Desde Mi Butaca

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Summary

Después de ir a un musical, Geraldine, queda encantada con la interpretación del protagonista del Principito El Musical. Con ayuda del programa de la obra comienza a seguir por instagram a varios de los cantantes, siendo sorprendida con que el principal (Alexander) la comienza a seguir de vuelta. Tras varias charlas entre ambos y una invitación a audicionar a la obra que presentara este año el Teatro Teresa Carreño, el famoso Fantasma de La Opera, de Andrew Lloyd Webber, ambos Alex y Gerald se quedan con los papeles del Fantasma y Christine. ¿Podra la rutina de los ensayos y el acercamiento de los papeles hacer que florezca el amor entre estos dos jóvenes? Acompáñame a descubrirlo en esta hermosa historia de amor, basada en un suceso de la vida real y ornamentada por la imaginación de una romántica empedernida.

Genre
Romance/Other
Author
Mari
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1. La Noche del Musical

Hace semanas que Geraldine venia muy emocionada pensando en que se pondría para ir a ver, en el Aula Magna de la UCV (Universidad Central de Venezuela), El Principito - El Musical. Su mejor amiga, Luna, habia conseguido un 2x1 en las entradas y no paraban de hablar de eso todos los dias cuando tenian una oportunidad.


Geraldine era una chica de 22 años, de cabello castaño ondulado de largo medio, ojos color chocolate, de tez palida y pecosa, de unos 164cm de alto y delgada. Era amable, tímida y un poco insegura de si misma.


Estudiaba Contabilidad en la UCV, una carrera aceptada por sus padres y con salida laboral, pero ella realmente amaba la música, tanto que había convencido a sus padres de los fines de semana estudiar violin y poder ir a los ensayos del Coro Juvenil del CEA (Centro de Educación Artística Andes Eloy Blanco) que quedaba cerca de su casa, siempre y cuando sus notas en Contabilidad fueran las mejores del Salón. A este trato le sumamos que tenia que terminar la carrera de Contabilidad para poder tener algo seguro en la vida y después podría estudiar música académica si ella seguía con esos sueños infantiles, ya que según sus padres, con la música se iba a morir de hambre.



De esta forma Gerald, como le decían sus amigos, se esforzaba un montón en la facultad y daba lo mejor de si en el CEA, soñando con el día en que pudiera entrar a estudiar canto en un conservatorio. Casi no salia con sus amigos ya que estaba siempre estudiando, por eso esta salida con Luna era tan importante para ella, no solo porque seria la primera vez que vería un musical en directo sino también porque podría entrar al aula magna, que aunque estaba dentro del campus universitario, nunca pudo entrar en ningún momento.


-Luna, creo que me pondré para esta noche un vestido verde, con unos zapatos blancos y una pashmina amarilla que harán alusión a como está vestido el Principito en esta portada de libro- decía Gerald mientras le mostraba a Luna las fotos de la ropa con su teléfono.


-Me parece genial amiga, yo creo que me pondré una falta roja con una camisa rosa y sandalias negra para ser la flor del principito- le contesto Luna dando saltitos de emoción.


Luna tenía la misma edad que Gerald, aunque era mucho más alta de cabello negro largo y lacio, ojos negros grandes y piel tostada. Se habían conocido en el segundo semestre de la carrera y desde ahí habían sido inseparables. A diferencia de Gerald, Luna era muy extrovertida, sociable y explosiva, siempre defendiendo a los más débiles que no tenían el valor de hacerse respetar (cómo su amiga). Le gustaba su carrera y le encanta experimentar cosas nuevas, todas las semanas llegaba contando cómo se había apasionado por una nueva actividad. La de esta semana era su obsesión por las plantas, había comprado un libro de plantas medicinales y se la pasaba recogiendo monte y cual flor veía guardando todo en su mochila para luego ver si coincidía con alguno de su libro.


-Hoy justo pase por las murallas de la facultad de ciencia y recogí unas flores rojas de un árbol que sobresalía entre los muros, me pondré algunas en el cabello para que hagan juego con el vestuario y luego investigaré si se puede utilizar para algo más- decía Luna abriendo su mochila y mostrándole con entusiasmo a Geral una bolsita transparente donde se veían dentro algunas flores y muchos petalos aplastados.


-Luna, eres un caso perdido, vamos a ver cuánto tiempo te dura está hiper fijación por las plantas- le decía Gerald entre risitas.


Tuvieron que dejar la conversación ya que un profesor les llamo la atención y se dispusieron a seguir tomando apuntes de la clase de calculo.


Al terminar la clase las dos fueron caminando a la estación de metro de Ciudad Universitaria, de ahí tomaron un vagón hacia Plaza Venezuela donde harían la conexión hasta Parque Miranda. El metro cómo todos los días siempre estaba abarrotado de personas, una vez que llegaron a Parque Miranda, se separaron, Luna vivía a unas cuantas cuadras de la estación, mientras que Gerald tomaría el metrobus hasta Las Rosas- Guatire, dónde vivía.



A mitad de trayecto, cómo siempre sucedía, Gerald se terminaba durmiendo y el chófer o algún pasajero amigo siempre la despertaban en el terminal cuándo llegaba el bus a su destino.


Al llegar a casa estaba vacía, su madre siempre llegaba tarde de trabajar y desde hace 2 años que su padre había muerto, así que casi siempre estaba sola en casa.


La madre de Gerald era Contadora, Victoria Vasquez era una mujer de carácter fuerte aunque amable y bondadosa, apreciaba mucho el esfuerzo desempeñado en un buen trabajo. Comenzó a trabajar desde muy joven, venía de una familia humilde y desafortunadamente su madre murió cuando ella tenía solo 23 años por lo que se tuvo que hacer cargo de sus hermanas menores Carolina y Jacinta.  A sus 30 años ya estaba graduada de Contadora y  tenia un trabajo estable en una empresa Productos para Peluqueria. Un día salió con sus compañeras de trabajo a un bar y quedó cautivada por el hombre que acompañaba cantando al pianista del bar. Cruzaron miradas y este le invito un trago mientras que al terminar la última canción se acercó a su mesa para hablarle. Resulta ser que este hombre no era parte del staff del bar sino que había venido al bar con sus amigos y le apeteció cantar con el pianista, el dueño al ver qué era bueno lo dejo cantando un par de canciones más y le dejo sus tragos al servicio de la casa.


Luego de un par de tragos y charlas entre ambos y sus amigos, ya se venía el alba e intercambiaron números de teléfono y se mantuvieron en contacto. Se casarían un año después de conocerse y tendrían a Gerald tres años después.


El padre de Gerard, German García, era profesor de Castellano era una persona muy extrovertida, cariñosa y bondadosa. Le gustaba mucho leer, tocar la guitarra y cantar. A dónde sea que fuera siempre hacia amigos y siempre se la pasaba los fines de semana en  bares con amigos. Cómo le encantaba cantar y la música siempre conocía alguna de las canciones que tocaban en los bares y se sumaba sin vergüenza alguna a cantar con los instrumentistas, saliendo siempre beneficiado ya que entretenía a los clientes de los bares y los dueños terminaban por brindarle los tragos que consumía. Participaba también en el Orfeon del CEA y luego de conocer a Victoria y están en espera de una hija fue dejando cada vez más su vida de trovador y dedicarse más a su trabajo y a su familia. Su sueldo de profesor era bajo así que siempre conseguía trabajos particulares para poder aumentar sus ingresos. Nunca dejo la bebida y sumada a una mala alimentación que mantenía con el tiempo le pasó factura hacia un infarto que culminó con su vida.


Ese fatídico día no solo se perdió un cariñoso y pasional esposo, también se perdió un amoroso y generoso padre. Cómplice en más travesuras de Geral, que ciertamente eran muy pocas, y alcahueta en los caprichos de la niña.


Habiendo ya llegado a casa, Gerald, aviso a su madre su llegada y se dispuso a almorzar. Vivia en un departamento 4 ambientes espacioso de tres habitaciones, una estancia de sala/comedor con cocina separada.


Prendió el televisor, para tener un poco de ruido de fondo mientras hacía tarea en el escritorio de su habitación. Luego se fue a bañar para comenzar a  arreglarse para la gran noche. Todavía no podía creer que la mamá de Luna haya convencido a su madre a dejarla dormir en su casa luego de ir al teatro. Suena un poco absurdo que a sus 22 años, estudiante universitaria, todavía tenía que pedir permiso para salir, pero esas siempre fueron las reglas de casa y desde hace dos años que ya no estába su padre, su madre se habia puesto muchísimo más sobreprotectora de lo habitual.


Cuando dieron las 6 pm ya había llegado su madre a casa, Gerald le tenía la cena echa y cenaron juntas en el comedor mientras esperaban que llegara Luna y sus padres a buscar a la peli castaña.


Una vez llegada Luna y sus padres Victoria se despidió de su hija con un fuerte abrazo, recordándole que se portará bien con los Lara y también haciendo ademán en estos de que cuidarán por favor a su pequeña.


La pecosa joven se monto en la parte de atrás del auto,donde se encontraba su amiga. El camino a Caracas comenzó con mucho ruido en la parte de atrás del auto donde las chicas discutían alegremente sobre sus espectativas de la obra, pero no duro mucho ya que, cómo de costumbre, Gerald se había quedado dormida en medio de la conversación con Luna.





Los padres de Luna las dejaron en el Aula Magna y estás contentas llegaron afortunadamente temprano al teatro, donde hicieron una pequeña fila para entrar. Una vez dentro ya de la sala, una señora de cabello rubio teñido de rizos pronunciados las guió hasta sus asientos.


-Bueno jovencitas acá están sus asientos 23 y 25. Si gustan colaborar con los programas- dijo mientras les señalaba sus lugares y le daba a cada un folleto con el diseño publicitario del musical donde estaban los nombres de todos los que se presentarían esa noche.


La chicas se sentaron, tomaron los programas y le dieron cada una un billete a la señora. Luego de las correspondientes gracias de cortesía por parte de todas las presentes Gerald   le dijo a su amiga:


- De verdad que te luciste con los asientos Luna, están muy cerca del escenario y justo en el centro de la fila.


- La importancia de sacarlas a tiempo y de contar con la tarjeta de papa y mama- dijo luna con una risita divertida.


Gerald quedó asombrada con el Aula Magna era mucho más hermosa de lo que la había visto en fotos. Era un espacio amplio y solo tenía la planta baja y un primer piso, por suerte los asientos que tenían estaban el la planta baja y estaban considerablemente cerca del escenario y lo suficiente mente lejos de el como para tener un panorama completo de la escena. Lo más mágico que tenía el teatro eran las famosas "Nubes de Calder" que le deban una hermosa decoración al techo del aposento pero que realmente ayudaban con la acústica del lugar.




A Medida que se iba llenando de personas, la sala se volvía cada vez más ruidosa. Hasta que por parlantes comenzaron a hacer un llamado a la atención de que iba a comenzar la obra. Apagando las luces de la sala y dejando iluminado solo el escenario que estaba con el telón cerrado.


Comenzó la música de la orquesta, una introducción muy vivaz y explosiva por parte de los metales, luego se le unieron las cuerdas y el resto de los vientos para ir cada vez apagándose todo hasta escuchar solo una celesta que dala el pie a la apertura del telón saliendo el principito iluminado por completo.


La voz del principito era aterciopelada, calidad y con mucho vibración. A Gerald se le erizo la piel al momento de escucharlo. El chico tenía presencia en el escenario, no solo imponía su lugar al cantar, se movía por el escenario con una fluidez y una naturalidad innata que le hizo preguntarse a nuestra protagonista cuánto tiempo llevaba desempeñando papeles de este estilo.


La obra era magnifica, la escenografía junto con las actuaciones y la música era envolvente. Los demás personajes fueron apareciendo el vanidoso, el zorro, la rosa, el rey, el hombre de negocio, la serpiente y así escena tras escena. Aunque sin duda, y por algo la obra se llamaba así, el principito se destacaba por encima de los demas.


Para Gerald fue muy especial el momento del solo del principito, es como si fuera transportada a un universo paralelo donde la sala quedó totalmente vacía y solo quedó ella sola en el público y aquel pequeño príncipe le dirigió la mirada por un momento durante la pieza. Aunque efímero fue el momento, quedó marcado en su memoria.


En un abrir y cerrar de ojos la obra ya había terminado y el público enloqueció aplaudiendo, vitoriando, poniéndose muchos de pie con euforia. El elevó se inclinaba despidiéndose entre aplausos de su público y volvió a pasar, segundos donde se conectaron la mirada del principito y Gerald entre la multitud, cosa pensó ella pasaba en su imaginación, por muy cerca que estuviera del escenario estaban en la fila 11 de asientos, debía ser producto de su mente soñadora.


Salieron directo al metro para ir camino a casa de Luna comentando los mejores números del musical. A Luna le encantó el del vanidoso y Gerald le contesto lo hermoso que le pareció el del principito junto a la rosa. Le dio vergüenza confesarle que quedó cautivada por el solo del principito, ya que si bien era muy soñadora, se guardaba esa parte de su personalidad para si misma.


Cuando llegaron a Casa de Luna ya estaba todos durmiendo, las chicas todavía emocionadas por la obra vista se quedaron un rato en el comedor comiendo una manzana cada una mientras subían a las redes sus fotos y grabaciones de la obra.


La red social favorita de Gerald era instagram, la utilizaba como un escape a su realidad donde colocaba videos de ella cantando, tocando las lecciones de violín e incluso las presentaciones que tenía con la Coral. Tenía la cuenta a nombre de Tinuviel Music para ocultar su nombre real y porque le encanta ese personaje de los libros de Tolkien.


Aprovecho así ese tiempo para hacer una publicación con las fotos que había tomado del Aula Magna, de ella y Luna y de algunas otras que pudo capturar discretamente mientras veía la obra. También subió algunas historias ovacionando la gran actuación de los actores y colocando una parte del solo del principito.


Luego tomo el programa y comenzó a buscar con los nombres de los intérpretes a sus actuaciones favoritas. Siguio así a la directora de la orquesta, el director de la obra, La Rosa, el vanidoso y como no al principito.


Le pareció súper extraño que el único que tenía el perfil privado era el principito, pero igual así lo siguió, sin esperar que alguno de ellos la siguiera de vuelta.


Una vez terminada la manzana las chicas de fueron a dormir en la habitación de Luna. Mañana tendrían clase temprano.