"Ímpetu" ●Kiis/KaiSagi

Summary

●Artista de Imagen de Portada:@ruin_emerald ●Historia en colaboración con:@Cckserr_ "ESTA HISTORIA HA SIDO CENSURADA POR LAS NUEVAS POLÍTICAS DE WATTPAD, SI QUIERES LEERLA SIN CENSURA PUEDES HACERLO EN AO3 E INKKIT." ■Advertencias: •One Shot •Omegaverse •Tercera Persona. •No sigue la misma línea que Blue Lock. •Si no te gusta la pareja o eres homofobico no leas algo que no te guste. No se acepta hate en los comentarios, ni el plagio o copia a la historia.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Única Parte

Palabras: 7,783

Escritores: JaquiiAleWorld & Cckserr_

Fecha de Publicación: miércoles 26 de junio del 2024.

Fandom: Blue Lock

Au: Omegaverse

Nota del escritor:

Fanfic hecho en colaboración. Ya se la saben, puro gogogo con pequeños toques de mafia.




Isagi Yoichi siempre ha dado mucho de que hablar por su gran inteligencia, independencia y sobre todo, iniciativa, quizás por eso sus padres no se sorprendieron tanto cuando su único hijo les enseñó la oferta de una increíble beca en Alemania. Parecía ser un colegio muy bien posicionado a nivel internacional y cuando leyeron el correo en la computadora de su hijo y verificaron que todo estaba en orden desde su nombre completo, pasaporte hasta lo de su segundo género, se le fue otorgado el permiso de aprovechar esta grandiosa oportunidad.


Isagi Yoichi siempre supo que para avanzar hay que dejar algo atrás, sin embargo, el aún no se sentía del todo listo o preparado para dejar su país, sus raíces, sus amigos, su familia, todo lo que alguna vez lo formó y lo vio crecer, pero las dudas mentales se desvanecieron al darse cuenta de lo increíble que es esa oportunidad y que tal vez no se le iba a volver a presentar en su vida, pensar en ello le hicieron volver a la realidad. Y ahora, gracias a su perfecta disciplina, esfuerzos, logros e inteligencia ahí se encuentra, saliendo un poco tarde del colegio, sintiéndose perdido, esta es su penúltima clase, el tiempo daba las cinco cuarenta de la tarde, y aun le quedaba una clase más debido a que es un becado extranjero en un país del cual no sabía mucho, tenía que tener ciertas clases extras que otros estudiantes no tenían o quizas no todos, debido a que no era el único becado, ya había otros de diferentes partes del mundo pero no todos son japoneses como él. En más de una ocasión lo habían confundido con un chino o hasta con un surcoreano, ¿Cómo no pueden diferenciarlos?¡Es tan obvio!


Odiaba con toda su alma la última clase que tenía dentro de unos minutos, su clase de alemán para pillar el idioma más fácilmente, aunque para él era un infierno puesto apenas entendía y era gracias a que manejaba el inglés perfectamente pero si no fuera por eso ya estuviera en problemas.


Aun caminando por los pasillos de dicha facultad, usando el uniforme de una escuela de nivel medio superior y su típico bolso de clases. Se sentía hambriento, sofocado, el collar en su cuello que es para controlar sus feromonas era llamativo en él, aunque no es algo desconocido que ciertos Omegas usen eso para prevenir cualquier accidente. Pero era no era la razón por lo que llama la atención de las otras personas en él, si no por que varias personas en la institución dudaban que el nipón mantuviera alguna relación amorosa con alguien del lugar. Más que nada por que el Omega apenas y podía mantener una conversacion en alemán.


—Isagi, ¿Te quedas hasta tarde?


El nombrado sale de todo pensamiento en el que se encontraba para ver a uno de los profesores que lo ha estado guiando en todas las materias. Isagi agradecía al cielo que personas así existieran todavía.


—Si maestro Noa, aun tengo una clase de alemán pendiente y no me gustaría perderla aunque me causan dolor de cabeza.


El alpha de cabellos blancos solo ríe, el pequeño japonés que llegó hace unas semanas a la institución a sido alguien muy agradable para él, lo ve como un hijo perdido que por fin a encontrado, se preocupa por el y casi siempre tiene en su bandeja algun mensaje del pequeño japonés, por ser un Omega y ser de otro país se lo han dejado como responsable a él, básicamente es su tutor pero el prefiere la palabra "paternal" con el pequeño Isagi.


—Pon atención, y no te tardes mucho en llegar a los dormitorios que ya sabes que quedan un poco lejos de estos salones y ya es algo tarde.—alertó el mayor mientras veía al Omega quien seguia esperando por su respuesta.—Y recuerda siempre, no te vayas por el camino oscuro, es bastante peligroso aunque sea el más corto.


Isagi suelta una risa pequeña al ver la preocupación del Alpha mayor y asiente contento, escucha el pequeño pitido de su reloj de muñeca y solo puede mirar con unos grandes ojos a Noel Noa.


A pesar de llevar un par de meses en Alemania, de ser todavía un principiante en el idioma y cultura del país europeo, si algo le ha quedado claro por medio de otros extranjeros que hablan en inglés también, es que estos últimos años el país se ha visto infestado de pandillas, las cuales por lo general solo intimidan, pintan grafitis y a veces pueden cometer algún crimen menor, el verdadero problema no son ellos, sino sus superiores.


La verdadera mafia alemana.


Isagi creía que esto solo tenían mucho poder e influencia en Italia, Rusia, en los mangas y series del mismo género, porque incluso en su propio país aunque también las hay suelen ser bastantes controladas por la autoridad, pero al parecen se especulan que en algunas partes del país tienen mucha presencia y más autoridad que el propio gobierno.


—Maestro ya tengo que ir, no quiero que me regañen de nuevo por un retraso──.


El Omega se despide del Alpha mayor y corre hacia su próxima clase con el temor de que la maestra que le da dicha clase lo regañe de nuevo, la última vez que sucedió lo dejó escribiendo con tiza en la pizarra unas palabras alemanas que decían: "No debo llegar tarde a clases", no quiere escuchar la tiza rechinando en sus oídos nuevamente




Cuando Yoichi sale de su última clase el tiempo señala cuarto para las ocho, ya está bastante oscuro a decir verdad, toma sus cosas y las guarda todas en su bolso, excepto su celular que siempre lo lleva a mano por costumbre, debido a que en Japón puede ir con toda la tranquilidad del mundo por las calles mientras va con su celular gracias a que la gente es muy respetuosa y los policías hacen bien su trabajo.


Pero Alemania, Alemania es otro caso, es otro continente y la brecha cultura es más grande de lo que uno podría imaginarse.


El nipón sale de las instalaciones con su ID colgando de su cuello, con toda la paz y satisfacción del mundo, ya era jueves por lo que solo le quedaba un día más de clases y podía disfrutar del sábado y domingo como se lo merece, durmiendo o jugando videojuegos.


Por ir centrado en su celular, ni cuenta se había dado de que camino había tomado, iba mandando mensajes de texto a sus amigos de Japón aunque el horario era completamente distinto. Por las clases apenas le daba tiempo de contestar y los fines de semana los tomaba para hablar con ellos y con sus padres por supuesto, el sonido de los autos y las luces se hacían cada vez menos presentes en su caminata nocturna hacia los dormitorios de la institución, ya se encontraba cerca.


Pero cuando levanto la vista de su celular, su corazón se detuvo, una mano desconocida fue colocada en su boca y sintió como su celular y su bolso eran arrebatados de sus brazos, al casi perderlos se agarró del torso de quién le estaba a nada de robarle forcejeando por no perder sus cosas, su dinero sus libros, apuntes audífonos y demás, todo era importante y sobre todo su teléfono, el medio de comunicación más importante y efectivo para el ser humano.


—Lass mich gehen, bevor ich dir weh tue. Gib mir die Sachen und ich gehe.


(Déjame ir antes de que te lastime. Dame las cosas y me voy)


La persona estaba encapuchada, pero ahora debido a su agarre y forcejeo en él tuvo que acorrarararlo contra la pared que estaba en la completa oscuridad, apenas se veían sus rostros, pero el ladrón era más alto que el y más robusto incluso, se veían unos mechones rubios salir de su capucha


Yoichi fingió que soltaba el bolso para que el más alto quitara su mano de su boca y justo como pensó así fue pero en el instante donde el encapuchado iba a salir corriendo nuevamente fue atraído por Isagi quien parecía que no estaba dispuesto a perder sus cosas.


—¡Idiota devuélveme mis cosas estúpido!


Isagi levantó la voz mientras seguía forcejeando en el torso del mas alto tocando y moviéndose sin parar, aunque el encapuchado parecía no inmutarse mucho pero tenía al más bajo forcejeandolo y eso sí que era algo molesto


—¿Was erzählst du mir?


(¿Qué me estás diciendo?)


El más alto, se encontró confundido por un instante, ese no era un idioma que se le hiciera muy sonado, y comenzando con que su víctima ni siquiera parecía un alemán, se veía que era un Omega y el collar en su cuello solo lo confirmaba más, pero de donde sería si no era de Alemania. Se fijo en su ID colgante desde su cuello y leyó el nombre del omega rápidamente y unas cosas extras que le serían de mucha ayuda ahora mismo.


—¡Cabron de mierda!, ¡Sueltame sueltam!!,—


Isagi fue callado nuevamente por la mano del contrario e instintivamente bajo su capucha dejando a la vista su rostro.


Mientras seguía forcejeando el aroma a unas feromonas suaves invadieron su nariz, los ojos azules se hicieron hipnotizantes a su vista, un tatuaje de rosas azules resaltante en su cuello y ese cabello rubio, por alguna razón quería acariciarlo, pero en esos momentos se encontraba confundido, el contacto visual con el asaltante le fue curioso, el forcejeo del bolso se detuvo y el mayor parecía haberse calmado, ahora que lo veía bien, era muy atractivo, se veía en él que era un Alpha y no se veía de la baja, se veía como un buen Alpha, genéticmente hablando.


—Te quitare la mano de la boca si me prometes que no gritaras.


Isagi se sorprendió al ver como el Alpha podía hablar inglés perfectamente, su voz gruesa y ligeramente grave la estremece de una extraña forma, no sabe si le da miedo o le gusta. Pero,¿Cómo éste delincuente sabía que él hablaba inglés?, Fácil, su ID lo decía. Éste está escrito en alemán con algunas palabras en inglés más pequeñas, le sirve mucho al ser un estudiante extranjero becado, así si cualquier desconocido quiere comunicarse con él podrá leer fácilmente por el ID que puede entender perfectamente el inglés y por supuesto, japonés.


El omega no tuvo mas opción que asentir, tenía que ser astuto incluso mas que el delincuente.


—Si intentas gritar o huir, voy a atraparte y de verdad no me contendre y te robare todo lo que tengas.


Isagi solo asentia con leves pausas, cuando sintió como la mano del Alpha se fue de su boca y pudo respirar en "paz" no solto al contrario en ningún momento, seguia tocando su torso y se dio cuenta de que el alemán estaba bien trabajado, se sentía su abdomen duro debajo de la camisa y su dura como ancha espalda, quizás tenía su edad o poco más, no se veía tan mayor. Era toda una estrella. El japonés no negaría que le hacía temblar la mirada fija del Alpha sobre él.


Podía jurar que sus piernas estaban empezando a temblar por la cercanía del rubio, sentía que era toda una putita pensando en ese momento en lo ardiente que estaba el Alpha frente a él pero, no siempre puedes tener un hombre tan sexy, alto y maduro frente a ti, ¿verdad?


—¿Cómo como se dice tu nombre?¿Cómo  se pronuncia?


Pregunta el ladrón viendo una vez más el ID del omega en la poca luz que otorga la luna y las estrellas, el de cabello oscuro sale de sus pensamientos de inmediato, seguía aprisionado, pegado cuerpo a cuerpo con el macho frente a él, podia sentir sus respiraciones juntas y eso le cabreaba.


—Si...—trataba de no sonar nervioso, respondió mientras su respiración entre cortada lo delataba.


Fue todo lo que salio de sus labios tratando de contenerse a decir algo como "alejate de mi" por que realmente no era lo que deseaba, sentia las feromonas del Alpha sobre él, embriagandolo, haciendole sentir nervioso, mareado, perdido pero a la vez relajado, caliente.


Por Dios, el aroma de éste hombre es más de lo que podría pedir, solo está mezclado con la humedad del lugar y algo de sudor, pero no le resulta desagradable.


Sentía la mano del Alpha colocarse peligrosamente en su barbilla tocando sus labios secos suavemente, los cuales necesitan empaparse de saliva urgentemente.


—¿Podrias pronunciarlo por mi?—Le habla al oído, Yoichi no podía comprender que tipo de ladrón es éste y porque está siendo tan seductor con él.¿Es acaso una clase de nueva estafa?


—Isagi Yoichi.—responde con valentía y desvío la mirada del Alpha frente a él.—Ibas a robarme y ahora quieres saber como me llamo, ¿planeas secuestrarme acaso?—escupe con duda y cierto nerviosismo. No cree ganarle en una pelea seria, el Alpha debe pesar más que él, tiene grandes músculos y podría llevárselo fácilmente como costal de papas.


El Alpha no puede evitar alzar una ceja ante lo recién dicho por el mas bajo, sus ojos se desvían al Omega quien a pesar de que está un tanto oscuro se nota levemente sonrojado.

Era adorable, con una linda cara y ojos grandes de casi de su mismo color, su cabello olía a suaves aromas de frutas y su piel era suave, lechosa y encantadora, el uniforme que estaba usando remarcaba deliciosamente su silueta, no mucho para dejar ciertas curvas libre a tu imaginación pero si lo suficiente para deleitarte, tenía un culo grande, paradito y redondo, se preguntaba lo caliente que se vería debajo de esas ropas esperando por una polla grande y venosa, mojadito y listo para ser devorado de mil maneras distintas, le gustaba el Omega, le gustaba y lo quería.


Y si lo quería lo tendría.


Así que lo empujó un poco más a la pared en lo que lo tenía acorralado y paso su lengua por la oreja del Omega quien estaba completamente desconcentrado por la situación, un extraño, al que apenas y había visto estaba apretandolo como nunca, frotándo su hombria en su vientre y se sentía tan bien, quizás el collar que estaba en su cuello estaba perdiendo todo tipo de función, fue lo que pensó cuando sintió la polla del rubio en su vientre, erecta y de la punta mojandose, no pudo evitar mover sus caderas como una pequeña zorrita ansiosa por un delicioso y largo pene, era tan vergonzoso y humillante pero su interior lo deseaba.


—N-ngh... ¿No vas a decirme tu nombre primero, Alpha?


Cuando el nombrado sintió las caderas del Omega moverse en círculos contra su polla soltó el agarre de la barbilla y las colocó en sus caderas, se veían tan fértiles, estaba seguro de que eran las caderas más lindas que había visto en toda su vida, al escuchar la petición de Isagi no pudo hacer más que ceder ante ello, realmente no era tan difícil y menos para el bonito que tenía enfrente. Pero para hacerlo más entretenido, una idea llegó a su cabeza.


—Mhm, quizás, si me dejas avanzar podría decírtelo, Yoichi.—Cuando Isagi escucha la voz del Alpha soltar su nombre sin más recibió una descarga de energía justo en su culo, juraba que la voz del alemán diciendo su nombre era tan caliente, aunque atrevido, no le disgustaba pero tampoco era lo que esperaba para un primer encuentro.


—Eres un idiota.


—Todavía puedo tomar tu bolso e irme corriendo cariño, no seas tan difícil y cede ante mí.


El Alpha empezó a dejar besos suaves y húmedos por el cuello del Omega pasando de manera peligrosa por ese collar que Isagi juraba que se podía soltar en cualquier momento dejando al aire su cuello y sus feromonas de una manera explosiva, las cuales extrañamente estaban escapando de él en contra de su voluntad, para el deleite del Alpha.


—Hazlo, avanza por favor.—jadea ansioso.


No paso un segundo más cuando el más alto ya tenía al japonés con ambas piernas separadas y tomándole de las nalgas, levantandolo y forzandolo a agarrarse de su cuello


—Michael Káiser, pero por este lindo culo haré una excepción.—dijo y apretó ambas nalgas del Omega, puso una de sus piernas enmedio de ambas dandole a Yoichi la oportunidad de sentarse ahí.—Tu puedes llamarme Michael, cariño.


Isagi tembló cuando sintió como el Alpha le quitaba su collar de prevención en un instante e instintivamente trató de recuperarlo, casi perdiendo la postura pero el agarre de Kaiser en su cintura era fuerte


—Te lo regresaré una vez termine.


Isagi se quejo en alto al sentir como las manos del rubio se colaban en su pantalón y desabotonaban para poder dar vista a su ropa interior. Dejando con la boca abierta al Alpha y una mirada incrédula.


—¿Braguitas?, estas lleno de sorpresas, Yoichi.


—¡Cállate!—gimió avergonzado cuando sintió las manos del rubio jalar sus bragas para hacer chocar el elastico con su piel


—¿Acaso esperabas a alguien hoy?


Las manos del Alpha no se detenían, avanzaban cada vez más hundiéndose en el apretado culo del Omega haciendole temblar, sus feromonas se mezclaban con las de Kaiser, estaban en la calle todavía, en lo oscuro y no sabía cuánto tiempo había pasado, pero estaba seguro que este rubio no fue una coincidencia en su camino, era parte del destino, era el regalo que la vida le había dado y lo iba a aprovechar. Incluso si eso significaba ser una zorrita mojada por la polla de un Alpha al cual acaba de conocer.


—No, no. Y-yo... fue lo único que encontré en la mañana.


Kaiser alzó una ceja ante la respuesta titubeante del Omega, le daba un poco de celos pensar en que alguien más recibiría este lindo culo mojado con estas sexy bragas. La forma en cómo realzan la belleza natural de sus glúteos y deja poco a la imaginación es excitante.


—Mmm.—fue todo lo que dijo ante la respuesta del nipón, llevó sus manos a la entrada apretada mojada del Omega y con una sonrisa coqueta se acerco a su oído.—Espero que estés diciendo la verdad, Yoichi.


El Omega, tembloroso, al sentir los dedos de Kaiser juguetear en circulos con su culo mojado decidió montar la rodilla del mayor mirando los alrededores antes de empezar a moverse de una forma lenta y tortuosa, incitando al Alpha a tocarlo más, a apretarlo y olerlo.


—Michael, tienes un nombre tan lindo.


Las manos de Kaiser empezaron a masajear suavemente sus nalgas separándolas, jugando con ellas y mientras dejaba de hacerlo con una decidió empujar dos dedos en el apretado culo del azabache, haciendo que el agujero empezará a gotear mas de lo que ya lo hacía por la fricción de montar su muslo y ahora por tener los dos dedos suyos dentro de él.


Isagi gimió en respuesta, sentir los dos dedos largos de Kaiser dentro de su agujero lo hacia sentir tan sucio y vulgar, toda una putita, intentaba controlar sus gemidos pero era casi imposible, su agujero virgen estaba siendo profanado por los dos largos dedos del alpha frente a el y lo único que podía hacer era disfrutarlo, como la sucia zorrita que era. La adrenalina de que alguien los atrape haciendo este tipo de obscenidades en la calle, en lo oscuro y silencioso, provocan que su agujero le pida más.


Las feromonas eran abrumadoras y calientes, y por primera vez mientras Isagi se movía en el muslo de Kaiser y éste no despegaba su agarre que tenia en el Omega, sus labios se unieron marcado un hilo que reflejaba la pasión del momento. Gemidos escapaban en medio del húmedo y lujurioso beso.


Sus labios estaban juntos, devorandose, ambas lenguas en una batalla territorial para saber quien devoraba a quien. Para saber quien anhelaba más del otro, las manos de Isagi masajeaban el cuello y hombros de kaiser de forma suave, jugando con sus cabellos y mechones azules hundiéndose en el placer de las sensaciones, poco les importaba como habían llegado a esa situación, es como si fuera algo normal entre ellos... era extraño para ambos, el sentimiento de encaje perfecto era mutuo, y los enloquecía.


El Alpha derretido en el placer pero no completamente, perdidamente enamorado de la sensación que le daba el exótico Omega que tenía entre sus brazos empezó a dar embestidas sobre su ropa al vientre del omega simulando lo bien que se sentiría poder embestir así al japonés quien no mentía cuando pensaba en lo caliente que era sentir la gorda y pesada polla de Kaiser en sus pantalones flojos, era de lo mejor. Y los dedos en su interior recordandole siempre como lo estaban estirando y haciendole perder la cordura. Su agujero no dejaba de gotear sus jugos, mojando los dedos del Alpha quien jadeaba al sentir esto.


—Eres una zorrita, toda una zorrita mojada por mis dedos.—gruñe, saboreando la boca del Omega, tomando su lengua y dando pequeños mordiscos en sus labios.


—¡N-gh! ¡No es cierto!


El Alpha dejó el agarre en el culo de Yoichi para tomar su mano y dirigirla a su erección, claro sin dejar de embestir su culo con sus dedos buscando el punto del Omega, su hombría que estaba semi erecta, lista para ser atendida correctamente por las manos del Omega. Fue tomada por la mano del más pequeño que se colaba en sus pantalones y boxers, Isagi tembló cuando sintió la polla dura del Alpha, y eso que estaba ciertamente semi erecta apenas, estaba nervioso, sus feromonas lo delataban y estaba seguro de que Kaiser no pararía ahora que tenía los dedos dentro de él, la polla venosa, gorda y grande Michael entre sus manos lo fue todo para hacerlo perder la cordura, no tardo nada en empezar a masturbar al Alpha quien lo embriagada con su aroma a ron y rosas.


—Lo haces tan bien, eres una buena zorrita.—elogió el alemán al sentir como el japonés le masturbaba, era tan caliente y lascivo.—Pensaba robarte e irme de inmediato pero eres tan lindo, no podía dejar pasar esta oportunidad.—admitió con cierto tono arrogante, deleitado por las exquisitas feromonas del extranjero.


Isagi estaba perdido, las embestidas simuladas de Kaiser sobre su vientre, el jugueteo con su interior y las palabras suaves con la voz ligeramente ronca del Alpha, era embriagante y sin duda lo que lo era más eran sus feromonas, lo estaban asfixiando de una manera deliciosa, casi ilegal, no podía detener el movimiento de su mano en la polla del rubio, lo estaba masturbando y se sentía tan bien hacerlo. Le gustaba la forma en cómo estaba erguida, dura, venosa, la glande en forma de hongo chorreaba un poco de presemen que a sus ojos se veía tan delicioso y deseoso, además que en la base de su pene donde están sus gordos testículos llenos de leche hay un poco de bello, tan viril que a cualquier Omega le seduce lo suficiente para inclinarse y atragantarse con aquel enorme y gordo pedazo de carne palpitante.


Pero Isagi tiene prioridades, y aun le queda un poco de decencia. Por más que su culo haya goteado tanto lubricante como una zorra necesitada de sexo, aún tiene algo de autocontrol. Aunque debe admitir que adora mastubar al Alpha.


—Ughh..¡Alpha no!— Gimió Isagi al sentir a Kaiser chupar su cuello, dejando marcas que posiblemente notaría mañana, dándole un recuerdo sucio de la vez que se dejó hacer con un ladrón que había conocido la misma noche.


Kaiser estaba seguro de que Isagi estaba dispuesto a abrir sus piernas a él, está tan complaciente y llena de ímpetu, mojada, succionado sus dedos de manera tan caliente y la forma en cómo suelta sus feromonas le incitan y provocan. Pero después de todo, no hay peor enemigo que nuestra cabeza en ciertas situaciones.


—Si te viera todos los días podríamos hacer esto siempre, seria perfecto Yoichi.


La mano del rubio viajó por el cuello de Isagi y acaricio suavemente las marcas que había dejado, eran tan lindas, veía con recelo su tierna nuca, se sentía avaro por pensarlo, pero juraba que se sentía tan bien dejar su mordida ahí.


Se sorprendió cuando escucho la risa del Omega, era burla completamente, mientras el agarre en su cuello se deshizo, los movimeintos pararon y el collar que le había quitado hace unos minutos volvió a donde debería estar. Yoichi se bajo de su pierna y se acomodó su bonito uniforme lo mas rapido que pudo


—Mhm, vas muy rápido, Alpha.


Las ilusiones de Michael se desvanecieron cuando el Omega se soltó y la calentura del momento desaparecio completamente de todo tipo de agarre, el japonés tomando su bolso con toda felicidad y su móvil el cual guardo de inmediato por miedo, despistando y dejando a Kaiser molesto e irritado por la creciente erección fuera de sus pantalones.


Yoichi guardo unas cosas en su bolso y miro al Alpha una última vez antes de partir dejándolo con muchas preguntas en su cabeza en esos momentos.


—Eres un soñador.


Cuando Isagi se fue sin más y Kaiser no lo detuvo, fue como el efecto mariposa más grande que alguno de ellos dos, pudo haber tenido.


El Alpha no le dijo nada cuando lo vio partir a pesar de sentirse evidentemente molesto, Isagi desapareció en la oscuridad del camino abandonando el momento de intimidad que había tenido con el sexy alemán que la vida le había puesto en el camino.


El Alpha no hizo nada mas que dar un suspiro largo y pesado, volvió a ponerse su capucha, nisiquiera hubo beso de despedida, metió las manos en su bolsillos y sintió algo extraño, como papel, podría jurar que el nunca metería algo como papel en sus pantalones excepto si fueran billetes.


Lo sacó y quedó boquiabierto cuando lo vio, ¿Cuándo Yoichi había tenido tiempo para poner en un pedazo de papel su número? Se acercó a la luz para ver el número y una dirección. Sonrió contento y dio un pequeño grito de felicidad en alemán, se sentía más que feliz y sus feromonas lo delataban.


Pero grande fue su sorpresa cuando vio una mancha en sus pantalones holgados típico entre jóvenes pandilleros, justo donde Yoichi se había montado.


Su cerebro conecto lazos inmediatamente, ahora lo entendía. Y la razón por la cual Yoichi se había marchado tan pronto también.


—Mhmm, Mi zorrita con el culo mojado estaba entrando en celo...—Dijo entre dientes viendo la mancha de los jugos del Omega, fresca y húmeda, estaba impaciente por volverlo a probar, por volverlo a tener en sus brazos.


Sin duda alguna, fue toda una increíble experiencia.


Cuando Yoichi llega a su departamento asignado por la facultad, deja su bolso en la entrada y agradece tanto que no comparte habitación con nadie, corre tan rápido como puede al baño y baja sus pantalones, para que después siguieran sus bragas, mira su polla semi erecta y solo jadea al sentir como de su lo mojado que están sus bragas y su agujero.


Se siente pegajoso y sucio, ¿Cómo se me ocurrió hacer eso en una espacio público a oscuras? Ah, ya lo recuerda, no quería ser asaltado, no quería que le quitaran ninguna de sus cosas, además que el ladrón era un buen partido, un Alpha grande con una buena polla. Sólo un tonto desaparovecharia la oportunidad.


Tuvo ese fuerte impulso de ceder ante sus feromonas y permitir que le dejara chupetones y mordiscos en su nuca, de que lo dedearan tan deliciosamente y de masturbarlo. Mierda, realmente quería chuparsela.


—¡Ugh!, ¡Kaiser, te voy a matar!—grita ansioso y desesperado.





Desde ese primer y único encuentro entre ambos chicos ,Yoichi se a preguntado seriamente que ha sido del bello Alpha que la vida le había puesto en el camino, se preguntaba seriamente si ese chico solo lo había encontrado y se lo había follado por desesperación, quizás él se había pintado un cuento romántico muy pronto, los pensamientos cuerdos en su cabeza le hacían creer eso, después de todo el y Kaiser no eran más que desconocidos que por un momento de adrenalina y pasión tuvieron cierta intimidad en la oscuridad.


—Di el culo para que no me robaran.—dijo en un suspiro para sí mismo mientras arreglaba unas cosas en su armario.


Era sábado por la tarde, ya había pasado una semana desde ese pequeño encuentro con el sexy Alpha de rubio y mechones azules, de manera extraña, no había podido sacarlo de su cabeza, incluso pensó que el alemán simplemente lo había usado por que dejó una nota con su número y dirección para él en su bolsillo y desde entonces, no ha sabido nada de él.


—¿Será que no se habrá dado cuenta?


Estaba decepcionado con la vida, se sentía solo y abandonado, pero el siempre había de tal forma, le sorprendía sentirse así, ya que el nunca se había sentido de esa manera tan vacía, necesitado de atención.


Hasta que tuvo ese encuentro con el Alpha


Decidió dejar de lado las ropas que estaba doblando para acostarse un rato en su cama mirando el techo, se sentía realmente solo, se fijo en su celular para ver si tenia algún mensaje y sorpresa, si tenía, pero no tenía ESE mensaje que tanto había anhelado


¿Qué acaso Kaiser no tiene celular?, fácil, que robe uno y lo utilice, ¿no es un ladrón después de todo?


Se río por lo que había pensado, era verdad, Kaiser le intento asaltar, pero él lo tomó desprevenido, sus pieles se rozaron a través de las ropas y así pudo distraerlo.


—Pues es un mal ladrón, no puede conseguirse un celular.—suspira enojado y decepcionado, cerrando sus ojos y abrazando su almohada, buscando algo en que reconfortarse.


No se dio ni cuenta cuando ya se encontraba dormido, anhelando la compañía, el calor de alguien más en su habitación.


Cuando se despertó ya es de noche, y el ruido de alguien tocando a su puerta es el que le interrumpe su siesta, mira el reloj en su mesa y se da cuenta que es bastante tarde ya, las once y media de la noche, no es muy común que sus compañeros de residencia anden despiertos a esta hora y sobre todo, para ir a visitarlo.


El Omega se levantó de su cama bostezando por su reciente siesta, ¿cuántas horas a dormido ya?, no lo recuerda y sus párpados siguen un poco cansados, su vista apenas acostumbrándose a la poco luz del entorno.


Abrió la puerta con molestia por la luz del pasillo y levanta la vista.


—Es bastante temprano para ir a dormir un sábado, ¿no crees?


Esa voz la reconocía, el brillo en sus ojos lo delataba aunque su ceño era otro.


Estaba claro que estaba feliz de ver a quien tenía enfrente. Michael Káiser, el mismo en carne y hueso, vistiendo quizás un poco más ¿formal?, a diferencia de la vez anterior sí, al menos no parecía que le robaría sus cosas por esta noche.


—Káiser,¿Qué haces aquí?—habló tratando de no mostrar su felicidad, fingiendo aburrimiento y escondiendo su emoción de tenerlo ahí.


Su felicidad era un poco obvia, lo cual hizo que el Alpha pusiera una sonrisa arrogante y coqueta.


—¿No es lo que estabas deseando todo este tiempo, cariño?


La risa de Kaiser sonó por toda la habitación haciendo que Isagi se sonrojara, tomó la mano del Alpha y fijándose rápidamente si nadie los veía lo metió dentro de su habitación, cerró con seguro y miró al rubio quien estaba atento a sus movimientos


—Pensé que no vendrías nunca, nisiquiera me llamaste, ¿podrías haberme dejado al menos un mensaje, sabes?


Kaiser instintivamente, al sentir las feromonas del Omega endulzandolo se acercó a él y le abrazó, acariciando su espalda, haciendole saber que toda la espera había valido la pena.


—Tuve algunos asuntos que arreglar Yoichi, además supuse que estarías ocupado por tus clases y no quería interrumpir...


El Omega correspondió el abrazo del Alpha gustoso, le encantaban los mimos que el alemán le daba. No resistió y se puso de puntitas para hundir su nariz en el cuello del rubio e inhalar su exquisito aroma. Gimió de tan solo sentir la oleada de feromonas invadir su olfato, mientras que Kaiser no dejaba de pasar sus manos por toda la espalda y cintura del japonés.


Hay tanto que quieren hacer en estos momentos.




—¡¿Diezcinueve años?!—exclamó el azabache mientras disfrutaba de las caricias del Alpha acostado junto a él.


—No es una gran diferencia de edad, Yoichi, no se por que te haces el sorprendido.


Ambos se encontraban acostados en la cama espaciosa del más joven.


—Pensé que tendrías quizás unos veintidós años, no lo sé, te miras algo mayor. Más maduro y alto.—opina con sinceridad.


El Alpha soltó un sonido que le hizo saber al Omega lo ofendido que le hizo sentir esa acusación, casi le decía que era un viejo.


—Bueno, diecisiete años tampoco es ser tan joven, Yoichi~


Isagi se ofendió también por lo recién dicho, y dejó la cómoda postura que tenía para levantarse y sentarse en el regazo del Alpha.


—Al menos yo no me veo viejo como tú.


Kaiser con su ceja levantada admiraba y le divertía la inocencia de Isagi, parecía que nisiquiera se había dado cuenta en donde se había sentado, justo en su entre pierna.


—¿Quedaste con ganas de lo que paso la última vez, Yoichi?


La voz de Kaiser lo sacó de la nube y se dio cuenta en donde estaba ahora, sintió sus mejias calentarse y las feromonas del Alpha seducirlo nuevamente, pero esta vez, a diferencia de la vez anterior, Isagi sabía que no estaban en cualquier lugar de la calle.


—No se de que me hablas...


Isagi volteo su rostro, haciéndose el desentendido, fingiendo clara inocencia, inocencia que Kaiser no le cree, no después de ver lo zorrita que podría comportarse. De forma inesperada para el Omega, sintió como las manos del Alpha abrazaban sus caderas en un agarre duro, la sonrisa del hombre le hizo temblar tal y como la primera vez


—En ese caso, me temo que tendré que recordartelo.


Las manos del Alpha se colocaron en la cadera del Omega y lo hicieron moverse encima de su polla, haciendo que el japonés titubeara y se sintiera nervioso, tenía sus manos en el pecho del rubio.


El Alpha tomó la oportunidad y desabrocho su pantalón, dejando a la vista su bóxer para que Isagi tomase la iniciativa


El Omega no podía estar más sonrojado cuando vio la acción del mayor, se sentía tan caliente.


—¿Qué estas esperando?, Liebe.


Cuando Yoichi tuvo enfrente de él la vigorosa polla de Michael, se sintió que la vida realmente le habia dado el mejor regalo de todos. Un sexy Alpha, con una gran y gorda polla.


—Vaya, que zorrita Yoichi, si que sabes hacer bien tu trabajo.


Al ver al Omega entre sus piernas lamiendo y succionando toda su polla hasta el final no dudó ni un momento en bromear con lo bien que chupaba su creciente erección.


Mientras Yoichi estaba encantado, enamorado del buen pene del Alpha, hacia todo el esfuerzo por tenerla toda en la boca y sentir su nariz contra los bellos del alpha, hundiéndose en el aroma viril de la polla de Kaiser, tenía la habitación llena de la mezcla de sus feromonas y las del rubio, su culo goteante y desnudo por petición del contrario quien tenía una vista perfecta por que justo delante de ellos había un espejo que le enseñaba todo el trasero de Isagi chorreando sus jugos de lo excitado que estaba, tenía tantas ganas de comerle el culo en esos momentos.


—¿Q-qué pasa?—pregunta el japonés al ver como Kaiser le obligaba a sacarse la polla de la boca, la cual sale llena de su saliva.


—Espera, tengo una mejor idea...—sugiere excitado.


Claro, Isagi sabía que Kaiser quizás tendría un poco más de experiencia en estas cosas, y honestamente le daba un poco de celos pensar en quienes pudieron haber tenido esa polla gorda en sus culos antes que el. Porque Yoichi quiere ser el único que ordeñe cada gota de semen.


Y aunque quería gemir a los cuatro vientos no podía, primero porque tenía la gran polla del rubio hasta su garganta y segundo por que aún era consciente y sabía que estaban en las instalaciones proporcionadas por el colegio, no podía dejarse llevar completamente aunque quisiera. Los vecinos escucharian incluso aunque estén dormidos.


—Tienes un culo tan lindo Yoichi, tan apretado y mojado de deliciosos jugos.


El Alpha pasaba su lengua por la entrada mojada del Omega sintiendo los jugos del japonés bañarlo, se sentía tan bien, y sabían deliciosos, justo como lo había imaginado, pasaba su ñarga y hábil lengua lamiendo y chupando, haciendo sonidos tan sucios, eróticos y húmedos que mareaban a Yoichi, era justo lo que buscaba Michael, destrozarlo, hacerlo perder la cabeza, acerlo completamente suyo. El agujero de Isagi es caliente y húmedo, su pene es pequeño y delgado, tan lindo.


—No te detengas cariño, consigue tu premio como la putita que eres.


Yoichi termina de perder la poca cordura que le queda cuando siente los dedos del Alpha hacer embestidas en su culo acompañados de la hábil lengua del mismo, chupa tan bien la polla del rubio que cuando siente la pesada corrida en su boca no puede hacer nada mas que tragar, su garganta se acostumbró el ancho grosor del Alpha y nisiquiera se dio cuenta cuando él mismo se corrió, mojando la preciosa cara de Kaiser quien al contrario de estar molesto por esta acción, estaba fascinado, fascinado por como tenía al Omega, lo hizo llegar al orgasmo y éste saborea con placer la corrida de su macho.


Isagi trata de recuperar su respiración cuando Kaiser se levanta y lo acuesta boca arriba enseñándole el claro desastre que había hecho en su rostro, el Omega se siente avergonzado por ver todos sus jugos mojando los labios de su Alpha.


—Mhm, ¿te gusto tanto, Yoichi?


El Omega siente sus piernas temblar y su entrada hormiguear, su respiración todavía trata de calmarse, ignorando la pregunta del egocéntrico Alpha que tenía frente a el.


—De ahora en adelante, Solo yo puedo hacerte venir, Isagi yoichi.


Isagi siente como kaiser se pone entre sus piernas y gime al sentir la glande del Alpha frotarse de una forma sucia en su entrada. Mierda, ¿podrá su agujero abrirse demasiado para recibirlo? Su interior lo desea tanto, su culo está ansioso y quiere ser abusado hasta ser preñado, pero Isagi no evita sentir un poco de miedo por el tamaño del Alpha, es demasiado para su agujero apretado.


—¡Espera! ¡Espera!, no va a entrar Michael, t-uhg!!!


El Alpha sintió su polla incluso hacerse más grande cuando escuchó al hermoso Omega decir su nombre de una manera tan obscena y erotica, rogando porque se detuviera, pero solo lo incitó a meterla en su interior de una forma más rápida. Isagi esta tan empapada que puede entrar sin tanto problema.


—Eres todo un encanto, Yoichi...


Kaiser siente como Isagi clava sus uñas en su espalda tratando de sujetarse, siente su polla en el apretado interior caliente del japonés y al verlo con lágrimas en sus ojos no puede evitar dejar besos en sus mejias de manera tierna y cariñosa.


—¿Me sientes, Yoichi?, estas tan apretado que me vas a partir.—jadea encantado.


—Muy grande, ¡mgh, Michael!


El Alpha sentía el estrecho interior de su Omega apretarlo, sentía el húmedo y caliente agujero de Isagi Yoichi reclamarlo, hacerle sentir tan bien, encajando tan bien y tomando la forma de su pene.


No tardo mucho en empezar a moverse, procurando hacer sentir al Omega en la pura gloria, que sienta cada pulgada de su polla en su interior.


Era adictivo, el roce de pieles, el culo de Isagi chocando contra sus bolas gordas, mojando su pelvis, babeando como una zorrita caliente y ver como su hombría entraba y salía de ese puto agujero que no dejaba de ordeñarlo.


Agujero que desde ese momento le pertenecía.


—¡E-Espera Michael no usaste condón!,


Isagi sintió un gran peso en sus hombros, se había dejado llevar tanto por las sensaciones y emociones que se había olvidado por completo de la responsabilidad que conlleva tener sexo. Si desde secundaria le daban este tipo de clases para cuidarse y evitar embarazos a temprana edad.


Kaiser sonríe sin detener sus embestidas toscas y profundas en el interior de Isagi. La idea de tener al lindo japonés preñado se le hace tan erotica, un Omega llorón y gruñón, preñado de sus cachorros rogando por polla, era una linda imagen sin duda, de las mejores fantasía que pudo tener.


—¿No te gusta la idea de tener mis cachorros, Yoichi?


Isagi solo podía gemir, gemir rogando por más, sentía la polla del Alpha tam caliente y palpitante llegarle hasta las entrañas y destruirlo, golpeando deliciosamente su útero. Kaiser puso su mano en el vientre y sonrió nuevamente al ver el bulto que se hacía con cada embestida que daba. Isagi al ser tan delgado fácilmente se le marcaba.


—¡Micha~! ¡ya no más por favor, ya no puedo!—ruega con la lengua de fuera, babeando y sus ojos perdidos en el placer del sexo.


Michael hundió sus dientes en el hombro del Omega, aguantandose las ganas de haber mordido su nuca, deseo tanto que Isagi recibiera su nudo tan bien


—¡Dios Michael,ugh! ¡duele, Micha!


Yoichi sintió el nudo de Kaiser formarse en su vientre y su cabeza se hacía hacia atrás, sus últimos gemidos no se controlaron, siente como si se estuviera asfixiando, de una manera tortuosa y placentera, estaba perdiendo la conciencia en los brazos de su Alpha, se sentía tan bien decir que era suyo, que le pertenecía y viceversa.


Isagi sabía bien en qué se estaba metiendo con este alpha. Tomar el camino peligroso y desobedecer a su maestro Noa fue la mejor decisión que había tomado en su vida y lo volvería hacer tantas veces más para encontrarse con el hermoso Alpha que lo ha llevado al paraíso del placer.



Han pasado cinco años desde lo sucedido, pero Isagi sigue sintiendo el recuerdo fresco de aquella ocasión.


Ahora mismo, mira su reflejo en el espejo de su gran habitación, con unas luces calidad y la ventana que da una bella vista al patio lleno de rosas que él y su Alpha habían plantado a su gusto.


Se analiza de pies a cabeza, mira las lindas bragas de encaje que esta usando, las cuales marcan su gordo trasero de una forma ilegal, sus caderas anchas y sus muslos regordetes los cuales reluce, acompañado de eso un Sheer robe abierto, dejando a la vista sus pezones inchados y su preciosa panza de embarazado, tiene sus manos sobre ella, acariciando suavemente su piel con estrías, deseando sentir a su bebé dar una que otra patadita.


Seguía admirandose al espejo, se veía tan lindo con esa lenceria, mientras seguía estancado en sus pensamientos y tarareando una que otra melodía escucha como la puerta se habría y cierra sus ojos, siente el calor detrás de él y sonríe al oler las deliciosas feromonas de su alpha, y sobre todo las manos en su cadera haciendole sentir aún más pegado


—Tardaste tanto, te estábamos esperando...


El Alpha siente como su Omega se voltea, una vez frente a él no tarda un segundo más en que unan sus labios en un sagrado beso, mientras el rubio baja sus manos y quita el sheer robe del cuerpo de su nipón, dejándolo sólo con las lindas bragas que quedan perfectas con ese culo gordo, mira al espejo para tener una mejor imagen de la espalda del azabache en la cual ahora hay un tatuaje de rosas azules que hacen juego con el suyo, algo único, algo que solo ellos dos poseen, las rosas suben hasta casi llegar a la nuca de Yoichi, en la cual ahora descansa su marca, su mordida que es evidencia de que están vinculados hasta la muerte.


La marca que tanto había deseado clavar cuando era un joven.


—Es algo tarde ya, me sorprende que no estés dormido, a esta hora comúnmente ya lo estas.


La mano del Yoichi acaricia la cabellera larga y rubia del Alpha, recordando vagamente como antes usaba esas mechas azules, y ahora era rubio completamente por petición suya


—Quise recibirte bien.


El aroma varonil de la colonia de Kaiser le hace perder los estribos, y sus feromonas sobre todo.


Michael ahora es el líder de la mafia alemana, una de las mafias más importantes al rededor del mundo, e Isagi Yoichi es su esposo, la cual está a pocas semanas de dar a luz a su primer cachorro. El alemán siempre tienw a su amado Omega como su prioridad, desde el momento en el que unieron sus vidas.


Isagi toma la mano del alpha y lo guía, el Omega se sienta a la orilla de la cama y desabrocha el cinturón de su hombre para sacar de sus pantalones la polla semi erecta de su esposo.


Siente las caricias en su cabello y sonríe, mira hacia arriba para encontrarse con la mirada fija de su amado y el rubor en sus mejillas no tarda en aparecer


—Adelante, cariño.


Isagi acerca sus labios a la glande de su Alpha y aprovechando que no está del todo erecta la mete a su boca a como puede, metiendo la hasta su garganta y chocando contra los bellos de Kaiser, siente sus ojos llenarse de lagrimas cuando la polla del Alpha crece dentro de su boca golpeando tan profundo y no puede hacer nada mas que empezar a mover su cabeza, chupando, succionando, empapandola de su saliva, pasando su lengua por toda la extensión de carne caliente y venosa de Michael, el Alpha toma su polla desde su tronco y hace que su glande salga, dejando que el Omega huela la pureza de las feromonas y haciéndolo sentir mareado de inmediato.


—Mhmm, Alpha.. dame otro cachorro~—jadea excitado.


Kaiser no puede evitar soltar una risa pequeña, empieza a masturbar su polla mientras su Omega se empeña en chupar su glande como nunca


—Pero deja que salga el primero, después de eso te daré los cachorros que quieras.—agrega con gracia y ansias. Yoichi le prometió darle muchos bebés ya que ambos quieren una gran familia.


El apetito sexual de un Omega embarazado debería ser ilegal.


Desde el momento en que Isagi se dejó llevar por su

ímpetu

es que su vida cambió por completo y ahora está felizmente casada con el Alpha de su visa.












Mini curiosidades:

1. Número

Esta es mi historia número 95 terminada oficialmente. Y es la primera que hago en el fandom en colaboración.


2. Inspiración

Todo comenzó, en resumen, porque vi un video en tiktok (no se si era montado o de verdad) de una chica que iba a ser asaltada pero se empieza a besuquiar al ladrón, y de broma le dije a la otra escritora sobre que hiciera un fic así, y le di todas las ideas.

Solo era un fic improvisado y rápido.


3. Originalmente

En un principio solo sería un relato privado, o sea, solo yo lo leería, pero lo pensé y la convencí para que se publicará, nomas tenia que editarlo (Tarde más de 1 semana en editarlo), y aparte le agregué algunas escenas más.


Ella escribió 6,500 palabras, y yo unas 1,200 y algo.


Igual el final creo que era diferente, estaba entre hacer que Kaiser entrara a la misma escuela de Isagi o que fuese de la mafia, hasta se me había olvidado que se quedo el final de la mafia y me acorde cuando lo estaba editando. En fin esto ha sido todo así que nos vemos!