Customize readability
Aa

El científico y su nuevo ayudante.

Summary

Un nuevo invento ha sido creado por Sniffles, el mejor científico de la historia, pero este sale mal ocasionando problemas en la ciudad de Happy tree Town y ahora debe buscar la forma de arreglarlo. Mientras tanto un intruso se cuela en su casa, ajenos a la aventura que se les avecina. Acompaña a Sniffles y a los demás en esta trepidante aventura. (Los personajes están en forma humana con rasgos de animales. )

Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 El intruso

El sonido de los truenos y la luz de los rayos de la tormenta que se avecinaba quedaban en un segundo plano ante las sirenas de los coches de la policía que resonaban en cada rincón, rompiendo la tranquilidad de las calles de la ciudad Happy Tree Town. Los coches iban de lado a lado a gran velocidad sin detenerse, como si estuvieran persiguiendo algo en aquella horrible noche oscura de tormenta eléctrica. Nadie se encontraba en la calle tras un aviso que dieron por las noticas ante la llegada lo que parecía una lluvia tropical. Los agentes que iban en sus vehículos, eran los únicos por las avenidas y aquel malhechor, con el cual intentaban dar y que sabían que era uno de los gemelos ladrones más conocidos de la ciudad. Pero no había que ser muy habilidoso para darle esquinazo a la policía, menos aun cuando Lumpy era uno de ellos. Eso sin mencionar que nunca se atrevían a aventurarse a adentrarse en los callejones oscuros. No porque el coche por dimensiones se podría quedar atascado, sino porque ni ellos ni nadie se atrevían a entrar. Solo aquellos que sabían moverse entre las sombras sorteando cada peligro que aguardaba en cada esquina, podían adentrarse.

Las pisadas resonaban por uno de los callejones, siendo ocultadas muchas veces por el propio ruido que traía esa noche. Y eso le estaba otorgando una ventaja que no estaba desaprovechando aquel ladrón con sombrero de cabellos verdosos. Tenia que lograr despistar a todos los agentes de la ley durante el tiempo suficiente para que desistieran en buscarle. Quien iba a pensar que por una vez que no tenia nada que ver con un robo, acabara envuelto en una persecución y adjudicándole un robo, que no cometió. Pero eso daba igual, ¿Acaso alguien iba a creerle? Lo dudaba mucho, por esa razón huía, intentando salir de las calles principales y usando los callejones para poder volver a su apartamento de una pieza. Sin embargo, cada vez que se acercaba a los barrios bajos de la ciudad tenia que darse la vuelta y alejarse de la zona tan rápido como sus piernas le permitían. Su respiración agitada se estaba haciendo cada vez más presente, junto con unos jadeos constantes que lentamente le resecaban la garganta, dándole una sensación de molesta y una clara señal de que no tardaría en llegar a su límite. Pero no podía detenerse, tenia que escapar costara lo que costara, aunque eso significara no poder ir a su apartamento esa noche. Alejándosetodo lo posible de los coches de patrulla en cuanto los oía demasiado cerca. Sin darse cuenta había terminado en una zona de la ciudad que era conocida por ser una de las más adineradas, además en esa zona se encontraban los mejores edificios de investigación e incluso se encontraba ese museo en el cual robaba cuando la ocasión lo merecía.

Las calles de ese sitio estaban mucho más tranquilas, pero igualmente intentaba pasar desapercibido por si algún vecino se encontraba despierto, que no pudiera dar la voz de alarma. Intentaba calmar su respiración a pesar de dejar de correr iba a un paso acelerado. Necesitaba descansar, había estado corriendo por demasiado tiempo y gastando energías, no podía permitirse el lujo de volver a correr para huir, sus piernas no lo aguantarían una segunda vez. Estaba convencido que si le veían ya no tendría tanta suerte y acabaría en prisión. Miraba a su alrededor cada cierto tiempo mientras seguía caminando a un paso acelerado. El olor de agua cada vez era más notorio, solo había que mirar al cielo para ver como las nubes se iluminaban y permitían ver los rayos que las recorrían. El estruendo sonido de los truenos también estaba mas que presente en esas calles, el viento era húmedo y frío. Tenía que encontrar una casa que fuera la segunda residencia de alguien, ahí había mas posibilidades de que la casa estuviera vacía. Aunque dudaba mucho que ahí hubiera algo por el estilo. Llevándose las manos a los bolsillos en un pequeño intento de guarecerse del frío húmedo que se empezaba a colar en su cuerpo.

Sin embargo, sus orejas de mapache se alzaron al oír que el viento traía el sonido de un motor de vehículo, y al alzar la cabeza sujetándose al mismo tiempo el sombrero para mantener oculto su rostro, pudo divisar pequeños destellos azules y rojos ¡Era la policía! ¡¿Qué demonios habían robado para que no cesaran la búsqueda?! Tuvo que ser rápido y ágil para colarse en un jardín que estaba rodeado de unos arbustos plantados de tal manera que ocultaban un muro, pero que pudo usar a su favor. No tenia tiempo de irse a otra mucho más accesible. Al saltar aquella barrera noto como alguna rama logro colarse por debajo de su ropa y arañarle la piel tanto de sus manos como la de las piernas, su cola rayada no tuvo mejor suerte al despeinarse, quedándose alguna ramita y hoja enredada en su pelaje verdoso. Pero finalmente estaba dentro del jardín, daba gracias que los rayos iluminaran lo justo para asegurarse de que no hubiese perros sueltos. El lugar parecía descuidado y vacío pues ni si quiera había una triste mesa o un par de sillas que decorasen el sitio, ¿Acaso…? No, era imposible que nadie viviese en esa gran casa, aunque tan poco había muchas otras casas alrededor, por lo que pudo observar. Andando con cuidado para evitar que el suelo hiciera algún ruido ante sus pisas, ni si quiera se molestaron en quitar las hojas secas. Lentamente fue avanzando, inspeccionando cada ventana por la cual pudiese entrar. Y estaba tan concentrado en su labor que el peliverde no se percato que se acercaba a un recinto vallado. En donde unas siluetas oscuras aguardaban pacientemente.

−Venga, joder… tiene que haber una maldita ventana mal cerra…−Fue interrumpido de golpe por el sonido mas terrorífico que un ladrón pudiese escuchar.

− ¡Grrrrr! ¡GUAU! ¡GUAU, GUAU!...–

− ¡AAAAAAH!–

El grito se escapo de su garganta por puro reflejo, dando el mismo la voz de alarma. Pero en ese instante estaba más concentrado en alejarse de esos… ¡DOBERMANS! ¡El dueño tenía una completa jauría! Las luces de la casa no tardaron en encenderse y una voz lejana que no logro entender proveniente del interior comenzaba a acercarse. Para colmo unas pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer, pero en pocos segundos la tormenta se puso más violenta. Unos segundos, en los cuales forzó la ventana que daba a un tipo de cuarto extraño. Mas no se detuvo en fijarse en los detalles ni en la probeta que tiro al suelo y rompió al entrar. Ocultándose en la oscuridad mientras se quedaba sentado en esa mesa fría, debía de tratarse de una metálica. Viendo tras el cristal como la luz de una linterna se acercaba e inmediatamente cerro la ventana silenciosamente para poder disimular que no se encontraba allí y que los perros ladraban a la tormenta. Iba a esperar pacientemente a que el dueño de la casa revisara el lugar y se marchara a dormir nuevamente, seria en el único momento en el que pudiese salir de allí. Mientras tanto aprovecharía para poder descansar, por si le era necesario correr de nuevo para salvar su vida.

El experimento había salido realmente mal, lo que tenia que haber sido una lluvia suave para ayudar a los agricultores ante la época de sequía que tenían desde hacia semanas. Termino ocasionando la tormenta del siglo. Por suerte su laboratorio de la “NISA” estaba preparado por si ocurría algo semejante y alertaron a la población al ver esas nubes densas y amenazadoras. Habían aconsejado a los ciudadanos que no salieran de sus casas hasta que amainase la tormenta por posibles inundaciones ante las grandes cantidades de agua que iban a ser precipitadas. Obviamente al ser un científico de gran renombre, todo quedo oculto como un fenómeno atmosférico ocasionado por las altas temperaturas y la escasez de humedad en el ambiente. Pero igualmente le daba rabia haber cometido tal error, ¿En dónde se había equivocado? ¿Acaso sus cálculos matemáticos eran erróneos? Ya creo en su día una maquina del tiempo para volver al pasado, aunque esa creación quedo confiscada para el mundo entero y destruida. No obstante, el controlar el tiempo atmosféricoera como juego de niños para él y esa maquina iba a poder ayudar a mucha gente, estaba destinada a solucionar grandes problemas como el cambio climático, reparar la capa de ozono, … Pero los ladridos de sus dóbermans le hicieron salir de ese trance pensativo y dejar la taza de café. “¿Qué les pasa? ¿Estarán asustados?” Pensó el científico al escuchar los truenos que hacían retumbar hasta los cristales de las ventanas, no le sorprendía si era así. Seguramente su instinto animal les estaba advirtiendo del peligro de estar afuera, pero contaban con casetas de primera clase e incluso tenían calefacción y aire acondicionado para su comodidad. Tomando la linterna de la entrada para ir directo a su reciento y a pesar de que el trayecto era corto, la tormenta logro pillarle y sentir como ese aguacero le mojaba cada vez más con cada segundo que pasaba en el exterior de la casa. Pero quería asegurarse de que nadie estaba deambulando por su jardín, porque sus dóbermans eran perros guardianes y no ladraban por nada. Además, si añadía que escucho por las noticias que uno de los ladrones gemelos logro robar las joyas del faraón, no había que ser muy espabilado para imaginarse que posiblemente se trataba de ese delincuente.

Todo estaba siendo iluminado por los rayos que constantemente caían e iluminaban cada pocos segundos esa oscura noche. El agua ya se agrupaba en pequeños charcos que lentamente iban creciendo, la tierra no podía absorber toda el agua que estaba cayendo. Era el peor escenario posible y pondría los pelos de punta a cualquiera que estuviera por la calle. Pero era la noche perfecta para aquellos que se dedicaban a saltarse la ley de la forma mas cruel posible.

− ¡Sniffles, deberías volver den…! −

−¡¡AAAAAAAAAH!!−Grito con todas sus fuerzas el peliazul antes de girar y estar a punto de golpear con la linterna a… ¡Lumpy! −¡¡IDIOTA!! ¡Te podría haber pegado y dejado inconsciente! ¡¿Qué demonios haces en mi propiedad?! ¡Deberías estar patrullando el puerto! ¡¿Y como se te ocurre estar detrás mío?!–

Mostrándole al científico aquella sonrisa despreocupada y alegre que siempre le solía caracterizar, mientras escuchaba esa regañina.−Oí a tus perros ladrar y al ver la linterna pensé que era ese malnacido que robo las joyas del faraón.–

Un leve tic apareció en la ceja de Sniffles ante tales palabras.−Lumpy, algún día vas a tener que dejar que revise tu cerebro.–

− ¿Eh? – Lado la cabeza mostrando confusión durante unos segundos para después reír levemente.– Eres alguien muy gracioso, Sniffles. Mi cerebro esta dentro de mi cabeza, no puedes revisarlo.−Comento ignorando las intenciones que tenía el otro.− Pero debes de dejar de hacer esas bromas.−Poniéndose algo serio que a pesar de la oscuridad y la tenue luz que los rayos proporcionaban se notaba en su tono de voz.−Ya sabes lo que dice la gente de ti. Sobre todo, al oír los gritos de tu ultimo ayudante antes de verle salir corriendo como si hubiera visto un fantasma.–

−Lumpy, …−Frotándoseel entrecejo con sus dedos intentando armarse de paciencia.– No es un buen momento para tus regañinas. Está lloviendo a mares y me estoy empapando. ¿Dejas que vea a mis perros o voy a tener que sacártelos? – Mirándole con frialdad y seriedad.

Al ver la cara de pocos amigos que tenia el peliazul le mostro una sonrisa pasando por alto ese “mal genio”. Sin tardar en escuchar desde su radio: “A todos los agentes de policía, a todos los agentes de policía. Han visto al ladrón en la zona central de la ciudad.” Tras oírlo se giró para irse corriendo, pero se paró en la puerta del jardín que estaba abierta.− ¡No te quedes mucho afuera sin paraguas o te enfriaras! ¡Hasta luego, Sniffles, pasa una bonita noche! ­−

Un notorio tic apareció en su ceja, al haber sido una persona solitaria e inteligente no tendía a tener paciencia con las personas con un coeficiente de inteligencia menor a lo normal, menos aun si por culpa de estos pasaba como lo que acaba de pasar. Sin perder mas tiempo en ir a ver a sus dóbermans, los cuales habían dejado de ladrar para pasar a estar gruñendo, de seguro notaron el olor del peliazul con dos mechas amarillas y esas astas que se veían tremendamente molestas. Mas aun le sorprendía ¿Cómo ese idiota llego a ser agente de la ley? ¿Y como demonios pudo pensar que un ladrón usaría una linterna? ¿Acaso los rayos no daban ya suficiente de luz para ese tipo de gente? Dando un par de silbidos tras ver que estaban todos bien, se aseguro que todos se metían en sus respectivas casetas. Mirando por última vez al jardín, no había nada sospechoso y de haber habido alguna pista la lluvia junto con el viento se habrían encargado de borrarla. Si lograba pillar a ese malnacido por su propiedad sin duda alguna, lo habría usado como su nuevo conejillo de indias antes de entregarlo a la policía.

Finalmente estaba dentro de su casa, el calor del interior no tardo en rodearle y un suspiro mezclado de pesadez y alivio salió de sus labios. No estaba para las tonterías de nadie con la edad que tenía. Ya era un hombre de treinta y dos años, ¡Era todo un viejales! Mas si se tenia en cuenta que era de la especie de los osos hormigueros. Aunque daba gracias a su genética por hacerle parecer una persona de menor edad y mucho mas joven. Quitándose su bata empapada por la lluvia, teniendo la intención de quitarse toda su ropa pues a fin de cuentas vivía solo y nadie se escandalizaría por ir desnudo. Un gran destello de la calle hizo que todo se iluminara, comenzando a parpadear la luz de la casa dando el aviso de que no tardaría en irse del todo si las cosas seguían así. Debía de encontrar una solución para hacer desaparecer esa tediosa tormenta que creo por accidente. Sin embargo, sus orejas de oso hormiguero se movieron levemente, juraría haber escuchado algo en su laboratorio. Esperaba que no se hubiera escapado de nuevo ese canido mucoso de color rosa, no quería tener mas problemas con su empleo, no ahora que trabajaba para la prestigiosa NISA.

Estuvo escuchando desde el interior aquella conversación que tuvo el dueño de la casa con el agente de policía, que reconoció a kilómetros. Le había parecido gracioso como Lumpy iba a su aire, pero se le había complicado todo. No solo estaba en la casa con alguien despierto, sino que también la policía estaba pisándole los talones, eso sin mencionar esa tormenta que solo empeoraba con cada segundo que pasaba. Suspirando pesadamente antes de asomarse, pero para su mala suerte esa mesa que estaba frente a la ventana, tenía un porrón de probetas y más objetos científicos cuyo nombre desconocía. Y que al querer asomarse para ver si se habían marchado todos, choco contra la mesa haciendo que uno de esos recipientes cilíndricos cayera de su soporte, rodando por la mesa hasta que se quedo en el borde de la mesa. Sus ojos verdes observaban con horror como iba a ser descubierto y el pelaje de su cola de mapache se erizo ante esa catástrofe que estaba presenciando. Alzo la mano en un intento de evitar que cayera al suelo, pero fue algo inevitable. Rozando con la punta de sus dedos la probeta, la cual había terminado cediendo a las fuerzas y a la gravedad de la naturaleza. Cayendo hasta el suelo, en donde reboto una vez antes de fragmentarse en decenas de trozos de cristales, los cuales se esparcieron por toda la habitación. Aquel día tuvo que quedarse en la cama ¡¿Cómo podía tener tan mala suerte?! ¡Ni que le hubiese mirado un tuerto! ¡O le hubieran echado un mal de ojo! Rápidamente se agacho y tomo los trozos de aquella probeta. Tenia que darse prisa, debía borrar todo lo posible la prueba de que hubiera alguien mas en la casa. No quería que el dueño de la casa soltara esos perros, como ladrón los odiaba a muerte. Y prefería mil veces lidiar con la policía. Seguramente el hombre de la casa estaría buscando algo para golpearle, debía de asegurarse de que no llegara a descubrirle y poder escabullirse de allí, tan rápido como tuviera la mayoría de los cristales en su mano.

En cuestión de segundos pudo esconderse detrás de otra mesa de laboratorio, poniendo su cola de mapache rodeándole la cintura. ¿Qué haría ese sujeto en ese cuarto? ¿Sería allí donde trabajaba? Mirando de reojo hacia la puerta, en cualquier momento podría entrar y necesitaría moverse hasta estar lo mas cerca posible de allí, para salir corriendo por la puerta. Dejando los trozos de la probeta en una esquina del suelo de la mesa, así le costaría un poco saber que era lo que había pasado, o al menos esperaba que eso le desconcertara lo suficiente para poder escapar. Volvió su respiración tranquila, de tal manera que nadie pudiera notarla ni escucharla, mientras aguardaba para escapar.

El pomo de la puerta lentamente fue girando, cediendo con suavidad y en silencio el pestillo interno hasta que finalmente una pequeña rendija quedo abierta. Tras ella el científico miraba en la oscuridad buscando alguna silueta que pudiera identificar entre las sombras y la breve luz que le otorgaban los rayos de la tormenta. Su oído había escuchado claramente como un vidrio se rompía en ese cuarto. Por suerte, solo le dio tiempo a quitarse la bata, pero el desgraciado que se había colado en su laboratorio…iba a pasarlo terriblemente mal. Estaba atento a cualquier sonido sospechoso, sus orejas de oso hormiguero estaban erguidas completamente y se movían en todas las direcciones posibles. Un viejo truco de conejo que aprendió de Cuddles cuando trabajo con él como su ayudante. Asomándose en primer lugar tras la puerta por si acaso estaba esperándole con alguno de sus artefactos para golpearlo. Pero no había nadie, solo un poster con la imagen de Einstein, un gran científico que admiraba mucho. Andando lentamente hasta la ventana, notando que faltaba una de sus probetas, era muy meticuloso en su zona de trabajo. ¿Podría ser que por eso ladraron sus perros?...¿Había un intruso en su casa? Le daba rabia que ese descerebrado de Lumpy hubiese acertado por una vez en toda su vida. Pero dejo de pensar en ello mientras acariciaba la mesa con suavidad y miraba por la ventana aquella tediosa tormenta que deseaba eliminarla lo antes posible.

−Si sales ahora no llamare a la policía. Se que estas aquí dentro, mis dóbermans no ladran por ladrar. Aunque estoy sorprendido, has podido colarte en mi casa como si fuera un simple juego de niños.−Hablando con voz seria mientras se daba la vuelta para volver a la puerta e impedirle salir.−Tienes un minuto, no pienso darte más tiempo. Debes elegir si salir ahora o que llame a la policía y te lleven a prisión para que pagues por tus delitos.−

Se quedo pensando en esa oferta, ese sujeto no era un tonto como los demás, ¡Le había bloqueado su única salida! Le estaba dando rabia toda esa situación, debió de esconderse en un maldito contenedor de basura.

−¡30 segundos!−Dijo Sniffles con cierto retintineo en la voz.−Una pena…te consideraba mucho más inte…−

−¡ESTA BIEN! ¡Tú ganas!−Medio grito Shifty al mismo tiempo que se ponía de pie.

Sonriendo victorioso y con malicie al ver a su intruso.−Vaya, vaya. No pensé que Lumpy algún día con su carencia de concentración llegaría a acertar. El ladrón de las joyas del faraón si esta en mi…−

− ¡Yo no he robado nada! ¡Me adjudicaron ese robo!−Protesto Shifty mientras se mantenía en la otra punta del laboratorio para mantener las distancias.

Mirándole seriamente tras haber sido interrumpido.−No vuelvas a interrumpirme, jovencito. El robo me importa una mierda, ¿Qué es lo que has roto al entrar? Y ni se te ocurra negarlo.−Notando como el ladrón parecía estar examinándole de arriba abajo.−Deja de estudiarme.–

Sonriendo de lado maliciosamente al oír esas ultimas palabras, sin tener intención de contestar a su pregunta.−No sabíaque ser científico estaba tan bien pagado, como para permitirse una casa como esta, ...−Mirándole fijamente y con cierta malicie.−Sniffles.–

En su rostro se reflejo la sorpresa cuando escucho su nombre, había subestimado a ese gemelo ladrón.−Ya que tú sabes quién soy, ¿Qué te parece si enciendo la luz y veo cuál de los gemelos eres? −Sin dudar en encender la luz para verle mejor y directamente a la cara, ya que a diferencia del contrario no tenía tan buena visión nocturna.Sorprendiéndose al ver de quien se trataba.−Tú.–

.....

Notas de Shifty Braginski (Autor):

Buenos días a todos~ Espero que les haya gustado este primer capítulo de este nuevo fanfic, ¿Qué pasara a continuación? ¿Si no fue Shifty quien cometió el robo quien fue? ¿Qué tiene planeado Sniffles?

Estas preguntas y muchas más se irán respondiendo a lo largo de la historia. Voy a salir un poco de mi zona de confort y voy a intentar escribir algo de misterio, pero no esperen algo complejo. Además, quiero dar gracias a todos aquellos lectores que me leen y que estos días he estado hablando con ellos. Gracias a ellos volví a recuperar las energías y dejé las voces de inseguridad de lado.

.....

Let Shifty Braginski know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Milky Treasures on a Healing Love

Booklover_rdx: A different but good story. Basically a love story with a twist- i enjoyed every word of it

Read Now
Bloodlines

Ku_Rolet: The novel was good, and I really enjoyed reading it. I love the leads and their bond, but I have one question that confused me. How could Tristan have been dreaming about his mate since he was a child if Omara was already mated to someone else before him? If Kyle had accepted Omara, would Tristan ne...

Read Now
Broken Halos MC

Lynn Hamilton: Author does an amazing job of creating a story that will make you feel like you’re there and part of the story. Very descriptive and well written. The book has a great plot that makes it interesting and coming back for more.

Read Now
The Grumpy Next Door

Jane: A lovely story with good characters.

Read Now
Ruthless Lord

gdmee04: Great story line well written

Read Now
PARIS IN THE DARK

Sasha: Love this kind of romantic stories, very good one.

Read Now
Alpha’s Claim

Radija: The book has a very clichéd theme, but the author successfully managed to take a fresh approach. Enjoy the read!

Read Now
The Mate he couldn't have

vaibhavi: The author has beautifully written this story, and I genuinely loved it. What stood out to me the most was the way Amara and Riven’s longing for each other was portrayed. The ache they both carried was insane you could feel how deeply they wanted each other, even when they were apart.I especially lo...

Read Now
An Irish Match

virgie: Loved their flirting, banter and confessions. Hope that Liam can convince Maeve to stay. Poor Declan, who wanted a love but just didn't fit.

Read Now