HAZME SENTIR DE TODO °•[KOOKV]•° ^^

Summary

Un asesino en serie y un chico que, por suerte o por desgracia, se encuentran. Una historia de un amor cruel y masoquista. De hecho, no es amor... Es obsesión... (Es un fanfic, por lo que si no te gusta, simplemente no lo leas, solo quiero comentarios constructivos, todo lo que ocurre es falso) Créditos a la imagen utilizada para crear la portada a "humanlouvre"

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1: MIEDO

Era un día triste, nublado, lluvioso y frío, el típico día de asesinato, solo que esta vez, el asesinato se convirtio en algo más doloroso y complicado, algo que no tenia que pasar, tan poco deseado como la misma lluvia de aquel día.




Las luces de las farolas dejaban a la vista a un sujeto alto de aspecto aterrador.




Sentía miedo, aquel hombre parecía que me estaba persiguiendo; noté como un escalofrío recorría mi cuerpo cuando la luz de una de las farolas se apagó.




Estaba mojado, tan solo una fina capa de tela me cubría de las gotas, que cada vez parecían más grandes. Mas el frío solo aumentaba con cada pequeño cristal líquido que tocaba mi piel y aquel sujeto aceleraba el paso a mi son.




Mis manos temblaban y mi respiración estaba entrecortada; el humo que salía de mi boca dejaba muy claro lo que sentía, pues este desaparecía cuando no respiraba al tratar de calmarme.




De pronto, cuando no quedaba ni una triste alma en la calle, excepto yo, el hombre corrió hasta llegar a mi y me sujetó de la mano, cortando así mi paso.




-No grites-dijo él poniendo su mano sobre mi boca, impidiéndome pronunciar una sola palabra.




Estaba aterrado, pero aún me quedaba suficiente sentido común como para hacer caso al hombre.




No dije nada, simplemente dejé que me arrastrara hasta un pequeño callejón sin salida. Allí no había ni un pequeño punto de luz, tan solo él y yo.




No sabía qué pretendía, pero el simple hecho de pensar que nadie me salvaría y nadie sabría lo ocurrido en aquel oscuro lugar, hacía que los pálpitos de mi corazón aceleraran con cada respiración.




Apreté mis puños al sentir como quitó la mano de mi boca y la puso en mi mejilla mientras acariciaba esta con suavidad.




-Eres bastante lindo-dijo el mientras me miraba a los ojos con una leve sonrisa.




Trague saliva ante sus palabras y le miré también a los ojos. Sentí que hasta se me había ruborizado el rostro.




Tenía una voz cálida y dulce, ciertamente tranquilizadora ante aquella situación.




-Creo que debería probarte antes de terminar contigo...-insinuó con un tono burlón e intimidador, pero aún calmante.




-¿Q-qué quieres decir con probarme?-pregunté asustado y desconcertado ante su repentino comentario.




-Hay pequeño... Me parece que no eres consciente de que en la vida hay más que felicidad, aunque, esto no es algo desagradable... Es más bien, placentero, por así decirlo.




Su forma de verlo era muy diferente a la mía, tanto que hasta me irritaban sus palabras.




Tenía claro que era un psicópata, pero, debo admitir que, aún con su forma de pensar y sus intenciones, me parecía guapo y, no estaba tan nervioso como debería haber estado.




Aquel sujeto tenía algo que me atraía; no me incomodaba notar su mano, que ahora había pasado a acariciar mi pelo.




Poco a poco fué bajando su mano, pasándola por mi cuello; para continuar por mi abdomen hasta llegar a mi miembro.




Llevaba el pantalón puesto, pero aún así sentí un escalofrío; me estaba excitando.




Me puse completamente rojo cuando me di cuenta de que estaba erecto.




-P-Para por favor, no quiero-dije entre susurros.




-¿Estás seguro pequeño?-se cuestionó el, que ya se había percatado de mi situación.




En aquel momento de verdad quería que me matara. Estaba en un callejón sin salida, oscuro, con un hombre al cual no conocía de nada y que no tenía intenciones puras al estar conmigo ¡Y yo, en vez de cualquier cosa coherente como, ponerme a llorar o estar asustado, no se me ocurre nada mejor que excitarme!




No lo podía creer ¡Aquel sujeto me iba a tomar por una putilla de calle!




-A mi me parece que quieres que te joda, linda, ¿O me equivoco?-Siguió el.




-¿Pero qué cojones estás diciendo? ¡Eh! ¿¡Cómo voy a querer eso, idiota?!-repliqué; había explotado, pero justo al finalizar la frase me arrepentí de haber abierto la boca. Era consciente de que ahora no me iba a soltar.




El sujeto estaba enfadado y yo lo sabía; tenía miedo de lo que me pudiera hacer.




Pasó su otra mano al cierre de mi pantalón y se dispuso a abrirlo lenta pero bruscamente. Estaba claro que no había vuelta atrás; aquel joven y apuesto pero descortés chico iba a hacer lo que quisiera conmigo.




-Ahora si que has metido la pata, perrita-dijo prácticamente susurrando a mi odio.-Es curioso, tiene lógica que siendo una perra metas la pata-se rió él y a continuación dejó un breve beso en mis labios.




-Yo no- no quería-conteste esperanzado.




-¿Qué es lo que no querías?-respondió ante mi súplica, de nuevo con un tono burlón y una sonrisa de psicópata que le recorría la cara de oreja a oreja.




Me quedé con la mente en blanco, esperando que una idea me cayera del cielo, paralizado, sin saber qué decir o hacer.




Resistirme solo lo empeoraría y según mi lógica, lo mejor era dejarse hacer, tal vez hasta seguirle la corriente; así que me desbloqueé y besé a aquel sujeto.




Aparentemente sorprendido pero feliz, me continuó el beso con suavidad.




No tenía porque forzarme. Con que fuera delicado me bastaba; lo único que quería era salir de allí medio bien para no llamar la atención.




Apenas un par de segundos después de que introdujera su lengua en mi boca me percaté de que me gustaba aquella sensación, pero en mi memoria, cuando una chica de mi clase me besó, fue horrible; ¿Sería porque era él quien lo hacía?




Entre beso y beso volvió a bajar su mano hasta tocar mi miembro, que esta vez solo estaba cubierto por la ropa interior. Aunque eso no duró mucho, porque después de tocarlo pasó directamente a sacarlo, haciendo que este se pusiera más erecto de forma notoria.




-Te dije que es placentero, bonito...-soltó de la nada.




-No, no es lo que parece-repliqué, pese a que lógicamente, era mentira.




-No te preocupes perrita, estamos igual-me susurró al oído




En aquel momento, no tengo claro porque, miré hacia abajo y, como ciertamente me había dicho, estaba erecto, tal vez, incluso más que yo... Y entonces, un impulso incontrolable me hizo bajar mi mano y tocar su miembro.




Metí mi mano por su pantalón y calzoncillos, y al subir la mirada de nuevo, mi posible asesino tenía los ojos cerrados y se estaba mordiendo el labio, de una forma tan provocadora que lo volví a besar mientras seguía con mi mano en zonas que me daba asco nombrar sabiendo que eran suyas.




Me daba asco porque, al recordar lo que estaba haciendo, no podía evitar sonreír.





Aquí está el primer


capítulo. Espero que lo


hayáis disfrutado<3