Capítulo I
Como envidio a esa aguja La que te pinchó y marcó tu piel La envidio por hija de puta Porque pudo tocar tu suave piel. La envidio casi tanto como a la brisa que pasa por tu cara ¿Quién es el viento para despeinarte el cabello? ¿Quién se cree la luna mirándote mientras dormís? ¿Qué se piensa el sol acaso observándote todo el día? Aunque debo admitir que envidio más al agua que te baña Que toca toda tu piel y recorre todo tu cuerpo Como así sentiría celos de quien se te asome Perdóname por eso, no puedo evitar mis celos. Me sobran palabras para describir los besos que te darían mis labios. Pero sé que no queres cuentos Así que deja que te lo susurre.