jeon y kim || taekook oneshot

Summary

Aquel verano fue lo mejor que les pudo pasar, pero lamentablemente llegó a su fin y Jungkook debía de volver a Daejeon, y despedirse de Taehyung fue lo peor del mundo. Pero lo peor fue cuando, al ingresar a clases, se enteró de que aquel apuesto chico, era su nuevo profesor de clase. Y que, después de enterarse de que Jungkook era menor, Taehyung no quiso saber nada de él. ¿Qué hará Jungkook para recuperar su amor?

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Complete
Chapters
1
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n/a
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18+

única parte

Esa mañana, Jungkook se levantó a duras penas y con una tristeza inmensa en él. Hace tres días que había regresado de Daegu y su corazón dolía cuando recordaba a su dulce amor de verano de esos dos meses en que fue a visitar a su abuela. Kim Taehyung fue todo lo que siempre buscó y ahora que ya no estaban juntos, dolía. Y demasiado. Se quitó las cobijas de encima y se preparó para el inicio de clases, tomó su toalla y se metió al baño para ver si así podía despejarse un rato del dolor de su corazón, y claro, para ir presentable al instituto.

El agua le quitó el sueño y comenzó a ponerse el uniforme que consistía en su pantalón negro, camisa blanca, corbata a rayas y su saco con el nombre de la institución en él. Se puso su gorra para cubrir su cabello desarreglado y salió de su cuarto para caminar a la cocina para poder desayunar. Ya en ella, saludó a su mamá con un beso en la mejilla y tomó asiento mientras el dulce aroma de panquecillos recién hechos emanaban por sus fosas nasales.

Su casa era muy pequeña, sólo era de un piso y en ella sólo estaban la sala, la cocina, un baño, la recámara de sus padres, la de sus hermanas y la de él. No había comedor ni un jardín en donde se pudiera dar el lujo de tener un perro para sacarlo a pasear. Su familia era de una posición económica media, pero sus padres siempre les habían dado todo a sus hermanas y a él, y Jungkook estaba agradecido con ellos. Sus padres eran su todo en esta vida.

Tomó su mochila de la entrada cuando terminó de desayunar, y se despidió de sus padres y hermanas cuando el claxon del carro de su mejor amigo, Jimin, sonó. Era hora de irse.

— ¡Que tengas un lindo día cariño! —Le dijo su madre antes de salir y Jungkook le sonrió agradecido. Aún no podía sonreír con ganas porque cada cosa le recordaba a Taehyung, y detestaba eso.

Salió de su casa y corrió hacia el auto deportivo de Jimin cuando lo divisó estacionado en la acera. Su mejor amigo lo saludó con la mano y se sentó en el asiento del copiloto. Se giró para saludar a Youngjae y a Kihyun quienes iban en la parte de atrás.

— ¿Qué tal tus vacaciones Kook? ¿Cómo está tu abuela? —Le preguntó Jimin y prendió el auto para dar marcha al instituto. Jungkook fingió una sonrisa y susurró que su abuela estaba bien.

—Nos tuviste abandonados Kook, ya ni contestabas los mensajes —reprochó Kihyun y Jungkook asintió. Eso era cierto, el verano estuvo todo el tiempo con Taehyung que ni atención le prestó a su celular en aquellos meses.

—Lo sé, lo siento... pero estuve ocupado

— ¿Qué te tuvo tan ocupado que ni atención nos diste en vacaciones? —se burló Jimin sin despegar la vista de la carretera.

—Conocí a alguien —murmuró Jungkook y sus amigos se sorprendieron al oír aquello. Pero sus miradas se apagaron cuando vieron como los ojos de Jungkook se ponían llorosos. —Me enamoré...

Jimin sintió tristeza por Jungkook y, con una mano, le acarició la rodilla para darle confort. Kihyun le sobó el hombro y Youngjae lo tomó de la mano. Jungkook sonrió a sus amigos y se limpió las traviesas lágrimas que salieron de sus ojos.

Después de tres minutos en silencio, llegaron a la escuela y Jimin aparcó en un lugar disponible cercano a la entrada. Todos bajaron del auto y Kihyun lo abrazó por los hombros mientras comenzaban a caminar hacia la entrada. La mirada de Jungkook se puso triste cuando Yoongi, el novio de Jimin, llegó y abrazó a su mejor amigo para después cargarlo y besarlo. Sonrió triste cuando recordó que Taehyung solía hacer lo mismo con él. Pero esos sólo eran recuerdos... recuerdos porque jamás pasó por su estúpida cabeza pedirle su número al chico. Y ahora estaban las consecuencias de que sufría por él al no tener nada con qué comunicarse. Vaya que era un tonto.

—Vamos dentro —Le dijo Youngjae y lo tomó del brazo.

Todos ingresaron al salón y Jungkook tomó asiento en la parte de atrás junto a sus amigos. Acomodó sus cosas y esperó a que el timbre de ingreso sonara. Sus ganas de trabajar eran nulas y comenzó a dibujar garabatos en su libreta para no aburrirse y evitar oír los chasquidos de besos que se daban sus amigos con sus parejas. Su ojos se abrieron con asombro cuando observo a Youngjae darle un beso a Jaebum, y sus labios formaron una sonrisa cuando se dio cuenta de que su amigo al fin había aceptado la invitación del chico.

Sí que en estos dos meses había pasado de todo.

Y una vez más su sonrisa se apagó cuando recordó a Taehyung.

Recordó sus besos, sus abrazos, sus caricias, sus gemidos...

Limpió sus ojos para evitar que las lágrimas cayeran y se acomodó en su asiento cuando el timbre sonó. No levantó la mirada cuando sus compañeros entraron al salón ni cuando escuchó la puerta cerrarse anunciando que el profesor había llegado. Siguió haciendo garabatos en su libreta y se dispuso a recordar el lindo verano que pasó con Taehyung.

Recordó las salidas al cine, al parque, a los bolos, a los helados, a su casa. Recordó todo lo vivido con él y cerró los ojos para evitar llorar.

Abrió los ojos por el ligero golpe que Kihyun le dio en su costilla y vio con confusión al chico, pero el pelinegro sólo movió con su cabeza hacia enfrente para que volteara, así que eso fue lo que hizo. Su mirada se amplió cuando visualizó al chico de sus sueños frente a él y estuvo a punto de sonreír si no fuera por la dura mirada que Taehyung le dio.

—Deje de estar durmiendo y ponga atención. Y quítese la gorra, esto no es un reformatorio —vociferó Taehyung con voz dura y se giró cuando terminó de hablar.

Jungkook seguía asombrado y se quitó la gorra escuchando las burlas de algunos de sus compañeros, se acomodó en su asiento y puso atención a Taehyung. ¿Qué hacía Taehyung en su instituto?

—Soy Kim Taehyung, su nuevo profesor de matemáticas —habló el chico alto viendo a sus nuevos estudiantes, evitando a toda costa que sus ojos fueran al lugar del chico que puso su mundo de cabeza hace dos meses. —Pasaré lista...

Sacó la lista de asistencia de su portafolio y comenzó a decir los nombres de sus alumnos. Dijo con frustración el nombre deJeon Jungkooky siguió con los demás hasta que terminó. Les pasó a sus alumnos unas hojas y, mientras éstos las repartían, se dedicó a darles las instrucciones.

—Contesten eso, es para ver cuánto saben. Al finalizar me dejan la hoja en mi escritorio. Pueden empezar.

Taehyung terminó de decir aquello y tomó asiento en su silla para dedicarse a observar como sus alumnos sufrían con los problemas que les había dejado.

Su mirada no pudo evitar posarse en el chico castaño que lo observaba de reojo. Jeon Jungkook... el chico que fue todo para él en aquel verano, pero ahora sólo resultó ser un mentiroso. Desde que entró al salón sus ojos se posaron en el chico y frunció su ceño cuando vio que portaba el uniforme escolar...era menor de edad.

Quitó su mirada de él con un agudo dolor en el pecho y comenzó a resolver los problemas para cuando los tuviera que calificar, aquellos problemas matemáticos eran pan comido para él.



Cuando la campana sonó, todos los alumnos se pararon de su asiento dispuestos a ir a su siguiente clase. Jungkook vio como sus amigos se levantaban de su lugar y recogían sus cosas, pero él no estaba haciendo nada. Necesitaba quedarse a solas para hablar con Taehyung y ver por qué carajos lo trató tan mal en clase, y claro, que hacía allí y verificar si todo estaba bien entre ellos. Lo tomó de sorpresa verlo en su instituto, y peor aún, siendo su profesor de matemáticas, materia la cual detestaba.

—Vamos Kook—le dijo Youngjae, pero el chico negó con la cabeza.

—Adelántense ustedes, quiero hablar con el profesor Kim —comentó Jungkook. —Quiero pedir tutorías... ya saben que soy pésimo con las matemáticas —Jungkook rió nervioso. Sus amigos asintieron comprensivos y se despidieron del chico. Aún tenía diez minutos para ir a su siguiente clase.

Taehyung no levantó la mirada aún cuando el timbre sonó. Sólo veía de reojo como los alumnos iban dejando en su escritorio la hoja de trabajo y, cuando pensó que ya se encontraba solo, se recargó en su silla cerrando sus ojos y pensando en Jungkook.

—Taehyung—escuchó la voz del susodicho. Su cuerpo se tensó por completo y frunció sus cejas. —Taehyung..

— ¿Se le ofrece algo, joven Jeon? —preguntó Taehyung tratando de que su voz sonara firme y dura, cosa que logro haciendo que Jungkook frunciera sus cejas mientras veía a Taehyung reprobatoriamente.

— ¿Por qué no me comentaste que eras profesor? —indagó Jungkook mientras observaba al mayor. Quería tanto que esos brazos del pelinegro lo rodearan. Lo extrañaba bastante.

— ¿Y tú por qué carajos no me dijiste que eras menor de edad? Joder Jungkook, me acosté contigo y ni siquiera tienes dieciocho años, eso me hace un pedófilo —bramó enojado Taehyung. Jungkook abrió los ojos asustado.

—Yo... pensé que tú lo sabías..., pensé que mi abuela te había dicho mi edad...

—Pues no fue así —Taehyung se llevó las manos a la cara. —Tengo veinticinco años Jungkook...

—Pero eso no me importa —Jungkook se arrodilló frente a Taehyung.—Por favor, perdón. Podemos solucionar ésto y que la gente no se entere... te amo, Taehyung.

El pelinegro se quitó las manos de la cara y negó con la cabeza frustrado.

—Es mejor que los dos finjamos que nada ocurrió en ese verano, olvidemos lo nuestro Jungkook. Será lo mejor. —Taehyung trató de quitarse a Jungkook pero el chico negó con la cabeza con desesperación.

—No..., por favor no hay que olvidar —Jungkook ya comenzaba a sentir sus ojos llorosos. Se levantó del piso cuando Taehyung se levantó de la silla y se abalanzó sobre él para besarlo.

Pero su corazón se rompió cuando Taehyung lo apartó.

—Por un carajo Jungkook, vete —Taehyung se limpió los labios y aventó al chico. Jungkook abrió los ojos sorprendido. —Sólo vete —susurró Taehyung abatido. A él también le dolía esa situación, aunque no lo pareciera. Él veía por el bienestar de Jungkook y el suyo, y aunque quería al chico con locura, lo que ellos hicieran a partir de ese momento ya iba a ser mal visto y el necesitaba un trabajo que mantener, ya no era un crío de veinte años que podía hacer lo que quisiera, ahora habían responsabilidades, que quisiera o no, tenía que acatar. Y ser un pedófilo no entraba en ellas.

Jungkook bajó la mirada apenado y se limpió las lágrimas. Tomó su mochila del suelo y asintió sin volver a ver a Taehyung a la cara.

—Lo siento —Y sin mas que decir, se fue de ahí. Taehyung se refregó los ojos y se sentó en la silla pensando en lo que acababa de ocurrir hace unos momentos. ¿Había hecho bien en tratar así al chico? Lo que tenía claro ahora era quetodo era una mierda en esos momentos.

En el resto del día Jungkook se mantuvo callado. Sus amigos no preguntaron nada porque pensaron que se debía al amor de verano que su amigo tuvo, y también porque sabían que Jungkook no iba a hablar. Al finalizar la jornada escolar, los chicos junto a Jungkook se fueron hacia el auto de Jimin, quien también los llevaba de vuelta a su casa.

—Wow, lo bueno que el día no estuvo tan pesado —comentó Kihyun. Yoongi asintió en respuesta mientras le iba dando mimos a su novio. Youngjae no se encontraba con ellos ya que se había ido con Jaebum.

Jungkook sintió un peso sobre sus hombros y giró su cara para encontrarse con su acosador personal, Kim Seokjin. El chico de Jeju que llegó de intercambio hace un semestre.

—Hola lindura, casi no te vi en todo el día —le dijo Jin antes de plantarle un beso en la mejilla. —Te extrañé en vacaciones.

Jungkook puso los ojos en blanco y reprimió una sonrisita.

—Yo no —se burló y Jin hizo un puchero.

—Sabes que en el fondo sí lo hiciste —Jin se burló. Jungkook solo negó con la cabeza divertido, pero su cuerpo se tensó por completo cuando escuchó la voz de Taehyung a sus espaldas hablando por celular.

— ¡Que tenga un lindo día profesor Kim! —le gritó Kihyun.

Taehyung levantó la vista al oír su apellido ser pronunciado, y colgó la llamada con su amigo cuando éste dejó de hablar. Divisó a unos metros a unos cuantos de sus alumnos y les sonrió amable.

—También ustedes, jóvenes —les sonrió a sus alumnos, pero su vista se dirigió al cuerpo de espaldas que conocía a la perfección.Jungkook.

Frunció el ceño al ver como un joven desconocido abrazaba muy cariñosamente a Jungkook y cerró sus puños por los celos causados. Y le enfureció más que Jungkook no hiciera nada por quitárselo de encima. Tenía claro que él había sido el causante de que entre Jungkook y él ya no hubiera nada, pero no por eso el chico tenía que mostrarse tan liberal en la escuela, en donde el ya estaría a partir de ese día. Y se maldijo, porque él no tenía derecho de pensar sobre Jungkook, al fin y al cabo era la vida del chico y él había decidido ya no formar parte de ella.

Aunque doliera de puta madre.

—Nos vemos mañana —dijo antes de subirse a su auto y cerrar la puerta con fuerza. Encendió su carro y arrancó furioso. Tenía que controlar todo lo referente a Jungkook si no quería causar problemas, aunque eso se le hiciera casi imposible.

Jungkook vio como el auto de Taehyung arrancó y se subió al auto de Jimin cuando todos sus amigos lo hicieron.

Iba a ser tan difícil fingir que nada había pasado aquel verano.



El martes en la mañana, Jungkook estaba más decaído que nunca.

Su andar por los pasillos de la escuela era completamente monótono y fingía escuchar hablar a sus amigos acerca de la increíble fiesta que iba a haber ese fin de semana, o algo así oyó decir a Jimin.

Iba caminando a un lado de Youngjae pero su ingreso al salón de biología se vio interrumpida cuando un brazo se posó en su hombro. Se giró extrañado pero puso los ojos en blanco al ver que sólo era Seokjin molestando, de nuevo.

—Hola, precioso —le dijo Seokjin sonriente. Jungkook fingió una sonrisa y se giró a su amigo, aunque le jodiera que lo estuviera molestando a cada rato había de admitir que el chico tenía perseverancia y le caía bien, sólo de vez en cuando.

—Hola Jin —le dijo y le hizo una seña a sus amigos para que entraran al salón, ya que éstos se detuvieron observando la escena.

Los chicos asintieron y entraron a su salón dejando a Jungkook a solas con el rubio.

—Necesito de tu ayuda, precioso —le dijo Jin tomándolo de las manos y besándoselas. —Es de vida o muerte.

— ¿Qué quieres? —Jungkook se acomodó la mochila y vio con atención a su amigo.

—Namjoon me invitó a salir y no sé qué ponerme —dijo espantado el rubio. Jungkook frunció el ceño ante lo dicho y quitó sus manos de entre las de Jin.

— ¿Es en serio? ¿Eso es de vida o muerte?—Jungkook intentó ingresar a su salón pero nuevamente el brazo de Jin se lo impidió.

—Vamos Kook, es que creo que esla cita—susurró Seokjin pronunciando entre dientesla cita,como si eso implicara algo demasiado importante, aunque sí era importante para el chico pero no demasiado para Jungkook.

—Llevan saliendo desde antes de salir..., no sé porque te pones nervioso.

—Creo eslacita, Jungkook —bufó exasperado el rubio y Jungkook puso los ojos en blanco entendiendo.

—Que lento eres Jin, pensé que ya hasta te lo habías follado —se rió Jungkook y Seokjin le dio un golpe en su brazo. Jungkook fingió dolor.

—Te espero en el centro comercial a las seis en punto Kook, no llegues tarde —le dijo Seokjin dándole un beso en la mejilla. — ¡Te quiero precioso! —Gritó cuando se iba. Jungkook rió pero su risa se vio interrumpida cuando vislumbró a Taehyung a tan sólo unos cuantos metros de él.


El profesor llegó a la hora justa esa mañana, sus ánimos estaban por los suelos pero tenía que mantener su trabajo si quería seguir teniendo techo y comida. Así que cuando llegó a la escuela, fue a la dirección para ir por sus listas de asistencia listo para irse a su salón de clases.

Saludó a unos cuantos alumnos que le daban los buenos días e iba tarareando una cancioncilla que estaba de moda en esos momentos. Su oído se agudizó cuando escuchó la dulce risa de Jungkook y levantó la vista encontrándose con una escena para nada agradable.

Vislumbró al chico rubio de ayer besando la mejilla de Jungkook y su frente se frunció cuando oyó al chico decirle te quiero y precioso a Jungkook. Su Jungkook.

Se dio cuenta que Jungkook lo vio y bufó antes de comenzar nuevamente su andar. Tenía que controlar sus celos en la escuela y no dejarse llevar por ellos, pero Jungkook se lo ponía difícil. Demasiado difícil.

E ingresando a su salón de clases soltó las listas de asistencia en su escritorio asustando a unos cuantos alumnos. Y de ahí entendió el apodo que le dieron ese mismo día: el temible y enojón profesor Kim.Aunque para algunas alumnas, él era el profesor por el cual asistirían contentas al curso de verano para que el profesor Kim pudiera ver los buenos dotes que ellas tenían. Cosa completamente inútil porque en su cabeza sólo estaba presente el trabajado cuerpo del alumno, Jeon Jungkook.

Y con ese pensamiento confirmó que sí, estaba completamente jodido por el chico.

La sonrisa de Taehyung se endureció al ver a Jungkook entrar al salón de clases y fingió estar ordenando unas hojas en el escritorio para evitar ver al chico. Su sola presencia hacía que Taehyung tuviera un ataque nervioso, el chico castaño lo ponía realmente mal.

—Buenos días clase, por favor; resuelvan los siguientes ejercicios —dictó y Taehyung y se dispuso a escribir en la pizarra los problemas matemáticos para su clase.

Jungkook vio los jeroglíficos que Taehyung escribía y escondió su cabeza entre sus manos pensando en que probablemente este año reprobaría y repetiría esa materia. Simplemente las matemáticas no eran lo suyo, y por más que estudiara, éstas no parecían querer entrar a su cabeza. Y por esa misma razón, se había dado por vencido de aprenderlas.

— ¿Qué haces? —le preguntó Youngjae quien estaba sentado a un lado suyo. —Pensé que ayer te habías quedado a pedirle ayuda al profesor Kim para tus tutorías.

Jungkook se tensó en su lugar y pensó en una respuesta rápidamente.

—El profesor Kim me dijo que no daba tutorías..., así que ya valí —Jungkook gimoteó en su lugar y Youngjae hizo una mueca.

—Lo siento. Ahora sí tendrás que estudiar el doble. —Jungkook asintió ante lo dicho y comenzó a anotar en su cuaderno los problemas.

En el resto de la clase, Youngjae le ayudó un poco con los problemas y le explicó la manera en que debía de resolverlos. Jungkook intentaba ponerle atención pero algunas veces su vista se iba hacia el profesor Kim quien se encontraba concentrado leyendo. Jungkook se fijó en lo lindo que se veía Taehyung con el ceño fruncido, y fantasías indebidas invadieron sus pensamientos en donde él, Taehyung y ese largo escritorio se encontraban presentes. Jungkook se sonrojó ante eso y volvió su vista a Youngjae.

—Bien —llamó Taehyung a sus alumnos. —Pasarán al frente para resolver los problemas. Llamaré a unos cuantos al azar. —El profesor preparó el marcador y tomó la lista de su escritorio. —Yoo Kihyun.

El chico se paró de su asiento y caminó a paso confiado hacia la pizarra. Tomó el marcador que el profesor Kim le ofrecía y contestó el ejercicio sin problema alguno volviendo a su lugar minutos después. Cabe decir que Jungkook se encontraba nervioso, ya que de los ocho problemas que Taehyung había dejado, él sólo llevaba tres; y eso a duras penas y con ayuda de Youngjae.

—Kim Minseok...

Jungkook sudaba y estaba perdido en sus pensamientos tratando de resolver el problema cuatro. Sus manos se encontraban temblorosas y sus pensamientos estaban bloqueados. Y es que desde ayer se esparcía el rumor acerca del profesor Kim; que era un despiadado pero que aún así era caliente. Y Jungkook de eso estaba seguro, y lo estaba más porque ya lo había comprobado.

—Choi Youngjae —su compañero de butaca se levantó del lugar y caminó a pasos cortos hasta la pizarra. Jungkook vio que su amigo se encontraba nervioso, pero aún así resolvió el problema y Taehyung lo felicitó.

—Do Kyungsoo.

Jungkook estaba delirando. Sentía la mirada borrosa y su respiración estaba entrecortada. Youngjae se dio cuenta de eso y le puso su libreta bajo el brazo para que Jungkook contestara los problemas, pero ya era demasiado tarde.

—Jeon Jungkook —recitó Taehyung con voz seca y sin verlo a la cara.

El chico sintió su bilis subir y se levantó a paso nervioso de su banca. Caminó temeroso hacia Taehyung y tomó el marcador que el chico le ofrecía. Observó el pizarrón y contuvo la respiración al ver tanto jeroglífico frente a él. ¿Qué mierda tenía qué hacer? Sus manos estaban temblorosas y ya llevaba rato viendo el mismo número 8X frente a él.

—Lo estamos esperando, joven Jeon —argumentó Taehyung con tono seco. Jungkook pasó saliva y volteó a ver a Taehyung para que tuviera un poco de empatía con él, pero al ver la enojada mirada del chico, supo que estaba perdido. — ¿Ni un problema tan fácil puede resolver? —bramó el profesor enojado. El chico se espantó por su tono de voz y sus ojos se comenzaban a aguar. —Yo no tengo alumnos patéticos en mi clase, aquí se viene a estudiar. No a perder el tiempo.

Taehyung estaba cegado por el enojo que le causó el ver a Jungkook abrazado a un chico que no midió sus palabras de ira que iban dirigidas hacia el menor. Sólo se arrepintió de ello cuando vio que las lágrimas comenzaban a bajar por las mejillas de Jungkook. Ahí su expresión cambió a una de arrepentimiento y le jodió la manera en como Jungkook comenzó a llorar y su pecho se contrajo porque sabía bien que era su culpa, y le jodía aún más el no poder hacer nada para disculparse debidamente con el chico.

Y la campana sonó anunciando el final de la clase.

Los alumnos comenzaron a salir de la clase y Jungkook se encontraba petrificado en su lugar por las horribles palabras que Taehyung le dijo. No fue sino hasta que sintió la mano de Youngjae que volvió a la realidad.

—Esperen afuera, voy enseguida —les susurró a sus amigos y ellos asintieron. Jungkook se dirigió a su lugar para recoger sus cosas, y cuando se giró dispuesto a irse del salón, la mirada arrepentida de Taehyung se posó en su campo de visión.

—Jungkook...

—Pediré que me transfieran de su clase, profesor Kim —le dijo Jungkook comenzando a caminar hacia la puerta. Taehyung abrió los ojos sorprendido e intentó hablar pero Jungkook se le adelantó. —No quiere alumnos patéticos en su clase, ¿cierto? —el chico se burló herido.

Y con eso, Jungkook salió de ahí dejando a Taehyung con un gran dolor en su corazón y con una jodida culpa sobre él.



Para Taehyung no fue fácil aceptar el que Jungkook se haya transferido de su clase, eran obvias las circunstancias del porqué lo había hecho pero el chico pelinegro se negaba a aceptar que ya no vería a Jungkook aunque sea por dos horas. Y ahora, frente a sus alumnos quienes se encontraban concentrados resolviendo algunos problemas, su mirada sólo estaba posada en el lugar que en algún tiempo le perteneció a Jungkook. Y se odió, porque era su jodida culpa que el chico ya no estuviera ahí.

Habían pasado dos semanas desde lo ocurrido y para Taehyung había sido exasperante no haberse topado con el chico aunque sea en los pasillos de la escuela, era como si el rastro de Jeon Jungkook se hubiera evaporado, y eso le preocupó un poco, pero lo dejó pasar ya que si algo le hubiera pasado a Jungkook sus amigos estarían preocupados, pero él los veía muy tranquilos en clase.

—Profesor, ¿podría explicarme ésto? —se acercó una alumna y Taehyung retiró sus pensamientos acerca de Jungkook para poder concentrarse en la alumna que requería su ayuda. Era demasiado odioso no saber del adolescente pero no era como si pudiera levantarse e ir por el chico para besarlo frente a todos. Su trabajo como reputación estaban en juego.

—Claro, ¿qué no entiendes?

Y así, otra larga hora pasó mientras Taehyung explicaba ecuaciones y operaciones trigonométricas que sus alumnos no hacían el amago de entender. Su vida comenzaba a ser un fracaso.

Jungkook resopló frustrado. No entendía nada de lo que salía de la boca del profesor Bang y su calificación contaba con +7 para pasar la materia, si seguía así de flojo en clases y sin entender lo más probable es que repitiera el curso y sus padres lo mandaran a lo más lejos descontándole su semana y sin poder ir a las próximas vacaciones para visitar a su abuela. Pero ahora que lo pensaba, ya no tenía tantas ganas de ir de vacaciones, no si ahora lo que tenía con Taehyung se había terminado.

Maldito gilipollas.

Bufó con enojo y prestó un poco más de atención a las clases para resignarse a pasar aunque sea con un seis y tanto, no podía pedir más si su coeficiente intelectual se negaba a estar de su parte. Tomó su lápiz y comenzó a resolver los problemas con ayuda de su compañero de banca, un tal Moonbin, que ahora que lo pensaba, tenía una sonrisa muy bonita.

— ¿Entendiste? —lo distrajo el chico de bonita sonrisa y Jungkook asintió por inercia. No había escuchado nada de lo que el chico le decía pero no iba a quedar como un tonto frente a él. Bastante tenía con haberse humillado con Taehyung.

—Claro —le sonrió y Moonbin asintió volviendo a sus apuntes para resolver los problemas.

Jungkook odiaba su vida, y claro, la matemáticas del demonio.

Después de minutos eternos en el aula, Jungkook suspiró feliz al haber escuchado el timbre sonar, se despidió de Moonbin y salió del aula directo a su casillero escolar para dejar los tediosos libros que no ocupaba y poder irse a casa. Sus amigos se habían ido a casa desde hace una hora y Jungkook hizo un puchero al recordar aquello, pero fue su elección cuando quiso hacer su transferencia de la clase de matemáticas. Y no se arrepentía, no si Taehyung ya no estaba para romper su corazón (más de lo que ya lo había roto).

—Jungkook —escuchó a sus espaldas y todo su cuerpo se tensó cuando escuchó la voz que le hablaba. ¿Qué hacía el profesor Kim hablándole a él?

Cerró su casillero y sin dirigirle ni una mirada a Taehyung se fue de allí para ir a los vestuarios a dejar su maleta deportiva, la cual se encontraba en su casillero por su flojera de no ir a dejarla en la mañana. Caminó en silenció escuchando los pasos a sus espaldas y bufó sintiendo las lágrimas avecinarse. ¿Por qué era tan patético en aquellos momentos? ¿Acaso no podía dejar de llorar?

Entró a los vestuarios y se dirigió a su taquilla (la cual también compartía con Jimin y Youngjae) y dejó su maleta dentro mientras hacía un plan mentalmente de cómo salir de ahí sin que Taehyung lo acosara. Era más que obvio decir que su plan de huida fue un rotundo fracaso cuando Taehyung lo acorraló en los casilleros y lo besó.

Así de simple, así de fácil.

Pero... Jungkook tenía dignidad y se hacía respetar.

Y sin pensarlo dos veces le dio un rodillazo a Taehyung en sus partes bajas mientras con su brazo se limpiaba los labios. (Obviamente le había gustado el beso pero no era tan fácil perdonarlo y dejar el rastro de sus besos en él, había que tener tantito amor propio).

— ¿Qué mierda haces?

—Jungkook... perdón. Ha sido una agonía no verte. —El mayor habló con sus manos presionando sus partes bajas y Jungkook bufó enojado. ¿Era en serio lo que decía? El chico no más de dos semanas lo había mandado a la mierda, lo humilló, ¿y ahora venía cómo si nada?

¿Qué carajos le pasaba?

—Vete a la mierda, Kim —Jungkook pasó a su lado y Taehyung lo tomó del brazo para evitar la huida del chico. —Suéltame.

—No, Kook, escucha.

—No, escucha tú, imbécil. —Jungkook se soltó del agarre y se volteó para ver al chico a la cara. —No puedes llegar y besarme, pretendiendo que las cosas están bien entre nosotros. ¿Captas? Me humillé por ti y me humillaste.

—Lo sé, y no sabes lo arrepentido que estoy de ello, Kook.

—No quieras creer que puedes besarme cuando quieras, Taehyung. No soy así de fácil, ¿o también quieres que me disculpe por hacerte creer eso? —Jungkook habló irónicamente y se sorprendió demasiado cuando no se sintió llorar.

Pegó un grito interno de alegría por su autocontrol. Vas progresando Jungkook, se felicitó a sí mismo.

—Joder, Kook. Sólo escucha. —Taehyung habló.

—No, eso te pedí hace dos semanas y me trataste como la mierda, ahora te puedes ir muy al carajo. —Jungkook se giró para irse pero nuevamente el brazo de Taehyung lo detuvo.

—Perdóname, Jungkook. Sé que lo que hice no tiene ningún perdón pero en esos momentos me encontraba muy enojado contigo que fui incapaz de medir mis palabras. Y me arrepiento, tú no merecías ese trato.

—Claro que no lo merecía —la voz de Jungkook se quebró y se regañó mentalmente.Íbamos tan bien, Kook.

—Por favor, sólo permíteme hablar contigo, quiero que me escuches. —Taehyung se acercó unos cuantos pasos al chico y se sorprendió cuando Jungkook no se alejó.

—Sólo tienes tres minutos y contando —agregó el chico.

— ¿Qué?, pero...

—Uno, dos, tres... —Jungkook comenzó a contar y Taehyung puso los ojos en blanco ante tal infantilismo del chico, pero no podía ni iba a decir nada ya que ese chico infantil era del cual estaba enamorado.

—Está bien. —El profesor suspiró. —Sé que lo que menos quieres es oírme pero tienes que entender que estaba enojado, nunca me dijiste tu edad y yo asumí que eras mayor. Era demasiado obvio que eras menor que yo, pero no pensé que tanto... —Jungkook miró a Taehyung con el ceño fruncido. Iba a replicar pero el alto se le adelantó. —Ya sé que pensaste que tu abuela me había dicho tu edad pero no fue así, yo sólo iba a su casa para arreglar el baño. Jamás hablamos a fondo de ti, solamente me dijo que su familia iría a visitarla y mencionó sus nombres, ni siquiera me dijo si tu papá o mamá era su hijo.

Jungkook asintió, comenzaba a impacientarse y el autobús que lo dejaba a unas cuadras de su casa probablemente ya había pasado y ahora tendría que esperarse por media hora más. Pero su consciencia lo reprendió porque estaba con Taehyung, y quisiera o no eso le gustaba. Aunque siguiera enojado y dolido por el chico.

—Cuando te fuiste de Daegu quedé devastado, jamás me llegué a imaginar que alguien me pegaría tanto, hablando de amor. Y me reprendí cuando me di cuenta de que ni siquiera tenía tu número celular —Taehyung sonrió de lado. —Fui un tonto al no pedírtelo...

Jungkook hizo el amago de una sonrisa.

Cuando salían juntos era porque Taehyung se lo pedía en casa de su abuela cuando iba de fontanero, carpintero, etcétera, y jamás se les pasó por la cabeza intercambiar sus números para lo cual ahora veían las consecuencias. Pero en esos momentos no importó, solamente eran dos chicos de vacaciones disfrutando del tan famoso amor de verano.

—Cuando me ofrecieron una oferta de trabajo aquí no dudé en aceptar, sabía que tú eras de éste lugar y mi meta para cuando llegara era buscarte. Proclamarte mi amor y volver a lo fuimos... —para Jungkook fue inevitable no sonreír al escuchar esas palabras, pero su sonrisa se apagó cuando oyó las siguientes: —Esa era mi meta hasta que te vi sentado en el salón de clases. Te vi dibujando en tu libreta y con un jodido uniforme escolar, siendo un adolescente de quizá diecisiete años y que probablemente sólo se había divertido conmigo porque quería experimentar lo que era salir con un hombre mayor.

Jungkook frunció el ceño negando.

—Eso es mentira.

Taehyung asintió.

—Lo sé. Lo comprendí hasta después. —Taehyung se acercó al chico. —Y me sigo odiando por como te trate, no lo merecías y por eso mismo te pido perdón. —El alto acarició la mejilla del chico y sonrió mostrando sus pliegues cuando Jungkook no se alejó. —Perdóname, Jungkook.

Jungkook se quedó en silencio por lo que parecieron 15 segundos. Analizaba las palabras dichas por Taehyung y veía al chico directo a los ojos tratando de descifrar si las palabras de él eran mentira o no. La sorpresa de ello es que no fue así y Jungkook le creyó. Como un idiota enamorado. Y bajó la cabeza cuando ya no pudo soportar la intensa mirada de Taehyung sobre él.

—Bien, sé que también fue mi culpa al no haberte dicho cosas sobre mí, perdón por eso. —Jungkook se alejó unos pasos del chico cuando vio la cercanía entre ellos. Aún lo seguía poniendo nervioso su presencia.

Revisó la hora en su celular y se dio cuenta de lo tarde que era, si no corría era probable que no alcanzara a formarse a tiempo para la parada del autobús. Maldijo internamente. Levantó la vista para despedirse de Taehyung y le dio una leve sonrisa antes de tomar sus cosas.

—Lo siento, se hace tarde, me tengo que ir. Adiós. —Se giró antes de que el chico tuviera oportunidad de tomarle del brazo y echó a correr para poder llegar lo antes posible a la parada. Esquivó a unos cuantos alumnos (muy pocos en realidad) y llegó a la entrada de la escuela para darse cuenta de que una tromba había caído en la ciudad. —Me tienes que estar jodiendo. —Maldijo internamente al clima y se reprendió por no haber llevado paraguas ese día. —Debí de hacerle caso a mamá.

Hizo un puchero y se armó de valor para echar a correr nuevamente, pero el destino lo salvó. O eso mismo creyó cuando Taehyung lo detuvo antes de que hiciera su jugada corriendo y probablemente cayera de sentón a unos cuantos metros por el piso mojado.

—Estás loco si crees que te dejaré ir a la parada con esta lluvia —le dijo el profesor con el ceño fruncido y con la camisa de Jungkook aún entre sus dedos. Jungkook se soltó del agarre y bufó.

—No quiero perder otra vez el autobús, pasan cada media hora y si no echo a correr desde ahorita probablemente ya no lo alcance.

—Está lloviendo demasiado, Jungkook. Hay mucho viento y dudo que tu pequeño cuerpo no se vaya volando —hizo un comentario gracioso y Jungkook frunció el ceño ante la broma tan mala.

—No es culpa mía ser tan delgado —se defendió.

Taehyung negó con la cabeza aún riendo y acarició la cabeza del chico para después quitar su mano de ésta y dejarla caer a su costado.

—Te llevaré a casa —se ofreció el profesor. Jungkook se sorprendió ante lo que oyó pero al instante negó con la cabeza.

—No es necesario.

—Insisto, traigo carro y es mejor que te lleve yo y seco a que te vayas en autobús todo mojado.

Jungkook lo pensó por un instante, no era mala idea pero no quería causarle problemas a Taehyung por si alguien lo veía subirse a su carro. Taehyung pareció analizar su expresión de duda a lo cual le dijo que se podían ir por la parte trasera de la escuela para que nadie los viera. Jungkook asintió un tanto dudoso pero a fin de cuentas ya había dicho que si.

—Te veo en cinco minutos detrás de la escuela, iré por mis cosas y por el carro. —Taehyung comenzó a caminar hacia su despacho pero se giró por una última vez. —Ni se te ocurra irte porque si lo haces te buscaré, ¿está bien?

Jungkook asintió con una sonrisa queriendo salir de sus labios y el profesor le sonrió antes de renaudar su caminata.

Después de subirse al auto de Taehyung, Jungkook optó por poner música con el permiso del alto, a lo cual Taehyung sonrió cuando escuchó a Jungkook entonar unas cuantas melodías. No iba a decir que era la primera vez que escuchaba al chico cantar, pero con la lluvia de fondo y una balada era la ocasión perfecta para oír al chico. Era como si se encontrara en un vídeo musical depresivo, aunque la ocasión no era tan depresiva como lo parecía. El sonido de la música menguaba el momento y no era necesario la plática para que el momento se tornara cómodo, con la música de fondo, el leve canto de Jungkook y las risítas de Taehyung el agradable momento se hacía ameno.

Taehyung aparcó frente a la casa del menor y Jungkook se giró hacia el chico para agradecer el viaje que lo salvó de la lluvia. Taehyung le dijo que no fue nada a lo cual Jungkook le sonrió por última vez antes de salir del carro para irse corriendo a su casa.

¿Ahora que era lo que iba a ocurrir con ellos?



Los días pasaban y era más que obvio que la actitud de Taehyung había cambiado por completo con Jungkook. Ahora era más amable y cada vez que se cruzaban por los pasillos el profesor le daba sonrisas discretas que hacían que el corazón de Jungkook sufriera por los lindos pliegues del chico. Él no podía pasar como si nada y fingir que no lo alteraba, porque era claro que sí lo hacía.

Ese día, viernes para ser más específicos, Jungkook había salido tarde del colegio por unos problemas con su matrícula escolar, así que se quedó en el área de secretaria para arreglarlo y cuando salió se dio cuenta de que era demasiado tarde y que el autobús estaba a escasos minutos de pasar; y sin pensarlo dos veces echó a correr a la salida de la escuela.

Pero estaba de más decir que la suerte no estaba de su lado. El autobús se fue sin percatarse de los gritos del chico para que lo esperara así que haciendo un puchero inconscientemente, Jungkook tomó asiento en la parada esperando al próximo transporte. Para variar, Jungkook olvidó las llaves de su casa y ese día era festivo a lo cual sus padres habían salido a acampar con sus hermanas dejándolo solo a él en casa porque en su escuela no le dieron el día.

—La vida me odia —riñó el chico con mirada tristona.

El sonido de un claxon se escuchó frente a él a lo que levantó la mirada para percatarse de que el auto del profesor Kim se encontraba a su lado con un Taehyung sonriéndole desde el asiento del piloto.

—Súbete. —Le dijo y Jungkook no lo pensó dos veces antes de hacerlo porque así se ahorraría tiempo y dinero. Taehyung era como el embarazo, aparecía en los momentos menos esperados. — ¿A tu casa? —le preguntó avanzando por las calles y Jungkook estuvo a punto de asentir, pero recordó que había olvidado las llaves. ¿Ahora que iba a hacer? Probablemente le pediría hospedaje a Jimin o a Youngjae, sólo por esa noche.

—No. He olvidado las llaves de mi casa y mis padres no se encuentran. Llévame con Jimin, le pediré hospedaje por esta noche. —El profesor Kim se mordió los labios y le dio una mirada intensa al chico haciendo que éste se pusiera nervioso. — ¿Qué?

—Puedes quedarte conmigo, yo no tengo problema.

—No..., eso es mucho. Ya tengo demasiada vergüenza de que me lleves, no es necesario.

—Insisto, será solo por hoy.

—Taehyung, en verdad no es necesario...

—Jungkook —el chico le tomó de las manos. —En verdad que no tengo problema, tengo una habitación de invitados y estoy seguro de que dormirás muy cómodo ahí.

El menor iba a negar nuevamente pero Taehyung habló antes que él diciendo que no aceptaba un no como respuesta, a lo cual Jungkook tuvo que aceptar. Y sin más, Taehyung aceleró para llegar lo más temprano a su departamento.

Cuando arribaron al departamento del mayor, Jungkook se sorprendió cuando se dio cuenta de que el bloque de departamentos se encontraba en un área muy popular y por tanto eso quería decir que el sueldo de Taehyung era bastante bien si se podía dar el lujo de vivir en una área como esa. Pero no comentó nada porque la vida de Taehyung ya no era de su incumbencia, aunque eso se sintiera como una patada en su sensible corazón.

El profesor lo invitó a pasar a su piso y Jungkook abrió la boca sorprendido cuando admiró por dentro la vivienda del chico, ese departamento era como lo triple de su humilde casa. Jungkook se sintió un tanto cohibido por ese hecho. Taehyung era demasiado para un pobretón como él, pero no iba a lloriquear como una colegiala, sus padres habían hecho mucho por él y estaría eternamente agradecido por ese hecho.

—Lo siento, no hice nada de comer porque salí tarde pero podríamos pedir a domicilio, ¿te parece? —Taehyung lo distrajo de sus pensamientos y Jungkook asintió conforme. — ¿Gustas pizza o algo en específico?

—Lo que quieras está bien para mí, Tae.

—Está bien, vuelvo en un momento.

Taehyung desapareció de su campo de visión y Jungkook tomó asiento en el sofá de cuero negro que a su parecer era demasiado cómodo. El chico mayor volvió después de unos minutos y le sonrió con tranquilidad tomando asiento a su lado. Jungkook se puso nervioso al instante, la sola presencia del mayor aún lo seguía poniendo con los nervios a flote.

—Pedí pizza de pepperoni, no se me olvida que sigue siendo tu favorita.

Jungkook se sorprendió ante ese hecho.

—Oh, gracias.

—No es por nada.

El silencio se hizo presente por unos minutos y Jungkook comenzaba a sentirse incómodo pero cuando estaba dispuesto a hablar de cosas triviales con el mayor, la sorpresiva intromisión a sus labios lo hizo desistir de esa idea.

Oh, joder. Taehyung lo estaba besando. Y él le correspondía.

Taehyung saboreaba sus labios a su antojo, lamiendo y mordiendo el inferior y superior las veces que se le dio la gana, y estaba de más decir que Jungkook hacía lo mismo con los labios del profesor. Las manos del mayor fueron a parar a la cintura del menor y Jungkook subió las suyas a las mejillas del pelinegro para poder profundizar aún más el beso. Los leves gemidos que soltaba Taehyung de vez en cuando hacían que Jungkook comenzara a tener un problema en sus pantalones.

La falta de oxígeno se hizo presente entre ambos y Jungkook fue el primero en separarse del beso viendo hacia los ojos de Taehyung para tratar de averiguar, o darse una idea, de lo que estaban haciendo. Grande fue su sorpresa cuando vio al chico sonreírle sin preocupación.¿Qué no hace tan solo unos días atrás lo había mandado a la mierda?

—Extrañé ésto —habló primero el profesor viendo las mejillas sonrojadas del menor. Jungkook frunció el ceño y estaba dispuesto a pedir una explicación pero el sonido del timbre interrumpió el momento. La pizza había llegado.

Después de que Taehyung ingresara con la caja de pizza en manos, ambos chicos olvidaron hablar de lo que había ocurrido hace tan solo unos minutos, Taehyung prendió la TV y una película de Adam Sandler salió a colación por lo cual decidieron dejarle en ese canal. Las risas de Taehyung no se hicieron esperar y Jungkook sonreía ante algunas tonterías que hacía el actor americano.

Al finalizar de cenar, Taehyung apagó las luces de la cocina y sala para ir a mostrarle al chico menor la habitación de invitados que le había prometido a Jungkook darle por esa noche. Jungkook caminó por el pasillo con un Taehyung a sus espaldas, y el mayor posó sus manos en la cintura del menor de manera sutil haciendo que Jungkook brincara del susto por la sorpresa.

— ¿Qué haces? —susurró intrigado.

—Te he extrañado como un imbécil, Kook. —Le respondió el profesor en su oído. Jungkook se estremeció ante la cercanía de Taehyung y se giró entre los brazos del chico para verlo a la cara.

—No te entiendo —confesó.

— ¿Qué no entiendes?

—Hace tres semanas prácticamente me mandaste a la mierda y ¿ahora me tratas así? Me confundes, Taehyung.

El mayor soltó un suspiro.

—Lo sé. Pero estos últimos días me he dado cuenta de lo mucho que me haces falta, y ya no quiero luchar contra eso. Te extraño como no tienes idea y quisiera que volviéramos a lo de antes.

El corazón de Jungkook latió desenfrenadamente ante lo último.

— ¿Estás jugando conmigo?

—Claro que no, te estoy diciendo la verdad. Quiero que regresemos, Jungkook.

— ¿Estás escuchando lo que dices?

—Por supuesto que sí, Kook. —El profesor rió.

—Pero, ¿y tu trabajo? Estamos jugando con fuego, Tae.

—Trataremos de ser discretos en el instituto, pero a las afueras, quiero que seas todo mío. —El mayor de acercó a Jungkook y le dio un fugaz beso en los labios viendo que aún el chico seguía pensando en sus palabras. — ¿Qué dices? ¿Lo intentamos de nuevo?

Jungkook parpadeó repetidamente aún sin saber que decir.

— ¿Quieres regresar conmigo, Kook? —Taehyung susurró sobre sus labios. —Esta vez haré las cosas bien.

Y Jungkook mandó todo a la mierda y besó al profesor.

Taehyung sujetó al estrecha cintura del chico y lo acercó más a él para poder disfrutar del beso a su mayor esplendor. Lo tomó de los muslos y lo levantó haciendo que las piernas de Jungkook rodearan la cintura del mayor.

—Creo que esta noche no dormirás en la habitación de invitados —le susurró el profesor cuando se separaron para recuperar el aire. Jungkook rió y volvió a besar a Taehyung.

Probablemente lo que menos hicieron esa noche fue dormir.



La siguiente semana se pasó demasiado rápido, Taehyung y Jungkook habían retomado su relación y en los pasillos de la escuela (cada vez que se cruzaban) trataban de ser discretos a la hora de echarse miradas o sonrisas las veces que se veían. Y ese día, viernes, Jungkook caminaba hacia el despacho del mayor porque habían acordado verse para ir al cine del sur de la ciudad a pasar el rato. Jungkook tocó la puerta al llegar y elpaseque se escuchó de Taehyung lo incitó a ingresar a la oficina con una sonrisa entre los labios.

—Hola —saludó después de ponerle pestillo a la puerta. Se acercó al chico y le dio un suave beso en los labios antes de separarse.

—Hola, cariño. ¿Estás listo?

—Sí, ¿tú?

Taehyung negó: —Sólo dame cinco minutos en lo que termino de firmar estos documentos.

Jungkook asintió y tomó asiento frente al chico. Sacó su celular para distraerse un rato y jugó un poco de Bubble Witch.

Después de pasados diez minutos, Taehyung suspiró frustrado y le dio una rápida mirada a su novio para darse cuenta de que se encontraba demasiado enfrascado en su juego. Volvió su mirada a los documentos que el director le había pasado esa mañana y siguió firmando. Jungkook apagó su celular después de aburrirse de jugar y suspiró con desgana. Vio a un Taehyung frustrado firmando y sonrió cuando una loca idea le llegó a la cabeza.

Un fetiche extraño había llegado a él.

Dejó sus cosas en la silla y se inclinó para poder escabullirse debajo del escritorio del profesor. Vislumbró las piernas de su novio y sonrió para sí cuando alcanzó la bragueta del pantalón de vestir del mayor. Sintió a Taehyung brincar en su lugar cuando se dio cuenta de lo que hacía.

—Kook... —le habló confundido.

—Tú sólo sigue firmando

— ¿Qué...?

—Shh.

Jungkook bajó lentamente el cierre del pantalón y comenzó a acariciar el miembro de su novio, deleitándose con alegría cuando la erección se comenzó a hacer presente. Los dedos de Jungkook parecían hacer bien su trabajo, y cuando la boca de Jungkook se hizo presente los instintos de Taehyung salieron a flote haciendo que unos cuantos gemidos salieran de su boca.

—Mierda —jadeó el mayor cuando se corrió dentro de la boca de su pareja. Jungkook sonrió de lado y tragó la esencia del profesor. Salió de debajo del escritorio y volvió a tomar asiento en la silla. Pero eso no era suficiente para Taehyung. —Ven aquí.

Jungkook acató las órdenes del mayor y tomó asiento entre las piernas del chico mientras no lo pensaban dos veces antes de tomar los labios del otro. Taehyung quitó, sin ver, los papeles del escritorio y los escuchó caer al suelo, junto a otras cosas mas. Recostó al chico sobre la gran mesa de madera y se separó de Jungkook no sin antes darle una intensa mordida en su labio inferior.

—Atente a las consecuencias, Jeon Jungkook.

—No me estoy oponiendo, profesor Kim.

Y con una divertida sonrisa en los labios, Taehyung besó a Jungkook antes de bajar sus pantalones.



nota: diosmio, este fic tiene tantas cosas cancelables. ¿por qué escribía esto? Lo escribí en 2017, CLARAMENTE, hay cosas que son diferentes en mi persona y ya no pienso igual. Solo ando resubiendo fics porque la plataforma naranja se volvió