Te digo de cariño - dkbk

Summary

WonderDuo | +18 En Japón es muy usual llamar a las personas ajenas con su apellido y un honorífico. En Japón, cuando las personas se conocen de tiempo o se tienen cariño, se pueden llamar por el nombre de pila o ponerse apodos. Entre Izuku y Katsuki no es el caso. ... 💥 DekuBaku - Katsuki pasivo 💦 Out of character. 🔞 Contenido sexual explicito. 💔 Evite decir comentarios despectivos o discursos de odio (serán censurados, mas no tema comentar opiniones, reacciones o críticas) Publicado: 8 de septiembre del 2018 Editado: 26 de octubre del 2019

Genre
Erotica
Author
canecoum
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Te digo de cariño

En Japón, más que educación es costumbre llamar a las demás personas por su apellido junto a un honorífico. Uraraka san, Iida kun, Todoroki kun, etc.


A veces, cuando una persona es especial o se conoce de mucho tiempo se le llama del nombre de pila o por un apodo. Kacchan y Deku.


Pero, eso fue lo que creyeron al inicio, que Izuku Midoriya y Katsuki Bakugō podrían ser buenos amigos de la infancia que se llamaban por apodos porque se tenían un gran cariño. Pero, en cuanto vieron el comportamiento hostil de Katsuki ante Izuku se confundieron.


¿Entonces se odiaban? Era un caso particular el de aquellos chicos.


—¿Deku kun? —Uraraka había estado pensando en eso todo el día, porque lo leyó en una revista para chicas.


En ella decía que para llamar la atención de algún chico que te interesaba podías preguntarle si estaba bien llamarle de su nombre, o ponerle un apodo.


Uraraka le decía Deku a Izuku por una razón diferente a la que la revista aconsejaba, ella no lo hacía con ese tipo de interés, pero le entró la duda respecto a Katsuki. Ese chico le decía Deku a Izuku porque era un insulto, pero por otro lado, Izuku le decía Kacchan a Katsuki, he ahí el dilema.


—¿Qué sucede, Uraraka san? —el chico dejó a un lado su juguito, era la hora del almuerzo y estaban junto a Iida y Todoroki.


—¿Por qué Bakugō kun y tú se llaman por apodos si se llevan tan mal?


—¿Eh? Pero Kacchan y yo no nos llevamos mal —respondió algo desconcertado.


—¡¿Eh?! —la chica se sobresalto, llamando la atención de los otros dos chicos quienes también se interesaron en la plática.


—Eso es una incoherencia, Midoriya kun. Bakugō kun siempre está en tu contra o te insulta —aportó Iida a la confusión de los tres.


—Ah, eso —rio nervioso y rascó su nuca—. Él es así con todo el mundo. Hubo una época en que estaba algo resentido conmigo, pero ya lo arreglamos —se hundió de hombros.


—Yo no veo que haya cambiado su comportamiento —señaló Todoroki, recordando que esa misma mañana Katsuki empujó a Izuku en el pasillo.


—Mmm, no. Definitivamente ha cambiado su actitud —defendió Izuku sin argumentar nada para defender su afirmación.


—Aún así es extraño que lo sigas llamando Kacchan ¿No les parece? —todos asintieron a lo que dijo Uraraka, aunque sabían que tampoco había motivos para no hacerlo.


—Bueno, lo llamo así por costumbre, desde que éramos niños —Izuku no entendía muy bien la confusión de sus compañeros, pero no discutiría, solo respondería intentando omitir las partes más importantes.


Porque claro, si les decía la verdad absoluta Katsuki se iba a enojar mucho con él.


—¿Por qué no intentas llamarle de otra forma? Solo para ver cómo reacciona —sugirió Todoroki, que muy pocas veces tenía una interacción activa en sus pláticas.


—No lo había pensado —Izuku puso una mano en su mentón, imaginando todas las posibilidades—. Sería interesante.


—Después nos cuentas qué pasó —dijo Uraraka, que por alguna razón daba por hecho que ellos no estarían presentes.


Izuku había tomado la decisión de experimentar con Katsuki, ya que era más dócil y accesible desde que arreglaron las cosas. Estaba feliz por ello, pues se sentía mucho más cercano, y su relación se había estabilizado de nuevo después de mucho tiempo.


Cuando terminaron las clases, Izuku llamó la atención de Katsuki antes de que se fuera.


—¿Qué quieres? —preguntó el rubio desinteresado.


—¿Más tarde puedo ir a tu habitación? —con algo de vergüenza, habló bajito con la mirada gacha.


—Haz lo que quieras —Katsuki desvió su mirada también, y atinó solo por asentir a su manera. Levantándose y retirándose del salón.


Izuku guardó sus cosas con calma, tenía que ser sutil a la hora de escabullirse con Katsuki. Cuando la mayoría ya estaba en sus asuntos en los dormitorios, dejó sus cosas en su cuarto y bajó al segundo piso cuidando que nadie sospechara.


Sin preguntar, solo se metió al cuarto del rubio y cerró la puerta casi en silencio. Buscó a Katsuki con la mirada, quien estaba en una esquina sentado haciendo pesas.


—Kacchan.


—¿Ya llegaste? —dejó la pesa a un lado y se levantó, acercándose al pecoso—. ¿Qué querías?


Izuku recordó que tenía que llamarle de manera formal, arruinando la reacción sorprendida de Katsuki. Debió decirle desde que entró al cuarto, pero al menos podía intentarlo ahora.


—Bakugō san —dijo casi en un susurro, mirando directamente al rubio.


Katsuki abrió los ojos sorprendido, pero fue su única reacción. Después sonrió maliciosamente mientras caminaba despacio hacía Izuku.


—¿Qué quieres? Midoriya bastardo —susurró, lo suficientemente cerca para que Izuku lograra sentir su aliento.


Su piel se encrespó mientras le recorría un escalofrío por la espalda y esbozaba una sonrisa. No podía evitarlo, le encantaba que Katsuki hiciera ese tipo de cosas, desde que se reconcilearon el rubio era muy seductor.


—S-solo quiero pasar algo de tiempo con usted —siguió con el juego de hablar formalmente, no era su intención inicial pero le estaba encendiendo la idea.


—Creo que hace un poco de calor. ¿No cree, Midoriya? —y para colmo, Katsuki le seguía el juego, sin quitar esa sonrisa nada amigable de su rostro.


Sin más, se quitó la camisa sin mangas, dejando su torso completamente desnudo ante la mirada atónita de Izuku, quien tiñó su rostro de rojo.


—Ahora que estaba ejercitándome, me sentí algo tenso —casual, comenzó a estirar los músculos de sus brazos, dando un espectáculo al pecoso—. ¿Me daría un masaje, Midoriya kun?


Izuku tragó saliva. Vaya que sí hacía calor, y el paisaje que tenía en frente era como una pradera que le llamaba a correr por él.


—Si usted lo desea, Bakugō san —respondió con la voz un poco temblorosa.


Katsuki, ante la afirmativa, se recostó boca abajo en su cama, seguido por Izuku. El pecoso no pudo evitar sentirse nervioso ante la gran espalda del mayor, y sus manos vacilaron antes de tocar la caliente y nada tersa piel del rubio.


No quería ser un pervertido, pero claro que sabía cómo terminaría eso. El problema aquí era que Izuku estaba arriba de Katsuki, y por como iban las cosas se quedaría en esa posición hasta el final. Seguro Katsuki creyó que se lo estaba pidiendo de forma indirecta, pero no importa, ya no tenía escapatoria de sus propios impulsos, y por primera vez sería él quien tome a Katsuki.


Deslizó sus manos por la extensa espalda, desde los hombros hasta la espalda baja, casi rozando el borde de los pantalones. Se sentía duro, como si fuera capaz de resistir cualquier golpe como un saco de boxeo. Y era caliente, tanto que las palmas de sus manos comenzaban a sudar de solo tocarlo.


—Mm... —Katsuki gimió, se sentía bien aquel masaje, lo que le hizo preguntarse por qué nunca antes pidió o pagó por uno—. Midoriya...


—¿Sí, Bakugō san? —respondió embelesado, la voz ronca y profunda de Katsuki era mejor que música para sus oídos.


—Busca en mi cajón el aceite corporal —señaló despreocupado su cajón, relajándose.


—Bien... —puso el aceite en sus manos, que se sentía muy resbaladizo. Probablemente Katsuki lo usaba para mantener su piel suave, las explosiones resecaban su piel o la hacían un poco callosa.


Todo repentinamente se tornó muy erótico para Izuku. Sus manos llenas de aceite paseándose por la espalda de Katsuki, mientras este soltaba algunos sonidos de placer.


—Bakugō... —soltó en un suspiró, posando ambas manos sobre la cintura del mayor.


Katsuki sonrió en sus adentros. Izuku soltó una voz que casi nunca escuchaba, una que venía desde lo más profundo de su garganta y solo significaba una cosa.


Con esa intención, bajó un poco sus pantalones para mostrar poco más de lo debido, incitando a Izuku. El pobre pecoso miró, sin poder resistirlo. Su instinto más primitivo lo dominó, obligándole a actuar.


Paseó ambas manos hasta los pantalones, bajándolos hasta dejar el trasero de Katsuki completamente al aire. Puso una mano en cada lado, y presionó. Estaban firmes de tanto ejercicio, y gracias a Dios no eran tan pequeñas como las suyas. Todo un manjar.


La respiración de Izuku era trabajosa y comenzaba a sudar de la frente. Con lujuria, presionó con sus dedos pulgares el trasero de quien tenía abajo, para mirar de reojo la pequeña entrada. Se mordió el labio inferior, quitando sus manos casi con prisa.


—V-vamos a relajar su cuerpo entero —inhalando aire por la boca, Izuku decidió concentrarse no solo en las sentaderas del rubio, también pasó sus manos lentamente por toda su espalda, subiendo hasta el cuello y presionando los hombros. No faltaron los brazos, que eran grandes y fuertes, perfectos para abrazar.


—Midoriya... falta la parte de enfrente —dijo en un tono juguetón, dándose media vuelta para recostarse en la espalda, subiendo ambos brazos por encima de su cabeza para dejar una mejor vista de su torso. No solo eso.


Izuku exhaló por la boca, sintiendo la parte baja de su abdomen cosquillear solo con la vista que tenía. Katsuki tenía un cuerpo escultural, grandes pechos marcados y una fina cadera adornada por un abdomen firme y un lindo ombligo. Más abajo, estaba la parte más sensible de aquel joven, completamente dura, húmeda y expuesta.


El pecoso no podría terminar el trabajo del masaje. Simplemente se dejó llevar por la tentación, y se inclinó en el cuerpo del rubio por completo. Con las manos acariciando el pecho de Katsuki, bajó dando pequeños besos por su torso y su abdomen, regalando pequeñas lamidas y caricias hasta llegar a su destino.


Con las manos temblorosas, acarició el miembro de Katsuki, desde la punta hasta la base. El mayor soltó un pequeño suspiro de placer, moviendo inconscientemente las caderas.


Izuku intentaba mantener un ritmo tranquilo con tal de disfrutar cada movimiento. Optando por deshacerse de los pantalones del rubio, dejándolo completamente desnudo ante él. Se posicionó entre sus piernas, acariciando sus muslos y levantando ambas piernas hacia el torso de Katsuki.


Tenía la vista completa. Katsuki estaba dejándose hacer, y hasta parecía que lo disfrutaba. Podía ver absolutamente todo de Katsuki, relamiéndose los labios antes de agacharse de nuevo y meter el pene del rubio en su boca. Quería tener todo del rubio, y qué mejor manera de obtenerlo que metérselo en la boca.


Subía y bajaba su cabeza rápidamente, acariciando las partes que no alcanzaba con su mano. Podía sentir cómo el miembro en su boca se hacía más grande y se estremecía. Los suspiros de Katsuki pasaron a ser gemidos reprimidos, cerrando los ojos con fuerza y tomando del cabello a Izuku para intentar detenerlo.


—Midoriya, es suficiente —logró apartarlo jalando de su cabello hacia arriba. Lo detuvo justo antes de correrse.


El pecoso estaba babeando su barbilla, se limpió con el dorso de su mano y gateó hasta quedar cara a cara con Katsuki. Intentó besarlo, de no ser porque Katsuki puso una mano en su boca impidiéndolo. No se dejaría, quitó la mano del mayor a como pudo, persiguiendo a Katsuki en cada una de sus huidas hasta atraparlo en un candente beso de lengua.


Katsuki volvió a escaparse, intentando alejarse lo más que podía de Izuku.


—Eres un asqueroso, Midoriya —limpió su boca a como pudo. Izuku no comprendía aquel comportamiento, pero no le importaba, estaba demasiado excitado como para importarle.


Mientras Katsuki se distraía, Izuku se quitó la camisa y desabrochó su pantalón, dejando libre al pequeño Deku lujurioso. Veía a Katsuki frente a él desnudo, en todo su esplendor, y frotar su pene ya no era suficiente.


Utilizando el mismo aceite corporal, lubricó el trasero del rubio sin su permiso, metiendo un dedo en aquella virgen entrada.


—Dek... Midoriya —habló por instinto al sentir la intromisión, corrigiéndose enseguida. Abrió más las piernas y levantó las caderas—. Hazlo de una maldita vez.


—Pero Bakugō san, debemos asegurarnos de que estés listo.


—Idiota, no soy tú. Solo apresúrate —se quejó, atrapando a Izuku con sus piernas para aprisionarlo.


El más joven asintió, tomando su propio miembro y acercándose a Katsuki. Comenzó con pequeños roces que le daban corrientes de placer con la simple idea de estar en aquella situación con Katsuki, luego entró lentamente, disfrutando el roce de cada uno de los centímetros del interior al rededor de su extensión.


—B-bakugō —gimió el nombre de aquel joven, sintiendo que ya se corría de solo llegar al fondo.


—¿Entró todo? —por otro lado, Katsuki no lo estaba disfrutando al cien porciento como Izuku, pues a pesar de que le habían hecho un oral, tener eso atrás no era nada cómodo.


—Me moveré... —Izuku no podía esperar más, y de forma lenta salió un poco del interior, para volver a entrar de una estocada.


Katsuki reprimió un quejido de dolor, arrepintiéndose de haber apresurado las cosas. Una, tras otra, las estocadas provocaron que el interior de Katsuki comenzara a acostumbrarse al pequeño intruso. En ese entonces Katsuki no se burlaba por tenerla más grande que Izuku, porque si no fuese así le dolería más.


—Bakugō —Izuku aumentaba la intensidad, abrazando a Katsuki mientras regalaba besos y mordidas al cuello del rubio.


—¡Ah! Midoriya —un gemido genuino, sintió una ola exquisita de placer de forma inexplicable, que no se hizo esperar para volver a sentirse. De pronto las embestidas de Izuku eran deliciosas, y quería más de ese sentimiento nunca antes sentido.


Ahora podía entender por qué Izuku siempre le pedía más.


El placer era tal para ambos, que Katsuki ensució su pecho con esperma mientras gemía una última vez, e Izuku terminó adentro de las cálidas paredes que lo aprisionaban, ambos casi al mismo tiempo. Era como un milagro, o suerte de principiantes.


Katsuki jamás creyó que ser el de abajo fuera tan placentero, todo por un pequeño sacrificio inicial al resistir el dolor.


—Ah, Katsuki... Te amo —le robó un beso más, aún dentro de su cuerpo. Katsuki, embobado, no pudo rechazarlo. Estaba un poco cansado y muy adentro de su ser no podía negarle un beso para finalizar a Izuku.


El menor salió y se recostó a un lado, acurrucándose en el cuello del rubio.


—Fue buena idea el juego de rol —comentó Katsuki luego de haber recuperado el aliento.


—Mm, no era mi intención inicial —Izuku rio por lo bajo, restregando su nariz en Katsuki—. Pero, prefiero decirte Kacchan. Así te digo de cariño.


—Cállate, Deku —Katsuki no era el tipo de hombre que aceptaba abiertamente las cosas más humillantes. Pero cómo decirle a Izuku que, a pesar de ser un insulto inicialmente, ahora Deku también era de cariño.


Había sido lo único que no dejó de lado en todo ese tiempo, y ahora podía demostrar sus sentimientos sin duelos morales.


Izuku no consiguió una respuesta satisfactoria para sus compañeros de clase, así que se las ingenió para mentirles, no fue tan difícil.


—Kacchan solo se molestó un poco, creyó que le estaba tomando el pelo —dijo, intentando apegarse lo más posible al carácter de su amado. Porque, no sería astuto ir y decirles que llamar a Kacchan "Bakugō san" le garantizó su primera vez.