El paquete

Summary

WonderDuo | Kirishima x Kaminari Cuatro chicos, mejores amigos, tienen tiempo libre al fin y deciden ir de campamento para pasar un buen rato con cerveza y divertidas bromas. Los planes cambian drásticamente cuando otros dos chicos se les unen a arruinar la experiencia, pero ese no es el problema, sino el cómo saldrán del aprieto en que los metió el pene de su amigo. ... 💥 La shipp principal es Katsuki x Izuku. Hay KiriKami, con mención de KiriMina BakuMina OchaMina (y otras shipps) 🔞 Contenido adulto. 💥 Mención excesiva de la palabra pene. 💖 Puede ser repulsivo a público sensible. 💎 Por favor absténgase de hacer comentarios de odio a algún personaje o de insultos. Cualquier comentario así será censurado, mas no tema comentar reacciones, opiniones y críticas. 🎶 Basada en una película de Netflix con el mismo título. No es recomendable. Publicado: 19 de marzo del 2019 Terminado: 21 de marzo del 2020

Genre
Humor/Drama
Author
canecoum
Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cap 01

Faltaba una semana para que el verano terminara, el clima era perfecto y favorecía los planes de aquellos chicos.


Kaminari terminaba de hacer sus maletas, cuando escuchó la bocina de un auto avisar su llegada. Salió despidiéndose de forma efímera de sus padres, porque no es como si jamás volviese a verlos. Afuera ya estaba Kirishima, esperándole.


—¡Bro! —gritó, lanzándose en un abrazo brusco que casi tumba al pelirrojo.


—¡Vamos! Tenemos que recoger a Bakugō —ambos chicos dejaron las maletas atrás y subieron al auto.


—Mira lo que compré —Kaminari sacó de su bolsillo una navaja, de esas con las que se hacen trucos—. Cool ¿No?


—Sí, es cool —asintió Kirishima, que lo decía honestamente, la navaja le parecía varonil. Kaminari se la pasó para que la viera.


—Ah, me siento tan ansioso. Solo nosotros, la Bakusquad, en un fin de campamento. Con cerveza y juegos de azar.


—Eh, sí jaja —kirishima desvió la mirada al carril, algo nervioso—. Sero dijo que no podía, tiene trabajo.


—Lo sé... Qué mala suerte, al menos estaremos el resto —sonrió Denki.


La Bakusquad se conformaba con todo el grupito que amaba molestar a Bakugō, y Bakugō. Aunque Kirishima y Mina tenían otros planes.


No tardaron en llegar a la casa de Bakugō, que en cuanto escuchó la bocina salió como si hubiese estado parado en la puerta esperando.


—¡Maldición! Tardaron mucho. Dijeron que a las once y ya mero son las doce —se quejó como siempre, aventando su equipaje atrás.


—Tranquilo bro, sí llegué a las once, pero a casa de Denki —Kirishima rio, ya era inmune a la intimidación de Katsuki.


Después apresuraron el paso para llegar a tiempo a la casa de quien faltaba. La chica tardó bastante en salir cuando tocaron la bocina, pero campante lanzó sus cosas y subió al auto junto a Bakugō.


—¡Yeeei! ¡Chicos! Esto será muy divertido —reía la chica, golpeando el hombro de Katsuki, que enojado se dejaba.


—Bien, vamos entonces jaja —Kirishima sudaba de los nervios. Miraba por el retrovisor a la chica, que parecía feliz sin preocupaciones. A pesar de que era su culpa, parecía importarle un comino.


Irían a una reserva que estaba abierta a campistas, era cerca de un lago donde estaba permitida la pesca. Por obvias razones todos conocían el camino a la salida de la ciudad, cuando Kirishima giró a otra dirección comenzaron las preguntas.


—¿Kirishima? —dijo Denki primero, sin comenzar a hacer suposiciones.


—¿A dónde vas? Hay una tienda en la salida —dijo Katsuki, suponiendo que planeaba ir al súper o algo así.


—Eh... es que... —sin decir nada en concreto, el pelirrojo dio en el acelerador esperando llegar cuanto antes a su destino, porque las preguntas no podía evitarlas.


—¿Qué mierda? Kirishima estúpido, te estoy hablando —reclamó el rubio cenizo.


—Sí, Kiri... Me estás asustando —agregó Kaminari, pues sí, no decía nada y aparte aceleraba el auto, parecía un secuestro. Nadie lo habría visto venir de él...


Por otro lado, Mina solo reía al ver a sus amigos confundidos.


Cuando lentamente Kirishima dio la vuelta en una calle, Katsuki y Denki callaron. Ahora tenía sentido.


—¡Chicos! —gritó Mina por la ventana, saludando al par que se acercaba al auto con sus maletas.


—¡Hola! Tardaron un poco —dijo Uraraka completamente inocente, caminando a la parte trasera del auto para dejar sus cosas.


—¿Qué tal? —dijo Izuku, también siendo una criatura inocente, siguiendo a Uraraka.


—¡¿Deku?! —cuando menos se lo esperaba, el rubio explosivo salió del auto con un rostro de pocos amigos, rojo de la molestia.


—Hola Kacchan —saludó como siempre hacía a su viejo amigo de la infancia.


—¡¡Kirishima!! ¡¿Qué mierda significa esto?! ¿Qué mierda hace Deku aquí? —gritaba desde afuera, señalando con el dedo índice al menor, quien solo rodó los ojos en señal de fastidio.


Siempre era así, Katsuki no le quería.


—¿Por qué no nos dijiste? Se supone que solo seríamos la Bakusquad —también cuestionó el rubio del rayito, con el rostro lleno de decepción. Kaminari confiaba en Kirishima, siempre pensó que le contaba todo.


—Eh... —Kirishima recargó su frente en el volante del auto, presionando su cabeza con ambas manos—. Fue culpa de Mina —fue lo único que pudo decir, aunque era verdad.


—Jajaja lo siento, lo siento. No les dijimos porque después no querrían. Pero invité a Uraraka y ella invitó a Midoriya —dijo como si fuera nada, aunque en realidad no era nada. Todo era parte de la dramatización de los rubios.


Kirishima lo sabía, los rubios eran demasiado dramáticos. Cualquier otra persona, hasta Sero, habrían estado felices de que otros dos se unieron a ellos.


—¡No pienso ir con Deku! Lárguense de una vez ¡Bastardos! —Katsuki pateó la llanta trasera del auto.


Uraraka cerró la cajuela e ignorando a Katsuki subió atrás junto a Mina, seguida de Izuku.


—¡Bakugō! ¡Ya nos vamos, sube! —gritó Mina, saliendo del auto para perseguir al chico que ya se iba. Entonces Kirishima y Kaminari salieron a ayudarla, y a la fuerza lo volvieron a meter al auto.


Kirishima puso seguro automático y aceleró, en espera de que Katsuki no se lanzara por la ventana.


—Ay, está un poco apretado... —se quejó Uraraka, teniendo a un hombre que no cerraba las piernas a un lado. ¿Por qué mierda no cerraba las piernas? No era tan difícil. Para colmo Izuku estaba en la misma posición.


—Sube arriba de mí, si quieres —se ofreció Mina.


—¡Mejor hagan que Midoriya se suba a Bakugō jajaja! —comenzó a reír Denki.


Oh, cabe decir que molestar a Katsuki con Izuku era divertido. Su sola mención le hacía rabiar.


—No creo que sea buena idea. Se le va a parar y va a incomodar a Midoriya —siguió el juego Kirishima, y todos comenzaron a reír menos Izuku y Katsuki.


—¡¿Les divierte estúpidos?! Los voy a matar en cuanto bajemos del auto, bastardos —intentaba defenderse, con insultos. Izuku solo desvió la mirada a la ventana ocultando su sonrojo, no sabía por qué aceptó ir sabiendo que sus amigos eran así.


Más tarde pararon en la tienda de conveniencia que estaba en la carretera de salida.


—Vamos Bakugō, es tu turno —alentó Mina, sacándolo del auto.


Esa era la verdadera razón por la cual lo obligaron a ir cuando ya se iba por culpa de Deku.


Era el único mayor de edad, y solo él podía comprar cervezas. Sin chistar, caminó directo a comprar muchas latas de diferentes marcas.


—Deku kun, ¿Por qué no cierras las piernas? —preguntó Uraraka con inocencia.


—¿Eh? Bueno, no puedo...


—¿Por qué no? Yo he visto a Aoyama cruzarse de piernas —dijo Mina, también curiosa.


—Es que... —no sabía cómo explicarlo, menos a dos chicas.


—Es incómodo —dijo Denki al rescate.


—Sí, ya que tenemos que acomodar el pene para que no sufra jaja —también habló el chico al volante, fingiendo "acomodar" un miembro.


—Así es, es más fácil no hacerlo—terminó Denki y solo Mina y Kirishima reían, avergonzando aún más a Izuku.


—Ay qué asquerosos son —se quejó Uraraka completamente roja—. ¿Por qué hablan así de vulgares frente a dos chicas?


—¿Vulgares? Así hablamos todo el tiempo con Mina —la mencionada reía, era cierto, pero Mina era un poco diferente a las otras chicas. Por algo sus mejores amigos eran todos hombres, hombres vulgares.


—Cállense la maldita boca, idiotas. Hasta allá se escuchan sus idioteces —se escuchó a Bakugō entrar y dar un portazo, con varias bolsas, poniéndolas atrás del asiento.


Arrancaron una vez más, y su destino los esperaba en los adentros del bosque.