Prólogo con virutas de drama.
Era la tarde de otro aburrido domingo de invierno.
El viento azotaba con fuerza los cristales de la umbrella academy y la tormenta arreciaba mientras Klaus cambiaba los canales del televisor sin encontrar nada interesante que ver. Estaba a dos anuncios de compresas de quedarse dormido cuando una manada de niños irrumpieron en el salón, con sus chubasqueros mojados y sus botas de agua de vivos colores, al grito de:
- ¡Tío Klaus! ¡Tío Klaus! ¡Vamos a jugar! ¡Hola tío Klaus!.
Le costo medio segundo reaccionar.
Allí estaban todos, la nueva generación de Hargreeves al completo. Grace y Stan, hijos de Diego y Lila. Las mellizas Jayme y Fei junto con el pequeño Luther Junior, niños que Sloane jura que eran de Luther. Aidan y Dolores hijos de.... Cinco. Alphonso y Christopher, hijos de Ben y Jennifer. Incluso Claire, la preciosa adolescente hija de Allison le mirada con una sonrisa sosteniendo a su hermana menor, Vanya, de la mano.
- Niños ¡Que alegría veros!.- dijo Klaus abrazando a los pequeños en masa.- ¿Dónde están vuestros padres?.
- El tío Cinco nos dejo en la puerta.- aseguro Stan, con su cara de candidato infantil a la lista de los mas buscados y sonriendo como solo un pequeño sociópata podría hacerlo.- Dijo que tu nos cuidarías tooooodaaaa la tarde.
- ¿Yo?¿Por qué yo?.- pregunto Klaus observando esas pequeñas caritas angelicales que ocultaban auténticos aprendices de Satán.- ¡No es que no me alegre de veros!.- se apresuro a aclarar.- Os quiero a todos y cada uno... pero no se me da bien cuidar de niños... ¿Qué tal si llamamos al tío Viktor?.- pregunto.- Él es dulce y tierno y tiene paciencia suficiente para no tiraros por la ventana.
- El tío Viktor tiene que dar un concierto hoy, no nos puede cuidar.- aseguro Grace
- Vale... ¿Qué hay del tío Luther?.- pregunto esperanzado en conseguir ayuda desesperadamente.
- Papá a ido con mamá a comprar cosas para el nuevo bebé.- dijo fei con su aire de sabelotodo, a lo que su melliza añadió.- Y el tío Diego esta celebrando su aniversario con la tía lila.
- Tenemos una apuesta sobre si nos harán otro hermano.- dijo Stan.- ¿Quieres apostar? Es solo un dólar.
Klaus miro a Stan con desconfianza, ese pequeño era bien capaz de haber pinchado los condones a sus padres solo para ganarse cinco o seis pavos.
- Vale... ¿Qué tal si os quitáis los chubasqueros, las botas... y todo lo mojado antes de que convirtáis el salón en una charca mientras os preparo algo de merendar.
- ¿Tienes leche de soja?.- pregunto Fei con interés.
- ¡Yo quiero un sandwich vegetal!.- aseguro Jayme.
- ¿Tienes cereales extra azucarados?.- pregunto Stan
-Lo que me faltaba, darte azúcar.- murmuro Klaus.
- ¿Qué has dicho tío Klaus?
- Que el azúcar es malo, es una droga para el cuerpo, créeme que de eso entiendo.
- Yo quiero un sandwich con nubes y mantequilla de cacahuete.
- ¿Por qué será que no me sorprende?
- No te preocupes por mi, tío Klaus, yo me como cualquier cosa.- aseguro la siempre dulce Grace
- Oh, mira, igualita que su madre.- comento su tío con un doble sentido que al ser tan pequeños no alcanzaban a entender.
- ¿Tienes Yogur?.- quiso saber Marcus.
¡Yo quiero un batido grande de chocolate!.- exclamo Alphonso entusiasmado.
- El mío de vainilla.- pidió Christopher uniéndose a la idea del batido.
- ¡Yo quiero helado de fresa!.- exclamo la pequeña Vanya
- ¿Helado? Si, mejor, yo también quiero helado. - dijo Stan cambiando de idea
- ¡No, no puedo daros Helado, estamos en diciembre!.- Argumento Klaus.
- Si fueras un tío guay nos darías helado...- Apunto Stand.
- ¿En serio crees que me vas a picar con eso?.- pregunto Klaus alzando una ceja, pero el pequeño Stan tenía un as en la manga.
- ¡Helado! ¡Helado!.- comenzó a exigir el pequeño hijo de... lucifer.
- ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado!.- repitió Jayme y de pronto tenía a once niños coreando.- ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado! ¡Helado!...
- ¡Vale! Os daré helado si luego vais arriba a jugar.
- ¡Es una pésima idea!.-aseguro Claire, que resultaba ser una adolescente tan sensata, madura y razonable que no parecía una Hargreeves.- ¡Son niños, no puedes darles todo lo que quieran! ¿Si te piden cerveza también les darás?
- ¡No! ¿Cómo piensas que podría hacer eso?
- ¡Menos mal!- exclamo la adolescente aliviada porque al menos su tío tuviera algún límite claro.
- Me quedan las justas para ver el partido de esta noche, no pienso compartirlas.
- ¡Tío!.- Exclamo Claire horrorizada.- ¡Luego te preguntaras porque mamá tardo tanto en presentarme a sus hermanos!
- Eso no me pregunto, se que es porque fue. Es por el rollo de medio incesto que se traía tú madre con Luther...- comenzó a explicar acusando que los niños le miraran escandalizados.
- ¡No se acostaron ni nada!.- exclamo queriendo arreglar la metida de pata.- Solo fueron besitos y puede que a lo mejor algún tocamiento...¡pero por encima de la ropa! Nada muy guarro. Además fue hace mucho y ahora vuestro padre solo revienta los jergones como con vuestra madre, eso que quede claro.
- ¡TÍO!.- grito Claire queriendo detener la explicación, completamente roja de la vergüenza.
Klaus vio que varios niños mas mayores tenían la mandíbula desencajada mientras Jayme tapaba los oídos a su pequeño hermano.- ¿Mi papá es un pervertido?
- ¡No cielo, que va, cielo! Si casi tuvieron que violarlo para quitarle la virginidad.- Explico Klaus de forma innecesaria.
- ¡Bua, que fuerte!.- murmuro Stand.
¡ Es broma, el tío Klaus solo bromea!. - Aseguro Claire intentando salvar la situación y que sus primos necesitaran terapia por los próximos diez años.
- Si bueno... ¡Es broma! ¡quien quiere helado!.- pregunto a los pequeños siendo el mismo quien respondiera con fingida voz infantil.- ¡Yooooo!.- tratando de animar a los niños.
Stan reacciono.- ¡Siiii helado!
Por suerte el resto de los niños se contagio con el entusiasmo de su primo, haciendo que Klaus sintiera que había esquivado una bala pero la tarde apenas comenzaba y sabía que se le iba a hacer muuuuyyyy larga.