tópicos de la vida queer” 🌸 Participantes: 🌷 Saramedina40 Título: Una pregunta inadecuada. Tema: ¿Quién hace de hombre y quién de mujer? 🌷 Raescritora Título: The Magic Club Tema: A mí no me importa que sea gay, ¿pero hace falta anunciarlo? 🌷 Servidora Título: La noche me confunde Tema: Eso lo dices porque eres un gay reprimido.

Status
Complete
Chapters
9
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

🌈 1 - La noche me confunde


En conmemoración al día del orgullo, os traigo una amalgama de clichés, tópicos y prejuicios con algo de historia 🤪. El evento va de “Los terribles tópicos de la vida queer”. Y como no podía ser de otra manera, el protagonista de mi historia aglutina dos vertientes: la primera es la representación por excelencia del hetero homófobo que aplica los rancios clichés, tópicos y prejuicios que sufren aún hoy en día las personas queer; la segunda es la representación de mi tema: “Eso lo dices porque eres un gay reprimido” Que las haya unido en una persona, NO significa que sea real, pues el prejuicio del gay reprimido que se comporta como un homófobo es un estigma más de los muchos que existen para dilapidar y cargar la culpa en las víctimas de los ataques de odio.

Esto es sátira, crítica, hipérbole... Exponer mentiras hiladas en una historia de amor con final feliz ❤️

•FanFiction Harry Potter

•Au muggle

•Fenbill (Fenrir Greyback x Bill Weasley)

•Capítulos extensos

•Personajes heterosexuales, friendly queer, homófobos, lesbianas, bisexuales, pansexuales, heterocuriosos y genderfluid.




—¡Venga, hombre! Tienes demasiado polvo acumulado, deja que alguien te saque brillo, ja, ja, ja…

—No quiero que me lleves a un bar de esos y que piensen que soy maricón.

Lestrange interrumpió su carcajada para sustituirla por una boca desencajada de la estupefacción.

—¿Es posible decir una frase tan cromañona?

—¡¿Qué?!

—Te advierto que ya estamos cansaditos con el tema.

—¡Pero es verdad! —Bebió un buen trago de cerveza sin apartar los ojos de su amigo, que terminaba de arreglarse para salir de fiesta—. La última vez que fuimos, un tipo intentó ligarme y me incomodó.

—Pues le dices que no y punto.

—¿Por qué a los demás no se les acerca?

—Eso mismo me pregunto yo. —Arqueó una ceja y la agitó sugerentemente—. ¿Por qué a ti, sí y a los demás, no?

—Yo creo que a Lucius no se le acercan porque es un gay de esos que no lo aparentan, de los de sin pluma; uno normal.

—Joder…

Lestrange pinzó el puente de su nariz con los dedos y resopló, intentando recordar la razón por la cual eran amigos.

—Severus dice que no lo es, pero bien que le gusta ir a esos sitios...

—Calladito estás menos feo.

Mientras se vestía la americana, perfumaba y repasaba su atuendo delante del espejo de cuerpo entero, miró de refilón a su amigo, que estaba sentado en la cama y continuaba con su nociva verborrea.

—Regulus tampoco, pero luego va perdiendo el culo por Severus…

—Te falta medio cerebro y otro medio a nosotros por soportarte… —murmuró para sí mismo—. Justo esto es lo que me temía…

—... Y tú en realidad no eres bi, lo que pasa es que cuando no tienes coño disponible, pues te conformas con un culo-

Calló de golpe. El más simpático y extrovertido del grupo se había acuclillado frente a él y le observaba con una expresión inusual; mortalmente seria. Que a continuación le hablase en tono severo, fue el punto de alarma que le indicó la delgada línea existente entre el respeto y la confianza.

—¿Qué te parecería si dijera que todo eso lo dices porque eres un gay reprimido? —Fenrir apretó los dedos con los que sujetaba la botella y palideció—. Herido, ¿Verdad? —Tragó grueso y asintió—. Igual de insultante que tus comentarios. —Le quitó la botella de la mano, bebió un trago y al devolverla prosiguió—. La gente puede comportarse y vestirse como le dé la gana. No hay gays normales o anormales, solo subnormales que dicen subnormalidades. Severus quiere ir a “esos sitios” porque le gusta la música y el buen rollo, si luego resulta que quiere probar, pues… cierras el hocico y dejas de ladrar. —El siguiente cabeceo afirmativo lo hizo con los ojos gachos—. Regulus puede tratar a su mejor amigo como quiera; y si viene un día y nos dice que siente algo por él; le apoyas porque eres su amigo y mantienes la lengua dentro de tu puta bocaza; vamos, lo habitual en estos casos. —El colega más intimidante, viejo, gruñón y heterosexual del grupo, esquivaba la mirada y gruñía las repuestas—. A mí me gustan los hombres y las mujeres. No es por falta de coños, ni el hecho de que con los hombres sea más fácil ligar porque somos promiscuos, o todas esas ideas recalcitrantes y retrógradas de las que te niegas a desprenderte.

—Todo esto me confunde.

—Nos conocemos desde hace veinte años, Fenrir ¡Dos décadas! —enfatizó con dos dedos levantados delante de su cara—. Te confundes porque quieres.

—¿Y qué tengo que hacer? ¿Ir a un bar gay? ¡Pues venga!

—Te equivocas, Severus quiere ir al Caldero chorreante ¿Lo conoces?

—Algo me suena…

Rabastan se reincorporó, cartera en el bolsillo y llaves en la mano. Se quedó observando el ligero temblor del colosal cuerpo de su amigo, el tic nervioso en la pierna y la mirada perdida, ceñuda. Una cruenta y silenciosa batalla se libraba en su interior, de la cual se oían las espadas, y cuyos luchadores, Rabastan adivinaba; sin embargo, no era su lucha, no era su batalla, y silenció lo que pensaba.

—¿Sabes qué? —posó una mano en su ancho hombro y le habló desde arriba—. Mejor no vengas si nuestra panda te confunde.

Fenrir adoraba las reuniones con sus amigos, por ello bajó aún más la cabeza, entristecido.

—No, joder… no te pongas así…

—Ya no sé si las estupideces que sueltas son bromas de mal gusto, que te molesta que tus únicos amigos sean o se relacionen con el colectivo, o tal vez que haya algo más...

Fenrir alzó el rostro y bramó a la defensiva:

—¡¿Qué coño tiene que haber?! ¡Nada! Que soy un anticuado y a mí me educaron así.

Rabastan suspiró profundamente, y por unos segundos meditó su contestación.

—Nos conoces, comprendes, además estás informado y, aun así, persistes en excusarte en tu educación y tu forma de ser.

—Me mantendré calladito para no ofender a las pieles finas.

—Te juro que a estas alturas de la vida, la gilipollez la tolero de forma dosificada. Si no te gusta quienes somos y cómo somos, ya sabes dónde está la salida. —Señaló con el dedo índice la puerta entornada de su habitación—. La otra opción es que hagas uso de tus amigos para… mmm… lo que necesites…

Fenrir no miró la puerta, en su lugar apretó los labios, guardando un pensamiento mientras se observaban fijamente los dos; sin rechistar, finalmente accedió.


🌈


Después de degustar cócteles y zumos con alcohol en La serpiente espinosa, cambiaron de tercio y fueron al pub más en boga del momento: El caldero chorreante. Un local de cervezas, cuya decoración estilo irlandés le confería un ambiente cálido y acogedor que servía de antesala a la fiesta sabática. No hacía distinción, y por ello, su abarrotada clientela comprendía un amplio rango de edad que abarcaba desde grupos estudiantiles hasta maduros o mayores que buscaban una salida moderada. Y entre tanta variopinta multitud, un grupo de cinco hombres que rondaban entre los cuarenta y cincuenta años, bebían adosados a la barra y conversaban animadamente, excepto el mayor, que estaba enteramente sumergido en la tarea de buscar presa para irse caliente a la cama esa noche.

—Madre mía… mirad ese grupito de ahí.

—No señales con el dedo que es de mala educación —le reprendió Lucius.

—Ese de cinco chicas que parecen sacadas de United Colors Of Benetton.

Cierto era, pues estaba compuesto por una joven pelirroja, una rubia, otra castaña y otras dos morenas, siendo una de ellas de ascendencia asiática.

—¿En serio? —cuestionó Regulus—. Pero si son unas crías. Podrías perfectamente ser su padre.

—A lo mejor buscan un Sugar Daddy. Je, je.

Severus observó al grupo situado a escasa distancia de ellos.

—Por poco no son menores de edad.

—No me llaman nada la atención —añadió Rabastan—. Me gustan las mujeres de mi edad, no niñas…

—¿Niñas? —Sin mucho disimulo, Fenrir fijó su atención en una de ellas y de una barrida se deleitó la vista con la larga cabellera cayendo en cascada por su espalda, los pantalones de cuero enguantados en su figura delgada de suaves curvas y la camiseta holgada negra que lucía con el logotipo de un grupo metalero—. Me gusta la pelirroja, menudo caramelito dulce.

Ignorando las muecas de indiferencia o rechazo de sus amigos, dejó la jarra de cerveza sobre la barra y se abrió paso entre la gente que bailaba con su imponente presencia, compuesta de músculo sobre músculo marcado bajo la camiseta ceñida de leñador y los vaqueros ajustados. Con un movimiento de cabeza atusó su azabache melena para retirar los mechones de la cara mientras se dirigía al grupito; por un instante sus traicioneros ojos se desviaron a un grupo de hombres y rápidamente volvió la atención a su objetivo, pero a pocos pasos de llegar junto a ellas, vio a la pelirroja y a la rubia ligeramente apartadas del grupo, comiéndose a besos. Algo descuadrado quedó, aunque enseguida pensó la manera de cambiarlo a su favor, y por tal motivo les dijo cuando ante ellas se presentó:

—Hola, guapetonas ¿Hacemos un trío?

Sacaron sus lenguas de la garganta de la otra y le miraron con hastío.

—Noooo, gracias —contestó la pelirroja —. Solo me interesan las mujeres.

—¿Qué? —Más que sorprendido, lo preguntó con fastidio, pues era la única mujer que le había llamado mínimamente la atención—. Yo creía que solo estabas practicando con tu amiga.

—Es mi novia.

—¿¡Qué dices!? —se quejó—. Eres demasiado guapa para ser lesbiana, joder.

—Claro, porque todas somos feas y odiamos los vestidos y el maquillaje.

—Déjalo estar —murmuró la rubia.

—No tengo por qué hacerlo.

—Tampoco te pongas así, yo solo me ofrecía para un trío y así os divertíais un rato.

—Ya me divierto de sobra con ella.

—Que si no quieres trío, tú y yo podemos hacer un dúo. ¿Eh?

—No, gracias —siguiendo la supuesta petición de la rubia, la pelirroja sonrió secamente a Fenrir—. Te repito que soy lesbiana y tengo aquí a mi novia.

—Yo no soy celoso; con que no os enamoréis de mí, je, je…

—Agg… ¿No captas que no? ¿Cómo se decía no en tu época?

—¡Yeeee! Para el carro, gatita, que vengo de buenas-

—¡¿Estás de guasa?!

—Ginny, déjalo y vámonos con el grupo-

—¡De eso nada!

—Yo solo me estaba ofreciendo como tributo para tu primera vez.

—¿Que qué?

—No he dicho nada del otro mundo, las lesbianas sois vírgenes-

—¡Me cago-!

—Pero si no folláis de verdad.

—¡Lárgate de mi vista, decrépito vejestorio! —gritó con la cara roja de ira.

—¡Ya me voy, joder! ¡No hace falta que seas tan maleducada!

—¡¿Maleducada yo?! ¡No sé qué parte de “soy lesbiana” y “no quiero” no entiendes!

—¡Eso es porque no has probado una buena polla en tu vida!

Lo dijo con la misma chulería que mostraba la chica; lo dijo, alzando la ceja y subiendo el mentón, como un cabrito respondón; lo dijo alto y claro, convencido, con la boca bien abierta y señalando con el dedo. Y para cuando terminó de decirlo, Ginny le arreó un bofetón en toda la cara con la mano abierta tan fuerte, que lo dejó patidifuso y solo pudo oír las voces de sus amigos y del resto de amigas lidiando y disculpándose por la confrontación.

—Perdonad, chicas —se disculpó rápidamente Rabastan—. Me lo llevo enseguida y nos vamos.

Lucius y Regulus ya lo estaban arrastrando de los hombros fuera del local. Severus y Rabastan continuaban disculpándose, lo mismo que la rubia y la castaña por la inesperada bofetada de Ginny.

—Esta es la última vez que salgo contigo —masculló Lucius.

Fenrir estaba mudo con una mano en la mejilla, oyendo las quejas de sus cuatro amigos, todos reunidos a las puertas del pub.

—Eso es porque no has probado una buena polla en tu vida —repitió Severus con sorna—. ¡Puf! ¿De verdad, Brutus?

—Me jodió que fuera lesbiana la única que me interesaba —murmuró.

—Y a mí me jode aguantar estas machiruladas sin sentido —añadió Regulus—, pero ya estoy harto. Si viene él, no contéis conmigo…

Tanto Regulus como Lucius rechazaron su futura compañía. Severus estaba al borde de hacer lo mismo; solo Rabastan se quedó con él, sentados en un banco de la plazoleta mientras el resto continuaba la noche en otra parte.

—¿Qué te pasa?

—No manejo bien el rechazo.

—Era una cría que se besaba con su novia. Buscabas el rechazo. —Fenrir se encogió de hombros a modo de respuesta—. Conforme pasa el tiempo, más paridas sueltas.

—Que seas precisamente tú el que te quedes conmigo después de lo sucedido…

—Ya, bueno… supongo que no pierdo la esperanza de hacer de ti un buen hombre. Porque sé que lo eres, pero con el paso del tiempo empeoras. ¿Es porque no tienes pareja? ¿Te duele la soltería? —No contestó—. Busca la forma de liberar tu frustración, practicando algún hobby sano o dándote de cabezazos contra la pared, lo mismo me da. Ese odio que te gastas no puede ser bueno.

—¡No es odio!

—¿Y qué ha sido, pues, lo de ahí dentro? Un hombre de cincuenta años metiéndose con una niña… —tampoco respondió—. Te lo vuelvo a advertir, y piensa bien lo que vas a hacer a partir de ahora o te quedarás sin mí. Entiendes, comprendes y sabes lo suficiente como para ser consciente de las barbaridades que dices.

—Es la costumbre. Ya sabes que soy un bruto…

—¿Y tú sabes que tus comentarios son mentiras ofensivas? —Fenrir permaneció en silencio—. ¿No contestas? Okay, a casita que nos vamos, me has aguado la fiesta.

🌈

Dos semanas después, las ganas de fiesta volvieron, excepto porque el grupo se había vuelto un dúo y Fenrir no puso objeción en ir a donde Rabastan quisiera. El resultado fue inaugurar la noche en el pub de ambiente “Las tres escobas” No era una elección al azar, sino premeditada y bien estudiada; ¿El objetivo?, romper el muro de hielo llamado miedo.

—No se te puede sacar de casa.

—Me portaré bien.

—¿Estás seguro?

—Que síííí…

—No cuesta tanto ser una persona decente y respetuosa. Calladito pareces más humano.

—Prometido.

—¿A qué viene ese suspiro de pena?

—Quería ligar.

—Aquí también podrías hacerlo, si estuvieras dispuesto a probar algo nuevo.

—Y con regalito sorpresa entre las piernas. ¡Es broma! —Se apresuró a añadir en cuanto su único amigo demudó la cara—. Prefiero disfrutar de mi amigo que ligar.

—Bien está.

—¿Una pinta?

Tras varias jarras bien grandes y cargadas de cerveza de alta graduación, Rabastan desplegaba sus encantos en medio de la pista y Fenrir se mantenía a un lado, birra en mano, y moviendo las caderas sutilmente al son de la música.

El primero, bien contento; el segundo, bien borracho.

Deslizó su brumosa mirada por el ganado, descartando por costumbre a los hombres de todo tipo y haciendo criba entre las féminas que fueran susceptibles de ser hetero, bi, pansexuales, etc. Su radar no funcionaba o, mejor dicho, estaba oxidado, y antes de que un sonoro suspiro de rendición terminase, reparó en una larga cabellera pelirroja sentada en la barra de enfrente. Parpadeó fuertemente, sin duda era ella, parecía estar sola, con sus pantalones de cuero negro y una camisa estampada de calaveras y rosas en la parte posterior. Una oportunidad de oro que no iba a desaprovechar.

Se terminó la jarra de un trago, sin respirar, y la dejó en uno de los pilares que encontró por el camino. Arduo cometido le supuso llegar con sigilo a su destino a causa de los mareos; se situó a sus espaldas, asomó la cabeza en la oquedad de su cuello y habló:

—Hola, gatitaaaaa…

La pelirroja respingó sobre el taburete por el susto y sus rostros se encontraron. Ya no le parecía tan guapa como la otra vez, aunque lo achacó a la embriaguez.

—¿Disculpa? —retiró la cabeza para no darse de bocas y ver bien el rostro del desconocido que le sonreía embobado a medio palmo de su cara—. ¿Has dicho… gatita?

—¿Te moleshta? —Ella negó con la cabeza. No sería igual de hermosa, aunque la sonrisa emocionada que acaloró su tez y la mirada brillosa le conferían otro tipo de belleza que bien compensaba las carencias—. Shoy yo el que tiene que dishculparse, y te pido perdón.

La pelirroja serpenteó descaradamente los ojos por el cuerpo de Fenrir y los detuvo en su boca.

—¿Por qué? ¿Por la forma de abordarme?

—Presisamente, je, je… —Ella amplió la sonrisa, él parpadeó de nuevo, aturdido, gratamente sorprendido—. Y porque fui groshero y peshado contigo. Lo shieeeentoooo.

La dulce sonrisa de la muchacha desapareció ipso facto. —Creo que te estás confundiendo.

—Para nada, caramelito; jamásh lo he tenido tan claro.

—Pues yo no recuerdo que hayas sido grosero o pesado conmigo.

—¿¡No me recuerdas!?

Mientras ella no rehuyera la proximidad de sus cuerpos, él permanecería encaramado desde atrás y con ambas manos apoyadas en la barra, consiguiendo con ello rodear a la pelirroja con sus imponentes brazos.

—No...

—Hace dosh shemanas nosh conosimos en un pub y-

—¿En cuál?

—Puf, no shé, pero te dije gilipolleses porque me gustabas y al final me diste un guantazo, ja, ja, ja.

—Hace dos semanas salí de fiesta a un par de pubs y he olvidado la mitad de lo borracha que iba, ja, ja, ja…

Él retrocedió un paso porque ella giró el taburete para verse de frente; de inmediato volvió a apoyar las manos sobre la barra, complacido de tenerla receptiva, los brazos a sendos lados, aunque sin llegar a tocarla.

—Te esthabas liando con una y yo-

—¡Ostras! ¡¿Me lie con alguien y no lo recuerdo?!

—Le comiste la boca a una rubita que me preshentaste como tu novia y me dijiste que erash lesbiana; luego empesé a deshir tonterías sobre voshotras porque me jodió perder la oportunidad contigo.

—Seguramente lo dije para quitarte de encima. No soy lesbiana.

—Mira que lo sabía.

—Sino pansexual.

—¡Oh, oh!

—¿Es un problema?

—¡No! Musho mejor para mí. ¿Hash venido con tu novia…? —miró ambos lados el borrón del gentío que bailaba o conversaba, buscando una cabellera rubia—... o eshtás solita?

—No tengo pareja. Me lo inventaría para deshacerme de ti.

—Anda, qué bien… ¿Cómo ahora…?

—Bueno… —Se observaron mutuamente, él lo que podía, ella concienzudamente—. Nadie tendría que mentir para quitarse a los pesados de encima. No es no, grandullón.

—Lo shé. Lamento shinceramente lo ocurrido; por esho nada másh reconocerte he venido a pedirte perdón.

—Mentiroso…

—Y porque me hash alegrado la noche.

—¿De verdad te di una bofetada?

—Aquí, aquí —un trecho más se inclinó y señaló su mejilla cubierta de barba con el dedo—. Shacaste tush uñas y me dejashte moñeco.

—Ja, ja, ja. Seguro que te lo merecías.

—¿Me perdonash?

—Mmm… —Fingía pensárselo por la sonrisa traviesa—. Depende de la gravedad del delito. ¿Qué dijiste?

—Noooo, no me hagash repetirlo y volver a perderte.

—¡Uh! Sí que te he calado fuerte.

—¿Te cuento un secretito?

—Seré una tumba.

—Eresh la primera mujer en meses que me atrae.

—Meses… ¿Eso es un halago?

—¡Por shupuesto! Cada finde me encuentro a muchas y llevaba bastante tiempo sin fijarme en una.

—Entonces me tendré que sentir especial esta noche...

¿Especial? Cierto era que el encanto de su belleza juvenil se había esfumado bajo los focos cálidos de la barra, y ahora mostraba unas facciones endurecidas y filosas; que su voz no era aguda y chillona, más bien de tonalidad media y potencia suave; que su cuerpo, siendo igual de delgado, se veía de perfil recto y tosco. La camisa no le permitía adivinar el tamaño de sus pechos, aunque las piernas mantenían su envidiable largaria, favorecidas por el apretado y provocativo pantalón de cuero negro. Sin embargo, el cabello era el mismo, con sus salvajes ondas brillantes de fuego cayendo en cascada por hombros y espalda. Fenrir se había quedado embobado, no tendría un aspecto tan femenino como la vez anterior, pero su actitud pagaba con creces, intereses y propina, una apreciación que muy en el fondo no le importaba en lo absoluto, a decir verdad, le agradaba.

—Shí lo eresh… —contestó ensimismado en sus rosados labios—. Me porté como un mierdash y…

—¿Y qué…?

La pelirroja se humedeció lentamente los admirados labios con la punta de la lengua; respiró disimuladamente el denso aroma a colonia varonil que desprendía el amplio y rocoso torso puesto casi encima de ella. Tuvo que apretar los muslos, y se preguntó si tal vez…

Fenrir se dio cuenta de que sus ojos se habían perdido por sus pectorales ocultos y no se le ocurrió otra cosa que preguntar.

—¿Quieresh verlosh?

—¿Qué? No, no-

—En confianza, caramelito. Sin prejuicios, Tú me perdonash y yo haré lo que quierash eshta noshe.

—¿Lo que quiera?

—Te lo mereses por aguantarme. Tú mandash.

—Me gusta cómo suena.

Descendió una mano de la barra al taburete y con la otra empezó a desabrocharse los primeros botones de la camisa de leñador.

—¡Ay, Dios mío, qué vergüenza! Ja, ja, ja…

—¡Pero mira, mira!

Ella explotó en una carcajada, toda acalorada de ver que Fenrir se abría la camisa y dejaba al descubierto sus voluminosos pectorales velludos.

—¿Esto es en serio?

—¡Toca, toca! —una palabra al son de cada movimiento de pecho, subiendo y bajando los pectorales a voluntad.

—¡Pero qué tonto eres! Ja, ja, ja

—Tú, que me atontas.

—¡Me vas a sacar un ojo! Ja, ja, ja…

—Sírvete, preciosa.

—No quiero saber lo que estarán pensando al vernos, ja, ja, ja, ¡Que yo también estoy un poco borracha!

—Que envidien.

La gatita se tapó la risotada con la mano y llevó la otra al descomunal y pétreo pecho, notando bajo su palma los movimientos espasmódicos. No era una mano fina, delgada y pequeña, más bien larga y algo más grande de lo que Fenrir recordaba. Pero de tacto suave y tibio cuando sintió que esta se deslizaba delicadamente por su torso expuesto, que subía y bajaba por la respiración expectante.

Las risas habían parado, la música no ahogaba el barullo de las conversaciones; ella acarició su piel morena castigada por el sol, luego bajó a sus definidos abdominales, sintiendo crecer su excitación. Alzó el rostro y lo encontró un tramo más cerca, apenas unas pulgadas para que sus cuerpos se tocaran completamente.

—Esta noche me llamo Willow.

—Yo, Fenrir, encantadísimo.

Recogió dentro de su mano la de Willow y empezó a acariciarla. Ella le miró a los ojos con un punto de inquietud, disfrutando del calor que emanaba ese cuerpo que anunciaba con pancartas querer lanzarse al suyo.

—Te perdono, pero no vuelvas a ser grosero y pesado.

—Te prometo que no volverá a sushuseder.

Aprovechando que solo las manos entrelazadas de ambos los separaban de sus cuerpos pegados, Willow dio un pequeño salto del taburete y se arrojó a sus labios.

—En mi casha.

Un breve lapsus de sus bocas comiéndose a besos.

—¡No, no!, en la mía.

Otro breve instante para dar tregua a sus enroscadas lenguas, manteniendo los cuerpos fuertemente abrazados.

Willow se había lanzado sin vacilar, con pasión desenfrenada; Fenrir por fin hizo lo que tanto deseaba, recogerla de la cintura y bajarla del taburete. Reaccionó a sus tiernos labios con besos feroces, y desde ese momento, no habían parado hasta que la excitación escaló y gritó ser liberada.

—Shoy un tipo de fiar.

—Es que mi casa está aquí al lado —explicó la pelirroja con la respiración jadeante.

Hundió los dedos en la frondosa cabellera cobriza y sonrió de lado. —Tú mandas, gatita.

Después de una caminata corta, apresurada, que a Fenrir le pareció eterna, respiró aliviado cuando cruzaron la puerta del loft y reanudaron las famélicas ganas por probarse, devorando a mordiscos las caras y yendo atropelladamente hasta la habitación. Se dejaron caer sobre la cama deshecha en un desmadejado de extremidades, tocando con ansia viva la molestia de sus ropas. Él terminó de desabrochar su camisa, se quitó el cinturón y bajó la cremallera para liberar el bulto despierto de su entrepierna. Arrodillado como estaba, ella le observó desde su perspectiva tumbada boca arriba y mordió su labio inferior. No perdió tiempo y la desvistió con manos y boca, descubriendo una piel lechosa cubierta de vello fino que se erizó al tacto ardiente de su cuerpo cuando se situó encima de ella.

—Los preservativos y el lubricante están en el primer cajón.

Estaban completamente desnudos y en penumbra. El pene de Fenrir se endureció al remover las caderas y encontrar otro bulto con el que frotarse; un placer añadido el notar los muslos abiertos y las caricias interminables que Willow le daba con sus nerviosas manos por todo el torso, al mismo tiempo que él extendía el brazo y a tientas metía la mano para conseguir lo pedido. Haciendo un esfuerzo de voluntad descomunal por separarse, él se arrodilló de nuevo, ella se colocó de lado, admirando el portentoso espécimen con el que había ligado. Fenrir le separó las nalgas y untó una generosa cantidad de lubricante por toda la zona, en su recorrido encontró el miembro de Willow y empezó a masturbarla, luego con la mano libre se tocó a sí mismo.

Los gemidos de ambos se confundieron con los chasquidos húmedos y el sonido amortiguado de los locales de fiesta adyacentes, cuyas luces eran el único halo débil de claridad que traspasaba la ventana y los bañaba tímidamente, mezclado con el de las farolas.

—No me eshtás ordenando, caramelito…

—Te ordeno que vayas con cuidado con esa arma, ja, ja, ja. Esa cosa paga impuestos.

—Ja, ja, ja ¿Le tienesh miedo?

—Más bien respeto.

Fenrir bombeaba a dos manos sus miembros palpitantes, deseoso por penetrarla. Ella tocaba sus pectorales y en un momento dado restregó el lubricante de sus glúteos con los dedos y empezó penetrarse el ano.

—Me están dando envidia tus dedos.

—No te pongas celoso —dijo, sacando la mano y rodeando con ella el miembro henchido de Fenrir—. Ahora es todo tuyo.

La gatita deslizó la palma lubricada por todo el tronco venoso en movimientos ascendentes y descendentes, jadeando porque él había introducido dos dedos en su recto y los estaba meneando de forma oscilante. Un dueto cacofónico de gemidos graves y suspiros contenidos mientras se daban placer mutuamente. Fenrir se detuvo al rato, se enfundó el preservativo y restregó el prepucio inflamado, deslizándose de punta a punta por sus nalgas mojadas hasta topar con el pene de Willow y frotarse con él.

—Ahora soy yo la que está celosa…

—Me gushta eshto…

Manteniendo su postura ladeada, Willow levantó una pierna y sustituyó las manos de él por las suyas para continuar con la masturbación de sus penes. Fenrir aprovechó la liberación para recrearse en el tacto de su cuerpo, paseando una mano allá donde alcanzara y penetrando suavemente los dedos en su interior.

—Qué eshtrechita estásh…

—En nada estaré preparada para recibirte.

Se lo tomó como reto personal y empleó todo el tiempo y el esfuerzo en darle placer y aflojarla. Acariciaba un torso de pechos planos, pero en lugar de decepcionarse, disfrutó de los pezones erectos.

—¡Para, para, para! Uuuuf…

Ella se detuvo, luego separó sus glúteos; él empuñó su miembro y se alineó en la entrada; el pequeño empuje de pelvis tironeó su pene de placer cuando se empapó de la estrecha calidez de Willow. Avanzó lentamente en suaves y ondulantes vaivenes, extrayendo su miembro y volviendo a zambullirse para eliminar la resistencia que encontraba.

El ardor de sus pieles friccionadas aumentó a cada tramo que Fenrir conquistaba, y cuando Willow gimió de desesperación, su desvergonzado ligue la penetró de una firme estocada; iniciando el descenso a una larga noche de placer desenfrenado.



Let BloodyMary39 know what you thought about this chapter!
Love this

6

Love this

Funny

4

Funny

Spicy

5

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

1

Heartwarming

Shocking

1

Shocking

Good Writing

3

Good Writing

Compelling Plot

3

Compelling Plot

Great Character

4

Great Character

Strong Dialog

2

Strong Dialog

author

me falta emoticono de la risa. ¿Es casualidad o una venganza de Bill? ¿en serio Fenrir no se ha dado cuenta de que la gatita tiene manguera? o igual piensa que es trans, pero con lo mega ultra zoquete que es, espero lo peor...

2 years
1
author

Ya leí los otros 2, dejé este de último porque sé como se caracteriza Fenrir, y no me equivoqué

2 years

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Stadt der Alphas

Uschi: Sehr gut geschrieben aber durch die kleinen Happen baut sich keine Spannung, Erotik, Romantik oder ähnliches auf

Read Now
Bloodlines

Diana: Would recomend a good read, I like it's not to long

Read Now
Death's Shadow MC Book 1

dariwhon: Loved reading this book. Engaging plot, great characters and good writing.

Read Now
Called by the Alpha

jakm714: Enjoyed the story so much, I read the first book again, once the second book was completed & shared. Love the main characters, love their friends, hate the villains. Compelling and suspenseful in a way that makes you want to keep reading, so you can keep enjoying. Cliff hangers well done. Most chapt...

Read Now
Stripped Shadows

K.Ives: Wow! Ich musste mich jetzt beinahe 24 Stunden sammeln, um eine würdige Bewertung zu verfassen.Ich bin absolut baff – im positiven Sinne. Diese Dark Romance Geschichte hat alles, was sie braucht, um umwerfend zu sein. Starke Protagonisten plus zusätzliche perfekte Nebencharaktere. Die Geschichte ist ...

Read Now
Bear Roberts

ValJ Prime: Merci pour cette histoire qui m'a fait découvrir une famille unie qui se serre vraiment les coudes, des gens blessés qui n'abandonnent pas, des gestes qui sont des preuves bien plus parlantes que les mots.

Read Now