Espiar

Summary

Jimin solo queria pasar un bonito rato con su novio, no esperaba terminar en esas condiciones. (🍜) ⌇ 𖠿. kootop! mimibottom! ⌇ 𖠿. boypussy ⌇ 𖠿. smut (adaptación permitida)

Genre
Romance/Erotica
Author
🍥
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

único

El plan inicial de jimin no era este, desde luego que no. Cuando decidio ir al departamento de Jungkook a pasar un rato con él o tal vez para ver una película juntos tumbados en el sofá como cualquier pareja normal, no se esperaba esto.

El apartamento parecía estar completamente vacío, aunque él le había dicho que se iba a quedar en casa todo el día después de trabajar en el estudio de la compañía. Así que se dedico a buscarlo y a llamarlo por su nombre, hasta que cuando llego a la segunda planta se cansó de llamarlo por su nombre y simplemente miro dentro de su habitación.

Ésta estaba casi a oscuras, si no fuera por una lámpara de noche que desprendía una tenue luz, lo cual agradecio porque de lo contrario no vería nada. Un detalle que le llamó la atención fue una luz blanquecina proveniente del cuarto de baño, del cual también provenía el sonido de una música lenta y cargada y otro extraño sonido.

O jadeos.

No, era un gemido. Gemidos guturales y roncos.

Jimin se acerco siendo guiado por la curiosidad de saber qué estaba haciendo, aunque conociendo a Jungkook, ya podía imaginárselo, Pero aun así quiso meter las narices donde no debía e introducirse en el juego del espionaje mientras su novio se masturbaba.

Cuando asomó sus ojos por la apertura, casi suelta un suspiro al ver una imagen jodidamente caliente y sensual del pelinegro.

Podía ver a través del reflejo del espejo cómo se masturbaba él mismo y se producía placer a través de su propia cosecha. Su torso y abdomen estaban húmedos del vapor de la ducha, y las puntas de su cabello caían abiertamente sobre la frente. Su mano venosa y fuerte realizaba un movimiento brusco de arriba abajo, acariciando de vez en cuando su glande hinchado mientras mordía su labio.

La imagen de su rostro recibiendo placer y mirando su erecto miembro fue algo que jimin quiso grabar a fuego lento en su memoria y utilizar ese recuerdo en las noches en las que no dormía con él.

No iba a mentir que esa escena había conseguido encenderlo a mil, pero no hizo nada porque prefería mirar su glorioso cuerpo desnudo y admirar la belleza erótica que éste poseía sin apenas esfuerzo.

No obstante, había subestimado los agudos sentidos de Jungkook, pues casi se cae de culo cuando miró en su dirección a través del espejo, y una pícara sonrisa aparecía en su rostro.

Di un respingo para atrás, como si me hubieran pillado con las manos en la masa y me llevé las manos al pecho.

—¿No vas a entrar?— oí que preguntaba mientras gemía y, aunque ya no podía verlo, apostaba mi alma a que se estaba mordiendo el labio.

Como ya había sido descubierto, no tenía ningún sentido marcharme y esconderme en la más absurda humillación que era espiar a tu novio mientras se masturbaba. Pero conocía a Jungkook y sabía que en aquel punto no iba a dejar que me marchara después de que hubiera invadido su intimidad.

Así que, cargándome de valentía, empujé lentamente la puerta tratando de mirarle la cara a través del cristal, y procurar que mis ojos no bajaran hasta la mano que aún seguía moviéndose.

No lo habría imaginado, pero dentro del baño hacía mucho más calor. Muchísimo.

—¿No tienes calor?—pregunté con la voz temblorosa.

Jungkook sonrió sin separar sus labios mientras me miraba detenidamente.

—No te imaginas cuánto.

La pena me subió a la cabeza e intenté culpar ese calentor en mi zona baja a causa del vapor de agua y no por la ironía de Jungkook.

¿Exactamente de qué me avergonzaba, si era mi novio?

Él siguió trabajando en su mano, absorto en darse placer y en observarme como si fuera un animal a punto de devorar a su presa.

Esos ojos negros como el carbón eran sugestivos, pícaros y eróticos, que me decían exactamente lo que ambos estábamos pensando.

—¿Tengo que pedirte que me ayudes o vas a venir tú?

Tragué saliva al tiempo que sentía contracciones fuertes en mi intimidad avisándome, por milésima vez, que Jeon Jungkook tenía el maldito poder de hacer caer ante sus pies con un solo suspiro. En este caso, con un gemido.

Me acerqué a él lentamente hasta colocarme frente a su cuerpo, y en el momento en el que estaba lo suficientemente cerca— pero sin tocarle— dejó de masturbarse para dejar sus brazos caídos y la espalda apoyada en la pared. Achicó sus ojos y me miró con esa mirada de puedo hacer lo que quiera contigo.

—Voy a necesitar tu ayuda con mi problema— dijo señalando con sus ojos su erecto miembro y mordí mi labio, acto que pareció encenderle, porque tuvo la necesidad de volver a tocarse, pero se contuvo y en su lugar tensó la mandíbula, mandíbula que por cierto me volvía loco y me hacía querer morderla hasta la santidad—. Cógela cariño.

Siendo honesto, no podía esperar. Las ganas que tenía de darle placer y hacerle jadear eran mucho más grandes que satisfacer mi propia necesidad.

Me acerqué a él e incluso él estando arrinconado, me sentía que de todas formas podía controlarme a sus anchas, tan imponente y malditamente caliente.

Sería un pecado desaprovechar la oportunidad de darle una buena lección a Jeon. Así que, con el pecho agitado y el pulso a mil, rodeé su miembro con mi mano, y me sorprendí al notar lo duro que estaba.

Comencé a deslizar lentamente mi mano por el tronco venoso y luego a subirla con sosiego.

Mi vaivén lento fue más que suficiente para que Jungkook comenzara a gemir mientras dejaba en tensión todo su cuerpo. Su mandíbula parecía estar más tensa que nunca, sus abdominales estaban marcados y envueltos en una capa de vapor. Deslizaba mi mano hasta el final y luego volvía a subirla hasta tocar el glande. Ahí se quedaba un par de segundos, acariciándolo con mi pulgar como si fuera una manta suave y caliente.

Pronto empecé a notar cómo salía el líquido pre-seminal y decidi aumentar el ritmo, pegando mi cuerpo al suyo todavía más. Su rostro, tensado y duro, me miró desde arriba cómo tocaba su pene.

Al estar tan cerca de su pecho comencé a dejar besos húmedos por cada uno de sus pectorales. Viajando de uno a otro a través de las fibras de sus músculos. Así me tiré un buen rato, estimulando tanto su miembro como sus pezones con mi boca, los cuales chupaba y lamía como si me fuera la vida en ello. Cuando llegué a su marcado cuello, oí cómo soltaba un jadeo justo en el momento en que mis labios desprendían un sonido en su piel.

—Joder...

Su voz sonó impaciente y con uno de sus brazos disponibles me agarró del cuello para que me apartara del suyo y me besó bruscamente, como si necesitara distraerse del intenso pálpito de su miembro. Agarró de mi nuca y tiró hacia él como si no quisiera ni un centímetro de espacio entre nosotros. Su lengua era torpe debido a que tenía la atención en otra cosa, pero era lo suficientemente salvaje y húmeda para hacer que mis bragas se fueran a la mismísima mierda. Su lengua se adentró en mi boca y saboreó el dulce éxtasis de mi cuerpo mientras suspiraba agitado.

Un par de minutos más tarde separó el beso y acarició mi hinchado labio superior con fuerza, y una media sonrisa pícara apareció en su varonil rostro.

—Debe de dolerte la mano en esta posición tan incómoda...

Solté una carcajada al entender su referencia y, a pesar de lo descabellado que había sonado, lo cierto era que sí que sentía una incomodidad en mi muñeca, fruto de haber estado masturbando su miembro durante varios minutos. Alejé mi cuerpo para ganar distancia y mi mano dejó de trabajar. No obstante, Jungkook ocupó mi puesto en el tiempo en que sopesaba la sugerencia, aunque los dos sabíamos que la respuesta iba a ser más que afirmativa.

— Como si fuera un caramelo, cariño— murmuró ansioso.

Yo me fui agachando hasta que mis rodillas quedaron sobre el frío levemente mojado.

Cuando tuve su pene frente a mis ojos, la imagen fue mucho más impresionante que antes. Si ya de por sí tenía un tamaño considerable, a centímetros de distancia era otro mundo. Incluso el relieve de las venas del tronco era mucho más notorio y no pude evitar lamerme los labios mientras tenía conciencia de lo que estaba a punto de hacer.

Nunca le había hecho una mamada a Jungkook, más que nada porque nunca me había sentido lo suficientemente preparada para meterme su intimidad en la boca y tratarlo como si fuera un juguete. Pero a decir verdad me apetecía mucho.

Demasiado.

A pesar de lo ansioso que Jungkook parecía, dejó unos segundos para que me mentalizase y, cuando me vio preparado, agarró su miembro y lo guio hasta mi boca para facilitarme la tarea. Efectivamente, Jungkook estaba a punto de enseñarme cómo se chupaba un pene como Dios manda.

Viendo su glande frente a mis ojos, eché un rápido vistazo hacia arriba y luego volví a su miembro. No quería ser demasiado brusco, así que lo agarré con la mano para moverlo a mi antojo y empecé a lamer el tronco con mi lengua sin utilizar mis dientes. Dejaba un rastro húmedo que se mezclaba con su líquido y de vez en cuando me paraba en su glande para pasar mi lengua por la base. No sabía ni bien ni mal, era un sabor bastante neutro, aunque un poco salado. Sin embargo, me gustaba. Aún no me lo había metido en la boca, pero estaba disfrutando lamer su largura mientras lo masturbaba con mi mano.

Él, mientras tanto, me miraba desde arriba jadeante, pero luego de unos segundos en los que lamí el recorrido de una de sus venas soltó una carcajada.

—¿Qué estás haciendo?— preguntó.

—Me has dicho como si fuera un caramelo.

Jungkook tragó saliva y apretó sus dientes.

—Acabas de ponerme más caliente...Te empotraría contra el espejo, pero prefiero que te lo metas en la boca. Anda...sé pícaro conmigo.

Jungkook nunca me daba sugerencias o indicaciones...ni siquiera me había hablado nunca de esa manera tan dulce como si estuviera hablando con un niño de cinco años. Pero eso no hizo más que darme poder, y confianza.

Asentí levemente con mi cabeza y decidí meterlo finalmente en la boca. En el momento que pasé mis labios en forma circular por su glande y lo introduje poco a poco en mi boca, oí el gemido más placentero y sensual de toda mi vida. Era increíble la capacidad que tenía para encenderme.

—Así es, cariño...Acelera el ritmo, anda.

Hice caso a su demanda y comencé a introducir todo su miembro en mi boca con movimientos bruscos, provocando que soltara unos extraños gemidos guturales.

Utilizaba como soporte los fibrosos músculos de Jeon, rodeandolos mientras succionaba su polla con ganas, como si fuera la cosa más sabrosa del mundo. Incluso en un momento me uní a sus gemidos, pues ver cómo el cuerpo entero de Jungkook estaba en tensión por mi culpa conseguía ponerme a mil. Si antes ya había mojado mis bragas, aquello tenía que parecer un río. Me subió un calor por el cuerpo tan grande que tuve que soltar el juguete un segundo para quitarme la camiseta. Volví a introducirlo en mi boca y me quedé un rato jugando con su glande, succionando y lamiendo fuerte. Sus caderas comenzaron a moverse en dirección a mí, con embestidas suaves y cortas como si fuera a mí a quien se estuviera follando. Pero la realidad era, que al parecer le estaba dando la mejor mamada de su vida. Jadeaba y gemía como si fuera de vital urgencia llegar al orgasmo. Su boca susurraba mi nombre y su mano estaba enredada en mi pelo mientras me ayudaba a controlar el movimiento de mi cabeza.

Mi mandíbula comenzó a doler un poco y a estar incómoda cuando aceleré el ritmo, pero no hice nada que no quisiera hacer. Apreté mis labios entorno a su tronco y luego masturbé rápido su glande, el cual soltaba cada vez más líquido caliente y espeso, y yo, gustosamente me lo tragaba.

—Voy a correrme como sigas así— dijo con dificultad y una respiración pesada y acelerada.

Yo seguí tan fuerte como pude, succionando cuanto podía, notando hasta yo mismo que no le quedaba mucho. Cuando apreté en su glande, su mano que me agarraba del cabello me apartó rápidamente y apuntó hacia abajo para correrse en el suelo y no en mi boca, cosa que agradecía al ser la primera vez. Un suave y placentero gemido salió de su boca, como si hubiera estado aguantando retener el orgasmo tanto como pudiese para seguir viéndome como se la chupaba. Mi cuerpo estaba agitado y sentía las rodillas entumecidas y adoloridas. Jungkook leyó la mente y me agarró por los brazos para ayudarme a levantarme del suelo. Sentí un repentino mareo que desapareció en el momento en que juntó sus labios con los míos, sin importar saborear su propia esencia. Juntó su lengua con la mía y ladeó su cabeza para hacer el beso más profundo y sucio de lo que ya era.

Si una palabra definía a Jeon Jungkook, era sucio.

Apartó sus rosados y finos labios para tomar aire y acarició mi mandíbula con sus grandes manos.

—Ha sido...joder, ha sido alucinante, nene. No sé por qué no lo has hecho antes.

Solté una suave carcajada, sintiéndome realizado por recibir halagos de Jungkook.

—Nunca ha habido nadie a quien quisiera hacérselo, hasta ahora— respondí en la comisura de sus labios, actos que pareció derretirle como si fuera un helado.

—Pues prepárate, porque después de esto no te voy a dejar ir en la vida.