Sentimientos

Summary

Las personas perciben la materia a través de sus sentidos: los colores, los sonidos, el dolor, los sabores y los olores. Estos sentidos les ayudan a avanzar en la vida. Algunas personas logran hazañas que otras no, rompen límites y consiguen lo imposible. Estas personas llegan a ese punto porque perciben algo más, no solo en los demás sino también en sí mismos. Gracias a esta percepción, se convierten en las excepciones que rompen la regla, todo gracias a que se impulsan por sentimientos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

En una montaña lejana a cualquier urbanización, vivía una familia compuesta por cinco hijos y su madre. No eran demasiados en comparación con otras familias, pero les costaba sobrevivir desde que el padre falleció algún tiempo atrás. Aunque estaba enfermo, siempre ayudaba de alguna manera. Para llenar ese vacío, el hermano mayor, Tanjiro, se encargaba de vender carbón, lo que les permitía llevar una vida en condiciones. Eran una familia unida y feliz, hasta ese fatídico día.

Tanjiro, el hijo mayor, había ido el día anterior a vender carbón, así que esa noche iba a descansar en casa. En cambio, Nezuko, la segunda mayor, se quedó a dormir en el pueblo cercano, ya que alguien necesitaba ayuda médica y su madre estaba ocupada. Así, se despidió de sus hermanos y madre, partiendo hacia el pueblo al pie de la montaña.

- Casa Kamado -

Una noche silenciosa se cernía sobre la casa de los Kamado. Los chicos dormían plácidamente, pero Tanjiro se despertó de forma abrupta. Su nariz, un órgano muy sensible para él, captó un olor putrefacto. Era una mezcla de sensaciones tan intensa que parecía materializarse en el aire.

El primer matiz que notó fue el hierro, el característico y metálico olor de la sangre, pero era una mezcla de varios tipos, como si no fuera solo una persona. Además, había un hedor acre, similar al de la carne en descomposición, esa pestilencia que se apodera del ambiente cuando algo ha estado pudriéndose por días.

Junto al olor metálico y la putrefacción, percibió un rastro de amoníaco, tan fuerte que quemaba sus fosas nasales, como el olor de la orina concentrada y vieja. Era una mezcla nauseabunda que se intensificaba con cada respiración, impregnando cada rincón de su ser y haciéndolo sentir atrapado en una pesadilla.

Por último, había un sutil pero inconfundible aroma a humo, como si el ambiente estuviera cargado de cenizas frías, un recordatorio sombrío de algo que había sido consumido por el fuego y luego abandonado para ser olvidado. Este olor se entrelazaba con un matiz dulce, casi imperceptible, que solo añadía a la repulsión, creando un contraste perturbador que hacía que el conjunto fuera aún más insoportable.

Tanjiro sentía como si todos esos olores se combinaran en su nariz, creando una sinfonía de horror, una mezcla tan abrumadora y compleja que lo paralizaba. Era un ataque a sus sentidos, una manifestación tangible del caos y la muerte que lo rodeaba. Fue en ese momento que la puerta se abrió…

La posición de su futón le permitió no estar al alcance inmediato de la puerta, algo que resultó ser pura suerte. En un abrir y cerrar de ojos, todos habían sido asesinados. Su nariz ya no podía reconocer nada. Aquellos ojos, rojos como la sangre, eran terroríficamente hermosos. Sentía repulsión solo al verlos. Todo sucedió tan rápido que su cerebro no tuvo tiempo de asimilarlo. No sentía nada. Cuando comprendió la situación, solo pudo gritar. Los ojos rojos que miraban a la nada se volvieron hacia él y, con un simple movimiento de mano, una garra de aire lo golpeó. Sin brazo, desangrado y sin entender nada, Tanjiro comenzó a ver su vida pasar frente a sus ojos.

Se dice que cuando vas a morir, buscas a través de tus recuerdos para encontrar una forma de salvarte. En ese momento, lo único que vio fue una silueta. Nunca la había visto. ¿Quién era ese hombre? Era alto, tenía una espada en su cintura y una marca en su frente como una llama. Se encontraba practicando con su espada. Sus movimientos eran rápidos e impresionantes, casi imposibles de seguir con la vista. No sabía de quién era ese recuerdo, pero el hombre desde cuyo punto de vista lo veía habló. Al escuchar sus palabras, el espadachín se detuvo y realizó los movimientos más lentamente, como si se los mostrara. Ahí terminó el recuerdo.

Cuando Tanjiro abrió los ojos, el brazo de quien lo hirió estaba en el suelo. El hombre de traje negro se giró, con una mirada serena y esos ojos que Tanjiro tanto odiaba. La sangre de este cayó en sus heridas, pero el inconsciente Tanjiro no supo más a partir de ahí.

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Se sorprendió un poco. No había visto venir ese ataque. Pensó que lo iba a matar inmediatamente, pero no era un niño pequeño. Fue su descuido. No es como si le hiciera algún daño. - Morirá en minutos -, dijo para retirarse. Esa noche, no sabía por qué, pero tenía una satisfacción extraña.

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- 12 Horas después -

Nezuko, una joven de gran belleza, con rasgos delicados y una expresión generalmente serena, estaba volviendo a su casa después de ayudar con los cuidados médicos en la ciudad. La familia Kamado tenía un peculiar sentido del olfato, sin duda alguna era increíble. Lamentablemente, no todos lo tenían tan desarrollado. Nezuko no poseía este talento de tal manera como su hermano, pero, aun así, tenía un olfato mejor que el promedio. Es por eso que, al acercarse a su casa, el primer indicio fue un fuerte olor a sangre. Inmediatamente corrió a ver qué sucedía. El segundo indicio fue la puerta abierta. Algo dentro de ella ya temía lo peor. Lamentablemente, lo que lo terminó por confirmar fue lo que parecía el cadáver de su hermano mayor en la puerta de la casa.

En esos momentos, su corazón empezó a palpitar de una manera que nunca había sentido. Un extraño calor en su pecho comenzó a crecer, acompañado de un dolor que no se comparaba al que sintió tras la pérdida de su padre. Era mayor, mucho mayor, y cuando se acercó lo suficiente, solo pudo gritar. Un grito que retumbó en toda la montaña, mientras las lágrimas comenzaban a salir y caía de rodillas. Seguía gritando. Ya no sentía su garganta, pero no planeaba parar. En ese momento, el cuerpo de Tanjiro se movió. Esto le sorprendió, pero la sensación de alivio se asentó sobre ella. Al ver esto, se levantó como pudo. Con las piernas aún temblorosas, agarró a su hermano y lo recostó sobre su espalda. Él no tenía heridas en comparación con sus hermanos. Cuando se levantase, le planeaba preguntar qué sucedió. Increíblemente, estaba más ligero, pero su cuerpo se sentía más fornido. Pero no le importaba. Aunque pesara cien kilos, planeaba llevarlo a un lugar seguro. Es así como comenzó a bajar la montaña, poco a poco, paso a paso. Ella sentía que lo lograría. Con eso en mente es que en medio del bosque se encontró con un hombre alto y delgado, con una apariencia imponente. Tenía cabello negro y largo que llevaba atado en una coleta baja, y unos ojos azul oscuro que reflejaban una profunda seriedad. Vestía con una chaqueta negra y pantalones ajustados, además de un haori de dos colores: la mitad derecha era de un verde oscuro, mientras que la mitad izquierda tenía un patrón geométrico rojo y naranja.

Al verlo, la chica inmediatamente le pidió ayuda.

- ¡Por favor, ayúdame! Mi hermano está herido, necesito llevarlo a un lugar seguro. - Nezuko, jadeante y con lágrimas en los ojos, miraba desesperadamente al hombre. El peso de Tanjiro sobre su espalda no parecía importarle mientras buscaba ayuda en el extraño de apariencia imponente

- Detente. No te acerques más. – exclamó para proceder a sacar una espada.

- ¿Por qué...? Él necesita ayuda, ¡por favor! -

El hombre miraba a Nezuko con una expresión serena. El viento frío de la montaña silbaba entre los árboles, añadiendo una tensión palpable al aire.

- Escucha, sé que es tu hermano, pero no es seguro que estés cerca de él ahora.

Un pequeño sollozo se podía escuchar. - ¿Qué quieres decir? Tanjiro es mi hermano, nunca me haría daño.

Respirando profundamente, comenzó a hablar. - Entiendo que es difícil de aceptar, pero tu hermano ha sido convertido en un demonio. Los demonios no pueden coexistir con los humanos.

Nezuko no entendía nada. ¿Demonios? ¿Acaso no eran una leyenda? ¿Y por qué decía que su hermano era uno? ¿Cómo lo sabía?

- Eso no tiene sentido. Mi hermano nunca haría daño a alguien. ¿Cómo puedes decir que es un demonio sin verlo bien?

Al escuchar eso, el hombre rápidamente tomó de la espalda de Nezuko a su hermano, volviendo a su lugar original. Fue tan rápido que ella no pudo reaccionar en ningún momento. Cuando dejó de sentir el peso en su espalda y vio a su hermano siendo cargado por el hombre, abrió los ojos. - Sé que es difícil de creer, pero así es en realidad el mundo. Ya he visto esto antes. Lamentablemente, no eres la única, y estos demonios se devoran a sus padres, hermanos, esposos, hijos y a todo humano que puedan.

- ¡No! ¡Tanjiro es diferente! Él nunca nos lastimaría. – En ese momento, la Kamado menor comenzó a llorar. – Él es lo único que me queda, por favor, dale una oportunidad. Sin él, ¿qué más puedo hacer?

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Lo sé mejor que nadie. Quedarse solo, tener ese sentimiento... Tal vez si yo hubiera tenido a alguien para proteger, si tal vez Tsutako hubiera sobrevivido, habría tenido más determinación para vivir. ¿Por qué esta chica tiene que ser tan parecida a mí? Me es imposible arrebatarle lo único que le queda de esta manera. Es mejor que lo vea por sí misma.

- Si realmente quieres ayudar a tu hermano, necesitas entender la realidad. No te alejes de él porque no te importe, sino porque es la única manera de mantenerte a salvo.

Nezuko se desplomó de rodillas, sintiendo que el peso del mundo la aplastaba. Las lágrimas caían libremente por su rostro mientras miraba a Tanjiro, buscando algún signo de esperanza.

- No puedo abandonarlo... no después de todo lo que hemos pasado. Por favor, dame una oportunidad de demostrar que puede controlarse.

No puedo hacer nada contra eso, Sabito. ¿Qué hubieras hecho tú?

Suspiró, dejó al demonio cuidadosamente en el suelo y caminó hasta donde se encontraba la chica. Se sentó al lado de ella y guardó su espada. – Esperaremos hasta que despierte. Si se lanza a atacarte, le cortaré la cabeza sin dudar.

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Nezuko suspiró de alivio. – Por favor, déjame hablar con él. Estoy segura de que entrará en razón. Solo tenle paciencia, te lo ruego. – El hombre solo procedió a asentir. - ¿Cómo te llamas?

- Tomioka –

- ¿Solo apellido? –

- Tomioka Giyu –

- ¿No preguntaras como me llamo? –

- ¿Cómo te llamas? –

- Kamado, Nezuko Kamado. Él es Tanjiro. Creo que lo grité antes. Es una muy buena persona, siempre se esfuerza y quiere a su familia más que nada en el mundo. Estoy segura de que lo logrará. - Giyu asintió. Poco a poco, la chica iba perdiendo la conciencia, quedándose dormida en el hombro del Pilar. A él no le importó. Aún estaba sorprendido. ¿Cómo una niña de doce años cargó a ese demonio tanto tiempo? Sin duda, tenía potencial. No tenía mucha esperanza, pero en el fondo esperaba que sucediese un milagro. Si no pasaba y tenía que matar a su hermano, él se encargaría de darle un motivo para que luche. No era fan de promover la muerte de cazadores, pero seguro ella lograría llegar lejos. Él sabía mejor que nadie cómo se debe sentir. Aunque a diferencia de él, ella todavía tiene una esperanza a la que aferrarse. Juntos, esperaron en silencio, observando al joven inconsciente, mientras la luna llena iluminaba el bosque, llenándolo de sombras y luces en una noche que decidiría su destino.