Capítulo 1 / Lo conocí
La verdad es que me encantaría decir muchas, pero no soy tanto de esto, me siento incómodo al expresar mis sentimientos, entre los viajes de toda la vida de mis padres y que me cuidará una persona que odiaba con el alma.
Me enseñaron a solo comportarme y ser un bonito muñeco a las expectativas que tenían mis progenitores hacia mí; la cosa está ahora que se complica.
Mi madre se quedó en Suiza para atender alguno de los negocios de la familia y eso me deja solo con papá y él es un poco más cálido que ella, pero aun así solo son 5 minutos los que lo veo todos los días.
Me gustaría que fuéramos como todas las demás familias y yo poder divertirme a lado de ellos, pero uno no siempre tiene lo que desea.
Esta tarde mi padre me llamó, pero estaba en la escuela, así que no pude atenderlo, solo me dejó un mensaje diciendo que traería a un invitado y esperaba que estuviera lo más presentable que podía.
Tenía pereza de hacer algo hoy, suspiré, no sabía que se tenía en manos, así que solo acate lo que me dijo, llegué a casa y me prepare, también hice un poco más de comer, no siempre mi padre viene a cenar, entonces tengo que hacer mi mayor esfuerzo.
— ¿Vas a cocinar Kats? — Mire a mi nana con desprecio, odiaba a la vieja aunque estuviera en sus mejores años, tenía algo que no podía tolerar.
— Uraraka, ¿cuántas veces te dije que me llames joven amo, o Bakugo? Odio escuchar en tu boca mi nombre, aparte tú y yo no estamos en el mismo nivel, ¿cuándo entenderás que eres una simple empleada? — Ella movió sus ojos en un claro fastidio.
— Qué tal, y si algún día me convierto en tu madrastra, ¿qué haría, joven amo? — Estaba harto de siempre escuchar esa mierda.
— Bueno si mi padre cae en tu sucio cuerpo, te aseguró que lo dejó en la calle para que no te dé un centavo, sin el dinero tú jamás te meterías en su cama… la verdad es que no me importa donde va mi padre poniendo su cosa, es algo que no me interesa, yo haré mis logros para alejarme de esta maldita casa… Tú puedes ser la puta del señor Bakugo jajaja…
La satisfacción la podía sentir en mi piel y mi risa no la podía contener, verla con ese rostro lleno de ira y sin poder hacer nada, yo Bakugo Katsuki tengo 16 y ella tiene 28. Se metería en un problema mayor si me llega a tocar la punta de mi cabello.
Mi palabra tiene más valor que la suya…
— Nos vemos mañana joven amo, su padre me pidió que usted lo esperará solo… — dijo en un tono sarcástico, pero no me importa.
Se fue y pude hacer la comida como era debido… — Dijo que llegaría a las seis y ya son las 7. — Me senté en el sillón y prendí la televisión, pasaron unos 20 minutos y la puerta de la casa fue abierta…
— Hijo, disculpa la tardanza, pero el traje ha invitado… — volteé los ojos y cuando regresé, la hermosa figura de un hombre a sus 35 mejores putos años estaba frente a mí.
Un jodido Adonis con un rostro bastante llamativo. — ¡Hola! — dijo bastante alegre. — Mi nombre es Midoriya Izuku y soy el mejor amigo de tu padre… — Su calidez me reconforta de una manera que jamás la había sentido.
— ¿Qué? — me levanté del sillón y me fui a la cocina, podía sentir mi rostro arder de lo rojo que estaba.
— Sí, hijo, es un viejo amigo de mi infancia. Bueno, yo soy un poco mayor que él solo por 7 años, pero cuando éramos pequeños no se me despegaba de lo tímido que era y ahora tiene mucha confianza con las señoritas… — Escuchar eso me quebró inexplicablemente el corazón.
— Un gusto soy Katsuki. — saludé a lo lejos…
— No seas maleducado Katsuki y recibe a nuestro invitado correctamente. — suspiré y golpeé la barra de la cocina.
— Déjalo Masaru…
— ¡No! Papá tiene razón, es un gusto. — me acerqué y extendí mi mano. Él la recibió con una cálida sonrisa.
— Bueno Katsuki me alegra que lo hayas hecho porque a partir de ahora él será nuestro invitado permanente…
— ¡Qué! — grite fuerte.
— Tuvo algunos problemas económicos por malos inversionistas y hablé con tu mamá para darle un asilo en casa, él me ayudó cuando más lo necesité y ahora es tiempo de devolverle el favor. —Suspiré pesadamente. — Llévalo a una de las habitaciones en el segundo piso para que se instale…
No dije nada más y solo con mi cabeza le dije que me siguiera… Él agarró sus maletas y fue detrás de mí.
— Disculpa por ser así de grosero, no estoy acostumbrado a ver esa sonrisa en el rostro de mi padre y saber que estarás aquí… — No sabía cómo decirle lo que me hizo sentir, ¿qué dirá de mí? Un simple mocoso enamorado a primera vista.
— Te entiendo estoy invadiendo tu espacio y no tienes que disculparte, juro que estaré aquí de paso, no notaras mi presencia…
— Bueno no es que esté todo el día en casa, eres el mejor amigo de papá y confío que por algo te dejo quedarte, de nueva cuenta me presentó y espero llevarme bien con usted. — le abrí la puerta de uno de los dormitorios y estaba justo enfrente del mío, por lo menos así lo tendré cerca.
Me despedí y entré en mi habitación…