Obsolescencia programada

Summary

Katsuki Bakugō es el niño prodigio de la preparatoria UA, es guapo, inteligente, popular y sobre todo tiene una personalidad amable que eclipsa a cualquiera. Yamikumo, su amigo de la infancia ha estado enamorado de él desde que tiene memoria y finalmente ese día está determinado a confesar sus sentimientos por él. Sus planes se ven frustrados cuando camino a la que sería su primera cita sufren un accidente que manda a Katsuki al hospital. KatsuDeku | ¿YamiKatsu? | Universo futurista Básicamente inicia siendo YamiKatsu pero KatsuDeku es el Endgame.

Genre
Scifi/Romance
Author
Reb
Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

Te presento a Bakugō Katsuki

Un breve recorrido por la vida del niño prodigio de la UA.

Algunas veces existen ese tipo de personas que poseen una vida tan perfecta que es inevitable pensar que en cualquier momento sufrirán una terrible tragedia. Y no es que tú quieras que sufran esa tragedia, por el contrario, serías feliz de ver a alguien llevando una vida simple y placentera, incluso harías cualquier cosa para evitarle el sufrimiento a una persona que no lo conoce; pero la idea de que el universo equilibra las cosas de una u otra forma no sale de tu cabeza y pasas tu tiempo ansioso, esperando que en cualquier momento algo terrible ocurra.

Así que tenemos a Katsuki Bakugō. El estudiante prodigio de la preparatoria UA.

Comencemos con un recorrido de su vida en un día cualquiera.

Lo primero que hay que saber es que, a pesar de que no suelen mencionar a su padre, Katsuki tiene una madre cariñosa, o lo más parecido a cariñosa que se puede ser con un carácter explosivo; créanme, ella es el tipo de mujer que te mantiene en un estado de alerta permanente, si se lo preguntas a cualquiera es sorprendente que Katsuki no haya adquirido esa personalidad, pero sin entrar en detalles solo diremos que su carácter dócil es herencia de su padre. Continuando con el tema principal, tiene una madre cariñosa que posee cierto grado de reconocimiento en su campo laboral lo que les permite a ambos vivir en una casa lujosa en un barrio seguro de una gran ciudad.

Lo segundo que hay que saber es que tiene un mejor amigo llamado Yamikumo Akatani, amigo que por cierto ha estado enamorado de él desde los cuatro años, amor que, si les parece relevante, es correspondido; pero ya saben cómo suelen ser estas cosas, dos amigos de la infancia que temen que sus sentimientos por el otro arruinen sus años de amistad y prefieren enterrarlos en lo más profundo de su ser. ¡Oh! Por cierto, lo que hace que este día se diferencie de cualquier otro es el hecho de que finalmente, después de 13 años de suspirar, Yamikumo ha decidido confesarse.

Lo tercero que hay que saber ya lo mencioné antes. Katsuki es un genio nato. De esas personas que simplemente son buenas en todo, y con todo me refiero a TODO. Esos seres extraños que son tan maravillosos que en lugar de despertar envidia simplemente te hacen querer estar cerca de ellas porque brillan tanto que quieres recibir un poco de esa luz.

Y sobre todo, que no se te ocurra pensar que: ser el mejor de su clase, deportista, popular, miembro del consejo estudiantil, tener una familia que lo ama y una buena posición económica; lo ha hecho de alguna forma un tipo engreído y arrogante que no respeta a los demás. Quiero decir, él mismo es consciente de sus propias habilidades y no negaré que suele herir los sentimientos de los demás cuando habla, pero se trata de algo más accidental, palabras que salen de su boca en momentos en los que su honestidad brutal le juega una mala pasada; pero Katsuki Bakugō es conocido por ser esa persona extremadamente amable que con solo una sonrisa y un par de palabras te levanta el ánimo y te motiva a dar lo mejor de ti.

Ya que están estos puntos aclarados comencemos con el recorrido por la vida de este chico.

Su mañana no empieza muy diferente a la de cualquier otro, sinceramente no vale la pena narrar cómo se levanta, se baña, se viste y se lava los dientes. Lo que caracteriza a su mañana, lejos de la clásica rutina matutina, es que al salir de su casa siempre se encuentra con su mejor amigo esperándolo para caminar juntos a la escuela.

Si notan las mejillas rojas de Yamikumo es por lo que dije previamente, piensa confesarse ese mismo día, si bien dentro de sus planes va a confesarse hasta esa tarde el nerviosismo es inevitable, un nerviosismo al que Katsuki es totalmente ajeno.

Si se preguntan: ¿qué fue aquello que motivó a Yamikumo a declarar sus sentimientos? No es nada particular, el día anterior tuvo la sensación, esa que se siente como un cosquilleo en la nuca, de que si no le decía sus sentimientos tan pronto fuera posible jamás lo haría.

Un consejo de parte de Yamikumo:

Siempre sigan esos presentimientos.


Al llegar a la escuela se encuentran con Yuu Takeyama e Iida Tenya: una chica de cabello tintado de azul celeste con una mirada seria, la tendencia a usar ropa de tonalidades oscuras y guantes con orificios en los dedos y un chico de cabello azul oscuro, alto, fornido, con el uniforme del club de atletismo y un par de gafas cuadradas que enmarcan sus ojos.

Que la apariencia de niño rico, chico emo, e-girl y deportista agresivo no los engañe. Los cuatro forman el grupo de más grandes nerds de toda la UA, con Katsuki a la cabeza, por supuesto.

Nuevamente, narrar cada una de las clases no vale la pena. Ustedes conocen cómo es ir a la escuela, horas y horas sentados escuchando como personas te hablan de temas que podrían o no ser interesantes de acuerdo a tus preferencias personales.

Vamos a detenernos en una clase particular porque contiene una información que me parece relevante, la clase favorita de Yamikumo: Literatura.

El día de hoy entregaron un reporte de lectura sobre un clásico de Isaac Asimov. La profesora decide finalizar la clase pidiendo que alguien comente las tres leyes de la robótica y para sorpresa de nadie Yami levanta la mano.

Un dato más sobre Yamikumo, además de amar la lectura está sumamente interesado en la tecnología y la robótica, énfasis en la robótica. Es de esperarse cuando en el mundo en el que viven los robots son una constante en su día a día y estudiar mecatrónica le asegura a cualquiera un trabajo estable y una vida cómoda si logra sobresalir del resto.

Por supuesto el hecho de que Mitsuki Bakugō, la madre de su mejor amigo y futura (espera) suegra, sea la mujer más importante en el campo de la innovación del área, reconocida a nivel internacional y la científica con mayor estatus en industrias Robo-T, no tiene absolutamente nada que ver con su elección de carrera.

Okey, está bien, debe ganarse el respeto de esa mujer de una forma u otra, ¿no?

Una persona como Katsuki se merece lo mejor de lo mejor y Yami será incapaz de presentarse ante Mitsuki como el futuro novio de Katsuki sin al menos algún tipo de plan a futuro.

—La primera ley establece que un robot no puede dañar a un ser humano, ni con su inacción dejar que un ser humano sea lastimado —comienza enumerando la primera de las leyes con sus propias palabras.

»La segunda nos dice que un robot no puede desobedecer a un ser humano a menos que interfiera con la primera ley.

»La tercera ley habla de cómo un robot debe protegerse a sí mismo, a menos que se interfiera con la primera y segunda ley.

—Perfecto —felicita la profesora dirigiendole una sonrisa a su estudiante —. Ahora, ¿Quien me dice que ocurrió con estas leyes en el desarrollo actual de la robótica?

Nuevamente la mano de Yami se encuentra arriba. La profesora observa alrededor para ver si alguien más desea participar. Al ver que Yamikumo es el único decide otorgarle la palabra.

Cómo comentario al margen diré que tanto Tenya como Yuu pudieron haber respondido fácilmente a esa pregunta, pero decidieron quedarse callados al ver la emoción que Yami tenía por hablar.

—Primero que nada las leyes de la robótica no son leyes que cualquier robot tiene al hacerse de forma predeterminada, son líneas de código que se tienen que programar dentro de cada robot y la principal problemática a la que los programadores se enfrentaron fue el conseguir que un robot fuera capaz de analizar las situaciones por sí mismo y decidir cuando un ser humano estaba en peligro o cuando una ley se debía sobreponer a otra.

»El primer detalle con estas es que, debido a que constantemente se usan a los robots por motivos militares la primera ley se ha debido adaptar a las necesidades, puede ser “un robot no puede lastimar a civiles” o quizá un “un robot no puede lastimar a personas a menos que se comprometa la seguridad nacional”.

»Luego está la segunda ley, sería contraproducente y sumamente caótico si cualquier persona pudiera ordenar lo que sea a cualquier robot así que esta ley suele restringirse a “no puede desobedecer las órdenes de cierto personal autorizado”.

»La tercera ley…

Y para fortuna de algunos y desgracia de Yami, el timbre que da por finalizada la jornada escolar suena en ese mismo instante. Un puchero se forma en su rostro mientras todos sus compañeros salen del salón de clases. Su rostro se alegra cuando ve a su mejor amigo a su lado ayudándolo a recoger sus cosas. Lo cual le recuerda que quiere confesarse ese día.

—Oye Kats, ¿vas a ir a la presentación de tu madre en el ayuntamiento?

—Ja, tú conoces a mi madre. Antes muero que atreverme a faltar a una de sus presentaciones.

Otra nota al margen: ¿Mencioné que Katsuki es brutalmente honesto?

—¡Cierto! —le da la razón mientras ambos caminan fuera de la escuela—. Lo que quería decir es que, hay un parque de diversiones a una estación de distancia. Me preguntaba si querías ir.

—¿Eh? Claro, suena divertido. ¿Le dijiste a Tenya y a Yuu? —comenta casualmente, ya están fuera de la escuela y se dirigen a la estación de tren.

—No —dice con claridad, había considerado la posibilidad de que Katsuki dijera eso, pero quiere que sus intenciones sean claras—. Quiero ir contigo, solo nosotros dos.

La mirada de Katsuki se detiene en él durante un instante. Parece que está repasando en su mente lo que acaba de decir antes de que sus ojos brillen con emoción y su sonrisa cubra su rostro. Es demasiado lindo para el bien de Yamikumo.

—¡Por supuesto Yami! ¡Me encantaría ir contigo al parque!

Yamikumo no puede evitar sentir como su corazón se acelera. Porque no puede creer que esa sonrisa sea el producto de invitarlo al parque de diversiones. Aún si pasó su vida creyendo lo contrario está empezando a pensar que sus sentimientos son correspondidos.

El tren se detiene en la estación y ambos suben a él, todos los asientos están ocupados así que únicamente entran y se sujetan del tubo superior.

—¿Qué esperas? Habla —dice Katsuki de pronto el tren comienza a avanzar.

—¿Eh?

—La clase terminó antes de que terminarás. Sé que te quedaste con ganas de hablar.

—Pero Kats, tú sabes la respuesta.

—¿Y eso qué? A ti te gusta hablar del tema y yo estoy aquí para escucharte —. Yami sonríe, ¿Katsuki siempre ha sido tan atento con él? Porque acaba de descubrirlo.

—Bien, es sobre la tercera ley de la robótica que está pensada en el hecho de que, aún actualmente, un robot es extremadamente costoso. Incluso hay quienes deciden darle un porcentaje más alto a esta tercera ley.

»En resumen puedo decir que las leyes de la robótica de Asimov tienen una importancia innegable, pero que como cualquier cosa se tienen que modificar y adaptar a las situaciones. Sus mismos libros mostraban ejemplos de cómo estas leyes podían causar problemas al entrar en conflicto y en algunas ocasiones causaban más daño que bien.

»Como sea, ¿tú qué dices?

—¿Yo?

—Por supuesto, si me dejas hablar sobre el tema al menos quiero que sea una conversación de ambas partes. Dime qué opinas —. Katsuki le dedicó una mirada antes de responder.

—No me agrada la segunda —la respuesta sorprende a Yamikumo. No por su honestidad, está acostumbrado a la falta de filtros en las palabras de Katsuki, simplemente no comprende la respuesta.

—¿La de obediencia? ¿Por qué?

—¿No te parece un atentado contra la autonomía?

—Kats, ¿hablamos de lo mismo? —Fue totalmente ignorado.

—Quiero decir, la primera y la tercera me parecen totalmente lógicas. Es decir, los mismos seres humanos poseemos un instinto de preservación y debería ser una especie de norma moral el no lastimar a los demás ni dejar que sean lastimados. Pero a la segunda no le veo mucho sentido, ¿qué pasa con el libre albedrío? —. Yami no puede evitar reírse.

—Kats, hablas de los robots como si fueran humanos. No son más que líneas de código programadas.

—Bueno sí, ¿pero no estamos cada vez más cerca de construir robots más parecidos al ser humano. Después de todo la presentación de mi mamá va a hablar de la tecnología para introducir autómatas capaces de mezclarse entre los humanos con motivos de seguridad nacional, ¿no es lo suficientemente humano?

—Aun cuando es cierto que cada vez se construyen máquinas que aprenden por sí solas y con suficiente capacidad para tomar decisiones sin ser dirigidos por seres humanos siguen siendo ensambladas y programadas por seres humanos.

»No tienen conciencia y su instinto de preservación proviene precisamente de la tercera ley. Están hechos para realizar quehaceres tediosos y trabajos demasiado peligrosos para el ser humano, así que es lógico que deban seguir órdenes.

Katsuki se encoge los hombros conforme por la respuesta dada por Yami.

—Tendré que hacerte caso, después de todo tu eres quien está interesado en todo lo relacionado a la robótica —. Aquellas palabras logran sacarle a Yamikumo una sonrisa.

—Sigo sin comprender cómo es que todo esto no te interesa, ¿cómo se siente la Gran Mitsuki Bakugō al saber que su hijo no planea continuar con el legado familiar? —se burla, sabe que a Mitsuki no le interesa y desea que su hijo haga algo que disfrute, pero siempre es buen momento para molestar a su amigo. Sorprendentemente él solo sonríe.

—Ella te tiene a ti para continuar con el legado familiar, a mí no me interesa.

Dos detalles de este diálogo:

1.- Katsuki ni siquiera se percató de lo que dijo.

2.- Yamikumo por su parte, está entrando en estado de pánico.

Kats no acaba de decir lo que acaba de decir, ¿verdad? Porque solo hay dos formas en las que Yami se vuelva parte de la familia y él tiene a sus dos padres vivos como para que Mitsuki decida qué adoptarlo es buena idea. ¿Por qué esto se siente como una propuesta de matrimonio? ¿Por qué rayos Kats no se percató de lo que dijo?

—¿Qué es lo que te interesa entonces? Cada vez estamos más cerca de elegir carrera y aún no me dices que quieres —fingir que no ocurrió nada es lo mejor que puede hacer, porque de no ser así lo único que puede pensar es en Katsuki diciéndole que será Yami quien continúe con el legado familiar. ¡Familiar!

Debe concentrarse en su cita en el parque de diversiones y en la confesión que tiene planeada. Después de ese día puede pensar en el futuro y en la posibilidad de integrarse a la familia Bakugō, pero primero debe decirle sus sentimientos.

—No lo sé —habla Katsuki sin ser consciente de la marea de pensamientos que inunda la cabeza de su mejor amigo —. ¿Quizá medicina? No lo he pensado mucho.

—Si decides convertirte en Doctor estoy seguro que serás el mejor de la época.

—Ja, ¿eso crees?

—¡Por supuesto! Eres Katsuki Bakugō, eres literalmente bueno en absolutamente todo —. Katsuki sonríe ante esas palabras.

—Este sería el momento en el que te digo que no exageres y que no soy bueno en todo, pero ya sabes que la modestia no va conmigo —. Esta vez es el turno de Yamikumo de soltar una carcajada, porque efectivamente no hay palabra que sea más opuesta a Katsuki que la modestia.

—No esperaba nada menos de ti.

¿Recuerdas lo que dije sobre una gran tragedia? Bien, no tardará mucho en llegar.

ALERTA DE SPOILER.

Katsuki y Yamikumo nunca irán a ese parque de diversiones.

La mirada de Katsuki se pierde en la ventana del tren mirando una señalización de tránsito.

—Yami, ¿esta no era la línea que pasa por el puente que demolieron la semana pasada? —murmura sin despegar la vista de la ventana.

—¿Eh? —Yamikumo levanta la mirada para toparse con el rostro preocupado de su amigo—. Sí, pero no hay de qué preocuparse, desviaron la ruta. Redireccionaron los rieles para unirse a la línea 7 un par de kilómetros antes del puente.

—¿Entonces por qué acabamos de pasar el cruce con la línea 7?

—¡Qué! Eso es imposible, la ruta de los trenes está programada por un ordenador a distancia. Esta ruta se ha recorrido sin fallas durante la última semana, no tiene porqué fallar ahora —Yamikumo se acerca a la ventana rápidamente para comprobar que efectivamente el cruce había ocurrido metros antes.

—Yami, rápido, busca los frenos de emergencia —el obedece y corre al botón de seguridad de esa cabina. Las personas a su alrededor parecen empezar a darse cuenta de la situación.

—No funcionan —exclama cuando después de presionar el botón rojo a un lado de la ventana no se percibe ningún cambio.

—¡Son los frenos de emergencia! ¿Cómo es que no funcionan?

—No ha habido un accidente en la red de transporte en las últimas tres décadas. Probablemente dejaron de prestarle atención a su mantenimiento hace tiempo.

Ahora, vamos a hacer una pausa en este momento para todos aquellos que olvidan lo que leen tan pronto pasan al siguiente párrafo y no recuerdan el comentario del mismo Katsuki respecto a la primera ley de la robótica.

Él mencionó, hace apenas unos momentos, que considera que la primera ley debería ser algún tipo de norma moral para los mismos seres humanos. Así que Katsuki Bakugō no es un robot de ningún tipo, pero la idea de no lastimar ni permitir que otros sean lastimados rige su vida de tal forma que cualquiera podría decir que en otra vida fue algún tipo de héroe.

Ahora sí, retomemos el momento en el que nos quedamos con Katsuki pensando más rápido que la velocidad del vagón en el que se encuentran.

—Este es un tren remodelado a partir de los viejos vagones mecánicos de la era pasada, ¿Verdad?

—Sí, ¿Por qué?

—Debe tener frenos manuales además de los botones de emergencia.

—Sí, pero eso en el vagón principal, no hay un conductor al que podamos alertar.

—Nosotros estamos cerca del vagón principal —. Yamikumo mira a su amigo de la infancia preocupado. Katsuki empieza a correr en dirección al vagón principal mientras Yami lo sigue.

—Kats, ¿en qué estás pensando?

—La velocidad promedio de la red de transporte es de 45k m/h eso es poco menos de un kilómetro por minuto, el cruce entre líneas se encuentra a 4 kilómetros del puente recién demolido y ya perdimos más de un minuto entrando en pánico. Nos quedan tres kilómetros antes de llegar al puente y necesitamos al menos un kilómetro para frenar.

—¿Y eso significa? —A un vagón antes de la cabina principal Katsuki se dio la vuelta para dedicarle una sonrisa.

—Significa que necesito que me ayudes a alertar a todas las personas dentro del tren que vayan a los vagones de hasta atrás mientras yo estoy en la cabina.

—Kats, ¿al menos sabes que hacer?

—Tu lo dijiste antes, soy bueno en todo. Ya encontraré la forma. Luego los alcanzaré.

—Pero…

—¡Ahora ve! No podemos perder más tiempo y todavía tienes que llevarme a nuestra cita en el parque.

Algo en la mirada decidida de Katsuki hace que Yami de media vuelta.

Tal vez la palabra cita ayuda un poco a motivarlo, después de todo, es algún tipo de promesa. Katsuki entendió que Yami lo había invitado a una cita y aún así aceptó, aquello logra hacerlo sentir bien incluso en una situación desesperada.

Yamikumo corre en dirección contraria diciéndole al resto de las personas, quienes en su mayoría ya se dieron cuenta de la situación, que vayan a los vagones del final. Cada que ve uno de los botones de emergencia no puede evitar presionarlos esperando que de milagro alguno de ellos funcione sin obtener ningún resultado, a pesar de ello no deja de intentarlo. En una velocidad récord logra que todas las personas dentro del tren se encuentren concentradas dentro de los últimos cuatro vagones.

Las luces y las pantallas del tren se apagan, aquella es una buena señal pues significa que Katsuki logró cortar el suministro de energía que alimenta al tren.

Los siguientes diez segundos se sienten eternos para Yamikumo.

En ese momento Yamikumo piensa en dos cosas.

La primera, Kats le había dicho que necesitaban de al menos un kilómetro de ventaja para que el tren frenara. Sin embargo, el hecho de que le haya pedido que reuniera a las personas en los últimos vagones significa que desde un inicio supo que no tendrían ese último kilómetro y los vagones de enfrente están comprometidos.

La segunda. A pesar de que se cortó la energía siguen en movimiento, así que aún no logra activar el freno de emergencia. Y Katsuki no ha regresado.

Yami corre. Dos hombres adultos, preocupados, lo retienen pero un par de gritos desesperados sobre cómo su mejor amigo que está tratando de parar el tren aún no ha regresado son suficientes para que lo dejen ir.

Corre más rápido de lo que alguna vez lo ha hecho en su vida hasta llegar al vagón que se encuentra antes de la cabina principal.

—¡Kats! —grita con toda su fuerza y el chico que está unos metros más adelante moviendo desesperadamente los controles mecánicos voltea a verlo.

—¡Yami! ¿Qué haces aquí? Deberías estar en los vagones de atrás.

—¡Y tú deberías estar conmigo!

—Corte el suministro de energía, pero no logro activar los frenos, la velocidad de la cabina principal arrastrará todos los vagones de enfrente consigo si no lo logro a tiempo. Yami por favor regresa.

—¡No sin ti!

Un segundo pasa y ellos avanzan 12 metros más.

—¡Yami! —insiste Katsuki con urgencia.

—¡Katsuki!

Solo tres segundos y se encuentran casi 40 metros más adelante.

—¡Yami por favor! —suplica una última vez.

Falta menos de medio kilómetro..

La mirada de Katsuki choca con la de Yamikumo y descubre que sin importar lo que diga él no se irá. Su mirada se posa ahora en el panel de control del tren, en una palanca, Yamikumo, con terror descubre sus intenciones.

—¡Katsuki Bakugō, no te atrevas!

Pero solo le dedica una última sonrisa antes de jalar la palanca.

El grito de desesperación que Yami soltó en ese momento es algo que soy incapaz de describir.

Luego de eso la velocidad en los vagones disminuye drásticamente y la cabina principal avanza con mayor velocidad sin tener que cargar el peso de los vagones y pasajeros. De forma inevitable cae en las vías inexistentes del puente recién demolido mientras que el resto del tren disminuye su velocidad apenas a tiempo para salvarse.

El sonido de las patrullas policiales y ambulancias, las palabras de los médicos y reporteros, la sensación de alguien colocando una manta sobre sus hombros o las manos de alguien arrastrándolo para subirlo a una ambulancia no son más que cosas secundarias para la mente de Yamikumo que repite, una y otra vez, el recuerdo de la última interacción que tuvo con su mejor amigo.

Y ahora sí, ya que terminamos con la Historia de Katsuki Bakugō, el chico perfecto con una vida perfecta; comencemos con la verdadera historia de Katsuki Bakugō, el chico no tan perfecto con más problemas que vida.