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Durante meses practiqué cada día, entrenando y dando lo mejor de mí para poder ser aceptado en este grupo. Era mi mayor sueño.
Hubieron días que no dormí...
Otros que siquiera comí...
Pero lo logré: entré.
Me he dedicado a no tener distracciones y sentirme mentalmente estable, a un grado tan grande que con 18 años no he tenido novia aún.
Pero la vida parece odiarme... y sabía que no quería desenfocarme, pero no puedo evitar mirarlo cuando baila. No puedo evitar mirarlo cuando habla o cuando se ríe y sus ojos desaparecen.
Lucho conmigo mismo para no tener esos pensamientos hacia él porque es un hombre y no sólo eso ¡Es mi jodido compañero de grupo!
Él es alguien amable, afectuoso, gracioso, y, joder... Es malditamente atractivo.
Su rostro es como el de una muñeca: ojos pequeños, nariz pequeña; labios hinchados y rojos al igual que su cabello, su piel es blanca y suave, y su cuerpo...
Su cuerpo es algo infernal. El contraste que hace su lindo y delicado rostro con sus fuertes piernas, su abdomen marcado y su...
No pienses en su culo, Jungkook...
Me está descontrolando. Pasamos de dormir todo el grupo en una misma habitación con literas a tener cuartos separados pero en pareja.
Y como, de verdad, Dios me odia: mi compañero es nada más y nada menos que él...
Jimin...
Siempre quiere abrazarme, juega a intentar besarme pero mis nervios hacen que me comporte como idiota y suelo ser agresivo al punto de apartarlo de un empujón. Parece no importarle el qué dirán, parece estar tan seguro de sí mismo que no teme ocultar su personalidad. Aveces siento que disfruta lo que me hace.
Me duele ser asi con él pero es que no entiendo porque me gusta tanto, y eso me desconcierta, además de no ser correcto. Si la empresa se entera de mis sentimientos me echarán del grupo y no quiero eso, no puedo permitirlo. He dejado la vida en el salón de ensayos para estar aquí...
Tuvimos una larga reunión donde nos anunciaron un nuevo lugar para habitar. Un poco más grande y cómodo, gracias al cielo. Odiaba dormir cuando Yoongi despertaba a la mitad de la noche porque se me había ocurrido una letra o cuando los ronquidos de Namjoon hyung aumentaba en volumen.
La noche no fue el problema, porque, salímos tan cansados de las prácticas que tras ducharme, caí rendido en la cama. El problema empieza después...
Hoy es nuestra primera mañana juntos como compañeros de cuarto y estoy despierto hace 30 minutos mirándolo. Está acostado de lado y su pierna está encima de mí.
Su rodilla se posa justo aplastando mi erección matutina y eso me tiene aterrado. No quiero moverme para que no se despierte y se de cuenta de que estoy en este estado tan vergonzoso.
— Kook...
Maldita sea...
Su voz me pone en alerta y noto que sus ojos siguen cerrados.
— ¿Qué tienes, Kook? — me pregunta con su hermosa voz ronca y adormecida.
— No tengo nada, hyung ¿De qué hablas? —intento sonar relajado aunque esté a punto de morirme por su cercanía.
— Estás muy... Tenso — me dice, pegando su cuerpo más al mío.
— Estoy bien, puedes seguir durmiendo. Aún faltan dos horas para levantarnos.
— Estás mintiendo, Jungkookie. Estás muy tenso... justo aquí... — empuja su rodilla ejerciendo mas presión sobre mi entrepierna y un vergonzoso jadeo sale de mis labios.
Joder...
Suelta una pequeña risita y baja su pierna para ahora poner su mano sobre mi erección. Es como si estuviese esperando este momento desde hace mucho tiempo para terminar de noquearme.
Me voy a morir...
— H-huyng ¿Qué estás haciendo? — le hago la pregunta con el poco aire que queda en mis pulmones.
— Déjame ayudarte con eso, Kook. Quiero que te sientas bien.
Oficialmente debo estar más pálido que Gasparín.
— Jimin hyung, no está bien esto. Yo... — antes de que pudiera seguir, levantó su rostro para chuparme el labio inferior y morderlo interrumpiendo mis palabras. Quedé paralizado al sentir sus belfos regordetes y dulces por primera vez. Después de tanto admirarlos en silencio.
— Shh... déjate ayudar — dijo sobre mi boca y su aliento olía delicioso a pesar de haber recién despertado — si lo que te preocupa es que se enteren; nadie lo hará. Al menos yo no lo diré — sin esperar nada más, metió su mano en mi pantalón de pijama y comenzó a masajear mi miembro a medida que dejaba suaves besos en mi cuello. Nadie además de mí mismo me había tocado ahí...
Esto se siente increíble, pero no esta bien.
Pero joder que se siente increíble.
Cierro los ojos dejándome llevar por sus ágiles manos, dejando de sentir su tacto por unos segundos para ser reemplazado por un calor húmedo.
Abro los ojos para ver y ¡Mierda!
Me está chupando la polla, malditasea. Me está chupando la jodida polla... Y lo hacía tan bien, ahuecaba sus mejillas y succionaba, me miraba con ojos pesados y sonreía en medio de la felación, consciente del poder que tenía sobre mí. Pasó la lengua por la punta y gimió cuando la chupó. Hizo círculos con el pulgar cerca de la uretra y tomó mi líquido para probarlo de su dígito. Era tan malditamente erotico.
Sosteniendolo y masturbándome, bajó a mis testículos y les dio atención, pasando su lengua ahora por ahí . El corazón se me iba a salir del pecho. Si seguía así me iba a correr en dos segundos e iba a quedar como un niñato precoz y desesperado.ado.
Otra cosa que no podía permitir.
Mandando todo pensamiento racional a la puta mierda, me abalancé sobre él, dejándolo debajo de mi cuerpo. Prolongando así nuestro encuentro y evitando eyacular en su boca antes de poder actuar yo también.
Jimin es dos años mayor que yo pero es mucho más bajo. Me encanta burlarme de su estatura pero justo en este momento estoy disfrutando en demasía imponerme ante él y su cuerpo tan delicioso y pequeño. Detrás de cada chiste hay una imagen de como se vería siendo sometido por mí que hasta ahora no sabe.
— ¿Qué crees que estas haciendo, hyung? Soy un hombre — todo esto es una mierda porque mientras le estoy diciendo eso mis manos están apretando sus muslos, abiertos alrededor de mi cadera.
— No me jodas, yo también soy uno. Pero eso no impide que tu polla esté tan dura restregandose contra mí y que yo desee tanto tenerla dentro — siempre hablaba así de sucio, siempre era tan descarado — los hombres también podemos follar entre nosotros y tú, Kookie, te has vuelto un hombre tan atractivo y caliente. Me gustaría mucho que me cojas.
Sus palabras prácticamente me hicieron eyacular. Todo lo que sé de sexo es lo que he visto en la computadora de Namjoon hyung y Hobi hyung. Nunca he metido el pene en ningún lado que no sea mis manos.
— Jimin... yo no... no sé hacerlo — confieso con la última gota de dignidad que me queda en el cuerpo — o sea, sí sé; pero nunca lo he hecho.
Estoy hablando como un idiota...
El sonríe hermosamente y me da un beso.
Delicioso.
— Lo sé, Jungkookie. Yo te enseñaré — en un abrir y cerrar de ojos él estaba encima de mí, sacando sus pantalones torpemente — no aguanto más — escupió desde su posición hacia mi miembro sin dejar de masturbarme. El sonido de su saliva bailaba con la piel que subía y bajaba cubriendo y descubriendo mi glande hinchado. Su manito se veía hermosa trabajándome con esmero mientras ambos mirábamos directo a esa acción.
A estas alturas de la vida no sé como demonios no me he corrido, creo que Dios no me odia tanto después de todo...
O no está permitiendo que pase un bochorno.
Jimin bajó su pecho pegándolo al mio para besarme y agarrarme del cabello — Preparame, Jungkook, así... — tomó una de mis manos y la llevó a su boca, llenando mis dedos de saliva y luego la dirigió a la entrada de su culo.
Sí, la entrada de su culo.
El culo que lleva tiempo volviéndome loco.
Él tenía el control. Me guió para que lo preparara con un dedo, luego dos y por último tres. Sentirlo por dentro con mis dígitos era abrumador.
Era una algo nuevo para mí... Su calor, humedad, la textura de sus paredes anales. Todo eso me tenía mal. Además de clmo gemía de rico sobre mis labios. Fruncía el ceño y me miraba suplicante.
— Kook, no puedo mas... mételo, por favor, seré silencioso — rogó con aquella voz que utilizaba para manipular. Era un tono ronco, bajo y dulce — sólo métemelo de una vez — con sus dos manos separó sus preciosas nalgas dandome la bienvenida.
En una competencia de cobardes ¿Quién temblaría más? ¿Shaggy de Scooby doo o yo? Seguramente yo. Todo mi cuerpo parecía una gelatina.
Sostuve mi pene y lo fui incrustando en ese espacio que decidió entregarme esta mañana. Los anillos me abrazaron, asfixiándome a medida que me adentraba y la respiración me fallaba. Nunca imaginé que se sentiría así...
¡Maldición! Es alucinante.
— Dios mio, hyung. Estás caliente y, mmhg, apretado. No podré aguantar mucho — estrujé sus nalgas fuertemente y seguro quedaron mis dedos marcados en ellas. Levanté un poco mi rostro para poder ver y Jimin se dio cuenta de eso.
— ¿Quieres ver, mi Kookie lindo? — habló moviéndose en mí, restregandose y masajeando mi verga con su estrecha cavidad. Luego se levantó para volverse a clavar solito pero esta vez de espaldas, comenzando a balancearse de arriba para abajo.
Dios, esto es mucho, llévame ahora.
No. olvídalo, déjame aqui.
Podía ver a la perfección como ese culo se tragaba mi longitud hasta llegar a la base. Serpenteaba y elevada para que lo viera. "Mira como entras en mí, bebé... Se siente increíble. Lo estoy tomando todo" me dijo en un susurro.
Sus movimientos tomaron ritmo y fuerza y no puedo describir lo perfectas que se veían sus nalgas rebotando encima de mí, más sus preciosos oyuelos en su espalda baja. Clavé ambos pulgares en ellos.
Una belleza fuera de este mundo.
En un momento, no sé qué me pasó, pero lo tomé por las caderas y me empecé a mover duro y firme. Tanto que nuestras pieles chocaban haciendo mucho ruido, cosa que hizo a Jimin gemir más alto. Sentía la necesidad de meterselo todo, de partirlo en dos.
Nos iban a escuchar.
A la mierda.
Me levanté dejándolo en cuatro frente a mí y de rodillas volví a entrar en él. Esta vez lo agarré por el cabello y lo embestí con rudeza. Cobrándole una y cada una de las veces que me tuve que meter al baño a jalarmela por su culpa.
Sus gemidos eran gloriosos pero debian ser callados, asi que levanté su pequeño cuerpo para besarlo mientras seguía penetrandolo desde atrás. Una de mis manos sostenía su mandíbula y otra brindaba atención a su pene, imitando lo que hacía con el mio cuando pensaba en él a escondidas.
— ¡Santísima mierda, Jungkook! — gritó aferrándose a mi pelo — voy a correrme...
Yo también...
Me tumbé de espaldas en la cama llevándolo conmigo. Seguía encima de mí con mi polla dentro y su espalda estaba recostada en mi pecho. Había visto esa posición en un video hace algunas semanas y deseaba tanto hacerla con él en mi regazo.
Planté mis pies en el colchón para tener estabilidad e impulso y sus piernas se abrieron a cada lado. Las sostuve por debajo de las rodillas. Chupé su cuello moviéndome dentro y fuera de él a medida que se masturbaba y jadeaba deleitando. Un par de estocadas más y se corrió tensando todo su cuerpo; gimiendo muy alto.
Igualmente me deje ir, llenándolo hasta rebosar.
— Joder, Jungkook, eso... fue maravilloso — habló con voz aturdida y jadeante — ha sido el mejor polvo de mi vida.
— Lo fue... vamos a ducharnos antes de que los demás se despierten — dije bajándolo suavemente. La vergüenza había vuelto a mí y no sabía si sería capaz de hablarlo de forma tan normal.
— Ve tú primero, bebé. Yo te alcanzo en dos minutos.
Me levanté, incapaz de verlo a los ojos. Coloqué una toalla en mi cintura y salí al baño que estaba en el pasillo, pero una voz me detuvo.
— Jungkook, tenemos que hablar — su semblante era serio.
— Jin hyung ¿Pasa algo? — no mentiré estaba aterrado.
— Sabes lo que pasa. Estoy despierto hace una hora y los gemidos se escuchaban hasta aquí. No sé lo que se traen tú y Jimin pero agradece que Namjoon y los demás siguen durmiendo porque de lo contrario estarían en graves problemas.
Palidecí y rápidamente bajé la mirada. Jin era el mayor y debía respetarlo — Lo siento, hyung. No se repetirá... Prometo que solo fue esta vez.
— Vete a duchar, apestas a semen — concluyó dándose la vuelta y dejándome aquí parado. Llevé las manos a mi rostro, volteé a ver la habitación y ahí estaba de pie Jimin en el umbral con una sonrisa socarrona y su perfecto cuerpo desnudo.
— ¿Seguro que será solo una vez? — soltó una risita llena de burla y se adentró a la habitación. Mis ojos solo se enfocaron en su culo; mis manos estaban marcadas en él.
Dios...
Estoy jodido.
Porque está más que claro que esta no será la primera ni la última vez que estemos juntos. Después de haberlo probado necesitaba más y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por tenerlo. Aunque tuviese que pasar por encima de los miembros. Tenía que ser mío...