NO EMOTIONS (Vhope)

Summary

Kim Taehyung es un genio y un monstruo. Como hombre y hermano del Capo de la Camorra, su falta de sentimientos es una bendición, no una maldición… hasta que su hermano le pide que se case por el bien de la Camorra. Jung Hoseok, primo del Capo de la Famiglia de Seúl, es elegido para casarse con Kim Taehyung para evitar la guerra con la Camorra, pero lo que oye de Daegu hace que sus venas se llenen de terror. Después de que su padre traicionó a su Capo y pagó con su vida, su familia piensa que el matrimonio es su única oportunidad de honrar su nombre; pero solo Hoseok sabe que él es un premio defectuoso dado a cambio de la paz. Un hombre incapaz de emociones y un doncel marcado por el pasado: un matrimonio arreglado con el potencial de unión o destrucción…

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 (TAEHYUNG)

Antes…


—¿Recuerdas lo que le dije a YoungBae la última vez que lo vi? Dudo que tenga algún tipo de interés en trabajar con nosotros después de eso —murmuró Yoongi, paseándose por la habitación— Me matará al momento en que ponga un pie en su territorio, créeme. Mierda, me mataría si fuera él.


SeokJin negó con la cabeza.


—Está enojado, pero entrará en razón.


Asentí.


—Querrá proteger su territorio, su esposa, pero aun así, es un hombre de negocios, y tenemos buenos argumentos para la cooperación. Las drogas siguen siendo su negocio principal, y nuestro contacto en su laboratorio nos dice que no pueden producir lo suficiente para la demanda creciente. YoungBae necesita importar drogas, pero no puede porque nosotros tenemos el Oeste y Minho tiene el medio. Sus contrabandistas pierden demasiada mercancía antes de llegar a la Costa Este. Si trabaja con nosotros, podemos garantizarle un transporte seguro a través de nuestro territorio y, a cambio, nos promete mantenerse alejado de nuestra batalla con Choi Minho. Ni siquiera queremos su ayuda.


—No lo necesitamos —insistió SeokJin, sus ojos oscuros endureciendo. No estábamos de acuerdo en ese punto; la ayuda adicional frente a un oponente como Choi Minho habría venido muy bien, pero al igual que YoungBae, SeokJin dejaba que las emociones se interpusieran en el camino de las decisiones racionales.


Yoongi frunció el ceño.


—YoungBae no es como tú, Taehyung. No todas y cada una de sus decisiones se basan en razones lógicas. Está furioso porque insultamos a Irene, y su orgullo podría impedirle tomar una decisión lógica. Confía en mí cuando digo eso.


Orgullo y furia. Tampoco eran muy útiles.


—Si le dices a tu hermana que le diste el brazalete a Jimin, ella lo convencerá. Pensará que eres su hermano pequeño otra vez. Querrá creerlo. Lleva a Jimin contigo. Haz que sea una visita familiar, por lo que a mí respecta, pero convence a Irene y YoungBae para que hablen con nosotros. Dile que me reuniré con él personalmente —dijo SeokJin.


Le di a SeokJin una mirada tendenciosa. La última vez que habló con YoungBae no había ido demasiado bien. Los años habían pasado, pero si YoungBae guardaba rencor, también recordaría eso. Y SeokJin tenía una manera de provocar a las personas que no funcionaba muy bien con el otro Capo.


—No va a creer que somos dignos de confianza —dijo Yoongi— Y que hables con YoungBae es lo jodidamente peor que podría pasar. SeokJin, eres una puta bomba de tiempo. Maldita sea, te pones duro de solo imaginar cómo se sentiría bañarse en la sangre de YoungBae. ¿De verdad crees que podrías evitar intentar matarlo?


SeokJin se recostó con una sonrisa en su rostro de la que había aprendido a desconfiar.


—A la Famiglia le encanta establecer vínculos para garantizar la paz, ¿verdad? Les daremos lo que quieren, lo que tu hermana quería para ti y para todos los demás.


No había contestado la pregunta de Yoongi.


Yoongi se detuvo y cruzó los brazos.


—¿Y qué se supone que es eso?


—Amor y paz. —La boca de SeokJin se retorció como si fuera a reírse— Sugeriremos un matrimonio entre nuestras familias. Funcionó entre la Organización y la Famiglia por un tiempo.


SeokJin no me había mencionado nada. Por lo general, consultaba conmigo antes de tomar este tipo de decisiones. Para SeokJin, era un plan sorprendentemente razonable. Los matrimonios habían evitado muchas guerras a lo largo de los siglos de la historia de la humanidad; por supuesto, también habían comenzado igual de tantas.


Yoongi se echó a reír, pero me di cuenta que estaba disgustado por el estrechamiento de sus ojos.


—Chane unos años, y ahora han vuelto a matarse entre sí.


—Unos cuantos años es todo lo que necesitamos —le dije— YoungBae sabe tan bien como nosotros que cualquier tipo de acuerdo de paz siempre será solo por un corto período de tiempo.


—No puedes creer que YoungBae aceptará un matrimonio arreglado.


—¿Por qué no? —preguntó SeokJin, sonriendo— Funcionó para él y tu hermana. Míralos, enfermamente enamorados. Estoy seguro que puede prescindir de uno de sus primos. ¿No dijiste que su padre tenía tres hermanas y dos hermanos? Tienen que haber algunos primos y primas en edad para casarse, o incluso una prima o primo segundo para todo lo que me importa.


—Una de esas hermanas estaba casada con un traidor a quien nuestro padre mató. Dudo que nos dé sus hijas —le recordé a SeokJin.


—Una de sus hijos es el puto de ese bastardo de Growl. Como si fuera aceptarlo a el o a su hermana para nuestra familia —espetó SeokJin.


Incliné mi cabeza en acuerdo. Enviaría el mensaje equivocado si permitiéramos que la Famiglia nos diera las sobras de nuestro traidor medio hermano.


—De todos modos, YoungBae no elegiría a ninguna de ellos. ¿Pero quién demonios se supone que va a casarse con una mujer de la Famiglia? —preguntó Yoongi, levantando sus rubias cejas hacia mi hermano— No me digas que serás tú, SeokJin, porque no haré esa puta oferta. Todos sabemos que tú eres la última persona con la que podemos desfilar por ahí como marido. Pierdes tu jodido temperamento todo el tiempo. Eso terminará en una puta boda sangrienta y lo sabes.


SeokJin sonrió, sus ojos desplazándose hacia mí. Eso explicaba por qué no me había consultado nada.


—No voy a casarme con nadie. Taehyung lo hará.


—¿Lo haré? —pregunté, levantando mis cejas hacia él.


Yoongi se dejó caer en el sofá, haciendo una mueca.


—No te ofendas, pero Taehyung tampoco es realmente la persona adecuada para jugar al esposo.


Incliné la cabeza. Nunca había considerado el matrimonio. Parecía innecesario.


—Si te refieres a mi falta de emociones, puedo asegurarte que puedo fingirlas si es necesario.


SeokJin se encogió de hombros.


—No es que se trate de un matrimonio por amor. Taehyung no tiene que sentir nada para casarse. Solo necesita decir que sí y follarse a su novia o novio, tal vez tener un hijo o dos, y mantener a su esposo con vida mientras deseemos la paz con la Famiglia. Puedes hacerlo, ¿verdad?


Entrecerré los ojos, sin gustarme su tono.


—Puedo hacer eso.


Yoongi negó con la cabeza.


—Esa es una jodida mala idea y lo sabes.


—Es poco convencional —admití—, pero es una práctica que se ha utilizado en nuestros círculos Chane generaciones. Incluso antes de que nuestras familias vinieran a Corea, se concertaban matrimonios para establecer vínculos entre familias diferentes. Y la Famiglia tiene valores del viejo mundo. Son la única familia fuera de Italia que aún sigue la tradición de las sábanas sangrientas. Estoy seguro que la familia de YoungBae agradecerá la idea de otro matrimonio concertado entre familias; YoungBae necesita mantener contentos a los tradicionalistas de la Famiglia, especialmente ahora que tuvo que acoger a algunos de sus parientes de Sicilia. Y todavía hay tradicionalistas en la Camorra que apreciarán ese tipo de acuerdo.


Yoongi volvió a sacudir la cabeza.


—Te lo digo de nuevo, YoungBae no estará de acuerdo. Va a matarme.


SeokJin sonrió.


—Ya veremos. He oído que necesita proteger a sus hijos.


Yoongi se sacudió.


—¿Irene tiene hijos?


SeokJin y yo lo sabíamos desde hacía un tiempo. Uno de nuestros contactos nos dijo. YoungBae se aseguró de mantener a Irene y los niños fuera de la prensa e incluso mató a algunos fotógrafos que no entendieron el concepto de privacidad. SeokJin no quería que Yoongi lo supiera porque le preocupaba que Yoongi se emocionara demasiado Chane su visita a Nueva York. Al parecer, cambió de opinión.


—Una hija y un hijo —dije— Necesita protegerlos, y si le ofrecemos paz en el Oeste, bueno, eso debería convencerlo.


Yoongi se quedó en silencio.


—¿Cuánto tiempo hace que lo sabes?


—¿Acaso es importante? No es como si YoungBae te habría dejado acercarte a sus hijos —dijo SeokJin.


Yoongi asintió, pero tenía la boca apretada.


—Sabes que Minho no fue la fuerza principal detrás del ataque contra nosotros. Era mi padre. —Me miró primero y luego a SeokJin— Minho podría matar a mi padre antes de que le echemos el guante. No quiero que eso pase. Déjame ir a Busan y traerlo a Daegu. Aún podemos pedirle la paz a YoungBae después de eso.


SeokJin me dirigió una mirada aguda, obviamente necesitando que fuera la voz de la razón como siempre.


—Eso parece imprudente —dije— Estás demasiado involucrado emocionalmente para liderar un ataque en territorio de la Organización, especialmente con tu padre. Y no sabemos con certeza si tu padre actuó sin las órdenes directas de Minho. Minho podría no matarlo.


—Era el plan de mi padre. Escuchaste lo que dijeron los cabrones de la Organización cuando los destruimos. Mi padre envió a esos cabrones porque me quería muerto —gruñó Yoongi— Y yo quiero matarlo. Quiero destrozarlo miembro por miembro.


—Y lo harás —dijo SeokJin con firmeza, tocando el hombro de Yoongi. Él se detuvo. Una vez más con esa sonrisa— Pero sería un buen regalo de boda. Si tenemos a Min en nuestras manos, podríamos tener su muerte como una ofrenda de paz para YoungBae y su clan. Después de todo, las hermanas Min tampoco sienten mucho amor por su padre.


—Por supuesto que no. Es un maldito imbécil despreciable —dijo Yoongi.


—No podemos entrar en Chicago y arrastrar a su Consigliere así como así. Te das cuenta de eso, ¿verdad? Minho habrá puesto todas las protecciones posibles en su lugar. —Tenía que decirlo porque era cada vez más obvio que ni SeokJin ni Yoongi tomarían la decisión correcta cuando se trataba de derribar a la Organización—. La única opción lógica es enviarme a Nueva York para la reunión con YoungBae. No estoy emocionalmente involucrado. Podré reducir la situación si es necesario.


SeokJin negó con la cabeza.


—Soy el Capo. Debería estar al frente. Solo un maldito cobarde enviaría a su hermano a arriesgar su triste culo en una situación como esta.


—¿Qué hay de mi puto culo? —murmuró Yoongi.


—Tu culo está a salvo por tu hermana. Sin importar lo que diga YoungBae, siempre se lo pensará dos veces antes de poner una bala en tu cabeza. Con Taehyung, nada lo detiene.


—No va a dispararme. Su próxima entrega deberá pasar nuestras fronteras en los próximos días… si creemos a nuestros informantes en México. Lo interceptaremos, retendremos a sus hombres y sus drogas hasta la reunión, y daré la orden de que sean liberados como una ofrenda de paz, una señal de buena voluntad.


—Las drogas y los soldados prescindibles no impedirán que YoungBae te mate — dijo Yoongi.


—Ya veremos —dije— Es la única opción lógica.


—Tu maldita lógica me está cabreando —murmuró SeokJin.


—Soy el futuro marido, así que enviarme es la opción lógica. Vamos a hacer esto en mis términos, SeokJin. No podemos permitirnos que ustedes dos arruinen esto con sus emociones.


—Creo que me está cabreando a propósito —le dijo SeokJin a Yoongi.


Yoongi asintió.


—Creo que sí.


—No se necesita mucho esfuerzo para cabrearte, SeokJin.


SeokJin entrecerró sus ojos sobre mí.


—La opción lógica sería mandar a alguien contigo. No deberías ir solo. Lleva a Yoongi.


Yoongi puso los ojos en blanco.


—Sí, llévame. Porque al parecer soy a prueba de balas solo porque soy un maldito Min.


Contemplé al hombre rubio.


—Tal vez tu presencia rasgaría demasiadas heridas para YoungBae. No queremos empezar con el pie equivocado.


—Creo que ese barco ya zarpó —dijo Yoongi.


—¿Quieres venir conmigo a Seúl? —pregunté, con expresión dudosa.


—Prefiero ir a Busan y matar a mi jodido padre, pero si un matrimonio demente entre tú y un pobre doncel de la Famiglia me acerca a ese objetivo, iré a Nueva York y hablaré con el maldito Jung YoungBae. Pero no creo que esté muy feliz de verme. No va a creer que he cambiado ni por un maldito segundo.


—En realidad no lo has hecho. Excepto por tu comportamiento hacia Jimin. Todavía eres un bastardo cruel, así que Jung no debería confiar en ti —dije.


Yoongi miró entre SeokJin y yo.


—¿Voy o no? Tendré que encontrar una manera de decirle esto a Jimin sin asustarlo.


SeokJin negó con la cabeza.


—Debería ir como Capo.


—Dejaremos esa reunión para el segundo encuentro cuando Jung esté convencido de que los beneficios de un vínculo superan la alegría de cortarte la cabeza —comenté.


—Supongo que eso significa que voy. —Yoongi se levantó— En serio espero que este maldito suplicio me permita matar a mi padre, o ustedes dos tendrán mucho que compensarme.


Todavía no estaba convencido de que la presencia de Yoongi mejoraría nuestra situación. Era el hermano de Irene, cierto, pero incluso eso no lo protegería para siempre. Llevar a SeokJin estaba fuera de discusión. Tendría que asegurarme que YoungBae y Yoongi siguieran mi razonamiento y no dejaran que sus emociones impredecibles dirijan el espectáculo.





Hoseok



Me quedé a un lado como siempre, lo suficientemente lejos de la pista de baile para que así nadie se sintiera obligado a invitarme a bailar. Mis ojos siguieron a Seulgi mientras bailaba con su esposo, Cassio. Sus ojos captaron los míos brevemente, y sonrió. Ya se había mudado cuando tuve que mudarme con la tía EunWa y el tío Felix hace seis años, pero ella y yo nos habíamos hecho amigos íntimos, más cercanos que nadie, especialmente mis hermanos mayores. A ellos se les permitió quedarse en Atlanta después de que nuestro primo YoungBae matara a nuestro padre. Aún me estremecía ante el recuerdo.


Seulgi era una de las pocas que me veía con amabilidad y no una burla superior. Resistí el impulso de frotarme los brazos; parecía que siempre tenía frío. Incluso la música no me tranquilizaba. No podía esperar a volver a casa y sentir las teclas de mi piano bajo la punta de mis dedos.


Mi espalda se puso rígida cuando YoungBae se dirigió hacia mí. Su esposa, Irene, probablemente se apiadó de mí y le dijo que me invitara a bailar. En realidad, deseé que no lo hiciera.


—¿Te gustaría bailar? —preguntó, tendiéndome la mano. Desde que cumplí dieciocho años el año pasado, se esperaba que asistiera a eventos sociales. Incluso la tía EunWa y el tío Felix ya no podían encontrar excusas para mantenerme lejos. Todavía la mayoría me rechazaba, no abiertamente, pero captaba sus miradas cuando pensaban que no estaba prestando atención.


—Es un honor —respondí en voz baja y tomé su mano. Mi cuerpo se rebeló ante el contacto físico, pero me obligué a someterme y seguí a YoungBae hacia la pista de baile. Era mi primo y lo había conocido toda mi vida, aunque no es que lo conociera muy bien. Teníamos demasiados primos en nuestra familia para permitir un vínculo más estrecho.


Intenté prepararme para el siguiente paso, de su mano en mi cintura, intenté prepararme para no inmutarme, pero al momento en que su palma tocó mi cadera, todo mi cuerpo se congeló. YoungBae me miró, pero no retrocedió. Probablemente estaba acostumbrado a ese tipo de reacción en las personas. Su reputación y tamaño habrían enviado incluso a una mujer normal a correr. Intenté relajar mi cuerpo en su agarre a medida que bailábamos, pero fue una batalla perdida y, finalmente, me rendí.


—Tu padre era un traidor, Hoseok. Tenía que matarlo.


Nunca se lo había reprochado. Mi padre sabía las consecuencias de la traición, pero YoungBae parecía pensar que esa era la razón por la que no podía soportar su toque. Ojalá fuera eso. Dios, ojalá hubiera sido solo eso, ojalá fuera solo el toque de YoungBae lo que me acercaba al pánico.


Me tragué los recuerdos de las noches que me habían roto.


—Tenías que hacerlo —concordé— Y no lo extraño. No era un buen padre. Extraño a mi madre, pero tú no la mataste. Ese fue mi padre.


En mi cabeza, comencé a tocar la melodía en la que había estado trabajando Chane las últimas semanas, con la esperanza de que eso me calmara. No lo hizo.


YoungBae asintió.


—Hablé con los tíos EunWa y Felix. Les preocupa que aún no estás casado.


Tenía diecinueve años y todavía no me habían prometido a nadie.


—¿Quién quiere casarse con el hijo de un traidor? —murmuré. En el fondo me sentía aliviado. El matrimonio revelaría un secreto que necesitaba resguardar, un secreto que me convertiría en un paria en nuestros círculos.


—No hiciste nada malo. Las acciones de tu padre no te definen.


La gente me estaba observando.


—¿Por qué no se los dices? —escupí, mirando a nuestro público. Después, me estremecí ante mi tono— Lo siento. —YoungBae era el Capo. Tenía que mostrar respeto.


Me contempló con una máscara en blanco.


—No quiero prometerte a un soldado. Eres un Jung y deberías estar casado con uno de mis capitanes o lugartenientes.

—Está bien. Tengo tiempo —dije en voz baja, mis mejillas enrojeciendo de vergüenza. En realidad, no tenía tiempo. Me estaba haciendo mayor y estar soltero, y ser el hijo de un traidor solo haría que la gente hablara más.


El baile finalmente terminó, y le di a YoungBae una sonrisa forzada y rápida antes de regresar a un lado. Después de eso, hice lo que sabía hacer mejor (había aprendido a ser el mejor en ello) fingí que no estaba allí. Mi tía eligiendo un vestido modesto en colores tenues de la colección del año pasado definitivamente ayudaba con eso. No podía esperar a que terminara la fiesta de Navidad de los Jung. La Navidad estaba conectada a demasiados recuerdos horribles para mí.


Navidad. Hace siete años…


No pude dormir. Sin importar lo mucho que me retorciera y girara, siempre conseguía recostarme sobre los moretones. Padre había estado de un humor horrible hoy. Madre dijo que tenía algo que ver con nosotros estando en Gwanju. Mañana, finalmente regresaríamos a Seul, y entonces su estado de ánimo mejoraría. Pronto, todo estaría mejor. Pronto, padre habría resuelto todos sus problemas y finalmente seríamos felices. Sabía que no era cierto. Nunca sería feliz, nunca dejaría de golpearnos. Padre disfrutaba de su infelicidad y disfrutaba haciéndonos sufrir.


Algo resonó escaleras abajo. Me levanté de la cama y me estiré, intentando deshacerme del dolor en mis extremidades de la golpiza que soporté esta mañana. Un sonido en el pasillo me llevó hacia la puerta, y abriéndola con cuidado, miré por la grieta. Un hombre alto se abalanzó sobre mí. Algo sobre mi cabeza brilló a la luz, y entonces un cuchillo terminó encajado en el marco de la puerta de madera. Abrí mi boca para gritar, pero el hombre puso su mano sobre mi boca. Luché, aterrorizado del gran desconocido.


—No hagas ningún sonido. No te pasará nada, Hoseok. —Me quedé inmóvil y miré más de cerca al hombre. Era mi primo YoungBae, el Capo de mi padre— ¿Dónde está tu padre?


Señalé hacia la puerta al final del pasillo, la habitación de mis padres.


Me soltó y me entregó a Jiyong, mi otro primo. No estaba seguro de lo que estaba pasando. ¿Por qué estaban aquí en medio de la noche?


Jiyong comenzó a llevarme cuando mi madre salió del dormitorio. Sus ojos aterrorizados se posaron en mí un momento antes de que se sacudiera y cayera al suelo.


YoungBae se arrojó al suelo cuando una bala golpeó la pared detrás de él.


Jiyong me empujó a un lado y se lanzó hacia adelante, pero otro hombre me agarró con fuerza en un agarre implacable. Mi mirada se congeló en mi madre, quien me miraba con ojos sin vida.


Solo padre había estado en el dormitorio con ella, y él la había matado.


Muerta. Solo así. Una pequeña bala y ella se había ido.


Fui arrastrado escaleras abajo y fuera de la casa, empujado al asiento trasero de un automóvil. Entonces me quedé solo con el sonido de mi respiración superficial. Envolví mis brazos alrededor de mi pecho, respingando cuando mis dedos tocaron los moretones en la parte superior de mis brazos causados por el arrebato de mi padre esta mañana. Comencé a balancearme de ida y vuelta, tarareando una melodía que mi profesora de piano me había enseñado hace unas semanas. Hacía frío en el auto, pero no me importó. El frío se sentía bien, relajante.


Alguien abrió la puerta, y me alejé asustado, atrayendo mis piernas hacia mi pecho. YoungBae asomó la cabeza. Tenía sangre en la garganta. No mucha, pero no pude apartar la mirada. Sangre. ¿De mi padre?


—¿Cuántos años tienes? —preguntó.


No dije nada.


—¿Doce?


Me tensé, y él cerró la puerta y se sentó al frente junto a su hermano, Jiyong. Me aseguraron que estaba a salvo. ¿A salvo? Nunca me había sentido a salvo. Madre siempre decía que la única seguridad en nuestro mundo era la muerte. Y ella la encontró.


Mis primos me llevaron a una mujer mayor llamada MIrenenna, a quien nunca antes había conocido. Fue amable y cariñosa, pero no podía quedarme con ella. Como lo dictaba el honor, tendría que quedarme con mi familia, así que me enviaron a Ilsan para vivir con mi tía EunWa y su esposo, Felix, quien era el lugarteniente en la ciudad como mi padre había sido lugarteniente en Incheon.


La había conocido solo Chane las festividades familiares porque mi padre y ella se odiaban. YoungBae me llevó con ellos un par de días después del funeral de mi madre. Me quedé en silencio junto a él, y él no intentó entablar conversación. Parecía enojado y tenso.


—Lo siento —susurré cuando nos detuvimos frente a una gran villa en Baltimore. A lo largo de los años, aprendí a disculparme aunque no supiera lo que había hecho mal.


YoungBae me frunció el ceño.


—¿Por qué?


—Por lo que hizo mi padre. —El honor y la lealtad eran las cosas más importantes en nuestro mundo, y mi padre había roto su juramento y traicionado a YoungBae.


—Eso no es tu culpa, así que no es nada por lo que deberías disculparte — dijo, y por un momento creí que era verdad. Hasta que vi la cara de desaprobación de la tía EunWa y oí a Felix decirle a YoungBae que se reflejaría mal en ellos si me aceptaban. YoungBae no los escuchó, así que me quedé con ellos y, finalmente, aprendieron a tolerarme, aunque aun así no pasó ni un día en que no me diera cuenta que era vista como el hijo de un traidor. No los culpaba. Desde temprana edad, había aprendido que no había mayor crimen que la traición. Padre había manchado el nombre de nuestra familia, nos había manchado a mis hermanos y a mí, y siempre llevaríamos la mancha. Mis hermanos, al menos, podrían intentar hacerse un nombre por sí mismos si se convertían en mafiosos valientes, pero yo era un doncel. Todo lo que podía esperar era la misericordia.


En la actualidad…


Ser considerado como el hijo de un traidor, enfrentarse a las expresiones de compasión o disgusto no era la peor parte de estas reuniones. Ni siquiera cerca. Él lo era. Atrajo mis ojos desde el otro lado de la habitación, y su rostro contenía el conocimiento de lo que había hecho, el triunfo sobre lo que había tomado. Estaba de pie junto a mi tía, su esposa, junto a sus hijos, mis primos, y era considerado con respeto. Sus ojos en mí hicieron que mi piel hormigueara. No se acercó a mí, pero su expresión burlona era más que suficiente. Su mirada era igual a su toque; era humillación y dolor, y no podía soportarlo. Un sudor frío cubrió mi piel y mi estómago se revolvió. Me di la vuelta y corrí hacia el baño. Me escondería allí por el resto de la noche, hasta que fuera hora de irme con mi tía EunWa y el tío Felix.


Me salpiqué la cara con agua, ignorando el maquillaje mínimo que llevaba.


Por suerte, era una máscara a prueba de agua y un poco de corrector para cubrir las sombras bajo mis ojos, así que no hice mucho daño. Necesitaba el frío del agua para ayudarme a controlar mi pánico creciente.


La puerta se abrió y Seulgi entró. Se veía hermosa con su atrevido vestido violeta y su cabello castaño claro. Se desenvolvía con confianza y lo había hecho Chane todo el tiempo que podía recordar. Probablemente era así como había logrado que su matrimonio con Cassio funcionara a pesar de su diferencia de edad.


Se acercó a mí y tomó mi hombro, sus cejas frunciéndose.


—¿Estás bien? Te fuiste de la fiesta.


—No me siento bien. Sabes que no soy bueno con tanta gente alrededor.


Sus ojos se suavizaron aún más, y supe lo que venía.


—YoungBae lo mataría si le dijeras lo que ha hecho.


—No —murmuré, mis ojos dirigiéndose a la puerta, temiendo que alguien entrara y nos escuchara. A menudo me arrepentía de haber confiado en Seulgi poco después que sucediera, pero había estado roto y confundido, y ella siempre había sido amable— Juraste no decírselo a nadie. Lo juraste, Seulgi.


Ella asintió, pero podía decir que no le gustaba.


—Lo hice, y no se lo diré a nadie. Es tu decisión, pero creo que el tío Chan debe pagar por lo que hizo.


Me estremecí al escuchar su nombre. Dándole la espalda, me lavé las manos una vez más.


—Sabes que yo seré quien pague, Seulgi. Este mundo no es amable, mucho menos con un doncel como yo. No puedo pasar por esto. Estaré peor de lo que estoy ahora. Tus padres ya tienen problemas encontrando un marido para mí. Si la verdad saliera a la luz, moriría como un solteron. Jamás me lo perdonarían.


Sus labios formaron una línea delgada.


—Mis padres nunca te trataron como deberían haberlo hecho. Lo siento.


Negué con la cabeza.


—Está bien. Me recibieron. Nunca me golpearon, nunca me castigaron con dureza. Podría haber sido peor.


—Podría preguntarle a Cassio si uno de sus hombres sería un buen partido para ti. Hay muchos hombres decentes en sus filas.


Decentes. Cassio gobernaba sobre Gangnam con un puño de hierro. Lo que él consideraba decente probablemente no calificaba como decente para otras personas, pero no tenía derecho a ser selectiva ni a juzgar a los demás.


—No. Eso ofendería a tus padres. Ya sabes cómo son.


—Sí, lo sé… —dijo y frunció el ceño.


—No te preocupes por mí. No tengo ninguna prisa por casarme —dije. El matrimonio sería mi ruina final.