Chapter 1 : agresión
¿Que sucedería si Lucerys Velaryon al morir ese día en bastión de tormentas realmente… Nunca se hubiera ido?.
¿Qué pasaría si su espíritu se quedara vagando en la tierra durante 172 años hasta ver lo que sucedió con la casa Targaryen? Su decadencia, eliminación y efímero resurgimiento.
—La canción de fuego y hielo—. Susurró una vez viendo el futuro de Westeros. A su último descendiente vivo partir al otro lado del muro, exiliado, lejos de la corona y del lugar que le correspondía. Entonces… si la danza nunca hubiera pasado y si el nunca hubiera muerto
¿Qué habría sido de este futuro?.
—Dioses de la antigua valyria, 7 dioses andal, dioses del norte, incluso ese señor de la luz, se los ruego, díganme por qué sigo aquí. Denme mi descanso eterno. Lléveme con mi madre y hermanos o denme una oportunidad de enmendar esto—. El alma de Lucerys lloraba en la nieve del muro mientras veía a su último heredero partir más allá en el olvido. —Díganme que debo hacer.
Lucerys lloró hasta que la noche cayó. Era una tiniebla tan oscura, sin estrellas y el frío que no podía sentir le caló hasta el punto de que su improbable existencia se asustó. El levantó entonces la vista, encontrándose con un mito aún más poco posible que el mismo:
Un dragón de hielo, más grande que Balerion el terrible. De un blanco casi cristalino y de ojos azules como lo habían sido Rhaegal al despertar siendo un muerto viviente.
Lucerys no supo que hacer, era la primera criatura que podía verlo en doscientos años.
—Dime qué debo hacer—. Pidió el niño y el dragón bajó su cuerpo para permitirle montarlo.
Lucerys subió al lomo del dragón de hielo y cuando se afianzó, la criatura tomó vuelo.
La sensación de volar había estado tan lejana en la memoria de Lucerys que ya era inexistente, pero ahora y al lomo de este dragón Lucerys sintió algo como no había hecho en tanto tiempo y sin preocuparle caer o perecer, pues de cualquier manera ya estaba muerto, se soltó del dragón y extendió sus brazos sintiéndose libre una ultima vez.
La noche pasó y los rayos del sol dieron en su cara, percibió el calor como ya casi no recordaba. Tal vez… ¿Era este su fin?.
"Abre los ojos, niño de sal".
La voz era lejana y eran ecos confusos superpuestos unos sobre otros.
"Tienes una danza que evitar".
Las voces se volvían más y más abrumadoras, obligando a Lucerys a llevar sus manos a los oídos para no escuchar.
"Si evitas la danza, la noche eterna se adelantará".
" Pero sabrás cómo evadirla".
"DESPIERTA".
Lucerys abrió los ojos asustado y gritando. Se agitó tan fuerte que cayó de lo que parecía ser su cama. Se levantó de inmediato y pudo ver su habitación de la infancia en Drifmark. Por un momento todo le pareció un sueño y tal vez eso era… O quizás una pesadilla.
—Príncipe Lucerys ¿Está bien?—. Entró uno de los guardias ¿Ser Erryk o era ser Arryk?, Lucerys no lo vio, estaba hecho bolita sentado a los pies de la cama cubierto con una sábana mientras lloraba. —Mi príncipe ¿Está todo…?
—"NO ME LLAMES ASÍ"!—. Gritó Lucerys y el soldado se quedó quieto, el llanto siguió y siguió —No soy un príncipe, no soy un príncipe, no quiero ser un príncipe…— Lucerys no notó que su padre, Laenor Velaryon, había entrado seguido de Rhaenyra y Jaecerys que estaba en la puerta recargado viendo todo.
—Hijo mío—. Lo llamó Laenor y Luke lo volteó a ver. —¿Qué cosas dices, hijo mío?.
—No soy tu hijo—. Lloró el niño de 9 años*. —Escucho lo que dicen siempre, hay susurros a donde quiero aquel voy. No soy tan fuerte como Jaecerys, pero si escucho y no soy tonto—. Se alcanzó a entender entre los sollozos del niño. —No quiero esto.
—¿No quieres qué?, Si quieres yo ordenaré que dejen de hablar, que se callen cuando pases— Laenor vio que Lucerys negaba aún más desesperado. —¿Qué no quieres?.
_No quiero tu apellido—. Respondió y Rhaenyra se cubrió la boca sin decir nada. —No quiero Drifmark, no quiero ser un príncipe, no quiero un trono, quiero irme lejos de la corte y de los murmullos, de las calumnias y del trono de hierro. —Lucerys levantó la cabeza por primera vez —Quiero vivir sin miedo.
Laenor abrazó al pequeño contra su cuerpo. Lo cargó aún envuelto en mantas y volteó a la puerta.
Rhaenyra miró a su bebé sollozando y eso le partió el alma, tan pequeño y ya entendía los problemas de este mundo, le temía a su sueño, a las voces y a su propio nombre.
Caminaban por los pasillos hasta las habitaciones. Jacaerys tomó la mano de su hermano que se asomaba por un lado mientras el estiraba la suya era difícil ya que el menor era cargado por Laenor.
Al llegar dejaron a Lucerys en la cama y le quitaron la sábana, Rhaenyra, pidió a los sirvientes una muda de ropa para el niño y su hermano mayor.
Apenas le quitaron la sábana Lucerys cayó de lado en la cama se metió entre las cobijas y se cubrió todo y nadie lo culpo ¿Cómo hacerlo? Jacaerys se subió y se acostó a un lado abrazando al niño, Laenor y Rhaenyra se juntaron lejos de la entrada donde Daemon estaba.
—Quién lo haya dicho, le cortaré la lengua—. Prometió Laenor a los otros dos. —¿Cómo se atreven a hablar así de mi hijo?.
-No tienen nada que perder y son estúpidos—. Dijo Daemon. —Tienen suerte que estuviera aquí, mandaré buscar a quien lo hizo. El es mi sobrino y no se merece lo que está pasando, es un niño nada más y lo están destruyendo—. Daemon apretó a la hermana oscura en su cinturón y vio a los dos niños abrazados. —Es el funeral de Leana hoy y tal vez el de alguien más.
—No lo hagas—. Dijo Rhaenyra. —Si lo haces le estarás dando la razón a ellos, Lucerys no podrá volverá dormir.
—¿Y que esperas que hagamos?—. Gruñó Laenor. —Le hicieron temer a su propio apellido, es un Velaryon.
—Déjalo en Drifmark, yo lo entrenaré—. Sugirió Daemon a ambos. —Ambos perdimos algo hoy.
—Es muy pequeño—. Dijo Rhaenyra.
—Si lo amas déjalo que encuentre su camino, sobrina— En ese momento llegaron algunos sirvientes con ropa para los niños y decidieron separarse. —Piénsalo y lo dije en voz alta para que lo escuchara mi sobrino—. Daemon se fue enfurecido con alguien que ciertamente sabía quién era… Y vestía de verde.
Lucerys fue cambiado de ropa, pero parecía un muñeco de trapo, se dejaba hacer por los sirvientes que no entendían como el más enérgico y adorable de los príncipes estaba tan callado y con un aura triste y melancólica.
Jacaerys caminó con su hermano de la mano mientras iban a dónde sería el destino fúnebre de su tía Laena, vio a sus primas Baela y Rhaena y sus otros tíos Aegon, Aemond, Helaena, y Aegon se dirigió a el.
—Sobrino ¿Cómo estás?—. Dijo a Jacaerys cuándo se pararon Jaecerys sintió que su hermano se zafaba de su agarre y se iba caminando hasta no sabe dónde lo perdido de vista. —¿Que le pasa a tu enano hermano.
—Despertó con pesadillas y no está bien—. Habló Jacaerys buscando a Luke y lo vio sentado en una roca fue cuando vio a Aemond acercarse al niño
—Estás muy callado sobrino—. Dijo Aemond a Lucerys pero este no respondió. —¿Estás bien no te vez muy fuerte —dijo Aemond pero ni así reacciono. —Sobrino me estás asustando
—Mi príncipe—. Ser Criston se acercó a el príncipe Aemond. —Su madre lo busca—. Y Aemond le dio una sacudidita a Lucerys pero aún así no respondió
—Nos vemos sobrino—. Se alejo con Criston
—Perdón—. Dijo Lucerys y Aemond se volteó—. Por la broma del cerdo, fue tonto e inmaduro y lo siento no sabía cómo te sentías… No debí reírme, no debimos hacerlo.
Aemond se quedó parado ahí viendo a su sobrino que veía el mar se veía triste cansado y como si un peso en sus hombros le impidiera respirar
—Gracias—. Dijo Aemond y tocó el hombro de su sobrino. —Era todo lo que quería escuchar y vino de ti antes que de mi propio hermano — Aemond soltó a Lucerys y se fue no sin antes darle una última mirada al niño, las entrañas de Aemond se revolvieron algo andaba mal con Lucerys y no tenía nada que ver con el funeral
El funeral fue igual que como lo recuerda Vaemond haciendo sus comentarios despectivos en valiryo
—¿Por qué no mejor deja soltar comentarios indirectos y dice cosas buenas?—. Lucerys se armó de valor y gritó haciendo callar a todos incluso a Vaemond pero Lucerys sentado donde estaba jamás vio a Vaemond o a los presentes que estaban reunidos. —Estamos en un funeral límites a decir algo bueno sobre la tía Laena y deje de enviar indirectas soy pequeño, no sordo ni estúpido—. Terminó Lucerys solo para voltearse y seguir contemplando el mar
Daemon reprimió una carcajada y solo sonrió con orgullo pero se fue casi tan rápido como llego al ver al niño darse la vuelta y ver el mar.
Aegon se le salió una carcajada silenciosa pero Aemond lo golpeó para que tardará compostura, Aemond vio a su sobrino, entonces sabía que si eran bastardos y por eso estaba de tan mal humor?, O era otra cosa?
Al final del funeral, se empezaron a ir pero Lucerys se quedó y no se movió de donde estaba
—¿Amor?—. Preguntó Rhaenyra y solo recibió un asentamiento de su hijo. —Estuviste increíble ahí pero no debiste
—No hace falta mami, se que nos decía a nosotros solo que hay momentos y lugares para eso— Lucerys se apoyo en el brazo de la su madre. —Mami
—¿Si mi amor?— respondió Rhaenyra
—¿Tu me seguirás queriendo aún si te digo que no quiero Drifmark?— Lucerys le pregunto . — Y no digas sobre que es mi derecho o algo así, aceptarían mi decisión de no gobernar Drifmark?
—¿Eso te haría feliz?—. Preguntó la princesa
—Mucho—. Dijo el niño. —Si tú puedes ser reina de Westeros por qué mis primas Baela o Rhaena no?
Rhaenyra se rió discretamente pero le sabía a amargura
—El invierno se acerca—. Dijo Lucerys de la nada y Rhaenyra lo vio. —Larga noche ya viene… — Lucerys no se fijó que lo dijo en voz alta, solo repasaba los acontecimientos en su mente, sin notar que su madre lo veía aterrorizada. —La canción de fuego y hielo—. Susurró para si mismo, pero Rhaenyra escucho todo. —Todo inició con la danza de dragones.
—Lucerys—. Lo llamó Rhaenyra y se hincó frente a el, haciendo que Lucerys le pusiera atención.
—¿Si madre?—. Preguntó el príncipe ¿Al parecer ni el se había dado cuenta que estaba hablando en voz alta?.
—No pasa nada—. Susurro la mujer—. Será mejor que nos demos prisa. —Rhaenyra se levantó y tomó a Lucerys de la mano, el niño salto de la roca, entonces madre e hijo se dirigieron al castillo para poder descansar, Lucerys fue a su habitación a cambiarse para la cena, pero se puso su camisón de dormir.
—No tengo hambre—. Dijo simplemente para acostarse y dormir.
Mintió, tenia hambre, pero la impresión de haber vuelto en el tiempo lo había tomado por sorpresa y si bien estaba consciente había tenido un shock enorme y no puso atención a nada mientras su cabeza recordaba los eventos que vivió en estos 200 años que viajó como espíritu errante, así que posiblemente el era quién gritaba a Vaemond en frente de todos era por qué no podía escuchar ni sus propios pensamientos.
Ahora más descansado y envuelto en la oscuridad de su habitación tomó un diario que recordaba siempre tener a la mano, prendió una vela y se subió de nuevo a su cama. Acercó la tinta y la pluma al libro y empezó a ordenar los puntos clave de lo que pasaría de acuerdo a la línea de tiempo que ya conocía.
Tal vez tardó más de lo esperado porque ya se había consumido a poco más de la mitad de la vela. Miró por la ventana y vió ya que la noche caía y que probablemente se había perdido la comida en favor de fingir conmoción.
Se levantó de la cama y se fue a su baúl pequeño donde tenía ropa y se puso lo que creyó deberían de haber usado ese día para ir a reclamar a Vhagar. Lucerys gimió y salió de su habitación.
—Príncipe Lucerys—. Dijo ser Arryk cuando lo vio salir. —Es noche, debería descansar.
—Solo tengo hambre, me perdí la cena… solo quiero algo de comer—. Explicó Lucerys, caminando, sabiendo que Ser Arryk iba tras de el. En ese momento dio
un par de saltitos hacia atrás y quedó en la misma altura que su caballero guardián—. Ser Arryk ¿Cómo es ser caballero?
--Pues, puede llegar a ser algo aburrido, pero es entretenido, sobre todo al entrenar, mi príncipe—. Dijo ser Arryk. —Si no es indiscreción…
—Está bien, se lo que preguntarás, siempre he sabido lo que las voces dicen sobre mi hermano, mi y ahora Joffre. Siento que pudieron haberse arreglado muchas cosas con decisiones diferentes—. Dijo Luke mientras veía por una ventana a su hermano y primas yendo a reclamarle a Aemond… Al parecer se había levantado muy tarde. —Ser, necesito que llame a mi madre y el rey, creo que algo malo va a pasar.
Ser Arryk se asomó por la ventana y encontró lo que creía pasaba, pero no alcanzó a detener a Lucerys, el niño ya estaba bajando las escaleras corriendo y Ser solo pudo salir apresuradamente por los adultos.
Los gritos entre los menores estaban escuchándose más fuerte conforme Lucerys se acercaba, corrió más rápido y vio el momento exacto en el que Jaecerys estaba apunto de apuñalar a Aemond y Aemond estaba sujetando la maldita piedra.
—¡Jace no!—. Gritó Lucerys y corrió.
Todo pasó tan rápido para ambos perpetradores, no vieron el cuerpo pequeño que trató de interponerse entre ambos.
Aemond lanzó la piedra y Jaecerys blandió la daga.
— AHHHHHHHHHH—. El grito de Rhaena los hizo separase. Aemond tropezó con algo frente a el que lo hizo soltar la piedra y cuando se enderezó apunto de pelear contra Jacaerys este vió que corría dejando caer su daga.
-!LUCERYS!!—. Gritó el mayor de los Velaryon y corrió a tomar a su hermano del suelo. —Luke, hermano responde, Lucy abre los ojos hermanito—. Aemond vio a Jacaerys tomar al menor por los hombros y, al voltearlo, pudo apreciar un golpe en su cabeza y una herida de daga en su pecho, era una cortada alargada que iba desde su pecho hasta la mejilla izquierda mientras que el golpe en su cabeza era en el lado derecho de el cual salía mucha sangre.
—Príncipes ¿Qué…?—. Criston Cole llegó junto con varios guardias a la par de Ser Arryk quién al ver al príncipe Lucerys en brazos de su hermano se acercó a ellos.
Príncipe Jacaerys ¿Qué Ocurrió?—. Preguntó el caballero tratando de hacer entrar en razón a Jaecerys, mientras hacia presión en la herida de la cabeza.
—Estábamos peleando y yo me defendí de Aemond, pero creí que… ¡No era mi intención!—. Gritó Jacaerys desesperado.
—Príncipe Aemond ¿Qué pasó?—. Criston se dirigió al príncipe que estaba catatónico, vio sus manos y en una de ellas manchada de carmesí y al lado una pierda empapada en la sangre del bastardo menor.
—Estábamos peleando, Aemond iba a atacar a Jacaerys, no sabemos de dónde salió Lucerys, tratando de detenerlos pero, ambos lo golpearon al mismo tiempo creyendo que era el otro—. Explicó Baela mientras retenía a Rhaena que lloraba. —Rhaena fue quién lo vio.
Ser Arryk tomó a Lucerys de los brazos de su hermano y corrió hacia el castillo con los demás tras el.
Pero Aemond no se movió, vio sus manos ensangrentadas de la sangre de alguien que no tenía nada que ver en este conflicto y fue el único que se disculpó por la nefasta broma que le hicieron… Y lo había lastimado.
—Por los siete… Que fue lo que hice?—. Dijo Aemond viendo la comitiva moverse en dirección a Rhaenyra.
Las madres de los implicados y el padre de las gemelas llegaron al salón donde todos fueron convocados, y dónde el niño Velaryon estaba siendo atendido por Gerardys, el maestre de Rhaenyra.
—¡Exijo una explicación y la exijo ahora!—. Gritaba Viserys enojado mientras todos hablaban entre ellos.
—Es mejor esperar a que el niño despierte, mi señor—. Dijo Larys Strong.
Estoy despierto—. Dijo la vocecita de Lucerys y todos voltearon a ver al niño que estaba acostado en una mesa con un cojín bajo su cabeza ladeada donde el maestre cocina su herida. —Solo no quería contestar, me duele la cabeza—. Entonces Lucerys abrió sus ojos, Rhaenyra se acercó a el más rápido que cualquiera pudo imaginarse y empezó a besar la cabeza de su hijo. —Madre… Me avergüenzas.
—Entonces pararé—. Bromeó Rhaenyra y Lucerys la sujeto.
—No, está bien sigue—. Dijo el niño y varios se rieron, pero Viserys no estaba nada contento.
—Lucerys ya que estás consciente, por favor explicamos que sucedió.La verdad no sé—. Lucerys se irguió en la mesa — ouf me dio un mareo… bueno como decía no recuerdo bien, bajé a las cocinas porqué me perdí la comida y Ser Arryk custodiaba mi puerta, cuando salí me acompañó y vi que mi hermano y primas iban corriendo hacia Vhagar. Le dije a ser Arryk que trajera ayuda porque tenía un mal presentimiento y me adelanté corriendo, cuando llegue Aemond y mi hermano estaban peleándose, Jacaerys sujetaba un cuchillo y Aemond tenía una piedra grande, temí que se hicieran y corrí tratando de sepáralos pero soy pequeño, solo logré ponerme en el medio y empujarlos para que perdieran el equilibrio, pero arremetieron contra lo que había entre ellos y creo que Aemond me dio en la cabeza con la piedra creyendo que era Jaecerys y Jaecerys me cortó con la daga creyendo que era Aemond—. Relató, tratando de sonar lo más creíble posible. —Por favor, su gracia no los culpe yo no debí entrometerme sin llevar a alguien conmigo—. Dijo Lucerys con su vocecita infantil mientras el maestre le cerraba las heridas de la cara y el pecho.
Tal vez lo que decía podría ser infantil, pero la escena era contradictoria, no pedía un castigo para ninguno de sus agresores quienes queriendo o no lo habían mutilado y marcado de por vida.
Jaecerys lloraba a lado de sus primas y Aemond solo tenía las manos apretada viendo como el niño que lo había perdonado sangraba por su culpa.
—Mi nieto, me pides que deje sin castigo a tus atacantes solo por ser niños—. Dijo Viserys.
—Se lo pido por qué daría castigos injustos—. Lucerys se bajó de la mesa con cuidado. —Daría apenas un regaño a mi hermano y castigaría con severidad a mi tío—. El niño se puso a lado de su madre cubriéndola con su diminuto cuerpo, Viserys y los presentes estaban conmocionado. —Su gracia, no soy sordo a los susurros y calumnias sobre la procedencia de mi hermano y mías. Hemos intentado hacer oídos sordos pero su favoritismo aviva más esos rumores y permitir que los castigue con parcialidad seria echar más leña al fuego.
—¿Quién ha dicho tonterías? señaló aunque sea por poco perderá la lengua—. Dijo Viserys enojado y Lucerys solo suspiró.
—Tendría que matar a medio Reino para eso, gracia, y es por eso que pido que queden sin castigo—. Dijo Lucerys. —Acaba de probar mi punto dándome una opción que le seria negada a sus hijos, mis tíos.
El salón se quedó en silencio, volteó a ver a su madre y este le tomó del hombro y se agachó.
—Madre—. Susurró.
—¿Si mi niño?—. Preguntó Rhaenyra.
—¿Me seguirás queriendo aún si ya no puedo ser tu hijo?—. Susurró Lucerys y su madre dejó caer lágrimas amargas, pero asintió y besó su frente.
—Siempre serás mi bebé, mi hermoso, valiente y perfecto hijo —. Con eso, Lucerys sintió que un peso se iba de su espalda. Tomó aire y volvió a ver al frente.
—Se que se me dará el trono de Driftmark cuando crezca, lord Corlys así lo ha dicho, pero quiero decir algo—. Dijo el niño y Viserys le permitió seguir. —Me gustaría ceder mi lugar como heredero de Drifmark a mi prima Rhaena—. La sala se llenó de gritos y murmuraciones. que no eran amigables pero Lucerys lo esperaba ya había escuchado tanto que un poco más de ruido no era un problema.
—¿Y por qué ha decidido eso, príncipe Lucerys?—. Preguntó está vez Rhaenys su abuela.
—Porque sería justo y como dijo lord Vaemond en la tarde en el funeral, Drifmark necesita herederos de sangre valirya para gobernar y como solo hay serpientes que temen decir la verdad a mí cara lo diré yo—. Dijo el niño con expresión seria.
—Hijo—. Intentó intervenir Laenor, su padre que esta ves si estaba presente y había escuchado todo, pero Lucerys solo le dio un mirada de alivio.
Lucerys volteó a ver a su madre y está solo asintió.
—Si crees que es lo mejor hijo… hazlo—. Dijo Rhaenyra.
—Soy un bastardo—. Dijo Lucerys y eso dejó callados a todos. —Y lo normal en un bastardo es buscar la aprobación de su familia, ser notado y agraciado con la fe de la sangres pero… Yo me muero con eso—. Dijo dejando cae lágrimas. —Ser respetado y obligado a vivir bajo un nombre que nunca sentí merecer solo hace que me sienta ahogado, gracias a mi existencia mi madre pierde su reclamo, nacimos de un matrimonio sin amor y sin futuro, no quiero ningún trono, no quiero el titulo de príncipe o lord, y sobre todo no deseo manchar la historia de la familia con mi sangre bastarda.
—SUFICIENTE NO PERMITIRÉ QUE MI HIJO SE EXPONGA DE ESA MANERA!—. Gritó Laenor exasperado pero Rhaenyra lo detuvo. —¡Lo permitirás!.
—Es su decisión Laenor, ya le cargamos mucho sobre sus jóvenes hombros, déjalo que el se quite esas cargas con su decisión.
_por eso mi rey—. Para nadie fue desapercibido el respeto impersonal que el niño usaba para con el monarca. —Solicito que mi reclamo nunca se lleve a cabo y sea cambiado a mi prima Rhaena, así como usted dejó a su hija, una mujer como heredera al trono, permita que Rhaena gobierne Driftmark igual—. Esto lo hizo tragar saliva, estaba apunto de cambiar toda la línea de tiempo que conocía, pero ya había fallado en detener el reclamo de Aemond sobre Vhagar, no podía fallar otra vez—. Solicito encarecidamente… — Y vió a su hermano, su tío y a todos los que alguna vez llamó familia y tomó una decisión —… que mi nombre sea borrado de la línea familiar Targaryen, mi apellido sea revocado y eliminado y se me prohíba reclamar algún título o posición, al igual que se me prohíba reclamar al dragón que se me dio al nacer—. La sala quedó en silencio de incredulidad y asombro, Viserys no podía creer lo que escuchaba y Rhaenyra solo dejaba caer lágrimas saladas. —Por último pasaré de ser Lucerys Velaryon a ser Lucerys Blackfire un bastardo de la línea Targaryen y ser enviado al muro del norte para servir en la guardia nocturna.