Mi querido tulipán (BILOGÍA FAMILIA #1) (2015)

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Summary

Para Alma, el rugido de los motores no es sólo un sonido, es el latido de su vida. Su pasión por las motos y su vida junto a Eric, un piloto con un futuro prometedor, la llevan hasta la máxima categoría del motociclismo. Allí, el mundo de las carreras los enfrenta a Yahir Nowak, el campeón indiscutible, y la tensión no tarda en llegar. A medida que la estrella de Eric brilla más, su relación con Alma se apaga. Atrapada entre la soledad y la ambición desmedida de su novio, Alma encuentra un inesperado y constante rival en Yahir, con quién no deja de chocar. Lo que comienza como una rivalidad en la pista, se transforma en un conflicto personal, lleno de confrontaciones que sólo el destino parece empeñado en avivar. Un trágico accidente obliga a Yahir y a Alma a convivir. En ese obligado acercamiento, a pesar de sus continuos enfrentamientos, se darán cuenta de que sus prejuicios son sólo una máscara y que el verdadero desafío no está en la pista, sino en la lucha por dejar de juzgarse. ¿Podrán ver más allá de las apariencias y descubrir que la verdad y el amor pueden surgir del lugar más inesperado?

Status
Complete
Chapters
30
Rating
3.0 1 review
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1

Pipipipiii Pipipipiii Pipipipiii…

—¡Maldito cacharro!—maldijo Alma mientras intentaba apagar su viejo despertador.

Observó que sólo eran las ocho de la mañana y, que ella recordara, no puso el reloj para que sonara. Renegada de la vida y de su despertador, se levantó de la cama y se arrastró con más sueño que vergüenza hacia el baño.

—¡Vaya cara que tienes hija!—soltó nada más mirarse al espejo—¿Y esos pelos de loca? ¡Por Dios Almita, asustas al miedo!

Mientras seguía hablando sola, abrió el grifo del agua caliente de su ducha, ya que tardaba bastante en salir. Después de la ducha, se envolvió en una toalla y se dispuso a desenredar su oscura melena. Justo en ese instante, sonó su teléfono. Salió disparada para responder y como no, se dio un golpe en el meñique de su pie.

—¿Ho…Hola?—respondió mientras se retorcía de dolor.

—Hola cariño ¿Qué tal?—la voz de Eric al otro lado de la línea le hizo olvidar el pésimo día que llevaba hasta el momento.

—Muy bien, echándote de menos, en cuanto pueda subo a verte ¡Te lo prometo!

—¿Vas a venir a Barcelona?—preguntó sorprendido.

—Sí… ¿No quieres que vaya?—su euforia se vino un poco abajo.

—No, no es eso, puedes venir si quieres…otra cosa es que me encuentres.

—¡¿Cómo?!—era la última respuesta que esperaba.

—¿Recuerdas lo que te dije hace meses? ¿Lo de las pruebas?

—Ajá.

—Pues me llamaron ayer, me quieren hacer una prueba y si la supero… ¡Podré competir en el mundial!

—¿En serio? ¡Enhorabuena cariño! Es la oportunidad que siempre has estado esperando… Me alegro por ti, de verdad—chilló emocionada.

—Tengo que hacerte una proposición y espero que tu respuesta sea afirmativa…

—¡Ains no me seas antiguo! No me voy a casar contigo—bromeó Alma.

—No es eso lista. Quiero pedirte que aceptes venir conmigo a esa prueba y si todo sale bien que me acompañes a las carreras. También quiero que seas una especie de maestra mentora, nadie mejor que tú conoce el mundo de las motos y sobre todo a mí ¿Qué dices, aceptas?

—¡Guau! Es que no sé qué decir…. Es una responsabilidad muy grande ¿Tanto confías en mí?

—Plenamente, por favor dime que sí—le suplicó.

—¡Sí quiero!—le respondió a grito pelado.

—¡Esa es mi chica! Entonces te mandaré el billete para Barcelona para dentro de dos días y ya desde aquí nos vamos a Donington, allí es la prueba.

—De acuerdo, lo haremos como tú quieras, no te imaginas la ilusión que me hace todo esto ¡Mi novio podría ser el próximo campeón del mundo!—bromeó.

—No sé si yo seré el próximo campeón del mundo, pero allí sí que tendremos ocasión de codearnos con un tetracampeón del mundo, Yahir Nowak ¡Estoy deseando conocerle! Si todo sale bien, seremos compañeros de equipo ¿No es genial?

—¡Estupendo!—exclamó con poco entusiasmo—Bueno, tengo que dejarte, voy a ir a darle la noticia a mi padre y a preparar el equipaje, pase lo que pase me quedaré unos días contigo.

Estaba terminando de vestirse y recordó las ganas que tenía Eric de conocer al tal Nowak. Aún sin conocerle no le gustaba ese hombre, era prepotente y creía ser mejor que nadie, siempre aparecía con gafas de sol y gesto altivo, aunque tenía que reconocer que como piloto era un maestro, nadie lo podía igualar.

Echaba la vista hacia sus fotografías y sus premios, e inmediatamente después, sintió que no había pasado el tiempo desde aquellos desoladores días. Rápidamente, salió de su casa para no terminar pensando en cosas que ya no tenían remedio. Media hora después, estaba en el taller de motos que su padre tenía y en el que ella se había criado.

—Hola papá ¿Cómo vais hoy?—no le importaba que su padre estuviera manchado de grasa, lo abrazaba y besaba igualmente.

—Bien, mi vida ¿Y qué me dices de ti? No hay quién te vea, cada día llevo peor eso de que vivas en otro lado.

—¡Ay papi, que sentimental!—lo volvió a abrazar—Venía a verte y decirte algo… Espero que te lo tomes bien, yo me acabo de enterar y estoy un poco hecha un lío… Todavía no sé qué hacer.

—¡No me digas que el Eric ese, te ha dejado embarazada!—Tomás empezó a ponerse más rojo que la luz del semáforo—¡Te juro que cuando lo pille lo mato!

—¡Papá, que cosas dices! Cualquiera que te oiga pensará que soy una golfa… No vas a ser abuelo, tranquilo.

—¡Ofú menos mal hija! Por un momento pensé lo peor. Entonces cuéntame Almita—se limpió el sudor de la frente y de sus entradas con una mano.

—Me voy con Eric a Inglaterra, le han propuesto hacer una prueba y si les gusta, competirá en el mundial el próximo año… Me ha pedido que lo acompañe—la cara del pobre Tomás se tornó de rojo a blanco en décimas de segundo—¿Papá? Dime algo que me estás asustando.

—¡Me cago en la puñetera madre que lo parió!—gritó fuera de sí, cosa que alertó aAndy su empleado—¡Qué suerte tiene el joío por culo!—por fin empezó a volverse de un color más normal—Me alegro mucho por él, he de reconocer que desde críoha tenido mucho talento ¿Y tú qué le has dicho?

—Le he dicho que sí aceptaba ¡Es su sueño! Y a mí ese mundo me encanta ¿Qué más podría responder? Pero quería que tú lo supieras, me cuesta mucho dejarte aquí con todo lo que tienes encima.

—Por mí no te preocupes cariño, lo que tenga que pasar, me va a pasar contigo o sin ti. De momento estoy muy bien, ve con él y me alegraré mucho si mi yerno consigue su objetivo, y más si te hace feliz a ti.

—Hola, estás muy perdida últimamente—dijo Andy llegando hasta Alma y Tomás.

—No tonto, es que no tengo tiempo de casi nada…y menos que voy a tener—le sonrió mientras le daba unas palmaditas en el brazo.

—La niña—intervino Tomás—Que se me va con el novio para el mundial—se dirigió a su hija—Cariño cuando salgáis en la tele, mandadme un saludito.

—¡Papá! Baja de la nube, Eric aún no está en el mundial, sólo vamos a una prueba. Lo de competir es nada más que una posibilidad—pero su padre ya se había ido y pensó que no la había escuchado.

—¿Te vas?—preguntó Andy que aún no se lo podía creer.

—Sí Andy, me voy. Me gustaría pedirte un favor. Cuida de mi padre, ya sabes que no está bien de salud y no me voy tranquila. Si pasa cualquier cosa no dudes en llamarme por favor, da igual la hora, sólo llámame.

—Eso está hecho, ya sabes que tus deseos son órdenes para mí—se cuadró ante ella, Alma sonrió y se marchó.

Andrés, más conocido como Andy, se crio con Alma en el taller de Tomás. Su familia vivía en el mismo edificio que ellos y ambos siempre estaban metidos todo el tiempo que podían en el bajo comercial que era donde se situaba el taller Tomás «El Manotas»

Los padres de Andy y Tomás eran muy buenos amigos, para ellos Alma era como tener una hija más, aunque ahora sólo vivía Luisa, la madre del muchacho.

—Que no me entere yo que a mi hija le dices nada ¿Eh?—amenazó al chico—Lo que me tenga que pasar, pasará. No quiero que nada enturbie su sueño, bastantes cosas ha tenido que sacrificar en su vida.

—Pero Tomás, si no lo hago me matará... Se lo he prometido, así que lo siento, pero donde manda capitán no gobierna marinero, y tú yo sabemos cómo se las gasta la capitana…—Andy volvió al trabajo dejando al hombre pensando en cuando le contaría la verdad a su hija.


Dos días después…

—¡Eric!—gritó desde la puerta por la que salían los pasajeros, ella ya lo había visto antes de que él pudiera verla.

Cada vez que se veían era como la primera vez, estaba muy enamorada de él, se conocían desde que tenían unos nueve o diez años y se odiaban a muerte. Después pasaron algunos años y se reencontraron por casualidad, cuando Alma estaba en Barcelona trabajando. Empezaron a verse y se hicieron novios. Después ella tuvo que regresar para estar con su padre y Eric se quedó allí por motivos profesionales. Se veían cuando podían, pero eso no apagaba la chispa que tenían.

Alma se sentía afortunada, tenía el mejor novio del mundo, era inteligente, tenía un gran talento para pilotar y era muy guapo. Le encantaban sus ojos verdes y su pelo rubio y perfectamente despeinado, a pesar de que no era muy alto, le encantaba su chico y siempre la hacía sentirse como una reina.

—¡Alma!—ambos se fundieron en un gran abrazo, llevaban sin verse tres meses—¡No me puedo creer que estés aquí!

—¡Ni yo! Tenía muchas ganas de volver, lo echo mucho de menos…—ambos se dirigieron al parking para llevarla al pequeño apartamento que Eric tenía.

—¿Y yo qué?—se hizo falsamente el ofendido.

—A ti también…—lo besó en los labios—¡Vámonos ya, me muero de hambre!

Tres días más tarde, volaron para Inglaterra, hacía un tiempo espantoso y llovía a mares. Pasaron a buscarlos por el hotel para llevarlos directamente al circuito. Una vez llegaron hasta allí, Eric fue a hablar con el mandamás del equipo y con mucha amabilidad les enseñó toda la parte de trabajo de detrás del box y a continuación entraron en el mismo.

Allí estaba una preciosa moto sin pintar y a medio montar. Los dos se quedaron anonadados al verla, se acercaron con cautela a observarla mejor. Eric se fue a cambiar de ropa, mientras Alma seguía observando la moto con detenimiento, se dio cuenta de que a pesar de que estaba perfecta, tenía un par de cosas que podían ajustarse mejor.

Miró a un lado y luego a otro para percatarse que nadie la veía, había herramientas en el suelo que le ayudarían a ajustar la moto y justo cuando se disponía a ello, escuchó una voz masculina y otra femenina a su espalda. Se dio la vuelta y vio que se trataba de Nowak y una chica rubia, más o menos de su edad, discutiendo en un idioma extraño.

Se quedó observando como él le gritaba a la pobre chica y a pesar de no entender nada, salió en defensa de ella. No le hizo falta las palabras, cogió una de las herramientas de por allí y se la tiró al pie, Nowak blasfemó, pero como no entendía nada, no le hizo caso. Se llevó a la joven a un lado para tranquilizarla.

—No te preocupes, el capullo ese no te va a gritar más, te lo prometo. No entiendes una palabra de lo que te estoy diciendo ¿Verdad?—le sonrió y le apretó la mano en señal de apoyo, ese signo era universal o al menos eso pensaba ella.

—Si te entiendo—habló la muchacha rubia—Gracias por intentar ayudarme, pero con Yahir es imposible hablar sin discutir. Por cierto, me llamo Alina, Alina Nowak ¿Y tú?

—Encantada Alina, yo me llamo Alma. ¿Cómo puedes estar casada con ese energúmeno? Perdón no debería haber dicho eso…

—¡Dios me libre de estar casada con Yahir! No es mi esposo, es mi hermano y sí, a veces es un poco… ¿Cómo has dicho antes…? Ah sí, capullo. Mi español es muy bueno, pero hay cosas que aún me cuestan, como insultar, por ejemplo.

—Si todo sale bien, yo podría enseñarte, he venido con mi pareja, si tiene suerte el próximo año competirá en el mundial.

—Ojalá lo consiga y tú te quedes, la vida en los circuitos es fascinante, pero a veces aburre un poco—Alina volvió la cabeza al escuchar como su hermano la llamaba—Tengo que volver con él, encantada de haberte conocido Alma y espero que nos volvamos a ver.

La jornada estuvo entretenida, por el cambio constante de la meteorología, iban por turnos primero iba Nowak y después Eric. Alma pudo comprobar que el neerlandés era muy bueno, apurando frenadas, tirándose a cada curva en paralelo a la pista, la había impresionado bastante.

Eric volvió al box y no estaba para nada contento, la moto se mostraba muy nerviosa en recta y se le iba bastante de delante en las curvas. Les explicó el problema a todos, incluido al grosero de Nowak. Alma dudó en intervenir para decir que creía tener la solución, finalmente lo hizo.

—Creo que les puedo ayudar si me lo permiten, creo poder resolver el problema—dijo en español y Eric lo tradujo a los demás.

—Es cierto, ella puede ayudar, entiende bastante de todo esto, quizá le pueden dar la oportunidad—intervino Eric.

El jefe de mecánicos asintió y le dejaron espacio para que trabajara en la moto, Alma se deshizo de la chaqueta, se puso un par de guantes que le ofrecieron y procedió a desmontar la parte delantera de la moto de Eric, todo el mundo la miraba en silencio mientras veía a Alma ajustar algunos parámetros. Veinte minutos después terminó de montarla.

—Pruébala ahora, espero haber acertado con la puesta a punto—dicho eso se marchó a quitarse los guantes y volver a ponerse su chaqueta.

Poco después, Eric le había metido seis décimas al mejor tiempo de Nowak, y éste era incapaz de igualarlo. Cuando terminó la primera parte de la sesión todos se dispusieron a almorzar en el hospitality del equipo. Alma estaba esperando a Eric para comer y que le contara sus impresiones. De repente vio como Nowak se acercaba hasta donde estaba sentada y por su gesto sabía que sus palabras no serían precisamente amigables.

—Oye tú, necesito que le hagas a mi moto lo mismo que le has hecho a la del novato, así que en cuanto termines de comer, te quiero ver trabajando en ello—le exigió en un más que perfecto español.

—¡¿Perdón?!—no daba crédito a la prepotencia de ese tipo—Para empezar no me llamo «Oye tú» Me llamo Alma, y usted no es nadie como para darme órdenes de ese tipo, y mucho menos con esas formas. No pienso hacerle nada a su moto, espero que le haya quedado claro.

—¿Cómo te atreves a gritarme?—hizo el amago de agarrarla de la muñeca.

—¡Ni se le ocurra ponerme una mano encima!—se zafó rápidamente—Que le quede una cosa clara, a mí no me va a ningunear como a su hermana ¡Pobrecita! No sé cómo lo aguanta, y ahora si me disculpa me voy a comer ¡Apáñeselas usted con su moto!

Nowak estaba hecho una furia ¿Cómo osaba aquella jovencita a plantarle cara? Ninguna mujer lo había tratado así y en especial su negativa a echarle un vistazo a su moto no le sentó nada bien.

—¿Qué te pasa Yahir?—Alina llegó con la comida para los dos y se sentó.

—Aquella maldita mujer se ha atrevido a dejarme en ridículo ¡Incluso me ha gritado!

—¿Alma ha hecho eso?—Alina se sorprendió ¡Vaya con la española!

—Sí y encima se niega a ajustar mi moto como ha hecho con la de ese tipo ¿De dónde ha salido?

—Es la novia del aspirante, me lo ha contado ella—dijo mientras enrollaba sus espaguetis—Parece buena chica, a mí ya me ha caído bien.

—Claro a ti no te ha tirado una herramienta encima, si no llego a reaccionar me hubiera podido lesionar la muy estúpida.

—Lo ha hecho para defenderme, te has puesto muy borde antes.

—Tengo mis motivos—le dio un largo trago a su vaso de agua.

—Sí claro, porque las mujeres somos lo peor del mundo según tú, y como a mí no me puedes echar por ser tu hermana, la pagas conmigo… ¡Muy bonito Yahir!

Alina se levantó y se dirigió al box, necesitaba estar sola y pensar cómo podría ayudar a su hermano… Desde que pasó aquello, no había vuelto a ser el mismo.

La segunda parte de la sesión transcurrió muy bien para Eric, siguió mejorando sus tiempos, cosa que a Nowak le enfermaba, cada vez que volvía al box y se bajaba de la moto, le dedicaba una mirada poco amigable a Alma a través de la visera de su casco. Pero ella no se amedrentó, le aguantaba la mirada demostrando que a ella no la asustaba nada ni nadie.

Cuando acabo la sesión, se reunieron los directivos del equipo con los pilotos. El primero en salir con gesto torcido fue Nowak y después un sonriente Eric. Todos los miembros del equipo estaban muy contentos con su prueba, finalmente lo había conseguido, competiría en el mundial de SBK junto a Nowak.