MAID [TaeGi]

Summary

Para un empresario surcoreano los negocios en Japón son algo común, pero a partir de un nuevo creciente negocio para Kim Taehyung, significó una experiencia nueva.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

Primera parte

Kim Taehyung viajaba frecuentemente a Japón debido al trabajo, era bien sabido que muchos empresarios en Corea tenían inversionistas japoneses, era casi ya una tradición.


Su reunión con los socios había salido de maravilla, nuevamente estarían invirtiendo en su empresa y eso le tenía complacido pero, aún así el cansancio junto al estrés acumulado de meses ya estaba cobrando factura en su humor. Por lo general se guardaba todo procurando ser amable con sus empleados, con cualquiera de hecho, pero hoy era una de esas pocas veces que no tenía la paciencia y el rendimiento para lidiar con los errores así que prefirió después de su última reunión ir a su habitación de hotel.


Solo necesitaba dormir sin ser interrumpido y ya.


Estaba por apagar su móvil cuando una llamada entro, estaba a punto de colgar pero, recordó que hace mucho no ve a su amigo


-¿Diga?


-Taehyung, amigo- el joven japonés saludo entusiasmado del otro lado de la línea


-¿Cómo va la universidad?


Se pudo escuchar como el joven suspiraba, Taehyung era como su segundo padre siempre preguntando por la estúpida universidad, pero con la diferencia que con él podía salir a divertirse sin importar la diferencia de edad


-Bien, maldición siempre con lo mismo- soltó una risa - hace un rato pase por la empresa ¿A dónde piensas ir hoy?


-A descansar. No estoy de humor...


-No, no, no. Tengo un lugar nuevo al que llevarte- Taehyung paso su mano libre tallando su rostro en señal de frustración.


-De verdad no-


-Vamos, mi padre ya me dijo que no piensas volver en seis meses y con la universidad será imposible que me escape a verte, de hecho, ¡Hoy es mi único día libre!


Y ahí estaba Taehyung entrando a su habitación solo para darse una ducha y cambiar su traje por algo más casual, pero realmente no tenía nada "casual" su equipaje estaba preparado para un viaje de negocios por lo que solo cargaba con varios trajes y ropa de pijama. Ese joven era uno de sus únicos amigos a pesar de él ser un joven veinteañero y él un hombre en sus treinta. Con él hacía todas esas cosas que de joven no pudo hacer por tener que aprender a manejar la empresa de su padre y a veces los viajes a Japón eran solo para visitar a su buen amigo.


Aún era temprano, al rededor de las tres de la tarde. Pronto se encontraba en el auto del más joven en camino a quien sabe dónde pues no quiso decirle cual era su destino. No tardaron mucho en dejar el auto en un estacionamiento y caminar por lo largo de una no tan concurrida avenida, todo estaba tranquilo y solo un par de personas entraban y salían de los locales.


-¿Ya vas a decirme a dónde vamos?


-Bien, iremos a una cafetería


Taehyung frunció el ceño pero no dijo nada, solo quería complacer a su amigo y regresar a dormir lo que restaba de día.


Se detuvieron frente a un lugar, como su amigo dijo una cafetería.


-¡Bienvenido a mi nuevo negocio!- abre los brazos contento, Taehyung frunce el ceño sin entender


-¿Abriste una cafetería?- le miró -no es un negocio muy bueno en estos tiempos, los jóvenes prefieren hablar solo por internet que salir y...


Kim a veces solía ser muy negativo, aunque su mejor amigo ya estaba acostumbrado a lidiar con él.


-No es una cafetería normal- guiño abriendo la puerta de vidrio con una campana en la parte superior y una suave cortina blanca con olanes arriba.


Taehyung entró después aún extrañado ¿Una cafetería? Creía más inteligente a su amigo.


-¡Bienvenido mi señor!- dio un pequeño salto del susto al ser recibido de esa forma, dos chicas con uniformes de sirvienta a cada costado de la puerta, haciendo una leve reverencia con demasiada alegría.


El mayor miro mal a su amigo, y entendió porque su cafetería es diferente, era esos típicos lugares para frikis. Claro, como era de esperarse estaba repleto de chicos universitarios y de secundaria, embelesados por cada hermosa dama que les atendía con el singular "amo" o "mi señor". No le parecía malo si no muy raro, no podía encontrar el placer en ser llamado así por una chica.


Su amigo le señalo una mesa en el centro, pasaron a sentarse y su amigo se levantó en un segundo para saludar a sus compañeros de universidad y uno que otro empleado.


Él quedó ahí sólo, mirando a todas partes mientras su amigo se perdía entre los clientes y empleados. Genial, se supone que quería pasar tiempo juntos, si hubiese sabido que sería así no se habría tomado la molestia de ir.


-Buen día mi señor ¿Desea tomar algo?- giro un poco a su costado, causó demasiada curiosidad la mala pronunciación de aquella voz.


Echó un vistazo rápido a la chica a su lado, su rostro estaba serio, eso le daba un toque de elegancia y respeto hacia él, parecía que estaba desarrollando muy bien el rol de sirviente.


-No eres de aquí- ni siquiera fue una pregunta, la chica negó -¿De dónde vienes?- estaba realmente curioso


-Corea del Sur mi señor.


-No te esfuerces conmigo entonces- la chica asintió y sintió los nervios esfumarse al escuchar aquel hombre hablar en su idioma -Un café estará bien- hizo una reverencia y fue por su orden.


Entonces Taehyung se dio un minuto para examinarla mejor; piel notoriamente más clara, o así se veía su rostro y arriba de sus rodillas, esos centímetros de piel que la falda y las medias no cubría. Cabello negro largo, arriba de la cintura, curvas finas y de baja estatura a comparación de sus demás compañeras... Debía admitir que era muy de su gusto, aunque prefería a chicas con voces tiernas, y la voz de aquella chica era un tanto fuerte.


Pero su elegancia era lo que más le atraía. Por lo que observó, las mujeres parecían extrañamente coquetas, llamando a los clientes con ese morbo en sus palabras, pero ella, ella desbordaba elegancia, de verdad parecía ser una sirvienta...


Pronto su amigo apareció dando unas palmadas en su hombro, preguntando que le había parecido su nuevo negocio y Taehyung tuvo que admitir que era muy creativo y probablemente traería buenas ganancias por un largo tiempo.


Pudo ver cómo la chica se acercó con la bandeja en sus manos cubiertas por unos guantes de un color azul pastel, cuando hizo contacto visual sonrió amistoso ignorando las palabras del menor quien miro hacia atrás arqueando una ceja, sonrió con malicia y dijo:


-Ella es Yoonji- la chica hizo nuevamente una reverencia como saludo.


-Kim Taehyung- respondió este, sin apartar su vista de ella


-Ella es coreana, puede atenderte cada que nos visites. Claro, para mayor comodidad- sonríe.


Tal vez, podía entender un poco lo que su clientela; tal vez regresar pronto y relajarse no le vendría mal.


Pasó el resto de la tarde en ese lugar, observando a la pobre chica hasta que pasó por una puerta detrás del mostrador y no salió más, si, después de ello se sintió como un acosador. Pero no lo entendía, jamás se comportó así con una mujer, es solo que YoonJi tenía algo especial que necesitaba descubrir...


Por ello frecuentó la cafetería por dos semanas, la pelinegra Tenía ya órdenes de ser quien atienda a Taehyung cada que este llegará, ella como siempre iba hasta él en la entrada del local, le saluda y toma su saco para colocarlo en el perchero así posteriormente guiarlo a una mesa libre, una rutina que para Taehyung comenzaba a ser poco.


Quería saber más sobre ella, se lo pensó demasiado para atreverse a hablarle más y es que había visto como rechazaba a uno que otro mocoso que le entregaba algún regalo. Un día un chico le dio una caja, quien sabe que cosa tendría pero Yoonji ni siquiera mostró asombro o desagrado, solo miro unos segundos la caja, luego al tipo que la puso frente a ella, negó e hizo una reverencia para retirarse.


Seguramente haría lo mismo si Taehyung le invita un café, lo rechazaría sin necesidad de palabras. Taehyung no era precisamente un hombre musculoso, su rostro apenas ayuda, su humor un tanto seco junto a que solo sabe hablar de negocios suele ser un problema al conquistar a una chica... Pero aún así tenía mucho más con que defenderse, solo faltaba encontrarlo.


Yoonji ya llevaba la bandeja con su café y galletas


-Mi señor espero disfrute su café, si necesita algo estaré aquí para usted.- cómo era costumbre hizo una reverencia, indicando que se retiraría.


Taehyung quería tomar su mano para impedir que se fuera pero en vez de eso, logro solo jalar la parte baja de su vestido, sintiendo un poco de la piel suave de su pierna... Vergüenza


-¿No está satisfecho, mi señor? ¿Qué le hace falta?- ignoro aquella vergonzosa acción, sabiendo perfectamente que no fue más que un accidente


-¿Sería un atrevimiento de mi parte, invitarte a hacerme compañía?


Ese día llegó un poco tarde, aún seguía por negocios en Japón por lo que entrar a la cafetería a su hora habitual fue imposible, y tal vez era demasiado tarde pues era el último cliente ocupando una mesa... Y de eso se aseguró cuando Yoonji busco a su alrededor más gente y se encontraron con la nada, estaban casi solos pues una de sus compañeras yacía en el mostrador, observando.


Cuando su mirada y la de la pelinegra conectaron esta le hizo un asentimiento con la cabeza, indicando que no había problema si hacía lo que su "señor" le pedía en ese momento, Yoonji se sentó en frente de Taehyung y su compañera salió por la puerta que solo los empleados tenían acceso, dejándolos completamente solos.


Taehyung sintió una pizca de esperanza y emoción; al acceder la chica, puede que no le desagrade del todo.


-Y bien, Yoonji... - dio un sorbo a su café -¿Se puede saber cuántos años tienes?


La joven no hacía más que mantener su buena postura, con las manos entrelazadas descansando en su regazo, mirando el mantel blanco y azul de la mesa. Pero, al escuchar dicha pregunta, alzó la vista en dirección al hombre.


-Mi señor, usted pidió mi compañia, no una conversación.


El tono en sus palabras fue bastante fuerte y se sentía la rudeza en ella, al igual que su rostro perdió aquella tierna expresión dando paso a un rostro molesto y a la defensiva.


Era excesivo, pero sintió toda emoción y felicidad alejarse, romperse y pulverizarse con lo dicho. Luego, por supuesto la vergüenza lo abordo sabiendo que estaba siendo demasiado atrevido, aterrado ante la idea de lo incómoda que Yoonji se estaba sintiendo.


-Lo lamento mucho, es momento de retirarme.


La chica asintio, se levantó sabiendo lo que debía hacer caminando hasta el mostrador y caja registradora. Su compañera salió  de la cocina para ayudarle con la cuenta de su último cliente, unos toques en la puerta a un costado del mostrador se escucharon y seguido de ello un chico entró ruidosamente.


—¡Noona, es hora de irnos!— El chico cual aparentemente era menor gritó sin percatarse de la presencia de Taehyung y refiriéndose a Yoonji.


—¿Cuántas veces tengo que repetir que no puedes entrar de esa manera?— llevó la pelinegra al menor de nuevo hasta la puerta por dónde salió, este se quejaba y ella de nuevo le reprendió.


La empleada que atendía a Taehyung sonrió apenada entregándole su tarjeta a este y deseándole un regreso a casa tranquilo.


Pero Taehyung ya no tenía consciencia y su mente estaba demasiado lejos como para escucharle. En su cabeza sólo se repetía que ese joven debía ser el novio de Yoonji, el por qué de su constante rechazo.


Estaba perdiendo su dignidad que en sus treinta años intentó mantener intacta.