˙ . ꒷ Infierno . 𖦹˙—
Aquella noche estrellada se sentía cada vez más fría y más alejada de la realidad, era como vivir en un bosque infinito. ¿Dónde me encontraba?, ¿Dónde estaba mi hermano, William?, ¿Por qué me dolía tanto la cabeza? Pronto mis manos se dirigían a mi cabello y pude darme cuenta de que un líquido rojo se encontraba cubriendo mis manos; aquello era sangre.
Pronto mi corazón empezaba a acelerarse sintiendo la adrenalina recorrer todo mi cuerpo, ¿qué había ocurrido? Mis manos no dejaban de temblar sobre lo que había pasado. Mis ojos pronto lograron captar lo que había pasado en verdad; un accidente. De mis cuencas empezaron a brotar aquel líquido transparente que se sentía salado al llegar a la comisura de mis labios.
Un auto humeante se encontraba a unos pasos de mi cuerpo. Ya recordaba todo lo que sucedió; aquel infierno comenzaba a hacerse presente en mi cabeza.
﹒⌗﹒🦇﹒Inicio del Flashback ౨ৎ˚₊‧
Mamá, ¿puedes ir más despacio? Me está doliendo la cabeza— pregunté un tanto alterada ya que papá había dejado que la mujer manejara y no era la mejor en eso.
Hija, estoy bien en kilometraje, no te preocupes. — decía risueña mientras ingresábamos por uno de los túneles de la ciudad.
Por mi cuerpo abundaba el miedo, los lugares oscuros siempre lograban tener esa sensación sobre mí; me sentía diminuta.
Tranquila, hermana. Estaremos bien, no es como si algo malo pudiera pasar — Agregaba William sonriendo — Creo que lo peor que puede pasar es que quedes sola en esta vida. — se reía delicadamente mi hermano mayor enlazando sus dedos con los míos.
Cierto hija, además, mamá tiene que obtener su licencia, son pequeñas clases — mencionaba papá intentando calmarme.
¿Sola en esta vida? No creo que pudiera.
Intenté relajarme ante los avisos de mi familia y recosté mi cabeza en el hombro de mi hermano mayor. ¿Nunca han tenido una persona favorita en la vida? Para mí era William, era mi cuidador y mi fuente de vida, en cierta parte, pero no por ser mi gemelo.
¡Maria ten cuidado con el animal! — gritó papá.
Después de unos minutos simplemente mi mundo se volvió completamente negro, negro como la noche.
Así era como mi vida había pasado frente a mis ojos. Así fue como perdí todo lo que me importaba.
Con la poca energía que me quedaba, me levanté de donde estaba y con molestias en todo el cuerpo me encontraba buscando a mi hermano entre todo el resto de piezas del auto, y todos los charcos de sangre.
William, ¿dónde estás? — grité con el poco aliento que me quedaba.
Seguía gritando su nombre más fuerte hasta que empecé a sentir como mi garganta se desgarraba por dentro poco a poco. Pronto sentí que estaba perdiendo el conocimiento hasta que casi finalizando el túnel a esa medianoche encontré el cuerpo débil de mi hermano.
William, por Dios. Déjame sacarte de aquí — dije desesperada viendo como una de las puertas del carro se encontraban clavadas en él.
No. Tienes que irte — respondió de manera débil.
¿Cómo piensas que te voy a dejar solo? — renegué y me acerqué aún más a él.
Vamos, Amalia, sólo mírame. No hay forma que yo salga de acá, hermanita — dijo con voz melancólica mientras veía sus lagrimas correr por sus mejillas.
Pero — me quejé. — eres todo lo que tengo.
No es así, verás que en el camino encontrarás más personas que te amen tanto como yo a ti. Por favor, vive. Vive por los dos. — decía con una voz completamente rota.
No puedo, William. No puedo — dije llorando mientras apretaba su mano.
Te amo, pequeña.
Estas fueron las últimas palabras de mi gemelo antes de que su mano poco a poco se fuera soltando de mi agarre. Sentí como mi mundo se estaba desmoronando. Mis lagrimas no dejaban de hacerse protagonistas de aquello; era el mismísimo infierno.
Pronto fui cerrando los ojos y sentí como mi cuerpo buscaba donde descansar pero algo sostuvo mi débil humanidad.
Estarás bien — susurró aquella voz, parecía de un ángel.
¿Quién eres? — dije elevando un poco mi voz.
Probablemente tu salvador, me agradecerás después.
Fueron sus palabras, y sólo logré mirar de quien se trataba, pero sólo pude encontrarme con los ojos más lindos y cautivadores que jamás haya visto; unos ojos brillantes de color azul, azul como el agua. Su cabello blanco hacia parecer como si todo fuera un sueño del que no quisieras despertar.
¿Me dirías tu nombre? — susurré bajo.
No, será un secreto — mencionaba.
﹒⌗﹒🦇﹒ Fin del Flashback ౨ৎ˚₊‧
Ah, me duele mucho la cabeza de nuevo — me quejé.
Es que dormiste mucho — se reía preocupada Nobara.
¡No es así! Sólo quiero acordarme de mi salvador. — mencioné mirándola de reojo mientras caminábamos por la ciudad.
¿De quién? — se unía Itadori a la conversación.
De quien me salvó de aquella noche. — susurré
