No tocar

Summary

WonderDuo | +18 Un mes había pasado, y el jodido efecto de ese Quirk de mierda no desaparecía, yo estaba que ya no resistía la abstinencia. Violencia, muerte y sexo. Siempre había una solución a todo. ... 🔥 Punto de vista de Katsuki. 🔞 Contenido explicito y lenguaje vulgar. 🎶 Evite hacer comentarios despectivos o discursos de odio (serán censurados, mas no teman comentar opiniones, reacciones y críticas) Publicado el día: 11 de agosto del 2019 Edición: 27 de octubre del 2019

Genre
Erotica
Author
canecoum
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

No tocar

Un puto mes, y Deku seguía en cuarentena.


Todo comenzó mientras peleábamos con una pandilla de villanos autollamados los Escoltadores. Desconocíamos a muchos de sus integrantes, pero los más fuertes estaban bajo el ojo de los héroes y la policía, por lo que teníamos registros de unos cuantos por antecedentes. Dos de ellos eran de nivel mortal, solamente héroes profesionales que estén a la altura están autorizados para pelear, en otras palabras, Deku y yo teníamos que encargarnos de ellos mientras los demás salvaban gente o atrapaban al resto de villanos.


Uno de ellos era Privación, su Quirk lograba anular alguno de los sentidos más básicos al azar, desde la vista hasta el equilibrio, siempre era una desventaja porque era algo escencial para vivir y actuar con precisión, y ser privado de esos sentidos básicamente podría hacernos perder como si fuésemos principiantes. Yo iba contra él. Cuando fui golpeado, anuló mi sentido del dolor, por lo que pude atacarlo como si estuviera golpeando a un niño del prescolar, la desventaja de no sentir dolor fue que me rompí casi todas las costillas y tenía una fisura en el pulmón, así como mis brazos estaban demasiado calientes por la sobre explotación de mi Quirk. Fui tratado a tiempo, y tuve la suerte de que ese Quirk tuviera una duración de un par de horas.


Pero Deku, ese idiota se encargó de pelear con el otro tipo, OneBomber. Ese tipo era nuevo, no teníamos registros sobre él hasta que atrapamos a Privación y nos dio información sobre su Quirk. Lastimosamente OneBomber escapó, dejando detrás de él un horrible escenario. Había cuerpos de personas explotados por todos lados, las calles estaban llenas de sangre y viseras. A Deku lo encontré sentado en el piso, yo estaba enojado porque el idiota dejó ir al villano y estaba perdiendo la cabeza por todas las vidas que no pudo salvar. Lo entendía, después de todo, pero no quería justificar su mediocridad, no quería, hasta que escuché el problema en el que Deku estaba metido.


Él había tocado a las personas que quería salvar, él los había visto explotar en sus propias manos. Al inicio creyó que el tipo los hacía explotar así nada más, como si  convirtiera el cuerpo de la gente en dinamita. No estaba muy lejos de la verdad, el único detalle que ni siquiera se le hubiera pasado por la cabeza, fue que las personas explotaban en cuanto eran tocadas por otros. Eso solo quería decir que Izuku fue el causante de sus muertes al tocarlos. Antes de que el villano se fuera, se lo reveló, y terminó por decirle que él ahora era una bomba también.


No debía ser tocado por nadie o explotaría.


Al final, ningún médico pudo revisarlo, ni siquiera podría ser abrazado por su madre para consolarlo. Él solito tuvo que tratar sus heridas, respondió las preguntas de los médicos revisando con sus propias manos las heridas más grandes y siguiendo sus instrucciones. Con mucho cuidado consiguieron muestras para análisis, saliendo todo bien. Solo quedaba esperar a que terminara el efecto del Quirk, o atrapar a OneBomber, hasta entonces Izuku estaría encerrado en cuarentena. Querían dejarlo en el hospital pero una vez se sintió bien físicamente le dejaron ir a casa, aunque aún tenía estrictamente prohibido salir y tener contacto con otros.


Me costó un jodido infierno hacer que recuperara la confianza. Tuve que hablarle como a un niño estúpido que necesita que le expliquen todo con peras y manzanas. Estaba acomplejado, se estaba culpando completamente por lo sucedido, decía que era un asesino y que no merecía el nombre de héroe número uno. Fue más difícil de lo que suena, porque el idiota de Deku tienen muchos complejos desde que era un niño y era demasiado necio, cualquier cosa que sucedía hacía que comenzara a pensar de esa manera.


Todo estaba estable, no había regresado a la normalidad y aún corríamos riesgos, pero teníamos medidas de seguridad y estábamos en busca del villano. Todo estaba estable...


¿Saben cuál es la peor parte de todo esto? Estoy en abstinencia. Sí, joder, que extraño el culo de Deku, siento unas irremediables ganas de besarlo y subirme arriba de él. Mierda, que ni siquiera podíamos dormir donde mismo, me estaba volviendo loco.


—Deku... —susurré.


Ese día estábamos en el sofá, demasiado apartados el uno de otro para mi gusto. Veíamos una película mientras comíamos palomitas, era mi día de descanso, y Deku seguía fuera de servicio. Era aburrido para él, por lo que siempre estaba en el sofá viendo películas o ejercitándose como loco en la sala de entrenamiento.


—¿Mh? —preguntó con desgano, sin despegar la mirada de la televisión.


—Estoy caliente... —dije en el mismo tono que lo anterior. No quería admitirlo, pues Deku no podría hacer nada al respecto, pero tenía una idea.


Él volteó con algo de conmoción, al parecer no esperaba que dijeras eso.


—Ah... Kacchan, lo lamento tanto —su tono era de lástima, pero no una donde solo tenía pena por mí—. Yo... lo sé, yo también he estado sin poder tocarte todo este tiempo.


Me levanté del sofá sin decir nada, y caminé al clóset del pasillo principal para sacar algo que oculté ahí hace un par de días.


—¿Kacchan? 


Regresé, dejando una caja en la mesita de estar frente a Izuku. Sin más demora abrí la caja mostrando varios juguetes sexuales que había comprado de casualidad cuando pasé por una de esas tiendas. Deku se coloró como un tomate, provocando una sonrisa hambrienta en mí.


—Tengo un plan...


—¿Un plan? —su voz salió aterciopelada, su rostro quería ocultarse entre sus manos, pero seguía expectante.


—Vamos a masturbarnos —solté, sintiendo mi cuerpo calentarse por la sola idea de ver a Deku tocándose a sí mismo.


—P-pero... —con su voz temblorosa, comprendí enseguida el sentimiento de vergüenza que inundó a Izuku. Después de todo, no era algo que hubiésemos hecho antes, no de una manera tan lasciva.


—Vamos... Haré lo que tú digas y tú harás lo que yo diga, vamos a mostrarnos... —dicho esto, comencé a sacar algunos de los juguetes para dejarlos en la mesa. Izuku se quedó callado esperando. Yo no había quitado mi sonrisa, podía sentir sus nervios en el aire—. Ahora, quítate la ropa.


—¿Es en serio? —preguntó temblando, con un poco de sudor comenzando a empapar su frente. A pesar de tener casi treinta años seguía comportándose como si tuviera quince, me encendía.


—Hazlo —ordené, subiendo el tono de mi voz. Causa un evidente escalofrío en mi pareja, lo vi levantarse del sillón con lentitud, como si no supiera por qué me hacía caso.


Aún tembloroso, se quitó la camisa, jorobando un poco su espalda por la actitud cohibida. Cerrando los ojos, se bajó los pantalones cortos con todo y la ropa interior, dejándome ver momentáneamente su entrepierna antes de cubrirse con las manos.


—No sientas pena, te he visto hasta el alma —reí entre dientes, disfrutando de la timidez de Izuku.


—L-lo sé, pero...


—Cállate —ordené de nuevo con voz autoritaria. Deku saltó del susto, mirándome fijamente.


Oh, sus malditos ojos, Izuku era un cobarde pero jamás admitiré que siempre tuvo el coraje de sostenerme la mirada aún cuando temblaba del miedo.


—Ahora quita tus manos de ahí... —suavicé mi voz, asegurándome de sonar lo más sensual posible. Lo vi temblar, ruborizándose como si fuera la primera vez.


Quitó sus manos dejándolas a sus costados, hechas puños. Joder, que ya estaba medio erecto y apenas estábamos comenzando. ¿Estaba excitado por la simple idea de lo que haríamos? ¿O en realidad era un exhibicionista y apenas me daba cuenta?


Me mordí el labio inferior, odiándome por meterme en este puto problema. Fue mala idea, tenía tremendas ganas de lanzarme contra él y comérmelo como a un caramelito.


—Es tu turno —hablé después de aclararme la voz, sin desviar la mirada de su cuerpo. Deku parecía pensarlo, agachándose lentamente para sentarse en el piso encima de sus piernas.


—¿Mi turno?...


—Haré lo que quieras.


Izuku sonrió levemente, dejando ver sus dientes incisivos. Parecía encantarle la idea, ya estaba comenzando a cooperar. Aunque nadie lo creyera, una vez Deku pasara la faceta de tímido, se volvía un pervertido. Aunado a su característica manía de murmurar, cuando lo hacíamos se la pasaba hablando, diciendo cosas sucias que solo encontrarías en películas porno de las más enfermas.


—Kacchan... Quítate la camisa como si fueras un stripper —pidió, desviando la mirada por su petición tan curiosa.


Volví a sonreír con hambre, cumpliendo el deseo de mi pequeño. Con parsimonia, una que saqué de quién sabe dónde, levanté los bordes de mi camisa, dejando ver mi abdomen, poco a poco, hasta que mi pecho quedó expuesto. Pude apreciar a Izuku lamerse los labios, como un perro esperando por la comida que nunca llegaría a siquiera probar, añorando el sabor. Terminé de quitarme la camisa, lanzándola directamente a la cara de Izuku sin ningún miedo, descubrimos que las cosas solo le harían daño si tenían un contacto directo conmigo. Este la tomó entre sus manos y la apartó rápidamente para no perder ni un segundo del show.


Estoy seguro de que sería un pésimo stripper, ni siquiera tenía en donde bailar, pero sabía que a Izuku le encantarían los horribles movimiento de mis brazos intentando verme sexy, pasándolos por mi cabello y luciendo mi pecho descubierto.


—Ah-ahora... P-ponte algo de aceite en el pecho... —pidió tímido, el imbécil sí que lo estaba disfrutando.


Sin negarme, tomé el frasco de aceite con efecto afrodisíaco derramándolo directamente en mi pecho. Lo tiré por ahí, para después masajear la zona. Acaricié cerrando mis ojos, en lo más profundo de mi mente imaginé las manos de Deku, tan grandes como las mías y llenas de cicatrices, eran las manos dignas de un héroe que daba todo de sí. Rocé mis pezones con las puntas de mis dedos, soltando un pequeño suspiro. Abrí los ojos solo para poder apreciar el rostro anonadado de Izuku, sabía perfectamente que le encantaban mis pechos. Estarme tocando no era lo mismo que tener el rostro de Izuku apretado contra mí, pero era lo único que podía tener por ahora.


La erección de Deku estaba hecha y derecha, por alguna razón aún no se tocaba a sí mismo, tal vez esperando que en algún momento yo le dé la orden. Me ponía feliz saber la dedicación que Izuku le ponía a la vida hasta en el ámbito sexual, siempre disciplinado y persistente, especialmente cuando era obediente a todo lo que le ordenaba.


En un último apretón a mi propio pecho, me senté de igual manera en el suelo para más comodidad.


—Deku. Ahora quiero que llenes de saliva tus dedos y pellizques tus pezones...


Esta vez Izuku no puso resistencia. Rápidamente sacó la lengua en un gesto por más lascivo, y metió cuatro de sus dedos para lamerlos. Unos instantes después, los deslizó afuera y bajó lentamente hasta llegar a su pecho, comenzando con el pezón derecho. Estaba erecto, era de un rosado oscuro y entre los dedos de Izuku lucía apetitoso. La saliva le daba un brillo peculiar. Izuku suspiró, cerrando los ojos y dejando caer su cabeza levemente sobre su hombro izquierdo.


—Kacchan... —murmuró, seguramente también estaba imaginando que eran mis manos. Alcancé a apreciar la rudeza con la que lo hacía, estaba acostumbrado a mi tacto.


Cambió de pezón, girando su cabeza hacia el otro lado. Tenía su lengua asomada entre sus pequeños labios, quería arrancársela con mis dientes, joder.


Al finalizar, abrió los ojos, lamiendo un poco más sus dedos para pasarlos levemente por encima de sus pezones, estaban rojos, seguramente le ardían por el maltrato.


—Ahora... Abre las piernas... —pedí en un jadeo. Deku, una vez más, no cuestionó nada y se sentó de trasero en el piso abriendo tímidamente las piernas, dejando en exposición sus partes íntimas.


Me relamí los labios. Su tersa piel se veía seca, le hacía falta una pasada de mi lengua por toda la extensidad, desde su apretado ano hasta la punta de su hinchado pene.


—Joder Deku... —gruñí, intentando retener al animal interior que quería matarlo—. Te vez siempre tan lindo cuando abres tus piernas para mí. Agh, cómo quisiera poder morderte hasta hacerte sangrar.


—Ah~ Kacchan, no digas esas cosas, es cruel —dijo deslizando su mano por su pecho en pequeñas caricias.


—Bien que te gustaría, perra. Te encanta cuando muerdo tu jodido trasero y dejo la marca de mis dientes en tu cuello.


—¡Kacchan! —alegó, cerrando levemente sus piernas por la vergüenza. Reí por lo bajo, verlo avergonzarse me daba años de vida, era mi actividad favorita en todo el mundo después de hacerlo molestar.


—¿Qué? Es la verdad. Cuando sientes mis dientes enterrarse en tu carne te pones tan duro.


—¡Es mi turno! —me calló, sentándose correctamente en el piso pero aún con sus piernas abiertas, así solo lograba ver su erección—. Quiero que bajes tu pantalón lo suficiente para poder verte...


Puede que no haya dicho directamente lo que quería, pero lo entendí. Cuando echamos rápidos solamente dejo salir mi pene por sobre el borde del pantalón sin quitármelo, por alguna razón a Izuku le gustaba cómo se veía. Haciendo caso a su petición, bajé el elástico con prisa hasta dejar mi pene salir de esa prisión, sintiendo el frío ambiente y la caliente mirada de Izuku.


—¿Te gusta lo que vez?


—S-sí... ¿Podrías? Ya sabes ¿Acariciarte la punta? —su voz se oía ahogada, le costaba trabajo abrirse completamente, especialmente cuando yo no me encargaba de todo el asunto. Tener que hacer peticiones y obedecer las mías lo ponía más tenso de lo normal, usualmente solo se deja llevar cuando lo tengo bajo mí, dejándome todo el trabajo.


Pasé mi dedo índice y el medio por la punta, sintiendo resbaloso a causa del poco pre-semen que se presentaba. Escuché un suspiro de parte de Izuku, levanté la mirada y me sorprendí bastante cuando lo encontré con sus dedos en la boca, sin dejar de mirarme el miembro. Sonreí, satisfecho con la idea de que Deku se imaginaba lamiendo la punta de mi pene.


Sin poder evitarlo, sostuve mi pene con los dos dedos anteriores y el dedo pulgar y presioné el glande, bajando lentamente y volviendo a subir en un intento de calmar mis ansias.


—Ahh... Deku... Tócate también —le pedí mientras movía mi mano a un ritmo lento por mi longitud. Después de todo, era mi turno de ordenarle algo.


Sin despegar la mirada, llevó su mano derecha a su pequeña polla y la envolvió con toda su palma, gimió despacio, pero lo suficientemente alto para que yo lo escuchara, y bajó su mano hasta dejarla en la base de su miembro presionando. Me dio un espectáculo visual delicioso. Joder, nos estábamos comiendo con la mirada, era tan frustrante. Seguramente ni siquiera podríamos venirnos, no sería suficiente.


—Deku, aprieta tus bolas —le pedí, entre un jadeo. De su pene, bajó su mano y sostuvo uno de sus testículos para apretarlo entre sus dedos suavemente.


—¿Así? —preguntó, pasándose al otro.


—Sí, bebé, así... Mmm —contuve un gemido cuando mi propia mano tocó un punto clave sensible de mi miembro, cerrando los ojos momentáneamente.


Deku envolvió sus testículos en el puño de su mano, masajeándose. Para poder hacerlo mejor se acostó sobre su espalda recargado con el codo de su brazo izquierdo, un poco ladeado para no caer. Izuku tenía unas bolitas de lo más apetecibles, siempre que tenía una erección se apretaban dentro de esa suave piel, dándole una imagen jovial.


Se me estaba haciendo agua la boca, ya era hora de que ese jodido Quirk desapareciera.


—Es tu turno, Deku.


—¿Eh? —se detuvo abruptamente, dejando sus testículos en paz. Al parecer estaba hundido en el ligero éxtasis que le provocaba—. ¿Qué debería?...


—Hay muchos juguetes ahí —le sugerí, señalando con la mirada la mesita llena de juguetes sexuales.


—Oh... —miró unos momentos, pensando en lo que debería pedirme. Era su jodida oportunidad de hacer que me humillara ante él y no se le ocurría una mierda, siempre Deku—. Tal vez... ¿Eso de ahí? —señaló tímidamente uno de los artículos.


—Es un vibrador en forma de bala.


—¿Uh? Podrías ¿Amarrarlo? En, bueno, en la base de tu... ya sabes, para que esté ahí hasta que acabemos.


—Mmm, ¿quieres torturarme? Sádico de mierda.


—¡No! Kacchan no es eso —apenado, se cubrió la cara con ambas manos. Yo solo reí por lo bajo, tomando el vibrador. La cosa tenía una cuerda pero era la que estaba conectada al control de velocidades, no era para amarrarlo, aún así lo intentaría.


Tomé mi pene de la base, colocando la bala arriba de mis bolas, justo en medio entre estas y la extensión del miembro. Le di vueltas al cable, intentando hacer que se mantuviera derecho sin lastimarme. Lo iba a dejar así, aprovechando que Deku no especificó que le pusiera una velocidad, pero el idiota no eran tan inocente como todos creían.


—Ponlo en la velocidad más fuerte —le miré, estaba expectante. Solo suspiré, encendiendo la cosa y tan rápido como comenzó a vibrar sentí tremendo placer recorrer mi espina dorsal, tuve que ahogar un gemido traicionero.


—Fuck, Deku... —la vibración hacía que mi cuerpo tuviera espasmos, eran leves pero al parecer no se detendrían—. Mierda. Me las vas a pagar. Ahora quiero que tomes esos anillos que están ahí —le señalé, específicamente un anillo pequeño doble, justo para torturarlo de igual forma.


—¿Cómo se pone esto? —al tomarlo lo miró con una ceja elevada. No era inocente pero sí un idiota.


—Uno de los anillos va al rededor del pene y el otro en tus bolas, solo mételo ahí —omití la parte importante de su uso, el retrasar la eyaculación. Sería divertido ver su cara de sufrimiento más adelante.


Para mi mala suerte, estaba perdiendo contra él, pues sentía como comenzaba a gotear pre-semen y Deku apenas estaba encontrando la manera de ponerse esa cosa.


—También quiero que te metas esto —tomé un pequeño vibrador creado especialmente para estimular la próstata, se lo lancé y Deku rápidamente atinó a acercarlo en su ano. Para mi sorpresa, en lugar de tomar el lubricante, babeó sus dedos y acarició su entrada como si fuera lo más común para él, me excitó como no tienen idea, era tan lascivo que a veces aunque estuviera todo tímido lo desconocía.


—Mhh... —gimió al introducir aquello, era de un tamaño casi justo para quedar en el área más cercana a la próstata, si no es que quedaba exactamente en ese lugar. Sin que yo le dijera, prendió las velocidades, arqueando la espalda ante la repentina estimulación—. Ahhh, Kacchan~


—Mierda Deku, deberías gemir así solo cuando me tienes adentro.


—S-solo me queda imaginarte, Kacchan —mordió sus labios, cerrando sus ojos con fuerza. Definitivamente quedaba exacto en donde la próstata.


Estábamos casi en la misma situación, resistiendo los impulsos de los vibradores, aunque no fueran lo suficientemente para darnos un orgasmo bueno.


—Kacchan... S-sé que sonará tonto pero, ahh~... P-podrías ¿Podrías besar tu mano?


—¿Qué? —bueno, tal vez Izuku era un tonto para nada inocente exhibicionista con fetiches raros.


—Por favor... Como, como si estuvieras besándome a mí —pidió entre jadeos, resistiendo el éxtasis que tardaría en culminar. Pero quién era yo para negarle una petición cuando no podía tocarme, cuando no podíamos besarnos.


Izuku era demasiado empalagoso, al nerd le encantaban los besos, siempre me robaba algunos besitos hasta en horas de trabajo, y vaya que durante el sexo no me dejaba respirar. Él no era el único que extrañaba eso. Cumpliendo su capricho, puse el dorso de mi mano y comencé a besarlo de forma erótica, intentando hacer todos los sonidos posibles para que Izuku se deleitara. Claro que era vergonzoso, pero era lo menos que podíamos hacer en esa situación. Cuando menos lo esperé, Izuku comenzó a hacer lo mismo, jadeando y babeando por completo su mano mientras cerraba sus ojos.


¿Qué clase de beso compartido era ese?


Pero, hasta cierto punto, cerré mis ojos también. Una mano no se comparaba con sus suaves besos, con su caliente lengua y su dulce sabor a menta. Mierda que no, mi mano sabía a aceite corporal y a sudor, pero escuchar a Izuku besar, escucharlo gemir levemente entre el movimiento de