Light Shower — Nanami Kento

Summary

Mi familia ha estado unido al Clan Gojo por generaciones. Por eso, trabajamos tan arduamente aunque la vida que llevamos no es bien vista ante algunos ojos. Mis hermanos se dividieron desde niños, cada uno siguiendo su destino cada uno con sus propias convicciones. Yo me había enamorado de un hombre sumamente especial que rompió mi corazón por seguir sus propias convicciones y visiones. Me sentía perdida y vacía, como si me hubieran arrancado el corazón, pero él llegó, iluminó mi vida y me irritó. Pero su presencia era como la luz solar... y yo desee bañarme en ella por el resto de mi vida, incluso si tenía que rogar de rodillas por ello. O por él...

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capitulo 1:

Sacar la cabeza del culo.









Puedo escuchar el sonido de la gotera del baño, los pasos de la vecina del piso de arriba, los ladridos del perro del vecino de abajo y como le acomodan los modales a la vecina de al lado, aun cuando estoy con la televisión volumen, abrazada a mis rodillas, a través de una manta mientras veo una pelicular de los ochenta.

Sobre mi mesa de estar hay... no sé, ¿Cientos de botellas? Ya perdí la cuenta, varias de cerveza, pero de sabores, ¿No? Odio lo amargo. Hay bolsas de comida chatarra y varias botellas de vino adornadas por el piso. De hecho, voy por la tercera botella en dos días, las paredes de mi habitación estaban antes decoradas con cuadros de fotos de una pareja que se solía decir, era muy feliz.

En cambio ahora, están por el suelo, rotas y desechas, no hay nada que pueda hacerlas volver a como estaban antes.

Suspiro.

Supongo que nadie está listo para romper una relación tan larga, no cuando tienes expectativas de vida, planes, sueños en conjunto. No cuando te atreves a amar tanto a una persona que no permites amar a nadie más con esa fuerza y luego ya no sabes como querer siquiera un poco.

Seis años de novios, cuatro años viviendo juntos. Se suponía que íbamos a irnos a vivir a Nueva York el año que venía, yo estudiaría danza al fin y él trabajaría en el trabajo de sus sueños. Pero, todo se fue a la mierda. No podía entenderme ni a mí misma después de escuchar semejante mierda como "Necesito alejarme de aquí y no puedo arrastrarte conmigo".

¿Qué mierda era eso? Habíamos pasado por cosas peores y habíamos tenido la capacidad de solucionarlas. Habíamos tenido peleas horribles, pero él siempre regresaba y yo siempre pedía perdón.

Pero ahora, se había ido después de decirme eso, solo se llevó una mochila y sus cosas personales. Su numero dice no existir y nadie de sus amigos me contesta.

Ya han pasado casi dos semanas, casi ni vivo en mi trabajo, es como entrar en una rueda giratoria, trabajo y espero volver a casa para hundirme en mi miseria. Ni siquiera he querido ver a mis amigos. Los he estado evitando, incluso si están tocando la puerta una hora ahí afuera, incluso si tratan de abrir mi ventana por las escaleras de emergencia.

Pero esta vez me temo que no puedo seguir escondiéndome. Quizás lo seguiría haciendo, de no haber sido porque mi hermano le dio una de sus llaves a Nobara sin mi consentimiento, y ahora la tenía de pie en la puerta, respirando agitadamente después de cerrarla.

Supongo que como yo no sabía por donde empezar a gritarme. No puedo culparla, la he ignorado por semanas, ni siquiera debería estar aquí o haber estado insistiendo todos los días.

Lo primero que hace antes de empezar a hablar es tomar el control remoto y bajarle el volumen a la televisión. Pero yo no dejo de mirar la pantalla, aún sabiendo que está detrás de mí. Sostengo la botella y la levanto para dar otro trago pero Nobara me la quita.

—Dos semanas hundiéndote en la misma mierda — la escucho, bajando la mano poco a poco — no contestas llamadas, mensajes — la escucho tirar el vino por el fregadero — ni siquiera abres la puta puerta — luego la siento tirar la botella a la basura y caminar de vuelta a mí, con una bolsa de basura en una mano, recogiendo mi asqueroso ambiente —.

—Nobara... — intento decir, pero ella me interrumpe, levantando una mano.

—Levántate y ve a darte un baño — dice metiendo todo a la bolsa de basura, sin importar si bota consigo los cubiertos, tira todo, despejando rápidamente antes de cerrar la bolsa y lanzarla hacia la cocina para mirarme. Su melena castaña se mueve con el gesto y sus ojos marrones se incrustan en los míos, tiene el ceño fruncido y eso la hace ver más mayor de lo que es — ¿Estás sorda?

Trago y me levanto, tiene razón, ¿No? No tengo derecho a protestar. Me hundí en mi propia mierda, mi hermoso departamento barato está hecho una mierda por mi propio caos mental y sentimental. No me siento nada en este momento más que una mujer llena de lamentos y miedo.

He estado evitando a mis amigos y a mi hermano por dos semanas, no sé que cosas habrá hecho Nobara para que Yuji le diera mi llave pero tampoco quería pensar en eso. Aunque no podía negar la procedencia familiar, no estaba obligada a admitir que estaba orgullosa de los movimientos y negocios que Yuji manejaba. No recuerdo haber tenido la opción de negarme.

Nací así y Yuji se encargó toda su vida de recordarme quienes éramos. Pero desee mantener mi perfil bajo. Yo deseaba una vida normal, hacer amigos normales y todo eso. Pero terminé involucrándome de igual forma con la oscuridad que conllevaba nuestro apellido.

—Oye — Nobara me llama cuando arrastro mis pies hacia el baño y alcanzo a atrapar una bolsa de compras de una tienda cara — supongo que pensé que ibas a necesitar ropa limpia y nueva.

Miro adentro, la tela suave y el olor a nuevo. Aspiro profundamente y aunque por un momento aquel olor me trae de vuelta a lo que amo; mis salidas con Naba y los chicos, el cine, las compras, las noches en el club. También me trae de vuelta a la realidad y la patada en el estomago y en el corazón me hace retorcer el cuerpo y el gesto.

Mi corazón se siente como si lo hubieran arrancado.

Y la sensación es una mierda.

—Gracias — consigo decir silenciosamente, girándome para irme al baño. La escucho chasquear la lengua pero cierro la puerta y apoyo mi espalda en la madera mirando la bañera.

Parpadeo y todo lo que veo se ve borroso, sé que estoy llorando y lo odio. Odio ser tan sensible y odiar estar sola. Odio estar sola y ver a Noba me recuerda eso.

Me quito la ropa y me meto bajo la regadera, mis lagrimas se mezclan con el agua y me quedo ahí por un momento. Mis brazos aún tienen los moretones de la pelea de esa noche. No, no me golpeó

Geto jamás me levantó la mano. Ni siquiera me gritaba, jamás.

Pero esa noche, estaba apurado por irse y mientras yo lloraba y gritaba, tratando de impedirlo él me apartaba. Sus dedos se enterraron con fuerza en mi piel para quitar mis brazos de su cuerpo.

¿Alguna vez me amó? ¿O todo fue mentira?

No creo que hubiera cambiado tanto y yo no me había dado cuenta. Después de haber comenzado a trabajar con Itadori dentro de la empresa. ¿O acaso fue así y yo no quise verlo?

Agito mi cabeza mientras salgo y me envuelvo en una toalla, limpio el espejo húmedo frente a mí y me miro, mi cabello está demasiado largo, mi cara está hundida, mis mejillas y mis ojos.

¿Estoy así desde estas dos semanas? ¿O... desde antes?

Parpadeo, recordando pequeños flashes y miro la cajita de metal sobre el lavamanos. La abro y me desconcierto al notar que ni siquiera la droga está ahí, ni la marihuana. ¿Geto se lo llevó todo?

Me visto con lentitud, tratando de asimilar todo lo que había pasado, cuando salgo hay olor a comida y aspirando el olor me detengo a un costado de la isla, mirando a mi amiga con calma haciendo algo en los fogones.

Miro a mi alrededor y veo que mi sala está limpia e incluso huele a limpio. Noba no es fan del aseo y eso me hace volver a mirarla, tratando de encontrar las palabras correctas.

—Noba...

—Siéntate — dice sin nada más — vas a comerte ésto y luego vamos a salir y sinceramente me importa poco si dices que no quieres. Te sacaré como sea porque me niego a aceptar que eres un estropajo de mierda porque un hijo de puta se fue de tu vida.

Trago despacio mientras la miro en silencio, ella se mueve por la cocina con habilidad, es una de las cosas que más ama hacer así que sé que sabe lo que hace como también puede que tenga razón en lo que dice.

Supongo que todos tienen un punto de vista en esto.

De todos modos me siento en el taburete cuando ella pone comida frente a mí, el estomago me cruje. He estado comiendo mierda dos semanas. El ramen de Nobara se ve tan delicioso que arrastro mi baba hacia adentro, sintiéndome avergonzada por ellos por un momento como si no sintiera dolor, todo mi ser concentrado en comerme ese hermoso y delicioso Ramen echo por ella.

Pero, luego de varios minutos en silencio Nobara, sentada a mi lado rompe el silencio y poco a poco dejo de comer para escucharla.

—Sabemos donde está — dice, no puedo mirarla porque me da miedo escuchar lo que puede decir, así que trato de seguir comiendo — Yuji estuvo una semana y media tratando de contactarlo, pero no hubo caso. Fue como si la tierra se lo hubiera tragado — hizo una pausa, girando su vaso de agua sobre la mesa entre sus manos — y luego, llegó Satoru de Tokio.

La miro y me detengo de masticar al mismo tiempo, ella tiene la mano apoyada sobre la frente, la mirada sobre su plato vacío.

—Geto ya no forma parte del clan Gojo — dice haciendo que mi alma se trice — Gojo tuvo un encuentro con los del Clan Sukuna en Tokio, una pelea que tuvo lugar en alguno de los establecimientos de Ryomen — Nobara me mira sutilmente — Geto llegó para pelear contra él — parpadeo tratando de calmarme, trago despacio y tomo agua de mi vaso para pasar la amargura pero no puedo.

Me limpio la boca con el dorso de la mano y la miro.

—¿Geto trabaja para Ryomen? — consigo decir a penas en una voz audible.

—Parece que sí —.

—¿Parece? — mi voz ahora suena irritada.

—No eres la única que no acepta las cosas, Airen — susurra sobándose la frente — He tratado de mantenerme al margen porque sabes que nadie como yo mantiene a los compradores a raya, dos se pasaron de la linea esta semana, tengo mucha mierda con la que lidiar, nadie está ocupando el lugar de Geto ahora y todo se está volviendo complicado ¿Sabes?

—¿Y Satoru?

—Sabes como es. De aquí para allá, no es capaz de quedarse en un solo lugar — rueda los ojos — Yuji está encargándose de todo ahora.

Me tenso.

—¿Qué?

—Sabes que tiene que pasar tarde o temprano — me mira como si la frase estuviera implícita en sus ojos y lo sé, pero me niego a pensar que mi hermano va a tener que pasar toda su vida siendo el líder de un clan mafioso porque su sangre y el honor lo obligan a semejante sacrificio.

—L-lo siento — digo apartando la mirada, apretando los labios como si eso me hiciera reprimir el dolor — todo esto es mi culpa — apoyo los codos sobre la mesa y dejo caer mi cabeza sobre mis manos — si yo me hubiera dado cuenta antes...

—No — Nobara pone una mano en mi espalda — no digas mierdas como esa. Tu y yo y todos quienes te amamos, sabemos que no es así — ella se acercó, dejando caer su mejilla sobre mi brazo — cada uno sigue si destino y no tienes la culpa de que él haya decidido seguir otro destino que no era el suyo.

Cierro los ojos y niego.

—No, yo lo vi — respiro con pesadez — fumaba demasiado, casi todo el día, estaba deprimido. No salía mucho y faltaba a las reuniones del clan. Salía a drogarse con Mahito y volvía en condiciones deplorables.

—¿Dices que Mahito lo influenció?

—No lo sé — rechino mis dientes — cuando venía aquí, nos drogábamos los tres, no lo veía a mal. Ya sabes, Mahito está loco pero no es...

—Es un drogadicto, Ren y un asesino de primera clase — La voz de Nobara se oscurece — Gojo solo lo aceptaba porque Geto decía que confiaba en él.

—¿Y donde está Mahito?

—Con Geto, supongo — Nobara gimió pasándose las manos por la cara — mierda ¿Sabes qué? Salgamos.

—¿Qué?

—Te dije que no iba a aceptar si me decías que no. Hoy día tengo libre, ni siquiera tengo que ir a la empresa a ver a los accionistas de mierda — Nobara se levanta y coge su chaqueta de cuero — ayer tuve que moler a golpes a un hijo de puta que quería venderme una pintura falsa. Hijos de perra ¿Con quien creen que tratan? Incluso si fuera falsa, si fuera un falsificador bueno a penas lo hubiera notado.

—¿Quien fue? — pregunto mientras me levanto.

—Uno de los hombres de Mai — rueda los ojos mientras saca un cigarrillo de su bolsillo y se lo lleva a la boca, luego se va hacia el sofá y me lanza otra bolsa — ponte esto — saco la ropa de la bolsa y veo que es una chaqueta de mezclilla — te vendrá con el conjunto.

—No tenías que comprarme ropa —meneó la cabeza mientras me la pongo.

—Tonterías, sabía que la ropa nueva te iba a animar. Saldremos a comprarte nueva ropa uno de estos días — se guarda el móvil en el bolsillo y eso me hace acordar del mío, voy a mi habitación y lo saco del cajón de la mesa de noche, está apagado y sin batería.

—Mierda.

—¿Qué pasó? — Noba pregunta cuando salgo de mi habitación tirando el telefono sobre el sofá.

—Está muerto y creo que... él se llevó el cargador.

—Pero que hijo de puta — gruñe rechinando los dientes, luego de un largo segundo echando palabrotas, se va hacia la puerta — no importa, parece que dejé el mío en el club.

—¿Vamos a ir al club? — frunzo el ceño.

—Por supuesto. Hoy día es el cumpleaños de Ino — abre la puerta al mismo tiempo que abro mi boca, la sensación de todos puedan estar ahí me emociona por un segundo, la idea de beber con mis amigos en el club de nuestro clan de pronto me parece divertido.

¿O solo es la sensación de desaparecer de nuevo?

—Noba... — susurro dándome cuenta de que me quedo estancada frente a la puerta, ella me mira, con su cigarro encendido. Echa el humo lejos y resopla.

Tch... — murmura — Tranquila.

—Los ignoré a todos, estas semanas...

—Es entendible — ella me coge del brazo, sacándome a cuestas — ellos entienden.

—Pero...

—Ellos entienden — repite con más determinación, mirándome con esa expresión turbia en sus ojos — ahora — cierra la puerta detrás de nosotras — vas a divertirte y a olvidarte de ese hijo de perra ¿Entendido? Vamos a ocuparnos del trabajo luego, bueno... al menos yo — se ríe entre dientes y me mira — joder, que ganas tengo de beber ¿Sabes? Satoru y su maldita política de no beber los días de semana, jodido genio — gruñe — ¡Si no hubiera sido tan...! .... ¡Y Fushiguro dijo que...! ...

Sonrío, por primera vez en dos semanas una genuina sonrisa se dibuja en mis labios mientras la escucho maldecir y gruñir. Pero también cuando me habla de moda y nuevos productos de maquillaje, obras de arte, fiestas.

La agarro del brazo cuando llegamos a la calle y me pego a ella con fuerza.

—Te extrañé Nobara — murmuro cerrando los ojos.

—Lo sé Ren, también yo. Me alegra que hayas querido sacar la cabeza de tu culo — ella me devuelve el apretón y yo me río por sus palabras, luego alza el mentón para que Sam, el chofer nos abra la puerta trasera del auto — al club, Sam.