#1
Eijiro Kirishima, víctima del implacable acoso escolar, se levantó con pesadez de su cama y se encontró con la desolada pared de su habitación. Un suspiro escapó de sus labios al enfrentar la cruda realidad que le esperaba: "Otra vez a la escuela, otra vez encontrarme con ellos..." Nunca había compartido con su madre lo que realmente ocurría, no quería añadir preocupaciones a la ya agobiada mujer. Se paseó con cuidado hacia el baño y al mirar su reflejo, se vio devastado. Las ojeras delataban las noches de llanto y los pequeños moretones se asomaban a pesar del maquillaje que intentaba ocultarlos. Apoyó sus manos en el lavamanos, mordiendo con fuerza su labio y frunciendo el ceño con rabia... se odiaba tanto... se sentía un completo cobarde...
Inmerso en sus pensamientos, escuchó la voz de su madre. Aunque era temprano, ella era muy atenta, anhelaba que su hijo fuese un buen estudiante. Pero... "Si supieras, madre..." El joven lavó su rostro para liberarse de esos pensamientos y se apresuró a ducharse. Al salir del baño con cuidado, encontró su uniforme recién planchado y limpio sobre la cama. Amaba tanto a su madre... Tan atenta... Pero... ¿Por qué no notas lo mal que me siento? Si te diera una pista, ¿cómo reaccionarías? ¿Te sentirías avergonzada de mí? De un hombre que ni siquiera puede defenderse... No... No eres ese tipo de persona, pero igual me aterra pensar cuál sería tu reacción...
- Cariño -de repente, la adulta entró con la mochila de su hijo, Eijiro se sobresaltó pero al ver que era ella se calmó-. Lo he planchado muy bien para que puedas lucir impecable en la escuela, hijito -dijo acercándose para acariciar su hermoso cabello negro.
- Gracias, pero no tienes por qué hacerlo todos los días -respondió Eijiro mientras extendía sus brazos para abrazar a su madre. Ella guardó silencio, en realidad no era nada fuera de lo común, el joven siempre lo hacía... Pero ella desconocía la razón detrás de ese gesto.
Después de el momento con su madre, Eijiro se prepara para ir a la escuela. Mientras se coloca su uniforme, intenta reunir fuerzas para enfrentar el día que le espera. Finalmente, toma la mochila que su madre dejó en su habitación y sale de casa.
En el camino a la escuela, Eijiro intenta mantenerse fuerte, pero las miradas y los comentarios hirientes de parte de sus compañeros hacían que el joven se sintiera tan pequeño e indefenso pero a pesar de todo eso, el trataba de mantener la compostura y llegar al salón para poder estar "Más" seguro.
Al llegar, Eijiro se encuentra con un grupo de chicos que han sido literalmente una mierda con el, Trata de evadirlos, pero es interceptado en el pasillo. Las risas y burlas sarcásticas lo invaden... Como si ellos le recordarán que no era nada, puede sentir cómo la presión aumenta en su pecho. Sin embargo, siente como es jalado entre la multitud... La femenina de ojos amarillos, observa a su amigo con preocupación.
- Kiri... - Hablo Mina, una de sus amigas, la más cercana de toda esa gente falsa... el chico baja su mirada apenado, "que una mujer te defienda es de maricas..." Eso sin duda sería lo que le dirían los matones la próxima vez que se lo toparán.
- Oh, Dios mío... Mina no debiste hacerlo.... Ahora sera peor para mí... - la mujer ve a su amigo con tristeza, le dolía ver a Eijiro así... Alguien de sonrisa tan radiante, apagado por unos idiotas... Frunció el ceño y tomo con fuerza la mano del pelinegro.
- Escucha, Mientras estés conmigo, no dejaré que nada te pase... Sí se meten contigo kirishima, sin dudarlo me interpondré... No es justo, tienes que entender que todos los seres humanos son valiosos y nadie está por encima del otro.... - Ella lo mira con dedicación, sus palabras no vacilan, las dice con seguridad y no tiene miedo de lo que podra suceder, "Ah... No lo ves Eijiro? Que clase de hombre haría eso? Pfff pero ya lo he visto todo, Eijiro en verdad es una niñita?" Una voz interna resonó en su cabeza... Era la culpa o solamente su cerebro atentaba contra el.
- Uhg, Mina.... ¿Por qué eres así? No quiero verte metida en esos asuntos ... Sabes lo Horrible que se siente... Por favor mantente alejada de mí... - Estaba tan triste, pero a la vez le enojaba, que tenía? Antes las cosas no solían ser así... Pero desde que dejó que las personas descargarán su ira contra el, Eijiro kirishima se volvió el objeto de burlas de toda la escuela.
La mujer no muy convencida se dio la vuelta para irse a su salón de clases, Eijiro pensó que saltarse la primera hora sería buena idea pero luego recordó los esfuerzos de su madre y corrió como nunca al salón. Cuando entro se disculpo con el profesor, este lo dejo pasar ya que algunos sabian lo que le pasaba pero no hacían nada, el joven se sienta en la parte de atras y saca su libro para entretenerse.
— Oye, si escuchaste los rumores? — Su oreja se levantó un poco al escuchar a las mujeres de al lado chismear.
— Sí, espero que no traigan a ése loquito aquí... Sería aterrador tenerlo cerca..— respondió una chica rubia, Eijiro no sabía a qué se referían, el quería preguntar pero seguro la agarraría contra el, apoyo su cabeza en el pupitre y cerro sus ojos por un momento... Se levantó algo confundido, Oh mierda, se había dormido en clases, pero parecía que nadie se había percatado de aquello, el se frota los ojos y trata de prestar atención al profesor, cuando la campana suena todos salen sin pensarlo, Kirishima se queda sentando viendo por largo sin darse cuenta de que su maestro se acercaba.
El mayor apoya su mano en el hombro del joven para sacarlo del trance.— Kirishima, oye... — El joven sacude su cabeza y sonríe apenado, el maestro suspira y lo suelta.— ¿Qué pasa? Hoy te ves más distraído, mi clase... ¿No te agrada?— "¿No me agrada?... Hay tantas cosas que detesto" pensó para si mismo, pero obviamente no podía decir algo así, aclaro su garganta e intento hablar lo más normal.
— No, tranquilo profe, solo que no he podido dormir muy bien, no es que no me guste su clase... También algo me intrigó y me la pasé pensando en ello...— El mayor levanto su ceja con curiosidad, Eijiro sonrió y se rasco la nunca.— Escuche a mis compañeras hablar sobre alguien... ¿Parecía ser nuevo? Y algo problemático según ellas, ¿Qué tan cierto es eso profesor?
El maestro suspiró y arreglo sus gafas, se puso recto y le hizo una seña al joven para que se levantará de su puesto.
— Hoy llego...— El adulto sonrió pero luego lo observó con preocupación.— Y los rumores, pueden tener una pizca de verdad y mentira mezclada.— el pelinegro mordió su labio con curiosidad, quería saber pero el maestro no decía nombres.
— Y-ya veo...— hablo entre dientes, ocultando su interés, de la nada el mayor soltó una risita para luego darle leves palmaditas.
— ¿Quieres que el venga aquí? Podría ser una buena compañía para tí... — lo último lo dijo en serio, sabía el bullying que sufría su alumno, pero parecía un hipócrita no? Saber del mal que le causan día a día y no hacer nada... Eijiro se puso nervioso y negó levemente.
— No creo que sea buena idea, si mis compañeros se enteran que por mi culpa lo asignaron a este salón... me matarían. — el profesor lo vio con preocupación... Removió su cabello con algo de delicadeza. "¿Que había sido eso?"
— No, está decidido... Katsuki Bakugo será un nuevo compañero tuyo, por favor.... Aunque tenga una personalidad complicada, kirishima... Intenta ser su amigo, seguro los dos se ayudarán mutuamente.— El profesor empezó a caminar afuera del salón, obviamente quería que su alumno lo acompañará y eso hizo, cuando llegaron a la rectoría, Kirishima no pudo evitar ponerse nervioso, no habia hecho nada malo, pero el solo estar en esa oficina le daba un escalofrío, el mayor le indico que se sentara en las sillas de espera, cumplió con la orden de su superior y espero pacientemente... De la nada sus oídos empezaron a zumbar... ¿Acaso sería por el total silencio que impregnaba la oficina? El joven se encorvo y cerró sus ojos... Cuando escucho los pasos y el rechinar de la puerta, alzó su mirada rápidamente, al frente unos ojos escarlata lo miraban... ¿Con enojo? Eijiro lo vio confundido, ¿Qué pasaba con el?
— Tks, así que tú eres Eijiro kirishima, ¿No? — habló con fastidio pero no tenía de otra, por alguna razón a Eijiro le parecía curioso pero no debía confiarse mucho, tenía la típica pinta de pandillero desquisiado. Kirishima respondió a su pregunta asintiendo levemente, estaba apenado, ahora le costaba hacer amigos a la primera.— ¿Eres mudo? Debería aprender un estúpido lenguaje de señas o que mierda... — cada palabra que salía de su boca, terminaba con una grosería, Eijiro frunció el ceño y se levantó de la silla algo atemorizado.
— Oye, no deberías hablar así...— Bakugo lo escaneo de arriba a abajo, sin importar qué había sido tan evidente, Eijiro se sentía algo incómodo pero no dijo nada al respecto.
— Hm.— fue lo único que soltó el rubio, le dio la espalda a kirishima y este lo siguió, entraron a la habitación más grande donde se encontraba su maestro de hace rato y la rectora, la mujer sonrió alegre al ver a kirishima.
— ¿Qué tal? Seguro serán buenos amigos.— para su edad ella lucía radiante, el peligro no pudo dejar de sonreír al verla.
— Claro que sí... — Dijo mientras seguía mostrando una sonrisa radiante a la rectora, Bakugo volteo su cabeza y observo los dientes del joven.
— ¿Qué carajos?... — susurro pero todos escucharon su grosería, kirishima dejo de sonreír y bajo su mirada.— ¿por qué dejaron de hablar? Y tú, ¿no puedes seguir con tu estúpida sonrisa? — mas que pregunta era como un tipo de orden, la mujer se cruzó de brazos y camino hacia el joven, le jalo la oreja y lo sarmoneo, ahora se veía tan terrorífica, cambio de la nada.
— Escúchame mocoso, ¡¿No puedes tratar de ser amable por un segundo¡?— la mujer voltea y ve al profesor.— ¡¿Querido, que hicimos mal para que esté idiota saliera tan arrogante!?— Espera... ¿Por qué parecían una familia? El pobre de kirishima sentía que su cerebro se fundía, se había paralizado... ¿¡Entonces si lo son!?
— Mira como está el joven, dejen de pelear...— El profesor se acerca y los separa.— No es un ejemplo a seguir que regañes a Katsuki delante de otro alumno.— eso fue como una ofensa para la mujer, a decir verdad madre e hijo eran idénticos en personalidad y algunos rasgos físicos, kirishima bajo su mirada, no se sentía tan bien, es mas... Desde hace rato se sentía incómodo.
— Entonces sería mejor que está vieja bruja dejará de joderme... ¿No crees, viejo?— el señor suspiró y no dijo nada más, tomo a los dos jóvenes del hombro con delicadeza y los saco de la rectoría.
Sonrió dulcemente y dijo.— Kirishima, cuida de mi hijo.— El mencionado asintió algo confundido, dicho eso cerro la gran puerta dejándolos afuera, Bakugo refunfuñó con enojo, queria patear la puerta pero era mejor no hacerlo, empezó a caminar sin decir nada, Eijiro como buen perro faldero lo siguió.
— ¿Quien carajos se creen? Tks.... — ésa pregunta era muy tonta, la respuesta era tan obvia, Eijiro quiso hablar pero se obtuvo de decir alguna cosa que a su nuevo "amigo" le desagradara.
Los dos jóvenes caminaron por los pasillos sin decir nada, Eijiro tenía su mirada abajo y nunca la levantaba, mientras que Katsuki era tan orgulloso y mantenía la postura.
— ¿Vas a seguirme todo el rato? — de repente el rubio hablo, kirishima asintió algo temeroso.— Que pasa contigo.... — Dejó de caminar y tomo a kirishima del cuello de la camisa de la nada, el joven cerró sus ojos inconscientemente hizo una mueca como si esperara el golpe, Bakugo lo observó atentamente, dejo de fruncir el ceño por un momento, parecía notar lo que pasaba...— No te voy a golpear Idiota, deja esa cara o en verdad los demas creerán lo opuesto.— lo soltó con algo de brusquedad, ya entendía porque lo habían juntado con ese chico...
Así paso el receso, kirishima detrás de Bakugo, las personas veían con curiosidad a este dúo, algunos hablaban sobre los rumores de ambos, kirishima por ser el bufón de la escuela y Bakugo por.... Cuando el timbre sonó nuevamente, caminaron con rapidez al salón, de la nada había un puesto extra al lado de la silla de Eijiro, sudo un poco y se sentó allí, Bakugo también hizo lo mismo, cerró sus ojos y se recostó en la silla... El profesor entró y al ver la presencia del nuevo estudiante lo llamó para que se presentará, Katsuki se levantó con pesadez, con pasos fuertes, demostrando su aura imponente, se paró al frente de la clase.
— Dime cariño, ¿Como es tu nombre? — el maestro era muy amable, seguro ya sabía que el jovencito era el hijo de la rectora.
— Katsuki Bakugo...— dijo entre dientes, kirishima levanto su vista y observó a Bakugo, se veía raro de lejos, bueno raro no... Así pudo ver cómo le quedaba el uniforme... Kirishima puso sus ojos como chino para reparar mejor, tenía un estilo algo peculiar, su cabello revolcado y con forma de pinchos destacaba mucho, y esos ojos... Dios los ojos era lo que más lo intimidaba, eran como dos zafiros, bueno, tenían el mismo color de ojos pero el brillo era diferente, el profesor vio a Bakugo con confucion, o sea, el pensaba que lanzaría mas datos personales ya que era nuevo, lo mando a sentar y la clase comenzó.
El pelinegro se recostó en su pupitre, estabas cansado, sus ojitos le empezaban a pesar, pero cuando quiso cerrarlos sintió una leve patadita de parte de Bakugo, este estaba serio y veía fijamente al frente, Eijiro limpio la comisura de sus labios y bostezo con pereza, parpadeo lentamente alzando una ceja.
— Hmm, ¿qué pasa Bakugo? — dijo con algo de sueño, Katsuki rodo sus ojos y se acero a él, susurrando dijo.
—No te duermas o te pondrán mala nota imbécil.— Kirishima se mordió el labio y frunció el ceño, volteo su vista ofendido para luego posarla en la ventana, en ella se podía ver la cancha, ahí jugaban fútbol, extrañaba tanto esos momentos... Cuando la vida no era tan injusta con el, Katsuki aclaro su garganta para llamar su atención, Eijiro lo observó con curiosidad, los ojos de Bakugo veían una libreta, como si le estuviera indicando, el joven pelinegro se acerca y ve el contenido, sus ojos se iluminan al ver un bonito perro, pero... Era algo peculiar... Poseeia de dientes afilados y muy notorios, en su ojo izquierdo llevaba una cicatriz, su sonrisa se borró y vio a Bakugo con decepción, este soltó una risa ronca llena de sarcasmo.
— Que dibujo tan feo.— soltó kirishima, como para hacer evidente lo ofendido que estaba, Katsuki dejo de reír y asintió.
— son muy identicos, capté tú horrible belleza.— dijo sosteniendo el lápiz para hacer otro boceto, kirishima se acerca algo intrigado.
— ¿Ahora qué harás? — pregunto mientras se pegaba más a la hoja, Bakugo no dijo nada, solo siguió moviendo el lápiz, hubo un momento en el que aparto al chico para que no estorbará tanto. Luego de unos minutos el rubio mostró su obra de arte, era literalmente la cara de kirishima, el joven abrió sus ojos de par en par y sonrió.— ¿¡Ése soy yo!? — Katsuki rodo los ojos, era obvio así que solo asintió, kirishima todo el dibujo y lo observó detalladamente, tenía una sonrisa y sus rasgos eran idénticos.
— No creas que es gratis, esto tiene un valor kirishima.— Dijo con una sonrisa llena de maldad, el pelinegro bajo su vista, parece como si los ánimos se le bajarán, se puso recto en su asiento y siguió viendo la clase... Ahora sí, el último timbre, los dos jóvenes salieron casi corriendo del salón, Eijiro miraba a sus alrededores con la esperanza de que no lo molestarán, caminaba detrás de Bakugo, como si fuera su sombra. El rubio bufó y lo tomo del hombro.
— Oye Idiota, ¿A qué le tienes miedo? — Pregunto aún mirando al frente, kirishima se sorprendió por la cercanía, nuevamente bajo su mirada, como si la cara le pesará.
— No es nada... — La típica respuesta, El rubio dejó de caminar al ver que un grupito de jóvenes se acercaban con cara de burla, Mierda, eso sí que le jodía.
— ¡Kirishima! Querido amigo...— Dijo uno de ellos, en su tono se podía notar el sarcasmo, Eijiro río avergonzado, para disimular delante de Bakugo.— oye, hoy te fuiste sin decir nada.— Nonono.... La ayuda de mina, SABIA QUE ESO LE COSTARÍA, sudo con nervios, no sabía que decir, pudo sentir como otro joven lo tomó del brazo y dijo descaradamente.
— Oye rubiecito, me imagino que no te molesta que nos llevemos a Kiri con nosotros, ya sabes, el tiene más amigos...— Katsuki se quedó callado, los otros rieron de la nada y tomaron a kirishima para llevárselo a quien sabe donde, lo peor es que lo hacían aún dentro de la institución.
Katsuki se dio la vuelta y hablo con palabras secas.— Quien dijo que no me importa, pedazo de mierda...— "¿Carajo... Que había hecho?" Se dijo el pelinegro, no quería que Bakugo también se metiera en problemas por el, uno de los jóvenes les hizo una seña a los demás para que dejarán de caminar.
— A ver, ¿qué has dicho?... ¿Podrías repetirlo, no te he escuchado? — Habló con una sonrisa, pero de esas falsas, Bakugo lo vio fulminante y aclaro su garganta.
— HE DICHO QUE SI ME IMPORTA, PEDAZO DE MI-ER-DA.— la sonrisa del joven se desvaneció, ahora tenia un semblante serio.
— Así que decidiste meterte en asuntos que no te importan..— Una risa leve salió de sus labios, el joven tomó a kirishima del pelo y lo tiro al piso, este no dijo nada, ya estaba acostumbrado.— Miralo, tan tranquilo, ya está acostumbrado a esto rubiecita, no te metas o terminarán mal. — Katsuki frunció aún más el ceño, levanto su mano y de ella salieron unas chispas, los jóvenes se pusieron alerta, Bakugo había utilizado su quirk, y no les dio tiempo ni de hablar cuando sintieron la gran explosión, los cuerpos tirados y "carbonizados" de sus compañeros adornaban el piso, kirishima no había recibido daño, ya que instintivamente se endureció, odiaba hacerlo pero no tenía de otra.. el humo se dispersaba, Katsuki extendió su mano y tomo a Eijiro, los estudiantes y profesores no tardaron en llegar, la multitud rodeaba a las "víctimas" y gracias a ello los dos jovenes lograron escapar.
corrieron por todo el colegio, cuando lograron ver un pasillo solitario se dio la vuelta y recostó su cuerpo en la pared, sentía que le faltaba el aire, pero de la nada una risa ronca salió de sus labios, Kirishima estaba en shock, no sabía que decir ni como reaccionar
—¿Sí lo has visto idiota? Esos cabrones no son lo que aparentan. — Dijo como si nada, el pelinegro se recostó en la pared pero luego resbalo y se sentó en el piso, su mirada estaba perdida, como si en ese momento pensara miles de cosas.
— ¿Ellos estaban muertos?...— hablo con algo de miedo, Katsuki dejo de reír y lo observó con seriedad.
— Ojalá, sería lo mejor, ¿verdad kirishima? — el explosivo se acerca al mencionado sentándose a su lado, Eijiro lo observa aterrado, Katsuki Rueda sus ojos, se sentía fastidiado y le enojaba que el joven lo mirara de esa forma. — No es para tanto, seguro dejé unas marcas notorias en sus pieles, pero ese será como el karma.. — Una leve sonrisa brotó de sus labios, una con mucha satisfacción.
— A-aprecio eso, pero llegar a hacerlo... B-bakugo... qué clase de persona eres?.... — Katsuki suspiró pesadamente y se levantó del piso.
— Una que no se deja joder de los bastardos del mundo. — Le da la espalda a kirishima mientras este ve como se aleja poco a poco y desaparece por los pasillos.
"Que no se deja joder" ésa última frase le hizo gracia a Eijiro, es más... Esa actitud había sido muy varonil....