Tedennia - La armadura del caos

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Summary

Un Dios Corrupto ha destruido a la protectora de la Gran Isla, dejando a sus hijos a cargo de los 5 reinos. La tiranía de los 5 semidioses explota cuando Treya, reina de Esvestos, se revela contra sus hermanos por el control total, buscando el poder de la diosa caída.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Han existido Dioses durante el inicio de los tiempos. Othit, el Primer Dios, transformó dos montañas de la Gran Isla en sus herederos. Dos hermanos representando el bien y el mal que equilibrarían el sentido del mundo y que seguirían el trabajo de su padre, cuidando y manteniendo dicho equilibrio para las bestias y mortales creados por Él.


Son épocas oscuras en la Gran Isla... Hargaros, el Dios Infame, ha derramado demasiado mal por encima del bien, provocando la ira de su hermana Tedennia, la Diosa de la Piedad . Esta rebeldía estableció una guerra de siglos entre hermanos, dejando victimas indefensas en el camino.


La maldad de Hargaros no conocía limites, rompiendo el pacto sagrado de Dioses de compartir su poder con los mortales, creando así a los hechiceros llamados "convertidos". Con ayuda de ellos, el Dios Infame pudo neutralizar a Tedennia, asesinándola y autoproclamándose como el Único Dios, al maltratar el cuerpo de su hermana, cortando sus brazos, sus piernas y su cabeza, incinerándolos en la Caldera de Hierro Fundido Corrupto, formando con ella una armadura que anula toda posibilidad de resurrección.


Para mantener la maldad activa en el mundo Hargaros dividió la Gran Isla, separándolo en cinco reinos y resguardando una parte de la armadura en cada uno de ellos: Nordam, lugar del casco llamado Cresta Magna; Surjuler, donde guardan las Grebas de Colera; Centul, hogar de la Cota Sagrada, Orester, donde reposa seguro el Escudo de los Frágiles; y Esvestos, zona en la que se encuentra la Lanza de Tedennia, la herramienta de ataque más poderosa de todos los reinos.


Queriendo asegurar que cada reino se mantuviera en conflicto con los demás, el maligno Dios tuvo una idea, conseguir herederos. Semidioses que ocuparían su lugar al mando de la Gran Isla cuando apenas cumplieran quince años de existencia, secuestrándolos y llenando a cada uno de ellos con su maldad.


A pesar de que cada reino estaba en disputa y el poder de Tedennia fue extinto, al menos eso pensaba su hermano, dicho poder era tan fuerte que influenciaba en las características de los habitantes de los reinos. En Nordam, algunos individuos destacaban por su inteligencia para las estrategias de combate, influenciados por el casco; en Surjuler, eran expertos en las manualidades y trabajos forzados, siendo muy fuertes para el combate cuerpo a cuerpo; en Centul, a pesar de ser grandes luchadores, son mucho mas pacíficos y siempre intentaban resolver conflictos de la manera más civilizada posible; Orester, considerado el reino más impenetrable de todos por el poder del escudo; y por ultimo Esvestos, donde la lanza garantiza un ejercito poderoso y que avanza constantemente en la invasión de los demás reinos.


Años de conflicto dejaron a cada soberano libre de sentimientos, solo manejados por sus propias leyes, siendo malos gobernantes y sumiendo a los habitantes mas humildes y ajenos a la guerra en la miseria. En lo único que estaban de acuerdo era en la forma de manipular a sus poblaciones para que libren sus batallas sin sentido.


Ahora, con Hargaros descansando por mas de cincuenta años, una de sus hijas, la semidiosa de la guerra Treya, teniendo en sus manos un arma como es la lanza sabe que es capaz de tener mucho más si es ambiciosa, y hará todo lo que sea necesario para obtener el poder de Tedennia.