Ropa interior
Katsuki encuentra algo en la ropa interior de Izuku
🚫 Contenido sexual implícito
Katsuki e Izuku son compañeros de casa. Cada uno tiene su propio habitación, pero tienen que compartir el resto de la casa, como la cocina, el baño, el cuarto de lavado, etc.
Izuku era un obsesivo del trabajo, siempre de quedaba horas extra porque quería hacer las cosas bien aunque siempre terminaba súper agotado. Katsuki cuidaba su tiempo como si fuera parte de su cuerpo, no le regalaba horas al trabajo, pero lamentablemente eso hacía que tuviera que encargarse de los deberes básicos del hogar.
Katsuki cocinaba, Katsuki cuidaba las plantas, Katsuki limpiaba la casa y por último, lavaba la ropa.
Katsuki tenía un pase vip a todos los rincones de la casa porque sus deberes lo necesitaban.
Un día en particular, Katsuki tenía algo de tiempo libre, el sol estaba reluciente y el viento era refrescante, era un día perfecto para lavandería.
Recogió su canasta de ropa sucia, la canasta de las toallas del baño, y entró en la habitación de Izuku para recoger la ropa de este. Al tomar la canasta de Izuku notó que había ropa en el piso, maldijo por lo bajo ya que era usual que el enano no hiciera ni siquiera eso bien. Su cuarto era un asco.
Izuku no tardaría en llegar a casa, si es que no se quedaba a trabajar de más, así que Katsuki no se tomaría la molestia de arreglar esa habitación como lo había hecho en anteriores ocasiones. Simplemente se agachó y recogió la camisa de pijama y la ropa interior que estaban en el suelo para echarlas a la canasta.
La cosa sucedió así, resulta que cuando tomó la prenda interior sin cuidado, notó que la tela se sentía extraña, como algo dura en ciertas partes. Extrañado, inspeccionó esas partes y encontró un rastro seco de alguna sustancia blanca.
Lo gracioso fue que en ese preciso momento, por obra del destino, Izuku llegó a la casa.
—Estoy en casa, Kacchan —gritó, adentrándose.
Katsuki dejó la canasta y salió de la habitación para recibirlo.
—Deku, por un Demonio, recoge tu habitación y no tires la ropa al jodido piso, no es tan difícil —regañó en lugar de saludar.
—Ugh lo siento, es que en la mañana se me hizo tarde y no alcancé a recoger —hizo una carita de culpa.
—Además —al decirlo, levantó la prenda en su mano, mostrándole a Izuku el arma homicida—, ¿Qué es es eso de dejar tu ropa llena de semen cuando sabe que yo lavo la ropa?
Izuku miró, tomó un par de segundos para procesar lo escuchado, y su rostro se convirtió en rojo vivo, como carbón encendido.
—¡Oh Dios santo Kacchan! ¡No toques eso! Fue un accidente —intentó arrebatarle la prenda a Katsuki pero la apartó en el momento.
—¿Cómo mierda eyaculas por accidente? —se burló, levantando más el brazo hacia atrás para que Izuku no le quite la ropa.
—Es... Ah... —rendido, dejó de intentar—. Bueno, ya sabes... Estaba soñando, cosas humedas y eso, y me desperté en medio de... lo hice rápido sin pensar para enseguida volver a dormir, estaba en un estado de inconsciencia extraño, en la mañana no recuerdé nada, ni siquiera cuando me quité la ropa o qué fue lo que hice —decía apenado, jugando con sus dedos.
Katsuki analizó, parecía decir la verdad.
—Tks... Vuelves a hacer algo así y no lavo tu ropa nunca más —amenazó, lanzándole la prenda a la cara al pecoso.
—S-sí, Kacchan... —Izuku seguía rojo como un tomate, doblando los calzoncillos de forma en que el semen seco ya no esté a vista, aún avergonzado porque Katsuki los tocaba como si no fuera nada.