El placer de lo prohibido [GoYuu] [Omegaverse]

Summary

Tachado de mujeriego, Satoru Gojō descubre que su querido hijo adoptivo mantiene una relación amorosa con un Omega muy lindo... Itadori Yūji, a quien le dobla la edad. Teniendo una racha perfecta en sus conquistas, no puede evitar sentirse atraído por tal espécimen, haciendo todo lo posible para llamar su atención, sin importar que su hijo salga herido. ¿Lo conseguirá? • BL. • UA.

Genre
Erotica
Author
RODY 🌸
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

~ Blanco certero.

— Que extraño, mi hijo olvidó mencionar que su Omega es tan lindo.— dijo por lo bajo, acercándose lentamente al peli rosa que yacía de pie en la sala.


Ya que Megumi había salido a comprar algunas golosinas para disfrutar un rato, le pidió al más bajo esperar ahí, admirando los alrededores del hogar que visitaba por primera vez.

Sin embargo, el azabache no imagino que su padre volvería antes del trabajo.


— Buenas tardes, señor Gojō...— saludo con nerviosismo, retrocediendo hasta que la pequeña mesa detrás suyo ya no lo permitió más.


Era la primera vez que lo conocía en persona, pero, gracias a todo lo que Megumi le contaba, se daba una idea del tipo de persona que sería, temiendo un poco por su vida.


— No seas tan formal, querido... sólo llamame Satoru.— sonreía, sin detener sus paso, acortando la distancia de forma peligrosa.


— N-no podría hacer eso, señor.— su abuelo le había inculcado el ser respetuoso con sus mayores en todo momento.


Y él no sería la excepción.


— ¿Por qué?— interrogó.— ¿Acaso te estoy poniendo nervioso o es qué me tienes miedo?— disfrutaba mucho él ver su rostro lleno de vergüenza, buscando una oportunidad para huir.


— Nada de eso, señor Gojō...— respondió con dificultad, desviando la mirada hacía el suelo.


Tampoco pensaba aceptarlo frente al más alto.


— Bien, entonces dime... ¿Por qué no me miras a los ojos?— se detuvo, estando a pocos centímetros del peli rosa.— Es de mala educación ignorar a los adultos cuando te están hablando.— mencionó.


Con la única intención de asustar al más bajo, quien rápidamente levanto la mirada para no meterse en problemas.

Lo último que deseaba era crear malo entendidos con el padre de su Alpha... su suegro y futura familia.


— Lo siento, señor Gojō.— de inmediato se disculpó, conectando sus brillantes miradas.


— Vaya, tu rostro si que es hermoso y ese aroma tan exquisito... no hay duda de que eres un buen Omega.— su rostro se acercó un poco más.— Es una lástima que te conformes con un Alpha cualquiera...— sonaba serio, colocando su mano suavemente sobre el cuello de Yūji.— cuando podrías tener a un Delta como yo, que te de todo lo que quieras.— sus labios razonaron los ajenos, al mismo tiempo que liberaba sus feromonas.


— ¿Qué está haciendo, señor Gojō?— preguntó confundido y un poco asustado.— Por favor, detengase ahora.— pidió por lo bajo.


Sintiendo un fuerte cosquilleo en el estómago y un escalofrío que le recorría la espina dorsal, tras haber inhalado un poco del aroma ajeno, permitiendo que sus pulmones se llenarán de la fragancia.


— ¿Acaso no te gusta?— sonreía, notando como el rostro del menor se tornaba rojo.


— Señor Gojō...— pronunció con dificultad, ya que su mente se estaba nublado.


— Si, querido... ¿Qué sucede?— su mano presionó con un poco más de fuerza, llevando su pierna derecha a la entrepierna del peli rosa, acorralandolo como a una presa.— ¿Acaso deseas más?— se estaba deleitando con la escena, observando como el menor se perdía en el enorme placer que sólo un poco de sus feromonas le provocaba.


— Gojō...— no pudo más, su Omega se perdió por completo, llevando inconscientemente una de sus manos al rostro del peli blanco, acariciando lentamente su piel suave.


Parecía que las cosas subirían de nivel, hasta que alguien más apareció en el lugar.


— ¡¿Qué rayos esta sucediendo aquí?!— gritó con fuerza, luego de ver aquella escena entre su padre y su Omega.


En silencio, Satoru sólo volteo a verlo para ofrecerle una sonrisa cínica, antes de alejarse de Yūji para huir a su habitación, ya que le interrumpieron su momento de diversión.


Conocido como un mujeriego en potencia, el Delta albino nunca tuvo problemas para llevar a su cama a todo aquel que quisiera, sin importar el género secundario.

Sin embargo, jamás se imaginó sentirse tan fuertemente atraído por un joven inexperto  con la mitad de su edad... y mucho menos por el novio de su querido hijo Megumi.


~ Rody. ☬