Modern love

Summary

Entre Chan y Changbin existió algo, algo más que nada pero menos que todo. Un amor adolescente, de esos que te causan cosquillas en el estómago y te hacen sentir pleno. ¿El amor joven dura para siempre o es solo amor moderno?

Genre
Romance/Drama
Author
Wildi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Modern love

Él llegó una mañana fría, es lo único que Changbin podía recordar realmente. No recordó que día, que año, o en qué momento de la mañana, solo supó que hizo demasiado frío y él abrió la puerta; de aquel tono de voz, fue lo primero que recordaba de él, pero su nombre nunca salió de su boca. O por lo menos no el verdadero.


Cuando lo vió, tal vez no reaccionó de la mejor manera, pero digamos que Changbin solo tenía dieciséis, recién cumplidos, era un rebelde sin causa y odiaba levantarse muy temprano. Si tan solo su madre no le hubiera dicho que tenía que esperar a quien viviría con ellos este último año... Si tan solo su madre no lo hubiera tirado de su cama y le hubiera ordenado que se mudará de habitación porque el invitado debería estar cómodo, si tan solo le hubieran consultado antes, aunque sea...


Pero no, no claro que no, nadie consultaría al niño de la casa, nadie le diría "Hey Bin, ¿Estás bien con compartir tu habitación y mudarte a la habitación continúa en donde hace un frío de la mierda?" No, nadie le dijo nada y era lo que más le enojaba, Bin tenía un temperamento muy fuerte, tan fuerte que aterrorizaba cuando se molestaba.


Changbin ya odiaba a aquel chico que pronto llegaría, por su culpa y solo por su culpa él tenía que sufrir las consecuencias, dormir en un cuarto frío, compartir la ducha, compartir a sus padres y sobre todo, compartir vínculos sociales. ¿Cómo por qué adoptar a alguien de intercambio? No lo entendía, él estaba bien con su soledad, estaba bien no teniendo demasiados amigos, estaba bien con ser hijo único y vivir bien en un país donde el racismo, que si bien estaba fuerte, él era un poco aceptado en esa sociedad de mierda.


Changbin sabía que mudarse a los Estados Unidos no era el cuento rosa que siempre pintaron de la vida americana, a principio cuando llegó fue un asco, todo mundo miraba feo a los recién llegados, les hacían bromas estúpidas, comentarios racistas, no les vendían alimentos, en las tiendas no eran bien recibidos, pero con el tiempo eso cambio, el pueblo se fue acostumbrado a su presencia y pronto, la familia Seo se fue adaptando a esta vida tan diferente. Pero algo paso ese año, o claro que sí y lo que pasó fue que la escuela a la que asistía había abierto las puertas a alumnos de intercambio, sí, la preparatoria a la que asistía, abrió la puerta a extranjeros para no verse demasiado racistas, aunque realmente todo mundo sabía que sí lo eran, que todo el maldito pueblo era unos racistas de mierda, que digo el pueblo, todo el país, digamos que eran los noventa y que si bien ya no era tan mal visto ver diferentes personas mezclarse, el pueblo en donde Changbin vivía era conservador, un poco más que los demás.


Pero, si tan solo la escuela no hubiera abierto aquel programa de intercambio, Changbin jamás, jamás lo hubiera conocido. Christopher jamás se hubiera cruzado en su vida y eso sí sería la verdadera miseria, aunque bueno, eso era un poco ambigüo, pues si él no se hubiera aparecido, muchos sentimientos, Changbin se hubiera ahorrado.


Aquella fría mañana con miles de muecas antes, abrió la puerta de su casa, aquel portón grande que daba la bienvenida a la casa Seo, no era un portón realmente, pero a Changbin le gustaba decir que sí lo era, era una puerta de madera que resguardaba el precioso patio de la mamá de Bin, le gustaba decirle portón en lugar de puerta, ya que puerta era muy básico y él no quería serlo. Y ahí fue donde se vieron por primera vez.


En ese entonces Changbin solo supo que se quedó sin habla, mudo al ver al chico que solo le sacaba unos cuantos centímetros, quedó mudo al ver ese rostro serio, los ojos pequeños, la nariz recta, el cabello rubio y con rulos, lucía tan bien incluso con veinte kilos de chamarras que llevaba encima de él, los pantalones caídos y una banda de cabello cerca de la frente, estilo rapero, lucía como todo un chico malo, muy malo con todos esos piercing (solo dos) que tenía en la cara y eso a Changbin no le gustó. Nadie podía tener más estilo que él y menos en su propia casa.


-¿ está es la casa Seo?- preguntó el joven con voz poco amable, realmente Christopher nunca fue amable, jamás y no era solo con Changbin, sino en general, Christopher no era amable sin embargo, el chico caía fenomenal.


- sí, ¿Tu eres?- preguntó sin moverse de la puerta, tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido, no le gustaba la actitud del "invitado", Christopher parecía burlarse del chico, un chico en pijama, lentes y un mullet despeinado, un chico flacucho que lo miraba intimidante, Christopher quería reírse hasta morir. Aunque realmente, muy en el fondo, supó que algo dentro de este chico movió el corazón de Bang.


- soy Christopher.- Christopher, Christopher Christopher. Quién diría que aquella fue la primera, de muchas veces que escuchó ese nombre. Quién diría que pronto ese nombre, se le tatuaría dejando huellas que tal vez, y solo tal vez nunca sanarían correctamente.


Se hizo de lado y sin darle hospitalidad, se dió la vuelta para darle indicaciones y unas cuantas amenazas disfrazadas. Debía marcar territorio, debía enseñarle a Christopher que esa era su casa y de nadie más. Pero al parecer, Christopher era demasiado necio como para agachar la cabeza y seguir órdenes de Changbin, tal vez sí él no fuera tan necio, Bin no lo hubiera odiado deste un principio aunque... ¿Binnie realmente lo odio alguna vez? A los 16 años, sin duda, él hubiera contestado que sí, aquel Changbin de agosto del 93' lo hubiera asegurado.


-¿Quién eres tú?- preguntó el rubio con atrevimiento, intrigado por el chico de menor estatura que caminaba delante de él, ¡Ni siquiera lo ayudó con las maletas!, Solo iba caminando sin abrir la boca, estaba intrigado, nadie debía culparlo, Bang era curioso y este chico le daba ganas de saber quién era.


-no te importa- soltó en tono seco el menor, no se giró siquiera, cruzaron por todo el jardín y rápido abrió la puerta de la casa, esperando a que Christopher entrará por la puerta, este lo hizo con demasiada calma, no se sabía si fue porque las maletas pesarán demasiado o solo lo quería hacer desatinar. En cuanto entraron a la casa, el calor de la calefacción les dió la bienvenida, se sintió rico después del frío que se sentía fuera, muy raro para ser un día de verano, sí, los últimos días de verano.


- sí, porque lo estoy preguntando.- dijo el mayor poniendo sus maletas en el suelo para quitarse las chamarras que llevaba encima.


--¿ y eso me obliga a decírtelo? No, verdad. Así que aléjate de mí.-- cerró la puerta y con disposición iba a indicarle en donde quedaba la habitación donde se quedaría -su habitación-, de verdad que el moreno estaba decidido a decírselo, pero el comentario de Chris lo hizo cambiar de opinión.


- eres un terrible anfitrión.- dijo en un susurro y luego, al darse cuenta de que el menor lo escucho, fingió una tos.


- sí, bueno, yo no te pedí que vinieras.- Changbin se giró violentamente para verlo, Christopher solo soltó una risa burlona, tierno, Bin se veía tierno molesto.


- ¿cuál es tu nombre?- volvió a preguntar evadiendo el tema, para no quedar como un grosero, ocultando que realmente Chris si quería saber su nombre.


- no tengo porqué decírtelo, es más, no quiero que me dirijas siquiera la palabra.- se giró de nuevo, dispuesto a subir las escaleras de su casa, aún así, de nuevo, volvió a interrumpir su camino por otro comentario de Christopher.


- eres un grosero.- esta vez no fue un susurro, esta vez no fue discreto, fue un comentario intensionado que hizo que el menor se acercará a él con amenaza.


- me lo han dicho demasiado.- dijo haciéndose el desinteresado, Changbin fingía ser quien no era todo el tiempo, aprendió a ser de esa forma a fin de cuentas.


- pues no intimidas a nadie, das más risa que miedo.- aseguró el rubio divertido, le daba risa el verlo tan a la defensiva, y eso tuvo exactamente la reacción que esperaba, Changbin se acercó aún más amenazante.


- mira Chico, si no...- comenzó a señalarlo con el dedo, conteniendo el enojo del que muchas veces, Changbin era fácil de caer, se enojaba con rápidez y odiaba eso, pero era algo que siempre le pasaba.


-Changbin.- advirtió su madre bajando las escaleras, interrumpiendo cualquier percance que hubiera, Changbin soltó un suspiro molesto, y se alejó de Christopher quién rápidamente borró la mueca burla y la transformó por una sonrisa muy, muy amable.- deja de ser tan majadero.


Changbin solo giró los ojos, y sin importar más se dió la vuelta con dirección a su habitación, su madre estaba en bata de seda y el cabello amarrado, recién levantada, lo miraba con desaprobación, quién diría que algún día Changbin fue su orgullo, ahora no lo reconocía y nunca más volvió a hacerlo.


- como digas, madre.- hizo una inclinación burlona hacia ella, pasando a su lado, la ignoró y fue directo a su habitación o bueno, la que sería su habitación por este último año.


- señora Seo. ¡Que guapa!.- Saludo Christopher en cuanto la señora Seo bajo, le hizo una inclinación en forma de saludo y luego, muy amistoso, le extendió los brazos para darle un abrazo- ¿No me diga que ese joven es su hijo.?


- así es, ese horrible chico es mi hijo - dijo casi gritando para que el menor la escuchará.- pídele una disculpa en cuanto bajes...


-pero mamá...- se escuchó el grito desde la planta alta.


- pero nada, pídele una disculpa por tu actitud.- gritó de nuevo la señora Seo.


- discúlpame- se escuchó un grito para nada sincero.


- no hay problema- está vez el que grito fue Chris, nunca hubo problema, a Chris siempre le gustó la actitud de Changbin.


- disculpalo, siempre se pone de malas cuando lo levantan temprano en días que no debe asistir a la escuela.- era verdad, Changbin tenía un genio malísimo y más cuando le quedaban pocos días para entrar a la preparatoria, odiaba por completo la escuela, era un completo antisistema y eso ya debería saberlo.


Una semana después, la escuela les daba la bienvenida, Changbin recordaba con risas que justo ese día, él salió sin desayunar para no ver a Christopher, no lo había visto en una semana, podía evitarlo muy bien. Solo se salía todo el día a pasarlo en la casa de Han y listo. Nada más fácil que eso, solo se iría a pesar todas las tarde fuera de casa y luego listo, el año pasaría rápido y Chris se iría del país y se du vida.


Este fin de semana no pudo estar con Han, el chico tuvo algo que hacer y estuvo en casa, par así suerte, Christopher tampoco estuvo mucho en casa o eso escucho decir a su mamá, lo bueno es que no se vieron en ningún momento y eso ya era ganancia.


- Binnie, Binnie, Binnie- saludo Han en cuanto lo vió cruzar la puerta, este apresurado le saludo con una sonrisa, un choque de manos y luego el típico saludo de puños, como si no se hubieran visto en años, aunque solo fue un fin de semana.


-Hola Hanji, ¿Qué tal te la pasaste?- el fin de semana Han la pasó en una fiesta, fiesta en la que debió asistir a la fuerza para acompañar a su prima, y luego el domingo era día de iglesia, por eso no pudo estar con Changbin, a pesar de que ambos eran inseparables, como chicles en la ropa, no había Changbin sin Jisung, ni Jisung sin Changbin.


- la fiesta no fue tan mala, deberíamos ir un día de estos a una. - Changbin asintió, Han le quitó la gorra que llevaba en la cabeza, y se la colocó él, la patineta que llevaba siempre a lado suyo había cambiado de color, esta vez era verde y con un marciano de caricaturas.


- ¿pusiste a Marvin el marciano?- Han asintió dándole vuelta a la tabla para que el mismo la viera, orgulloso de su trabajo.


- ¿Te gusta?, Alguien dijo que se vería bien de verde y luego me dio este dibujo que hizo en plena fiesta, ese chico es genial, nunca lo había visto.- llegaron a sus casilleros, el 141 y el 142, el casillero de lado siempre, siempre estaba vacío, aunque esta vez, un candado reluciente sobresalía habían ocupado el 143 y de eso solo Changbin se dio cuenta.


- ¿extranjero?- preguntó Bin sin ningún interés, guardo la mochila y solo sacó una libreta y un lapicero, extranjeros había muchos ese año, no era sorprendente para nadie y menos para él que vivía en el mismo techo que uno.


- No, su inglés es bastante bueno, no creo que sea extranjero.- aseguró Han sacando los mismos materiales que él, aunque ni los necesitaba, Han se la pasaba escribiendo notas musicales y dibujitos sin sentido.


- puede ser británico.- aseguró Bin cerrando el casillero, Han negó, cerró también su casillero y caminaron juntos a su destino.


- le falta el asentó.- aseguró. Bin alzó los hombros, desinteresado, no es que le importará realmente que pasaba a su alrededor, lo suyo era su música y componer raps junto con Jisung.


- pues si le gusta Marvin el marciano ya me cae bien- aseguró. Caminado con la libreta en mano, sintió el jalón de Han en su brazo, un jalón insistente, de esos que te hacen voltear con urgencia.


- ¡AHÍ ESTÁ! vamos a saludarlo - dijo emocionado, pero entre el mar de gente, Changbin no supó a quien se dirigía, solo se dejó guiar entre la multitud. Aseguraba que le caería bien si a Han le caía bien, porque así siempre había sido, si a uno le agradaba, al otro también.


Aunque bueno, en cuanto vió que se dirigían a un rubio pálido que estaba caminado en dirección a los casilleros simplemente no pudo creerlo. No, no sería él, a Han no le caería bien nunca un chico como él, Han tenis buen gusto para las personas. Aunque se equivocó, claro que se equivocó como siempre pasaba. Nadie más desgraciado que él, ay pobre Bin y sus desgracias.


- Christopher - saludó Han muy animado, Bang esta vez vestía un poco más civilizado, a diferencia de los dos menores que parecían revoltosos, el vestía bien, no es que sobre saltará entre los demás, pero solo llevaba una camisa blanca, abierta enseñando una playera negra y una banda oscura en el cabello, era como si fuera un modelo de ropa casual, así lucía, y eso lo hacía sobresaltar en donde quiera que él vaya.


- Jisung, que gusto.- saludo el rubio con la mochila en el hombro, sin duda el mundo era muy pequeño, pensó, con las piernas temblando, no sabía el porque ver a Changbin le había sentir raro, pero ahí estaba, parado enfrente de los dos menores, tratando de fingir calma.


- vaya mierda- susurró Changbin, pensando en como alejarse de ahí sin que descubrieran su mala cara, no quería parece mala persona, pero este rubio no le caía muy bien que digamos.


- Binnie, él es Christopher, es el chico que le gusta Marvin - presentó Han, ignorante de saber que gracias a el rubio, Bin había pasado más horas fuera de su casa.- Chris, él es mi mejor amigo, Changbin.


- sí, ya nos conocemos.- asintió Christopher con una sonrisa burlona, que solo ante los ojos de Changbin fue burlona, pero para Han fue amable.


- para mi desgracia- comentó Bin y su amigo le dió una mirada rara.


- él es mi compañero de casa.- aclaro el rubio.


-NO ME JODAS CON QUE TU ERES EL INVASOR - dijo Han y luego se tapó la boca al ver su error, le dió una sonrisa a Bin diciéndole lo siento sin palabras.


- con que ya me tienes apodos.- dijo el pelirubio, con una sonrisa tensa, no le molestaba los apodos, le molestaba que le dijera Invasor, invasor era un horrible apodo, ni era original siquiera. Le llamaron invasor al llegar al país, y también Invasor en el supermercado cuando fue a comprar unas cosas que la señora Seo le pidió. Llamarlo invasor como insulto, que feo era ser nombrado de es forma.


- si bueno, debo irme.- Changbin comenzó a huir del lugar, se giró para buscar el salón en donde no quería entrar, estaba a solo unos metros de ahí. Odiaba literatura a las siete de la mañana.


- adiós, enano de cenicienta.- grito Chris con Han aún a su lado.


- vete a la mierda.- le gritó abrazando más su libreta, y entonces siguió su camino, fue cuando la vió. Ahí parada fuera del salón con destino al otro extremo del edificio. Lilia lo miraba con una sonrisa y Bin sintió que flotaba. Lilia la bonita chica de piel morena, una emigrante latina que destacaba en todo lo que hacía, era porrista, bonita, inteligente y entre muchas otras cualidades, todo una joya, su amor de siempre, admirarla era lo más bonito que podía hacer.


- Hola Changbin - le saludo la alegre chica, se conocían desde primaria, desde que la chica le dió su crayón morado ya que el suyo, unos niños lo habían roto, desde ahí Changbin supó que esa chica sería la chica de sus sueños, ahora solo quedaba que venciera el miedo y le pidiera una cita.


-¿tu amigo es así de idiota siempre?- preguntó Chris a Han quien solo alzó los hombros, viendo al rubio observar detrás de Han.


- por lo regular es más amigable.- era verdad, Binnie era amigable solo que intimidante, no había problema si le hablabas amigable, incluso el chico era como un caramelo, duro pero muy dulce, una masita.


- no lo digo por eso. Lo digo porque está viendo como un idiota a la chica que conocí en la fiesta a la que fuimos.- Han sabía de ante mano que Chris paso parte de la fiesta con Lilia, la chica realmente gustaba de él, se le noto desde un inicio. Han sabía que eso sería un problema para Binnie, el pobre estaba enamoradisimo de ella.


- oh, es que le gusta.- soltó de repente y luego volvió a taparse la boca - soy un maldito boca floja, Binnie va a matarme.


- ¿Le gusta?- preguntó el rubio con una mueca de desagrado que seguramente Han malinterpreto, a Chan no le gusta la chica.


- sí, pero no le digas a nadie.- comentó mientras veían como se despedían los otros dos, y si, Chang veía como un idiota a Lilia.


-Bien, guardo el secreto.- aseguró mientras veía a la chica acercarse.


- Christopher- saludo la chica en cuando se acercó a ellos, él le dió una sonrisa y Han solamente un saludo de cabeza.


- bueno, yo debo irme.- dijo el menor y con la libreta fue a seguir a Bin, quien desde la ventana veía toda la escena con una mueca ácida.


- si, está bien, nos vemos por ahí.- se despidió el mayor, y luego Lilia tuvo el atrevimiento de tocarle el brazo, sin importar que Han los viera.


- no lo dudes.- aseguró Han desde la lejanía.


- ¿me acompañas a mi salón, Chris.?- este asintió distraido, sentía la mira de Bin taladrandolo y era extraño obtener tanta atención como ahora la tenía.


- claro, sin problema.- juraba que lo había hecho sin ninguna intención, no quería molestar al menor y realmente nunca quiso hacerlo, no de una forma sincera, Christopher jamás quiso dañar a Changbin.


Bin los vió irse juntos muriéndose de celos, en aquel entonces creyó que él le robaba todo, y tal vez lo único que Chan le robaría sería el aliento y si exagerabamos un poco, lo que en realidad Chris le robó fue el corazón.


Fueron tres semanas que los vio juntos, tres semanas en la que el odio de Bin estuvo presente viendo a la chica con su mayor enemigo, era un rival fuerte y no podía luchar contra alguien que le llevaba un año, era inteligente, estaba en el equipo de fútbol y sobre todo, era guapo. Lo aborrecía, aunque eso era una palabra muy fuerte.


Si iba por los pasillos, los veía juntos, si iba a ver el fútbol, los veía juntos, si salía a la plaza con Jisung, los veía juntos, cuando iba a el área de patinetas del parque, ¿adivinen que?, Exacto, los veía juntos, estaba harto, harto de ver la cara de Christopher en todas partes, harto de verlo siendo bueno en todo.


Se había ganado a su mamá, a su papá, a su mejor amigo y sobre todo, Christopher sin ninguna duda se había ganado a la chica. Pero no, claro que Changbin no se dejaría vencer fácil, no claro que no.


Al final de cuentas con su mamá la relación estaba rota, su padre no lo tomaba en cuenta y Han Jisung siempre sería su mejor amigo, pero la chica o la bella chica, él realmente estaba muy enamorado de ella y haría lo imposible por que ella fijará sus ojos en él, después se preguntaría si era amor, pero esa ya fue con el paso del tiempo.


Así que Changbin decidió hacer algo: dejar de ser un patanazo desobligado y hacer algo que valiera la pena, o si, Changbin dejaría de ser un holgazán para que ella se fijara en él, porque ¿Qué podría tener Christopher que no tuviera él?, Claro, solo porque Chris era inteligente, estudioso, jugaba al Soccer como ninguno, era guapo, se notaba de buen físico, rubio y sobre todo, encantador. Puff, el podría hacer eso y más.


Así que después de tres semanas de verlos, Changbin decidió que era momento de cambiar. Ya no más tardes viendo a Han caerse cada que intentaba subir la rampa con la patineta, ya no más tarde de videojuegos en el centro comercial, ya no más tardes de freestyle oh no, ya no más música por él momento, porque Changbin iba a ser mejor persona, o claro que sí.


- estás jodidamente loco, hermano- le dijo Jisung en cuanto le contó el plan, estaba muriéndose de risa, contemplando la determinación de su amigo, quién muy decidido estaba a cambiar.


Y así empezó esto, lo primero que hizo por cambiar fue el estilo, oh sí, claro que sí, ya no vestía más como un marihuano desobligado, o no, ya no. Incluso se junto con Chery, la chica con un estilo excepcional para aquel le enseñará a como vestir bien.


Recuerda esa tarde, oh claro que la recuerda, Han le había dicho que era mala idea y aún así acepto. Se acercó a la bonita castaña que miraba su reflejo en el espejo de bolsillo que siempre cargaba. Mucha gente dice y asegura que la vida de Cher de Ni idea se había basado en la vida se Chery, por lo guapa, deslumbrante y bien vestida, claro que era ella. Así que se acercó, era el 93', obviamente la película aún no salía, no tenía ni idea de cómo tratar a Chery y cuando se acercó lo primero que dijo ella fue:


- ¡Ahhhhh, un marihuano sin futuro!- dijo con su tono chillón de voz, viéndolo como si fuera un delincuente.


- No soy marihuano, tranquila.- dijo con el ceño fruncido, ¿Un marihuano? ¿Enserio?


- no, no, no, no confío en ti, aléjate.- dijo ocultando medio rostro con su bolsita de mano.


- Vamos, necesito un favor.- pidió con un tono suplicante, Chery lo miraba desde su asiento.


-dinero no tengo, los apuntes los tengo en correo y no los paso, por supuesto. Así que Shuu, aléjate de mi en este momento.


- oh claro que me puedes ayudar.- le aseguró, pero ella no estaba tan interesada, realmente Chery aparentaba ser tan superficial para guardarse dentro de la cajita de sentimientos.


- ¿a que? A cambiarte de look, porque, cariño, es obvio que te hace falta - dijo con desdén esperando que él se fuera, pero no desintió, Changbin era perseverante.


-acertaste- le hizo una señal de que eso era lo que buscaba, la castaña se quedó con la boca abierta.


- ¿qué?- no comprendía muy bien lo que aquel chico que jamás en la vida había visto le dijo.


- quiero un cambio de look y tú solo puedes ayudarme.- ella se vanaglorió, obviamente ella era la indicada para ese tipo de trabajos.


-no soy caridad. - fingió estar desinteresada, aunque el interés ya lo tenía debes que supó que quería un cambio de look.


-por favor.- suplicó el chico uniendo sus manos como súplica.


-Cariño, está bien que parezca diosa, pero no hago milagros, te equivocaste.


- oh vamos, no soy tan feo.- era verdad, Changbin no era para nada feo, era dominante, su presencia imponía, sus ojos fieros cazaban, Changbin era guapo y ya no debían negarlo.


-tu no, tu estilo si.- dijo ella frunciendo la nariz con desagrado, verlo le causaba molestias. Que estilo tan feo usaban los jóvenes de hoy en día.


- por favooooooor.- suplicó de nuevo.


- ¿y yo que ganó? No tienes nada que me interese- y es que realmente lo haría sin recibir nada a cambio.


- apuesto que eres de las que mueren por Christopher. Si quieres yo puedo hacer que tengas un cita con él, vive conmigo - ella soltó una carcajada ruidosa que hizo que más de uno la volteara a mirar, la cafetería era un lugar para los mejores chismes de la vida, eso todo mundo lo sabia. Changbin frunció el ceño al ver la expresión de ella- ¿Que pasa?


- ¿crees qué aquel rubio que claramente es él cannon de belleza aquí, es que mi gusto? ¡Ja! Por favor, cariño, ni siquiera viste bien. Tiene el pelo reseco, le hace falta un poco de maquillaje que resalte sus ojos tan pequeños y sobre todo por amor de Dios, que se quite el horrible piercing de la nariz.- dijo haciendo una mueca, aúnque realmente mentía, el piercing en la nariz de Chan se veía divino.


- ya me caes bien Chery.- le susurró aún de pie, viéndola fijamente para que aceptara.


- pues tú a mí no, guapito.


- hay alguien que te guste de aquí?- Chery simplemente negó con gracia.


- todos demasiado mundanos para mi- años después, se descubrió que a Chery le gustaba su mejor amiga, y Florence siempre fue su grandísimo amor.


Chery era una persona que ciertamente no era mala, era divertida, un poco odiosa pero era muy buena chica, tenía inocencia, un amor por la moda y los ojos puestos siempre en Florence, los ojos siempre en ella. Y era bonito la forma en la que la miraba, como si en sus ojos hubieran estrellas y en ellas le reflejara el alma.


Aquella tarde, la tarjeta de papá Seo desapareció, solo para tener la tarde más agradable del mundo junto a la que se convertiría en su mejor amiga, aunque claro, esa tarde ella se ganó su confianza y él se ganó su amistad, nuevo estilo y anécdotas divertidas.


El plan era claro, buscar el estilo que más se le asemejarse a él, quería elegancia, pero también ver la juventud reflejada, así que con ropa en colores neutros, siendo todo un chico old Money, Chery hizo bien su trabajo, claro que lo hizo bien, porque al día siguiente, luego de que pasará ella por él a su casa en su lujoso auto que le habían regalado. Y que entraran triunfalmente juntos, tomados del brazo, todos preguntando quién carajos era el chico a lado de la odiosa Chery. Y es que lucía diferente, pues incluso el cabello castaño obscuro había desapareció y en lugar de que el flequillo cubriera parte de su cara, ahora estaba bien arreglado en un estilo diferente, con destellos más claros y un color chocolate.


Christopher no podía por algún motivo, alejar los ojos de Changbin y no, no era por su nuevo cambio de look, era desde que lo conoció, Chan nunca pudo apartar los ojos de Changbin y nunca supó el porque. Aunque ese día, el día en que apareció vestido distinto, fue como si un imán estuviera en él y buscará a Changbin como metal, realmente la atracción que se sentía era latente.


- Binnie, Binnie- dijo Han en cuanto lo vió, tenía la boca abierta y casi sacaba la baba - madre de las bananas, quién carajos eres tú y que has hecho con mi amigo.


- sigo siendo el mismo, idiota- le dijo dándole un zape en la cabeza, Han se sobo el golpe.


- lo sospeche.- dijo Han cruzándose de brazos, sin perder de vista a Chery, que estaba parada viendo hacia otro lado.


- ¿Qué?- preguntó Bin sin entender que era lo que su amigo sospechaba.


- que seguías siendo el mismo idiota.- se rió Han y Changbin lo miró mal, luego le volvió a golpear la cabeza, Han volvió a sobarse.


- no eres gracioso Han.- aunque para se sinceros, incluso hasta Chery rió por lo bajo.


- ¡oh tu y yo sabemos que lo soy!.- le pasó el brazo por los hombros, Chery veía la escena en tercera persona- Pero no hables más, enano de Blancanieves, y presentame a tu amiga.


- ni en tu sueños.- le cortó Bin, caminado con dirección a su casillero.


- soy tu mejor amigo.- Han hizo un puchero.


- y yo su mejor amiga, esfumate.- habló por fin Chery, le hizo señas de que se alejará.


- ¿Cómo que ya son mejores amigos?- Han no sabía que era más extraño, si la rápidez con la que fueron amigos o que Changbin y Chery fueran los involucrados, no cabían en la misma ecuación.


- una tarde de compras fue suficiente.- Chery vió sus uñas con superioridad, como si fuera una constante pelea por la amistad de Bin.


-¡TE FUISTE DE COMPRAS CON ELLA.!- Chilló ruidosamente, más de diez personas se giraron a verlos, Jisung solo los ignoró.


- sí- Bin estaba apenado, decir que iba de compras era demasiado femenino para decirlo, le daba pena incluso si eso era casi terapéutico.


- ¿¡Y NO ME LLEVASTE!?- Seo negó.


- no creí que te interesará- le restó importancia alzando los hombros.


- pues claro que sí, yo también quería verme fantástico. Eres malo.- le reclamo su amigo, Han amaba sentirse fabuloso ¿Quién no? ¿Quién realmente no disfrutaba de verse bien? Realmente cuando nos vemos bien, aunque momentáneamente, pero nos sentimos mejor.


- no lo soy - se defendió el mayor de los dos, Chery solo reía.


- que sí.- le discutió Han.


- ¡Bueno yo me voy!- estaba harta de las constantes discusiones de estos dos, tal como matrimonio de ancianos.


- nos vemos luego, Chery.- Bin le dió un abrazo que ella por extraño que pareciera correspondió.


- no te olvides de sacar a pasear a mis gatos.- le advirtió, ese era el trato por ayudarlo, el sacaría a pasear a los mininos por lo menos cinco días a la semana, Bin no era muy amante de los animales que digamos, pero un trato era un trato.


- no se me olvida - dio un asentamiento de cabeza, Chery le sonrió y luego se alejo por el pasillo a su salón. Fue cuando lo vió, viéndolo directamente, la primera vez en que los ojos de Chan se posaron en él, aunque no era cierto, Chan siempre tuvo los ojos en él, desde el primer momento en que se cruzaron, pero eso Bin no lo sabía.


- ¿qué los gatos no pasean solos? - preguntó Han sacándolo del trance de ver a Chan, y es que Bin sintió... Raro, raro en el estómago, como si tuviera hambre y las tripas se le contrariaran, era raro, aunque bueno, Bin siempre sintió eso raro con Chan, como si todo explotara dentro de él.


- al parecer los gatos de Chery no. ¿Quieres acompañarme a pasearlos?- era un buen trato, así no estaba solo. Regreso la mirada en Chan, pero este ya no estaba viéndolo, ni siquiera estaba ahí, era tan extraño.


- está bien.


Esa tarde de septiembre, a dos días del cumpleaños de Jisung, en su vida se presentó Minho, el hermano mayor de Chery y la vida de su mejor amigo cambiaría para siempre. Changbin estuvo feliz de ellos dos y más aún al actuar como cupido, aquella tarde de pasear gatos se convirtió en la mejor vivencia para Han Jisung, apartir de ahora, un nuevo amor había florecido, y para este tiempo de frío, nada mejor que un relación.


Aunque antes de que conocieran a Minho y el amor se sintiera en el aire, justo a la hora del desayuno, pasó lo que están predestinado a pasar. Lilia, la bella Lilia se acercó a su mesa, y sentándose a lado de Changbin, le sonrió con alegría, y la cara de tonto, ella era bonita, muy bonita y ahora, a lado suyo, se veía más bonita de cerca, se sentó a lado suyo.


- WOW, te ves extremadamente bien, Bin.- le elogió con una sonrisa, él estaba tan perdido. Aunque... Un rubio apareció en su visión, viendo la escena con con el ceño fruncido, ¿Le molestaba verlos juntos?, Sonrió con descaro, nada mejor que hacer enojar a Chan, su deporte favorito.


- ¿de~deberas? - maldita sea, había tartamudeando cómo un tonto, sabía que Chery se burlaría de él toda la tarde.


- sí, de verdad que si.- le confirmó.


- Gra-Gracias Lilia, tu siempre te ves muy bien- las mejillas de la chica se volvieron rosas, Changbin siempre le pareció lindo.


- gracias Bin, tu siempre tan lindo.- le acaricio la mejilla y Changbin tuvo que morderse la mejilla para no ronronear cómo gato- Por cierto, vi que eres muy buen amigo de Chery, quién lo diría.


- oh, bueno, ella es buena chica.- su amiga infló el pecho, orgullosa de lo buena chica que era.


- se nota... Bueno, solo venía a saludar y decirte que te ves genial.- Changbin enrojeció, estaba reuniendo valor para pedirle salir.


- gracias. - la chica se levantó dispuesta a irse, pero el chico le tocó la mano deteniendola con delicadeza- Lilia... ¿Quieres salir conmigo? Ya~ya sabes, a jugar bolos.


- ¿no tienes un examen de literatura el cual estudiar?- Lilia y casi todo el mundo sabía que Changbin era una roca en los estudios, un desinteresado y eso a ella no le gustaba, Lilia gustaba de hombres inteligentes. Pero ¿Por qué no hacerlo estudiar un poco?


- ehh, sí pero...- se rasco la cabeza, la literatura y el estaban peleados completamente.


- hacemos un trato, si tú apruebas el examen, yo salgo contigo.- le condicionó, el chico era muy lindo con ella y medio mundo sabía que le gustaba.


- pero el exámen es jueves.- dijo desanimado, era apenas lunes, no era justo.


- viernes te dan resultados, si tú lo apruebas, yo salgo contigo.


Un tarde, dos horas después de salir de la escuela, Bin estaba estudiando para su primer examen de literatura, o intentarlo, claro. No era una persona de estudiar. Estaba solo, su madre salía todas las tardes, su padre trabajaba y el inquilino no había llegado. Mejor momento para estudiar no había pero... ¿Qué carajos era el ritmo yámbico?, ¿Quién carajos escribió orgullo y prejuicio?, ¿De que hablaba el retrato de Dorian grey? Estaba perdió, el pobre Binnie está perdido en la literatura. Aunque no por mucho, no cuando la puerta de la casa se abrió y Christopher lo vió perdido.


-¿Estudiando?- dijo recién llegando, y se acercó a la sala a ver al chico, Christopher no sabía porque le gustaba verlo, o tal vez si, pero no quería admitirlo, lo que el sentía, no tenía ni pies, ni cabeza.


- no te importa.- le respondió de mala gana.


-tienes razón- aún así, Christopher se sentó en el sillón, cerca del joven que lo miraba como si quisiera matarlo cada nada.


- carajo, no sé que rayos es yambico.- susurró el menor.


- el ritmo yambico es una medida métrica, sílaba breve, sílaba larga.- le dio la respuesta, joder, porque lo ayudaba, no sabía, pero no le gustaba.


-gracias- murmuró. Escribiendo eso en su libreta, que por cierto estaba en blanco, paso largo momento en silencio, oh claro que sí, pero luego no pudo evitar preguntar - ¿Sabes quién escribió orgullo y perjuicio?- lo hizo sobre su orgullo que se sentía pisoteado en este momento.


- Jane Austen.- Christopher saco sus propias cosas para hacer la tarea en el sillón, junto de Bin, se sentía tan bien cuando no peleaban.


- ahora resulta que no solo es guapo, si no también inteligente - soltó el castaño, tal vez más fuerte de lo que debería.


- ¿Soy guapo?- le pregunto sorprendido, Chris sintió nervios, y no es porque un hombre lo elogiara, si no porque Bin le daba nervios.


- no digas que no lo sabes.- trato de tapar la estupidez que había dicho. Tonto Christopher que le hacía decir estupideces.


- ¿te parezco guapo?- dijo con verdadera duda, realmente se moría de duda al saber que opinaba Changbin de él, se sentía patético al simplemente pensar que la opinión de alguien más le importaba.


Y es que así era Christopher, a pesar de que mostrará una seguridad inquietante, por dentro, muy dentro de él sabía que era alguien dependiente de saber cómo lo veían los demás, al final todos somos un poco así ¿No? Nos habían enseñado a ser de esa manera, dependientes a lo que los demás decían de nosotros, así era la sociedad.


- no, olvídalo - Changbin estaba muerto de la vergüenza, con las mejillas rojas, trato de enfocarse en los apuntes que estaba leyendo, aunque ¿qué apuntes? Si el pobre no apuntaba nada.


- me halagas, Changie.- le contestó en un susurro con el libro de matemáticas entre las manos, el rubio también estaba sonrojado, solo que sabía disimular muy bien.


- ¿cómo me llamaste?- ¡ay no! Mierda, lo había dicho en voz alta, ese estúpido apodo que su mente le puso al castaño.


- Changie.- dijo como si nada, no era tan malo tenerle un apodo a alguien que no le caías lo suficientemente bien ¿No? Así hasta podían crear un lazo afectivo.


- suena horrible.- Bin frunció la nariz con desagrado.


- justo como tú, te queda- eso de molestarse siempre fue costumbre.


- vete a la mierda.- la carcajada del rubio sonó por toda la casa, tanto que se la contagio al menor, ambos, locos, se rieron con demasiado poder.


- te propongo algo.- dijo el rubio en cuanto se calmaron, si tan solo Bin no tuviera tan mal humor, ambos serían buenos amigos.


- ¿qué?- le contesto aún metido en su libreta en blanco.


- te ayudo a estudiar, a cambio de que me enseñes la ciudad el viernes.- Chan quiso salir con Bin desde que lo vió, tal vez no en una forma romantica, el especial interés que tenía por él era molesto, quería pasar tiempo con el castaño, saber cómo era realmente cuando no lo estaba odiando, quería ser su amigo pero... ¿Por qué?


- viernes no puedo, tengo una cita - oh sí, la famosa cita que por algún motivo a Chan le molestaba,

¿Saldría con ella que conocía toda la ciudad y no con él que apenas si sabía dónde estaba el centro comercial?


- después de tu cita.- ¿Cuánto podría durar una ida a los bolos?


- estaré cansado.- rechisto el castaño.


- ohhh vamooooos.- insistió el rubio con voz melosa.


- está bien, pero me ayudas a aprobar.- acepto el menor sin mucha convicción.


Y así, con toda la sabiduría de Chan y el empeño de Bin, estudiaron toda la semana. Chan descubrió que el menor era divertido, carismático, pero sobre todo interesante. Las rimas eran lo suyo, el ritmo lo era, eso lo están descubriendo. Y Changbin supo que Chan no era tan malo, no solo era inteligente, si no que su sentido del humor era muy bueno, tenían gustos parecidos en música y sobre todo que Chan podría ser su amigo, ¿Qué malo hacía al darle una oportunidad? Nada, ellos podrían ser amigos y eso lo comprobaron bien.


Fueron solo tres días en que estudiaron, pero en esos días fue más que suficiente, no se odiaban, ya no más, y menos cuando la mañana del jueves, antes de que Bin entrará al examen, al dejar sus cosas en su casillero, una nota cayó junto con un dulce de cereza, recogió la paleta y leyó lo que decía.


"Changie

Ten buena suerte en el examen, yo sé que estudiaste mucho, una paleta de cereza para que te animes, te vi cabizbajo en el desayuno, no te preocupes lo harás bien.


Christopher."


El corazón de Changbin dio un repentino movimiento, es que esas pequeñas cosas le gustan pero... NO, imposible, Chris era un hombre y él también, eso no podía ser, que estaba pensando, era obvio que sentía nada por él, el chico de cabellos rubios era solo su amigo.


Para suerte de Bin, el día en que se le entregaron las calificaciones, este fue una reluciente B, si así como lo oyen, Seo Changbin había sacado una B en literatura, ¿No eso era magnífico? Claro que lo era, incluso el maestro se sorprendió y lo felicito, Changbin se sintió bien con la felicitación y es que en todo el año pasado, lo único que recibió fue quejas y regaños.


Al momento de terminar la clase, el salió corriendo directo a buscar a Chan, incluso Han salió de su ensoñación al ver a su amigo correr por todo el pasillo para buscar al rubio... ¿Qué acaso no se odiaban el lunes?, Han no sabía en qué momento eso cambio. Solo vió a su amigo, abrazando a Christopher quién estaba sorprendido.


Y si, cuando Christopher vió a Changbin correr a él fue demasiado... Bonito, en cuanto el menor lo abrazo como si la vida dependiera de eso fue aún mejor, se sintió cálido, una cálida compañía, una calidez en el pecho, eso era Changbin para él, calidez.


- Chris, Chris, Chris paseeee, pase con una B, ahhh- se colgó de su cuello- muchas gracias


- ¿una B? ESO ES GENIAL BIN.- le respondió el abrazo, se sentía tan bien, que incluso los corazones de ambos chicos se aceleraron.


-LO SÉ- grito el bajito aún abrazándolo, no quería admitirlo pero... Pero el calor del rubio era muy rico en un viernes a las diez de la mañana.


- QUE GENIAL.- le respondió el rubio, las manos le cosquillaban por tocar el sedoso cabello del Changbin, lucía bien, suave.


- ¿sacaste una B, Bin?- la voz de Lilia los hizo separarse, Changbin enrojeció enseguida, y eso por algún motivo molesto a Chris. Ya la chica no le caía muy bien, no en lo absoluto, y no por algo que hubiera dicho o hecho, si no porque Changbin siempre estaba al pendiente de ella.


- ehh, si, si una B.- le dijo con timidez.


- felicidades Binnie. Eso significa que nos vemos hoy en la tarde.- ¿Esta tarde? ?que harían esta tarde... Con Chris ya habían quedado en recorrer la ciudad y... ¡Ah sí! si, por lo que había estudiado toda la semana, la salida con Lilia.


- ehh, si si.- ya recordaba, la cita en los bolos, Chris a su lado solo. Miraba neutro las cosas aunque por dentro moría de algo que se sentía ardiente.


-¿A qué hora?- preguntó ella con una sonrisa bonita que a Chris lo hacía sentir enfermo.


- a las... ¿Cinco?- ella asintió.


- si, me parece bien.- acepto.


- bien- el asintió con una sonrisa ladina, que bella era, aunque... Algo lo hacía sentir diferente.


- nos vemos al rato, Bin.- Chris solo miró todo, estaba expectante-Adiós Chris.- este la despido con la mano.


La tarde fue excelente, Lilia era divertida, era pésima en bolos, pero muy divertida, no solo bonita si no también muy contenta en todo lo que hacía, positiva, le gustaba, pero... Ya no se sentía como antes y se preguntaba el porque, porque no podía simplemente sentir conexión, vamos siempre le gustó, ¿qué cosas cambiarían? No sabía, pero odiaba no sentirse bien con eso, vamos, era Lilia, Lilia la chica de la que siempre estuvo enamorado, solo que Lilia no se sentía cálida, abrazadora, Lilia nunca lo hizo sentir calor y ese era el problema.


Aunque lo supo, tarde, pero supo de que se trataba, y justo aquella tarde lo entendería.


Después de la tarde de bolos, al llegar a casa, Chris lo esperaba, y queriendo o no Changbin cumplió su palabra y juntos salieron a conocer parte del pueblo, aunque no había mucho por enseñar, no realmente, le enseñó el centro comercial, la plaza, el MC. Donald's, el área recreativa en donde pasan tiempo los chicos con patinetas y la discoteca del pueblo donde los jóvenes pasaban las tardes.


- eso es todo. - a pesar de que solo caminaron por dos horas, mientras caminaron por los lugares estratégicos, en donde las personas se divertían más en el pueblo.


- ¿qué? ¿Enserio?- bueno no podía quejarse, donde vivía, allá en Corea, tampoco había mucho por hacer.


- sí, no hay más - sí había, había la laguna, un río al otro extremo del pueblo y el mirador. Pero Changbin no quería caminar a todos esos sitios.


Lo que pasaba es que Changbin se sentía muy bien con la compañía del rubio, se sentía bien con tenerlo a lado suyo, ver la sorpresa en el rostro ajeno y lo atento que era al momento en que Changbin hablaba.


- ¿nada?- Chris nunca lo diría realmente, pero esa noche no quería volver a casa, quería sentir aquella sensación cálida que le daba la compañía del menor, le gustaba las pláticas tontas, los refunfuños de Chang, los gestos, le gustaba pasar tiempo con él, a solas y eso no estaba correcto en ningún sentido, por supuesto que no, eso no era correcto, pero... ¿Qué lo era?


- solo...- divagó, y se pensó realmente si era buena idea decir lo siguiente, tampoco quería regresar a casa- El mirador, pero está lejos.


- ¿el mirador?- sonaba a un viaje divertido, ahora del rubio ya quería ir.


- si, se ve toda la ciudad desde ahí.- comentó, la noche se avecinaba, y lucía fresca y bonita, era cerca de octubre y el frío estaba por tocar la puerta, era otoño.


- ¿me llevas?- pidió el mayor con ojos ilusionados.


- pero es tarde...- dijo rascándose la nuca, ¿Era buena idea estar con él a esta hora de la noche? Era sano para él estar a solas con el rubio justo cuando estaba en un dilema mental.


- yo le explicó a tus papás porque llegaste tarde, no te preocupes.- esto no lo tranquilizó, su preocupación no eran sus padres si no el rubio y lo que causaba, esa cosquillita en el estómago, esa bonita sensación que se alojaba en su estómago.


- vamos- Bin nunca le pudo decir que no a Chris, por más que quisiera, nunca le negó nada, tal vez y eso hizo peligrar su corazón.


Aquella noche, dos amigos subieron al mirador, entre risas y chistes malos, entre discusiones y enojos de Bin, aquella noche al llegar vieron que las estrellas brillaban, la única banca estaba disponible y todo estaba solitario, solo el sonido de los grillos y la noche.


-me alegra saber que nos llevamos bien, Bin.- le comento el rubio con una sonrisa sincera, solo una semana bastó para que se llevarán bien, era sorprendente lo que una tarde de estudios podía hacer.


-pensé que nos llevaríamos del culo.- comentó el menor, riendo que aquel día en que se conocieron.


- no fue culpa mía.- era verdad, no era culpa de Christopher, él quiso llevarse bien con Bin, aunque bueno, su actitud si fue un poco tosca en ese día.


- era temprano, estaba de mal humor.- el menor recostó la cabeza en el respaldo de la banca, las estrellas estaban bonitas, Chris lo imitó.


-nota mental, no hacerte enojar en la mañana.- ambos soltaron una risa escandalosa, entre la noche silenciosa fue lo único que se escuchó.


-si, tómala en cuenta.- guardaron silencio algún rato, perdidos entre la maravillosa noche estrellada, el silencio con Chris no era incomodo, nunca lo fue.


-Bin... - Chris interrumpió el silencio, y aún sin levantar la cabeza del respaldo, Bin giró el la cabeza a dirección del rubio.


- ¿Dime?- su voz era casi un susurro, ¿Por que Chris lucía tan bien de cerca?, Su rostro era bonito, muy blanco, con ojos negros y pestañas espesas. Aunque su rostro parecía ocultar algo, algo que lo mortificaba.


- ¿Te gusta Lilia?- susurró apenas, viéndolo con algo de miedo a los ojos, ¿Por que preguntaba eso? ¿Acaso le importaba?


- ¿A ti te gusta?- le devolvió la pregunta.


-¿ella? No, no, no.- dijo Chris negando completamente, por supuesto que no le gusta en lo absoluto.


- ohh, me alegra oír eso. Si, si me gusta y mucho.- ¿Le gustaba? Bin se preguntó eso durante toda la noche... ¿Realmente le gustaba ella?


- genial- hizo una larga pausa de silencios- ¿Y que es lo que te gusta de ella?


¿Que le gustaba de ella?, Muchas preguntas sobre ella ¿No?, Cómo por qué Chan estaba tan interesado en saber sobre ella y él, no lo sabía, pero justo ahora no quería mencionarla.


- es bonita, inteligente, amable y es pésima para bolos, su cabello castaño, el asentó que tiene Y no la haz escuchado hablar español, es hermosa hablando español, aunque no entienda nada de lo que dice, su piel morena, su nariz delicada, los labios gruesos, me gusta ella.


Y es que Chan, oh Chan era muy diferente a ella, Chan nunca sería Lilia porque es todo lo contrario a ella y eso le enojaba... ¿Por qué no podía ser Lilia? Ni siquiera sabía porque quería ser como ella.


- suena bonito como hablas de ella.- dijo desanimado.


-si bueno, la he querido desde siempre.- desde que Changbin tenía razón siempre le había gustado Lilia, nadie más que ella hasta que últimamente un rubio estaba apareciendo en su vida y eso no era buen señal, nunca la sería.


- ¡oh entiendo!- no entendía realmente, pero Chris quiso decir que si- yo nunca me he enamorado antes, de nadie, lo mío fue siempre los estudios, ya sabes, papás estrictos.


- deberías experimentarlo, es bonito. Claro, cuando no es unilateral.- el amor unilateral dolía, y tal vez dolía demasiado.


-¿lo tuyo con ella no es unilateral?- toda la vida, Changbin supo que si, que Lilia era para él algo platónico, algo que nunca sería correspondido.


- espero gustarle algún día- realmente lo esperaba.


- que bueno que te des esperanzas - el rubio giró la vista al cielo nuevamente, no quería que Changbin viera su expresión, y es que ni él se entendía, decía que no le interesaba él, pero muy en el fondo sabía que el cosquilleo en el estómago no era normal de solo verlo.


- eso suena patético.- lo era, darse esperanzas a lo que no era posible era patético, pero aún así Christopher quiso darle esperanzas


-no lo es.- Christopher se sentía abatido así que se sumergió en otro rato de silencio, pero una duda carcomida su cabeza y no sabía siquiera como porque lo pregunto esa noche-¿Haz besado antes?


Bin se quedó en silencio, ¿Porque lo preguntaba?, No lo sabía.


-¿Yo? Ehh, sí, sí, fue en los baños de la casa de Patrick, fue buena experiencia, después de eso frecuentamos más, nos besamos seguido pero luego ella salió con alguien más y ahí lo dejamos.


Aún recordaba su primer beso, primer beso con el que nunca sintió nada, porque nunca sintió nada por alguien que no fuera ella, siempre lo hizo por experimentar.


- ¿Changie? - se escuchó el susurró de Chris.


-¿Si?- susurró de igual manera.


-no sonaría raro si lo pregunto...- ya estaba puesto sobre la mesa, tenía que decirlo.


- ¿Qué?- algo le hizo acercarse más al rubio, un simple centímetro más.


- ¿Qué se siente besar?- susurró leve, a pesar de la soledad y de que podían hablarlo fuertemente y hasta gritarlo, pero aún así lo están susurrando.


-no te voy a creer eso de que super Christopher no sepa besar.- bromeó el menor pero la Cara de Chan supo que hablaba enserio.


- llámame Chan.- interrumpió el rubio, Bin frunció el ceño.


-¿Cómo? ¿Por qué?.


- ese es mi nombre coreano.- era más corto y poca gente lo llamaba de esa forma.


- ohhh, entiendo, okey Chan, ¿Por qué Chan?- no lo sabía, solo su madre le decía de esa forma, solo su madre lo llamaba por su nombre coreano porque todo el tiempo intento ser llamado Christopher y no Chan, pero a Bin quería darle el privilegio.


- solo me llaman así mis amigos.- ningún amigo le llamo de tal forma.


- ¿ya soy tu amigo?- Chan no quería ser solo su amigo.


-claro que sí. Pero dime ¿qué se siente?- que se sentia besar... Una buena pregunta.


- ¿quieres que te lo diga? Bien, besar es... Raro, solo unes tu boca a la otra y la mueves, compartes saliva y es bueno si tiene buen aliento si no es asqueroso. Aunque... Nunca he besado a alguien con sentimientos de por medio, dicen que es bonito, que sientes como el corazón se acelera, y no quieres separarte nunca.


- eso suena dependiente.- Chan frunció el ceño.


- es bonito.- discutió Changbin.


- creo que besaré a alguien algún día. Espero y sea antes de regresar a donde vivo.- quería besar a alguien y sentir todo eso que la gente decía sentir cuando besaba.


-¿por qué?- el menor estaba curioso.


-un beso es casi matrimonio, soy muy joven.-bromeo, realmente un beso en su país significaba mucho, más al ser tan conservadores.


- eso suena horriblemente forzado.


-lo es, es forzado y muy estúpido.- lo era, claro que lo era- Bin...


- ¿qué pasa?- susurró nuevamente el menor entre tanto susurró las estrellas brillaban más llenando el clima de misterio. Ambos chicos estaban cerca, muy cerca.


- ¿piensas besar a Lilia.?- ¿Pensaba hacerlo?


- espero hacerlo pronto, Chris. - confesó aunque muy inseguro de la respuesta.


- ¿Y si no besas bien?- ¿Y si no lo hacía?


- seré un fracasado.


- ¿Es tan importante besar?- preguntó Chan, acercándose otro centímetro a Bin, viéndose directamente.


- para mi, si, por eso solo he besado a una sola persona.


- oh, ¿Y como se hace?- preguntó curioso, ¿Solo era unir los labios? ¿Había algo más? ¿Por que era tan mágico?


- ¿qué?, ¿quieres que te muestre?-dijo Bin con gracia, pero Chan bajo la mirada apenado, y Changbin abrió los ojos con sorpresa, eso significaba que...- Chan, somos hombres...


-¿Los hombres no besan?- claro que besaban


-no entre ellos.- Bin sabía que si lo hacían entre ellos, Bin escucho a Han decir muchas veces las ganas que tenía de besar a Minho.


- claro que sí, ya hay gente que se besa con personas de su mismo sexo.,- por supuesto que las había, vamos, eran los noventa, ya los jóvenes no estaban tan cerrados de ojos.


-pero...- no sabía cómo reaccionar, su cuerpo indicaba que si debía besarlo, le pedía a gritos besarlo, saber a qué sabía la boca- Chan...


- sabes, olvídalo, es una estupidez, n~no quiero que me beses, ni nada de eso, tienes razón, es una locura, dios por favor borra esto de tu mente no soy un pervertido yo~yo solo tenía curiosidad, ya sabes y-


- Chan, cálmate.- Changbin se acercó a Chan, un poco más y así lo tomo de las mejillas.


- lo siento, era solo curiosidad.- era una estupidez se lo repitió desde que lo comento.


- yo tambien tengo curiosidad, Chan.- confesó aún tomándolo de las mejillas, se levantó de un momento a otro sin soltarlo y acercó la cara a la del rubio.


- ¿de que?


- de... - ¿Cómo decirlo? ¿No sería mejor actuar? Sin meditarlo más, para que su moral no lo ahuyentara, aún tomándolo de las mejillas unió su boca a la de Chan. Listo, Bin lo había besado, un solo roce, una simple caricia de labios, solo eso y nada más, y el corazón de ambos dio un fuerte latido, latido que no cayó fácil, latido que bombardeaba sangre al cerebro, cerebro que se se sentía hipnotizado, en las nubes, no pensaron mucho, fue un rocé que tomó ritmo, ritmo que llevaba el menor, y Chan muy metido en la sensación no pudo parar, listo, se habían besado y ahora quería besarlo más. En cuanto se separaron, las morales y las mentes los hicieron sentirse abatidos.


- así se siente besar, Chan.- no se sentía arrepentido, ¿Cómo arrepentirse de algo que se sintió de maravilla?


- es~ prohibido - magnífico.


Un pacto se había sellado esa noche, ambos chicos sentados en una banca del mirador de la ciudad se miraban uno al otro y es que ¿qué prohibido podría ser? sí simplemente eran dos adolescentes qué se habían besado una noche de otoño, no había nada malo en eso, no, solo eran dos chicos, dos simples chicos.


Cuando llegaron a su casa hicieron como si nada hubiera pasado, la noche estuvo cálida y ambos sin querer dormir, aún con una sonrisa no había nada más, era labios contra labios y el corazón palpitando fuerte, pero al día siguiente ambos actúan como si nada. Desde aquella noche ellos no habían rozado los labios cómo si simplemente fuera parte de sus recuerdos, y así duraron una semana, una simple semana.


Aunque eso no fue todo, oh claro que no, como desinteresados se veían en la escuela, y solo se saludaban en la casa, pero sonrisas compartidas, miradas significativas y después en una tarde, la segunda semana de octubre, ellos volvieron a besarse. Estaban en su casa, bueno en la casa de Changbin y justo en el momento en el que él había llegado de la escuela se encontró el mayor sentado en el sillón; este miraba la televisión, una caricatura que ahora no recordaba el nombre, pero la estaba viendo atentamente y entonces cuando el rubio entró por la puerta y se sentó justo a su lado. No lo medito siquiera, no lo penso demasiado, se levanto del sillón solo un poco y poniéndose a lado de Chan decidió plantar sus labios sobre los otros otra vez y ya ni tarde ni perezoso lo siguió, porque lo estuve esperando desde aquel primer beso y es que así es como fue todo simplemente llegaban de la escuela y se enfocaban en una sesión de besos.


Es que ya dejó de importar Lilia, dejó de importar cualquier otra persona, solo eran ellos dos, en besos en suspiros, en simples roces, era ellos y ya no había nadie más y eso les asustaba, aunque no demasiado, no demasiado porque nunca nada fue demasiado entre ellos.


Eran besos en las mañanas, besos esporádicos por la casa, besos en la sala cuando llegaban de la escuela, pero nada más que besos, no un abrazo, no palabras cariñosas, nada, no eran nada y eso era extraño.


Una tarde de un jueves, cerca de diciembre Bin llegó a casa y Chan esperaba por lo que siempre recibía, besos instantáneos en los labios, aunque esta vez no llegaron, Changbin subió corriendo a su habitación sin verlo siquiera, Chan se preocupó y fue a la habitación de Bin, lo vió cambiándose de ropa a rapidez.


_¿Todo bien?- preguntó al verlo tan alterado, Bin asintió.


- hola Chan. Sí- tomó sus cosas y salió de aquella habitación.


- como te vi tan apresurado, pensé que algo te pasaba.


- no pasa nada, solo saldré.- dijo simple sin voltear a mirarlo, temía que si lo veía mucho, desistiera ante esas emociones raras qu bailaban en su estómago, Changbin lo único que quería era ser normal.


-oh, genial...- dijo el rubio siguiéndolo- ¿Con quién?


-con Lilia.- oh.


El corazón del rubio sintió feo, muy muy feo, su mirada decayó y dejó de seguirlo por un momento.


-oh, entiendo.- susurró tratando que no le afectará demasiado.


- si Chan, nos vemos luego.- no le dejo contestar, salió con rapidez.


Chan no sabía porque Bin seguía viendo a la chica. ¿Qué no se suponía que lo que sea que ellos tenían era suficiente?, Al parece no, porque Bin la siguió viendo.


Y es que no era que Changbin quisiera salir con Lilia, solo que al pensarlo realmente, pasaba mucho tiempo con Chan y este... Bueno, los dos comenzaban a sentir algo por ambos y eso no era bueno, eran hombres, y enamorarse era problemático así que simplemente lo hizo, la vió parada cerca de su casillero y las palabras salieron de su boca "Lilia, ¿quieres salir conmigo?", y si, ahí estaba, comprobando que los besos de Chan no habían afectado en nada su sistema.


Tarde, muy tarde, mientras estaba sentado en la heladería, oyendo lo que Lilia decía, se percató de algo, Chan era más divertido, Chan era más comprensible, Chan le enseñaba muchas cosas, Dios, es que solo el rubio estaba en su cabeza y sin pensarlo demasiado, no lo pensó siquiera acercó la boca a la de Lilia y está le regresó el beso, así, simple, sin magia, simplemente un beso, no un cosquilleo de estómago, no hubo palpitaciones irregulares, no hubo lo que había cada vez con Chan, ella no lo separó e incluso intento besarlo más, pero no, no hubo nada, después del helado la fue a dejar a su casa y corrió, corrió locamente a su casa.


Así que al llegar a casa, lo único que pudo hacer, fue buscar a Chan por toda la casa, pero este no estaba a la vista, debía estar en la habitación, así que sin saludar siquiera a sus padres, subió con velocidad a la habitación, no tocó, no lo hizo, así que simplemente abrió la habitación de Chan, y este estaba en su cama, con el walkman puesto y viendo hacia el techo. Changbin se acercó con cuidado, mucho cuidado y se situó a lado de Chan, este al verlo quitó los audífonos de sus orejas.


- Bin - dijo en tono serio. Este no habló, solo lo tomo de las mejillas y reclinado el cuerpo al rubio, este acercó los labios y sus pensarlo más lo beso.


Y ahí estaban, los latidos del corazón, la mente en blanco, lo raro del estómago, ahí estaba el corazón volviéndose loco, ese era el lugar donde pertenecían y ambos Lo sabían, no solo era saliva compartida, ya había sentimientos, oh eso no era correcto, pero eso no importó.


- no puedes besarme cuando quieras- dijo el rubio en cuanto se separaron.


- ¿Pasa algo si lo hago?- dijo retándolo y volviendole a dar un besito.


-me confundes- admito Chan.


-¿Por qué?- Bin frunció el ceño, no entendía muy bien que era lo que decía Chan.


- porque siento algo por ti- confesó en un susurro y eso el saco una sonrisa a Changbin.


-¿qué sientes?- jugó un poco.


- no quieres saberlo Changie.- oh claro que quería saberlo.


-si quiero Channie.


-¿me dijiste Channie?- el corazón del rubio brincó muy fuerte.


-suena bonito.- admito el menor aún de pie.


- sí, sí suena bien.- muy muy bien.


- dime, ¿qué sientes?- oh. Chan sentía de todo.


- que el estómago me revolotea. ¿Tu sientes lo mismo?-oh. Bin sentía eso también.


- sí Channie, yo siento lo mismo y esto no es bueno.


- no en lo absoluto- Chan le tomó de la cintura y lo atrajo de nuevo a él, otro beso, uno más al repertorio.


- ¿qué hacemos? -¿Que harían?


- ¿alejarnos?- se volvieron a besar.


-eso suena más feo- otro beso.


- ¿y que hacemos?- ¿Que podrían hacer?


- ¿que podemos hacer?- era mucho por pensar


- no lo sé...- ninguno lo sabía


- puede que... Que, espera... ¿como llegaste a besarme? ¿Por que?


- bese a Lilia - confesó. Chan lo soltó de inmediato.


- con que soy tu segunda opción.- dijo ácido, alejándose lo más que podía.


- no lo eres - le.aseguro el menor, poniendo una rodilla en la cama.


- me besaste después de besarla.- le acusó, moviéndose más al otro lado de ella va para alejarse del menor.


-pero...- Changbin se harto de acercarse más.


- ¿pero que?- el rubio ya estaba de mal humor.


- con ella no sentí nada - Chan quedó en blanco, ¿Hablaba enserio?


-¿Qué?


- que con ella no siento nada, no sentí nada, por lo que tanto esperaba, no se sintió nada.


-¿por que?- no comprendía bien, es como si hablara en otra lengua.


- porque lo siento por ti, Chan.


- esto no es posible, tus... Tus padres no me querran cerca.-oh ahí estaba el miedo.


- que no se enteren - nada mejor que un secreto, el problema de ellos es que al nadie conocerlos, nos pegaban más fuerte, más profundo, nos consumían a volvernos cenizas.


¿será secreto?- los secretos, tarde o temprano, salían a luz.


- nuestro secreto.


Y así paso, nuevamente entre sentimientos, un diciembre lleno de amor, amor en silencio, sin ataduras, sonrisa compartidas, en silencio, besos en cualquier lugar obscuro, así fueron ellos, así era su amor, un amor silencioso. Diciembre pasó rápido y enero también, era marzo, marzo en el que nada había cambiado, nadie sabía que existía una relación entre ellos, no una relación novio y novio, pero a final de cuentas relación.


Era marzo, once de la noche y Chan lo cito a salirse de la casa, y Bin acepto, la cita fue el el mirador, donde fue su primer beso.


- a que vinimos, es tarde.-hacia frío, la nieve había caído dos días antes, en una tormenta antes de que la primavera se acercara.


-¿no querías salir conmigo, Changie?- claro que quería, quería pasar siempre en lo brazos del mayor, quería sentir bien a lado de él, a su alrededor.


-sí, Channie.- oh el tiempo estaba contado, el tiempo estaba a nada de acabarse, solo dos meses más y el semestre se terminaría, eso implicaba una cosa.


-bien, entonces dame un beso.- le pidió el mayor llevando sus manos a la cintura de Changbin


-los que quieras, copo de nieve.- le decía así por lo blanco de su piel. Chan comenzó a moverse de un lado al otro.


- I know when to go out

And when to stay in

Get things done I catch a paper boy- comenzó a cantar el mayor.


- ¿es Modern love?- Chan movió las manos como si tocarse un bajo.


-butt things don't really I'm standing in the wind

But I never wave bye-bye

But I try, I try- le tomó de la cintura, y Comenzó a bailar a un ritmo movido.


-There's no sign of life

It's just the power to charm

I'm lying in the rain

But I never wave bye-bye- le siguió el menor, riéndose.


-Never gonna fall for- Chan bailaba emocionado


- (modern love)- le hizo coro el menor, moviéndose al ritmo.


-Walks beside me - se sentía como todo un Bowie.


-(modern love)- solo el cielo fue testigo.


-Walks on by- Bin sonrió al verlo tan feliz


- (modern love)- tan libres.


-Gets me to the church on time (church on time)- canciones y besos


-Terrifies me (church on time)- con el tiempo contado


-Makes me party (church on time)- dándose todo


-Puts my trust in god and man (God and man)- Bin señaló el cielo y luego a Chan.


-No confessions (God and man)- un amor adolescente


-No religion (God and man)- silencio


-Don't believe in modern love.- un amor moderno.


Modern Love sería su himno, junto con never tear us apart, sería sus canciones, su grito de amor. Eso era bonito, el corazón latiendo siempre fue bonito, la sensación de volar, de sentirse inmortal, esa sensación de ser libres, la sensación de estar en donde te sientes pleno, ahí estaban ellos, en la misma sintonía no solo del corazón, si no también del ser, adolescentes sin preocupaciones, adolescentes, con dieciséis y diecisiete años, adolescentes qué por primera vez sentían esto que tanto buscaban, amor.


Pero nada era pasa siempre, oh claro que nada duraría, y el problema es que un día de mayo, un cuatro de mayo para se más exactos ellos estaban en la sala, su madre no llegaba a esa hora nunca así que Bin estaba confiado de que nadie los vería, absolutamente nadie, así que cuando ambos llegaron de la escuela, sin dejar siquiera la mochila en sus habitaciones, solo las aventaron al suelo a la entrada de su casa y ahí sin importar más, se besaron como siempre lo hacía , un roce al principio, una caricia de labios, nada más, para después volver ese beso algo más intenso. Se fueron al sillón donde siempre se entregaban amor, besos caricias superficiales, confiados de que nadie vendría, pero no escucharon la puerta de la entrada, creo que ese fue su error, un error horrible, claro que sí.


La madre de Bin al pasar la puerta, se sorprendió al ver las mochilas a la entrada, así que sin hablar, camino en búsqueda de los dos chicos, que apartir de ahora parecían inseparables, donde iba su hijo iba su inquilino, el chico rubio le caía muy bien, era muy amable y muy limpio. Caminó buscando a los dos, los invitaría a comer fuera porque había llegado temprano a casa.


Paso a la sala y entonces su sorpresa fue absoluta, su hijo, su pequeño hijo estaba besándose con un hombre, con un hombre, besándose con quién vivía bajo su techo, le había corrompido a su hijo, le había hecho cometer un pecado, una aberración.


-son unos inmorales- grito, ese día fue el peor día de sus vidas, ella jalo a su hijo del brazo, ambos espantados.


- son unos inmorales- dijo su padre en cuanto llegó y los vio a los dos, por separado, su madre le había contado todo al padre y estaban ahí en la sala, Bin tenía una bofetada bien puesta y Chan solo estaba asustado.- y tu, tu te me vas de la casa, de regreso a tu país, no queremos enfermos en casa.


-no estamos enfermos.- respondió Bin con lágrimas y desespero, no podía ser cierto, era una broma, no podía creerlo.


- claro que lo estás ChangBin, este muchachito te enfermo.- dijo su madre en un colapso de lágrimas.


- estamos enamorados.- respondió Bin y su madre le volví a dar una bofetada, sonó por toda la casa.


- es una estupidez.- grito su padre- Christopher, tú, tú desgraciado, te regresaras mañana mismo a Corea. Te darás de baja en la escuela, no me importa que el año este por terminar, tú no mereces terminar, no un enfermo como tú.


Era un mayo del 94', cuando todo el secreto estalló, a la mañana siguiente Bin fue obligado a ir a la escuela, y Chris, con lágrimas en los ojos fue a pedir sus papeles junto a los padres de Changbin, quién se encargaron de confesar todo, diciendo que Christopher tuvo toda la culpa.


"Inmorales"


                         "Inmorales"


"Inmorales"


                               "son unos enfermos"


"Inmorales"


                    "Inmorales"


"Inmorales"


Muchos comentarios así se escucharon en los pasillos en cuanto caminaban, por separado claro, porque ya no los quería juntos, todos o la mayoría burlándose de ellos, cuando Chris se fue por el pasillo principal, custodiado por el papá de Bin, aventaron papel a su cabeza, lo miraron feo y algunas personas escupieron al caminar, no podía ser, eso era una calamidad.


Pero Changbin no se iba a quedar de brazos cruzados, y sin importar que su madre lo llevará de camino a su aula, se soltó del horrible agarre de su progenitora y salió, corriendo detrás de aquellos pasos de Christopher y antes de que abordarán el carro del papa de Changbin, él llegó y abrazo con tanta fuerza a Chan que le dolieron los brazos, se aferró a él.


- déjalo Changbin - ordenó su padre demandante.


- ¿Prometes que vas a cuidar de ti?- habló Changbin ignorando a su padre.


-lo prometo, Changie- dijo Chan abrazándolo más fuerte, un abrazo que prometía en silencio un amor que vivía a plenitud.- cuídate mucho, mi amor.


-tambien lo prometo, copo de nieve - fue la última vez que Chan escuchó aquel apodo.- espero verte otra vez para amarte de nuevo.


Aquella noche, cuando Christopher marchó para tal vez nunca más volver, Bin solo pudo recostarse en su cama, mirar la ventana y llorar, si bien dicen llorar libera el alma, el alma de Bin estaba ahogada, ¿No que el amor no dolía? Le habían mentido, amarlo dolía, o quizá no fue amarlo y fue su partida lo que más dolió. Quizá fue no alcanzar a decir un te amo, agarrarle la mano en público, quizás le dolía el ¿qué hubiera pasado si? Y no realmente el entorno que lo rodeaba. Poco a poco los días dejaron de parecer rosas, el aroma desaparecía de su cama, y aquel suspiró de su alma enamorada fue desapareciendo, poco a poco el tiempo fue pasando y Christopher se volvía un fantasma, Chan, Chan, Chan... Le dolía el alma saber que nunca más iba a verlo.


Y es que ellos realmente nunca fueron nada, no les alcanzó para ser algo más que nada, pero dentro, muy dentro de ellos, supieron que siempre se pertenecieron. Aquel entonces, en los noventa, en alguna parte de Estados Unidos, ambos se habían entregado el corazón, aunque eso no fue suficiente. Solo fue un amor adolescente, de ese tan mágico que te causaba mariposas, que te da las sensaciones más profundas, una amor adolescente que bien lo pudo ser todo, no alcanzo a ser más que eso, más que besos a media noche, bailes en la madrugada y un corazón donde el cariño que alguna vez fue fuerte, pronto dejaría de existir.


Así era el amor a veces ¿no?, A veces el amor era fugaz, aunque verdadero, a veces el amor dolía, y el corazón metafóricamente sangraba, a veces el amor joven deja huellas que ni el mismo tiempo podía borrar.


Eso pasó con Changbin, conocer a Christopher fue esa huella en el cemento, fue aquel descubrimiento del sentimiento que tanto añoramos, pero vamos, ¿Desde cuándo algo tan bueno dura para siempre? Bin lo sabía, o claro que sí, no es que lo bueno no duraba, aunque a veces duraba para toda la vida, pero en esta situación no pudo ser.


Creo que habían pasado unos años ya, aunque bueno, Bin si tenía la cuenta, 12 años, dos meses, cuatro días, si, cuatro días por qué Chan se fue un martes 4 de mayo y hoy era sábado 8. ¿Qué el amor no dura por siempre? Claro que lo hacía, pero se desvanecía, era como cuando tienes un pantalón negro y el color se desgasta, sigue existiendo y queda el recuerdo que alguna vez fue negro, queda la noción de que lo fue, aunque ya no lo era. Eso había pasado. Oh claro, Bin ya no tenía 16, tenía 28, escribía canciones y tenía su propio estudio. Oh claro que cambió, y claro que volvió a amar de nuevo, pero justo ahora, justo en el momento en que estaba vistiendo un traje y miraba a todos entrar por la puerta, él lo estaba buscando. Buscar una cabellera rubia, unos ojos pequeños, la nariz recta, el perfil bonito, lo estaba buscando en la multitud, lo estaba buscando en rostros que había dejado de ver.


- ¿Changbin?- una voz a su costado se oyó - Joder, Minho, tenemos una celebridad entre nosotros. Ven, ven, tómame una foto con él, rápido, amor, no tengo todo tu tiempo.


- Hannie.- lo saludo con alegría, años sin ver a quién fue su mejor amigo, si es que no lo seguía siendo.


- te extrañé, enano de Blancanieves- el abrazo que se dieron fue reconfortante, era la noche de los recuerdos, era la noche de extrañar, quién lo diría, algún día toda esa generación se volvería a ver, oh claro que sí.


- deje de estirar el cuello, Bin- advirtió Minho con una sonrisa, sabiendo a quien buscaba.


-estoy buscando a tu hermana- mintió.


- no vendrá hoy, muy mundanos para ella, aparte anda en París, tiene un desfile de modas hoy- Minho alzó los hombros restándole importancia.


- tiene como un año que no la veo.


- Mujer ocupada, Binie, Binie- Han tomó toda su copa- esto sabe del culo. Minho, mejor llévame a bailar.


- claro que sí, mi amor- ambos se fueron tomados de la mano.


Y entonces se centró en ellos, se veían tan felices juntos que le daba emoción simplemente verlos ser felices. Y entonces, cuando menos lo esperó en la noche, luego de bailar un poco, saludar a gente, reencontrarse con el pasado, pasar agradable velada, justo cuando Bin creía que era momento de irse, decidió despedirse de Han, tenía que irse muy temprano a los Ángeles a conocer a un cantante con el que firmaría para que el sello de su estudio lo representará. Lee Félix era la nueva promesa musical, tenía esperanzas en el joven que aun no conocía.


Ni siquiera se giró a ver su camino, aún de espaldas gritándole unas cuantas cosas a Jisung y una promesa de volverse a ver para el 4 de julio, caminó hacia a fuera del gimnasio, aunque antes de abrir la puerta, antes de cruzar la línea de los recuerdos, la noche no estaba completa, por su puesto que no. Chocó contra un cuerpo, y entonces se giró.


- una discul...- se quedó mudo, ya no era más rubio, no había más cabello con rulos, no más piercings en la cara, aunque los mismos ojos, la misma nariz, los mismos labios, él estaba aquí, él si había llegado, el pasado ya estaba completo y sus corazones lo sabían.


-¿Changie?- otra vez aquel espantoso apodo, esta vez en un susurro de incredulidad, un leve picor en las manos para comprobar si esa blanca piel seguía siendo tan suave.


- Channie.- el corazón se detuvo un momento. Dos corazones que algún día se amaron con la fuerza de una edad de inexperiencia, de corazones inexpertos que se pertenecieron, estaban juntos de nuevo.- estás aquí.


- volví hace años, aunque no aquí- Bin sabía que era momento de irse, de cruzar la línea de aquella burbuja que regresaba el tiempo y alejarse, sabía que era momento de alejarse, pero es que ¿Cómo hacerlo? Si él estaba aquí, estaba frente suyo, su yo adolescente tenía tanto por decir, cosas que de adulto sabía que era mejor callar.


- te...- estuve esperando, realmente esperé que vinieras en cada año, te esperé con la puerta abierta en el jardín, te esperé incluso en invierno para ver cómo venías por mi, te esperé Channie.- ves muy bien.


- Gracias, tu también.- el corazón de Chan albergaba un amor que nunca se superaría, ambos se amaron, oh claro que lo hicieron, Chan lo amo, tal vez como pocas veces se ama en esta vida.


- ¿entonces llevas tiempo fuera de Corea?- estaba ansioso por saber cuánto tiempo llevaba en el mismo país que él, quería saber de él, al mismo tiempo que su cerebro le ordenaba un debemos irnos, esto ya no es tu problema.


- llevo cinco años aquí, bueno en Mississippi- ¿por qué nunca me buscaste, Channie? Incluso sus ojos, un poco sorprendidos, dieron indicios de esa pregunta que no se dijo.


- oh, eso es mucho tiempo- Chan asintió y entonces Changbin reparó en algo, en alguien, mejor dicho y claramente Chan se dio cuenta, claro que se dió cuenta, pues le siguió la mirada.


- oh, Bin. Él es Seungmin, mi esposo - Changbin solo alzó las cejas con sorpresa, no hubo un latigazo en el pecho, pero si hubo melancolía, no era tristeza, no era eso, era más bien un dolorcito por algo que se quedó inconcluso para siempre; con sonrisa cálida y brillante, el mencionado se acercó a ellos, y tomo la mano de Chan como ya era su costumbre.


- oh. Felicidades.- Chan solo sonrió, con verdadera alegría, y se giró a ver a Seungmin con una sonrisa muy brillante, se le notaba el amor en los ojos y aunque quisiera, Bin no sintió un poco de celos siquiera.


- nos casamos el verano pasado. Minnie, él es Changbin- mi primer amor, de quién ya te había hablado- ¿Ya te vas?


- si, mañana tengo trabajo.- acotó, Chan sin poder evitarlo, le extendió los brazos, un abrazo, solo eso, cerrar un pacto, un pacto que inició con un beso en otoño, y se despidió en un verano, eso era todo, ahí estaba todo, un amor que murió entre silencio, un amor que solo fue de dos, un amor que no fue nada, un amor que lo pudo ser todo.


- espero verte luego, Changie.- el destino jamás volvería a juntarlos de nuevo.


Se miraron un rato más a los ojos, cafés, cafés como siempre lo habían sido, cafés, ojos bonitos, que entre una mirada de solo segundos, se dijeron todo lo que no pudieron decir, te extrañé, te esperé, te amé, fue bueno haberte conocido, Adiós.


Bin se alejo de él y con sonrisa cortés se despidió del tímido chico a lado de Chan, su Chan que ya no era suyo y que nunca lo fue, su Chan, ese ya no era el Chan que conoció, ya no era el chico que amo porque ahora él ya era un hombre, sin miedo y con la vida realizada, al igual que él.


Salió del lugar, con el saco en la mano y caminando sin rapidez, la noche fue bonita y se notaba cuando miro al cielo y aquellas estrellas en el firmamento brillaron como aquella noche donde todo comenzó, ya no había frío, no como el que hacía la mañana en qué abrió la puerta de su casa para recibir a un extraño; hacía calor, y en ese calor ya mismo abría las puertas de su corazón para sacar de balde a Chan. Aunque bueno, no lo corría, solo lo estaba despidiendo por tantos años que se quedó ahí dentro, ya no habría más espacio para las añoranzas, aunque siempre, siempre habría una parte de ese corazón que guardará un trozo de Chan, más que de Chan, su recuerdo. Es como cuando dejas un retrato de un recuerdo bonito en una casa y te mudas, tu ya no estarás en esa casa, pero el retrato ahí seguirá.


Que buenos años.


Que buenos años fueron aquellos cuando se amaron, y aquel 93' en una parte de un gran país, viviría su amor por siempre, el amor joven, con canciones de Bowie y Modern love como himno, en alguna línea del tiempo, sabía que sería el 93', y entonces como la primera vez se estarían amando de nuevo. Salió del lugar que los unió, doce años habían pasado, él ya no era el mismo y apostaba que Chan tampoco, pero que feliz se sintió al verlo, al verlo verdaderamente feliz, que felicidad sintió al verlo entero, libre, que feliz fue al ver a quién alguna vez llamó el amor de su vida, estaba feliz, como si hubiera terminado la mejor Best seller de la época, como si hubiera ido a su concierto favorito, cómo solo se está cuando dejas ir todo por completo.