Único 💋
La familia Park entraba a la iglesia como todos los domingos, sentándose al frente para escuchar la palabra de Dios, Jimin era muy creyente, le gustaba ir a la iglesia y más para ver al bonito hijo del pastor.
Jungkook era muy guapo y amable, siempre lo veía acompañado de su padre en algún festival de su pueblo o cuando salía con sus amigos.
Jimin era muy tímido, pero aun así tenían charlas amenas cuando podían antes de que comiencen los cultos.
Hoy no era la excepción, Jimin arregló su cabellito al verlo ahí parado, estar así de cerca lo ponía demasiado nervioso.
— señor y señora Park, Jimin, buenas noches, es bueno verlos por aquí otro domingo— saludó Jungkook con una linda sonrisa angelical en su rostro.
— Jungkookie, buenas noches, es bueno verte saludable, mándale mis bendiciones a tu familia — dijo la señora Park, saludando al apuesto muchacho.
— se lo haré llegar— la mirada de Jungkook se dirigió a Jimin quien estaba detrás de su mamá mientras la tomaba del brazo como un cachorrito tímido — Jimin, no te vi por aquí el domingo pasado ¿pasó algo?
Jimin alzó la mirada sorprendido saliendo de su escondite para hablar con Jeon.
— a-ah eso fue porque... tenía mucha tarea
“Perdón diosito por mentir”
En realidad, Jimin no fue porque tenía mucho sueño y le daba demasiada pereza ir al culto.
— ya veo... es bueno organizar nuestro tiempo para poder venir a escuchar la palabra de Dios— los padres de Jimin miraban con admiración a Jeon por la fe y vocación que tenía con dios.
Y ellos no eran los únicos, todos los congregados de la iglesia se iban a pedirle consejos al joven, cuando tenía problemas con su familia o pareja.
Al ojo público el hijo del pastor era un creyente fiel a Dios que le gustaba predicar la palabra de Jesucristo.
O al menos eso era antes de que Jungkook se nutriera de suficientes libros científicos que le hicieron dudar de la existencia de Dios.
Y con el pasar del tiempo no le vio sentido alabar a alguien que no le hacía ni caso, es más, le parecía algo primitivo que al día de hoy existan muchos seguidores de dios o seguir un libro que fue escrito hace mil años con muchas incoherencias de por medio.
Para lo único que iba a la iglesia de su padre era por una cosita tierna que veía todos los domingos, siempre al lado de sus padres como buen niño.
O en los festivales cuando vestía sus bonitos trajes y vestidos elegantes y lo veía sonreír con sus amigos en el colegio.
Quería poder abrazarlo y besas sus lindos cachetitos de pan.
Jungkook estaba enamorado
— perdón, ya no va a volver a pasar, prometo estar aquí todos los domingos sin falta — respondió Jimin nervioso por la penetrante mirada que Jeon le daba, no sabía dónde meter la cabeza.
— eso tienes que decirle a Dios, Jimin—
“espero que cumplas tu promesa, bonito, odio venir a este lugar y no ver tu hermoso rostro”
— bueno el culto está por comenzar, vamos a sentarnos al frente— antes de seguir a su madre Jungkook miró a Jimin con una mirada cómplice que dejó al pequeño Park muy confundido y nervioso.
Y las miradas no terminaron ahí, la pequeña charla que Jungkook tuvo con Jimin le dio más confianza y durante el culto se la pasó mirando a su pequeño.
Jimin estaba muy feliz, por fin su Jungkookie le ponía atención.
Pero Jimin no sabía que los ojos de Jungkook siempre estaban en él, solo que el pequeñín era muy despistado para darse cuenta.
Cuando las alabanzas comenzaron, Jungkook le hizo una seña a Jimin para que se dirigiera al almacén de la iglesia.
Jimin le dijo a su madre que iría al baño un momento.
Tal vez Jungkook lo llamó para conversar de cosas de la iglesia y Jimin estaría muy feliz de escucharlo, le gustaba mucho hablar con Jungkookie.
Con su corazoncito latiendo a mil se sentó en un banco que había en el almacén para esperar al joven de tez pálida.
No pasó ni un minuto cuando Jungkook se asomó por la puerta y sus ojos se toparon con los de Jimin.
— j-Jungkook ¿me necesitas para algo? — preguntó Jimin con una sonrisa nerviosa.
— hoy no Jiminie, solo quería estar un momento contigo, hace tiempo no hablamos.
— pero... estuvimos conversando cuando llegué aquí.
— sí pero me refiero a algo que no tiene que ver con la congregación — Jimin era demasiado tierno para el débil corazón de Jungkook —en la fiesta de aniversario del pueblo te vi con un joven alto, ¿quién era?
Se acercó a Jimin poniéndolo nervioso.
—uh? ¿Joven alto?... oh! Namjoon hyung! Sip, creo que hablas de él.
Jungkook pensó que ése tal Namjoon era novio del pequeño Jimin y con el corazón un poco adolorido preguntó.
— ¿y él es tu novio? ¿O solo te... te gusta?
Jimin sorprendido por la pregunta se exaltó negando rápidamente.
— no no no! Namjoonie es mi primo, siempre estoy con él porque me compra algodón de azúcar y deliciosas manzanas acarameladas.
Jungkook dejó salí un suspiro, odiaría demasiado que ésa preciosa cosita le gusta otra persona, no estaba preparado mentalmente para ello.
— yo también te puedo comprar algodón de azúcar, Jimin, porque no me buscaste.
— si te vi, pero... estabas con tus amigos y no quise molestar
— tu nunca me molestarías Jimin — se acercó al rostro bonito del pequeño y le dió un besito en la frente. — la próxima vez que me veas acércate a saludar, ¿está bien?
Jimin tenía los ojos muy abiertos y la cara caliente, había recibido un beso de su Jungkookie, en la frente, pero era un beso.
Mientras jugaba con los bordes de su vestido dejaba mostrar sus lindos muslos.
Tal vez era un buen momento para mostrarle sus sentimientos a Jungkook.
— Jungkookie... yo-
Fue interrumpido por los suaves labios del joven mayor, moviendo suavemente y correspondiendo al beso.
— Dios, Jimin, ¿porque tienes que ser tan lindo? — dejó muchos besitos alrededor de su rostro y labios — ven bebé, súbete a mis piernas.
Jimin un poco aturdido y sonrojado asintió tímido, alzando un poco su vestido y sentándose en las piernas del mayor.
Jungkook lo agarró de la cintura y dió besos húmedo en la clavícula y cuello de Jimin.
Se podían escuchar pequeños suspiros del menor, quien agarraba la cabellera de Jeon y lo mantenía apretado entre sus pechos por encima de la tela.
Jungkook separó sus manos de la cintura de Jimin y las colocó en sus niveos muslos, jalándolo más hacía el.
Se podían escuchar sus agitadas respiraciones y el palpitar de sus corazones, Jungkook frotaba las suaves piernas del menor para calmar sus nervios.
Jimin envolvió el cuello de Jungkook con sus brazos, la posición en la que estaban era demasiado íntima y Jimin podía sentir el roce de su pequeño clítoris en la tela de su ropa interior, provocándole hormigueos placenteros que lo hacía querer frotarse más contra el bulto de Jungkook.
El mayor podía sentir como Jimin palpitaba encima de él, poniéndolo más duro, cosa que Park no pasó desapercibido, sonrojándose al instante al sentir humedad en sus bragas.
— ¿puedo? — preguntó Jungkook viendo los pechos tapados de Jimin que estaban frente a él.
El pequeño asintió, bajando la parte delantera de su vestidito y dejando ver sus preciosos senos al hijo del pastor.
Jungkook estaba maravillado, dió unos besitos en la suave piel y pasó su lengua por las aureolas bonitas, robándole calientes jadeos a Jimin, que recibía un delicioso estímulo y con muchas ganas de frotarse en el regazo de Jeon.
Jimin veía a koo chupar sus tetas como si de un bebé se tratara, se podía escuchar los gemidos placenteros cuando metía a su boca y mordía suavemente los botoncitos marrones.
— j- Jungkookie por favor, tócame más — dijo Jimin mientras se retorcía de placer en sus piernas.
Orden a la que el mayor acató, una de sus manos de hacía el redondo trasero y otra en la entrepierna de Jimin.
Como éste tenía las piernas muy abiertas, pudo tocar la cálida y húmeda tela de las bragas, había una gran mancha de excitación.
Mientras mantenía una teta en su boca, Jungkook comenzó a frotar el pequeño clítoris por encima de la tela.
Jimin dió un saltito de sorpresa por la nueva sensación y no puso contener los gemidos que salían de su boca.
— oh~ toca de nuevo ahí koo, se sintió demasiado b-bien ah!
Una ola de excitación inundó el cuerpo de Jimin, mojando la pálida mano del mayor y frotándose en ella, Jungkook sentía los espasmos de placer del pequeño.
La braguita estaba tan húmeda y Jungkook la puso en un costado para poder tocar la caliente vulva necesitada.
— mírate bonito, tan necesitado, ¿te gusta que te toque aquí? — dios un apretón en su botoncito de nervios que hizo gemir fuerte a Jimin y asintió desesperado — eres un niño travieso ¿eh? ¿Qué crees que pensarían tus padres al ver a su lindo niño encima mío? — masajeó su caliente entrada dió embestidas en falso que hicieron saltar a Jimin.
— koo, mi partecita se siente muy caliente, por favor haz algo, se siente muy bien cuando frotas ahí gmh! ¡oh~ dios! — Jungkook metió un dedo en la caliente entrada vaginal.
— ¿Dios? ¿Oh, el omnipresente, ¿verdad? ¿Crees que nos esté viendo ahora? Viendo cómo te meto los dedos en tu delicioso coño, seguro es un pervertido — Jeon sonrió viendo como Jimin fruncia el ceño por el comentario, pero seguía gimiendo.
— n-no digas eso koo, Dios se va a molest- Jungkook! Hnmg!— los dedos habían tocado el punto especial que hizo a Jimin babear de placer y volteara sus ojos hacia arriba, agarrándose muy fuerte de la camisa de kook, empujaba sus caderas para tener más contacto.
De pronto Jimin sintió que era levantado y colocado encima de una mesa, tenía el vestido levantado hasta la cintura y se podían ver sus húmedos muslos, sus pechos llenos de mordidas y chupetones fáciles de tapar.
Dejando un dulce beso en los labios de Jimin, Jungkook bajó hasta quedar al frente del delicioso coño, necesitaba lamer ese néctar que chorreaba de las piernas de Jimin.
Cuando dirigió su boca al lugar una mano se puso frente a él, impidiendo el paso.
— ¿q-que haces koo? — Jimin trataba de cerrar sus piernas por la vergüenza de estar tan expuesto.
—quiero probarte, bebé, te prometo que te gustará, abre tus piernas para mi — cerrando sus ojitos, Jimin hizo caso a jeon y sintió el aliento caliente que contrastaba con la fría noche.
Jungkook dio una larga lamida a la vulva, mordiendo los suaves labios y chupando el clítoris con fuerza.
Los fluidos marchaban la barbilla de Jeon y éste agarraba con fuerza los muslos de Jimin para mantenerlo firme.
La posición era tan obscena que cualquiera que pasara por el almacén podría ver a Jungkook entre las piernas de Park y escuchar sonidos de satisfacción saliendo de los labios del más pequeño.
— podría estar todo el día rezando en medio de tus piernas, adorando tu precioso ser hmm~ tan exquisito y solamente mío.
— j-Jungkook! — Jimin gimió fuerte y se corrió en la cara de Jungkook, quien trataba de beber todo lo que su pequeño le daba.
Limpió con su lengua dando un último beso en la bolita de nervios de Jimin y se levantó para besar a Jimin.
Jungkook estaba sumamente duro en sus pantalones y se frotó en Jimin quien gimió una vez más por la deliciosa fricción.
Jimin separó a Jungkook y con sus dos manos separó sus labios gorditos de su coño hinchado y con la voz entrecortada y jadeando pidió que lo follaran.
— koo~ entra en mi por favor.
Jungkook sintió una punzada en su miembro viendo a Jimin tan abierto ofreciéndose tan apetitoso.
Sacando el pene de sus pantalones, lo acercó a la vulva de Jimin y frotó suavemente en su pequeña entrada.
El menor se removía con desespero con muchas ganas estar lleno.
Con cuidado, Jeon empujó despacio y suave dentro de la apretada vagina, fue la sensación más placentera.
Jungkook sentía que estaba tocando el mismísimo cielo del que la biblia tanto hablaba, empezó a gemir junto a Jimin.
—nmha koo más rápido— Jimin trataba de no gemir fuerte, pero era una misión imposible cuando Jungkook lo estaba tocando tan bien, sentía que se podría derretir.
Aunque era imposible que los escucharan porque dentro de la iglesia estaban cantando alabanzas muy fuertes y solo se escuchaban los cánticos por todo el lugar.
— tu coño me aprieta t-tan rico, bebé — agarró una teta se la llevó a su boca, mordiendo el duro pezón.
— j-Jungkook! Jung-kook jungk- ah!— el mayor dio unas profundas embestidas que hicieron a Jimin chorrear tan fuerte que terminó temblando y soltó un último gemido al sentir a Jeon eyacular en su interior.
Cuando Jungkook se retiró del interior de Jimin, el semen y los fluidos cayeron, manchando el suelo.
— creo que tenemos que limpiar eso — dijo Jungkook soltando una pequeña risita, contagiando a Jimin.
— Jungkookie, antes de que me interrumpieras quería decir que me gustas mucho— tímido, apartó la mirada del mayor.
Jungkook sonrió enternecido y con el corazón enamorado, abrazó a Jimin de la cintura, besando sus dulces labios. — tú también me gustas mucho Jimin.
Jimin soltó una pequeña lágrima que fue limpiada rápidamente por Jungkook. — yo pensé que solo me veías como un hermanito, te amo demasiado Jungkook, quiero besarte y abrazarte cuando quiera.
— puedes hacer lo que quieras conmigo yo también te amo, ahora volvamos a dentro ¿ok? Pero primero déjame limpiarte.
Jungkook limpió el vestido de Jimin y sus pantalones, trataron de arreglarse lo mejor posible para evitar preguntas y una vez listos entraron juntos a la iglesia.
La mamá de Jimin vio a los dos jóvenes muy confundida cuando llegaron y se sentaron juntos.
— Jungkook, hijo ¿porque están sudando?
Ambos se vieron muy nervioso, pero Jungkook habló rápidamente.
— J-Jimin me ayudó a bajar unas cajas de libros que estaban en el almacén, es para la próxima campaña de evangelización— campañas a las que Jungkook odiaba asistir, pero aun así tenía que acompañar a su padre.
— oh! Que lindo mi precioso Jiminie ayudando a la iglesia, así me gusta— la señora Park dio un beso en la mejilla de su hijo y continuó escuchando el mensaje de la noche.
Cuando terminó el culto y todos estaban por dirigirse a sus hogares, Jungkook llamó un momento a la mamá de Jimin para proponerle algo.
— ¿para qué me necesitas Jungkook?
— quería preguntarle si Jimin puede venir todas las tardes a la iglesia, así le puedo enseñar la palabra de dios— preguntó con una sonrisa inocente.
— a Jimin le encantaría venir, cuenta con él — Jimin observó a Jungkook de manera sospechosa y en la salida le preguntó.
—¿es verdad lo que dijiste? — le susurró al oído.
— claro que no, vendrás todas las tardes a dejar que te llene el estómago de mi semen.
Jimin sonrió de manera cómplice y regresó con sus padres a casa, emocionado por encontrarse con Jungkook al siguiente día.
FIN