única parte.
El color de tus ojos
Despertó mi interés
Gojo era un joven extrovertido y con gran sentido del humor pero también era competitivo cuando se lo proponía.
Quizás era por esto que casi todos en la secundaria lo conocían y casi a todos les agradaba.
Geto por otro lado era un muchacho serio, todo lo opuesto a Gojo.
Era un día soleado y Geto, quien apenas le dirigía la palabra a los profesores decidió acercarse a Gojo, quería saber que era lo que le hacía ser tan apreciado por sus compañeros.
— Así que... Satoru, ¿No es así?
Habló Geto con un tono monótono, llamando instantáneamente la atención de Gojo.
— Oh, si, si, tu debes ser Suguru, ¿O me equivoco?
Respondió Gojo con ánimos, siempre estaba dispuesto a conocer gente nueva.
A Geto le hubiese dado igual hasta que sus ojos negros como la noche se posaron en los orbes azules, igual que el color del cielo, pensó Geto, eran tan llamativos y hermosos a su parecer pero no quería hacerse ilusiones tan pronto, es decir, ni siquiera lo conocía pero para eso tendrían todo el periodo escolar.
Una semana transcurrió y ambos ya se habían vuelto muy amigos, a Gojo le gustaba molestar a Geto y a Geto le gustaba que Gojo le molestara.
Sus personalidades eran tan diferentes y al mismo tiempo lograban entenderse, sus amigos comenzaron a emparejarlos y sorpresivamente esto no molestaba a ninguno de los dos.
A Shoko le gustaba hacerle comentarios a Gojo que claramente hacían que sus mejillas eneojecieran por decir cosas tan sucias que hacían que Gojo le cubriera la boca, ¿Cómo una chica tan linda y refinada podría hacer que esas palabras fueran capaces de ser expresadas tan de manera explícita?
Pronto Shoko, Gojo y Geto ya eran amigos y claro, pero Geto quien jamás se había interesado por alguien de ninguna manera emocional, lo hizo, se enamoró de su amigo.
Pero nunca pudo decirle acerca de sus sentimientos.
Y solo tengo ganas de
verte otra vez.
El tiempo se esfumó cuál humo de un cigarro, Satoru no volvió a ver a Suguru y ahora se encontraba haciendo los últimos exámenes de la universidad, cosa que no era un problema para el, pues tenía buena relación con los maestros, sin contar a sus compañeros.
Y como lo había previsto, aprobó todos los exámenes y finalmente se graduó con Shoko y Nanami, a Gojo le entró la curiosidad de si Geto también se había graduado, cada que lo recordaba lo hacía con nostalgia y aún dolía.
Dime que no está prohibido
Gojo realmente se quedó triste pero intentó que no le afectará tanto.
Satoru se graduó como profesor y era algo que disfrutaba realmente, tenía alumnos exelentes y amistosos, así como solidarios, era la forma en la que se distraía, dando clases, haciendo exámenes y bromas también, ¿Por qué no?
Quizás me animo y te pido verte el sábado a las diez
Nanami seguía siendo amigo suyo, el jamás lo había abandonado por más dificultades que hayan pasado juntos, y eso era algo que Gojo apreciaba mucho.
Pero por otra parte, Shoko era quien también se alejó pues su trabajo ocupaba todo su tiempo, y es que ser forense era una profesión en la que se debía tener estómago fuerte y no tener nada de sentimientos por quienes pudieran llegar, ya fueran familiares, amigos o conocidos.
Pero ella no mantenía contacto con alguno de ellos, ella se hizo su propio camino lejos de ahí.
El color de tus ojos
Se robó mi atención
Un día mientras Gojo descansaba en una banca del patio de la escuela en la que trabaja una figura bastante familiar estaba caminando, y esto hizo que el corazón de Satoru comenzara a latir con violencia, latía tan fuerte que sentía que en algún momento se saldría de su pecho, si, era Geto, no sabía como le había encontrado pero eso no le importaba, había vuelto.
Satoru después de 6 años aún mantenía aquel sentimiento, si, aquel que jamás le pudo confesar a la persona de la cual se había enamorado hace tiempo, logró reconocerlo por el color de su ojos.
Cuando Suguru finalmente camino hasta llegar a el Satoru no pudo articular palabra o acción alguna, lo que pudiera describir cuan grande era su felicidad, se quedó estupefacto unos momentos de no ser porque Geto lo saco de sus pensamientos cuando sin darse cuenta ya había tomado asiento al lado suyo.
— Entonces si lograste ser un profesor como tanto querías...
— Si... Fue algo complicado pero logré cumplir, y tú, ¿A qué te dedicas?
— Yo me titulé como abogado y me va bien.
Satoru le dedico una sonrisa tierna a su amado secreto, aún después de los años no tenía el valor para confesarle lo que sentía, y se insultaba internamente por seguir siendo un cobarde y no poder decirle lo que había estado sintiendo desde hace seis años, simplemente tuvo miedo de ser rechazado.
— ¿Y que tal te va?
Preguntó Gojo nuevamente.
— Siento que hay algo que quieres decirme, pero respondiendo a tu pregunta, me va bien, tengo un buen sueldo.
¿Tan obvio era? Bueno si de algo iba a morir, que fuera de la pena o del rechazo que seguramente recibiría.
Pero pensando en como cambiaría todo si le decía hizo que volviera a guardarse lo que tenía pensado decirle a su mejor amigo.
— ¿Eh? Oh, si, ¿ya conoces a mis alumnos?
Satoru llamó a su clase para que se presentarán ante Geto y Suguru quedó encantado con los adolescentes, realmente eran muy agradables, Suguru se encariño en las dos horas que se la pasaron hablando.
Que más quisiera que fueras el sueño que se vuelve realidad.
Después de aquella visita Geto volvió a visitar a Gojo algunas veces le invitaba un té pues era la bebida favorita de ambos.
Satoru le dejaba quedarse a platicar con sus estudiantes y algunas veces Geto era un tramposo pues les soplaba las respuestas de los exámenes, cosa de la que Gojo se percató y le replicó a solas.
Pero esto no hizo que Suguru dejará de ir a verlo.
Me gustas tanto y eso es toda la verdad
.
Ambos tenían sentimientos el uno por el otro, la cuestión era que no sabían cómo decir lo que sentían, y ambos continuaron quedándose callados y con los sentimientos lastimando a ambos hombres.
Esto que siento no se puede comparar.
Hubo un momento en el que Gojo se llenó de valor y finalmente salió de casa y caminó decidido a confesar sus sentimientos, sabía dónde se encontraba el trabajo de Suguru así que decidió ir caminando, pensando en como le iba a decir a Geto que se había pasado casi toda su vida enamorado de su mejor amigo, estaba muy nervioso, en una parte del camino pensó en regresar a su casa pero ya no quiso seguir guardando sus sentimientos, ya no quería dormir con aquel dolor en el pecho que muchas veces le hacía levantarse, ya no.
Y si ves que me sonrojo
Si te burlas, no me enojo.
Gojo iba tan dentro de sus pensamientos que cuando se dió cuenta ya estaba en la acera, que quedaba al otro lado del edificio en el que Geto trabajaba, Gojo finalmente lo haría, finalmente se quitaría aquel secreto que se había guardado en tanto tiempo y al fin podría decírselo, cuando el semáforo estuvo en rojo fue cuando Gojo decidió cruzar la avenida y habria llegado al otro lado de no ser por un conductor que iba en estado de ebriedad no esperó a que el semáforo volviera a verde y Gojo fue atropellado a mitad de camino.
Las personas que trabajan en la empresa al ver lo que había ocurrido no tardaron en llamar a la policía e ir a ver el cuerpo de Gojo que apenas podía mantenerse con vida, comenzó a toser sangre gracias al auto que recién le había pasado encima.
Nanami al ver a tanta gente a mitad de la avenida decidió acercarse y al ver que su amigo estaba casi sin vida decidió ir a ver de quién se trataba y al ver aquel albino agonizando en la mitad de la calle decidió ir a buscar al infeliz que le había hecho aquello, por suerte la policía ya estaba interrogando al conductor que le había hecho aquello a su amigo, pero de igual manera se acercó y supo que su nombre era Fushiguro Toji, anteriormente Toji Zenin.
Suguru cuando se dió cuenta que la mayoría del edificio ya no estaba dentro salió de la empresa dispuesto a exigir que regresarán a trabajar hasta que vió al amor de su vida, aquel a quien le había amado en secreto y jamás tuvo el valor de decírselo.
Geto se abrió paso entre las personas y se puso de rodillas frente a Gojo y le besó la frente con cariño.
Yo solo sé que de ti me enamore...
— Te amo, lo supe desde siempre, por favor quédate conmigo, no puedes irte, no me dejes solo, no de nuevo...
Suplico mientras las lágrimas salían de sus ojos negros.
De alguna manera sentía como la vida de su amado se estaba esfumando, por lo que le contaba chistes terribles que de alguna manera hacían reír débilmente a Gojo.
— Suguru, gracias por haber vuelto...
La respiración de Satoru se iba haciendo más y más débil.
— Tengo... frío y su... Sueño...
— No, Satoru, quédate, por favor, Gojo, ¡Gojo!
Habló Geto con desesperación mientras su amado moría en sus brazos.
Comentó tosiendo sangre y esas fueron sus últimas palabras...
Geto aún no podía asimilar que su mejor amigo y también amado hubiera muerto.
No podía soltarlo, hasta que Shoko apareció en la escena e hizo que Geto por fin dejará de aferrarse al cuerpo de Satoru y finalmente se lo llevó a la funeraria para poder preparar el cuerpo para el funeral.
El funeral de Satoru Gojo fue el más lindo, sus estudiantes le llevaron flores de todo tipo, y consolaron a Geto, sabía que no era fácil para el, también Kento estaba ahí pero el se mantuvo en silencio todo el tiempo.
Itadori se acercó a Geto para hacerle saber que no estaba solo en esto, pronto los estudiantes se unieron en un abrazo que alejó a Geto de aquellos pensamientos tan oscuros y pesimistas que comenzaba a tener.
Ahora le tocaba cuidar de aquellos adolescentes que Gojo había educado y cuidado como si fueran sus hijos y así lo haría.
Y juro que jamás olvidaría el color de sus ojos.