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Ya no, no quería...
El frio que cubría su desnudez cada segundo iba perdiendo importancia.
Y la sangre en sus pequeñas manitas se veía más bonita, produciendo que el miedo en su ser decreciera por aquellos ojos inyectados de rojo sin vida que no dejaban de observarle.
Con paranoia y desesperación, tomo nuevamente del mango e introdujo la filosa punta a los costados del globo ocular.
Mamá le había enseñado a jugar con las palitas. Cavando profundo en la arena cuando iban a la playa.
Así que, con movimiento de palanca, no fue difícil extraer aquel órgano - No quiero que me mires ¡NO QUIERO! - gritó.
Una vez más enterró el filo
...y otra
...y otra
...y otra
...y otra
Dejo de importar donde se incrustaba la filosa punta
Finalmente, aquellos sucios ojos estaban destrozados.
- ...¡No volverás a mirarme! - barrió las nuevas lagrimas que brotaban de sus hinchados ojitos, pero sus mejillas se tiñeron con la sangre impropia por la torpe acción del barrer con sus manitas.
"- Jimin, deja de decir esas cosas ¿Qué te sucede?"
"-Te prohíbo hablar de esa manera en esta casa"
"- ¡ES TU PAPÁ! NIÑO IDIOTA"
Debemos salvarnos a nosotros mismos
Aquellos regaños seguían sonando en su pequeña cabecita
- Mamá no me cree, dice que soy un niño malo - hipeaba
Un desgarrador grito a sus espaldas le hizo sobresaltarse.
Antes de que llegaran las autoridades, ella desquito su dolor en el cuerpo del menor.
Un fuerte espasmo sobresalto al cuerpo de Jimin, haciéndole volver de aquel recuerdo que sus sueños le insistían a revivir.
Libero un fuerte grito que retumbo en aquellas frías paredes, viajando por todo el sótano que le resguardaba, así como en el exterior, algunos pájaros que descansaban sobre el techo de la cabaña emprendieron vuelo.
La ansiedad en su interior causo por reflejo que se encogiera y retrocediera buscando apoyo a sus espaldas; mientras el miedo y desesperación no le permitían dejar de lanzar pataleos al sucio colchón sobre el que llevaba ya más de dos meses y aun no se acostumbraba.
- Deja de llorar - una ronca voz a su costado le causo un sobresalto
No sabía en qué momento el pelinegro había llegado y más importante aún, cuánto tiempo llevaba ahí - Cállate... Cállate... Cállate - susurro Suga tomando al menor de la nuca con intenciones de aproximarse hasta juntar ambas frentes e intentando transmitir falsa tranquilidad - no te haré nada hoy solo que tuve un maldito día de mierda... y el puto dolor de cabeza aún no se calma... - únicamente hablo - y creo necesito algo de... liberación - hubo un momento de silencio, ninguno decía nada, así como no observar nada por la escasa luz hasta que volvió a continuar - Todo eso lo tengo claro. lo que no entiendo es por que termine llegando aquí.
Un par de segundos transcurrieron, le soltó y se separó un poco de Jimin, quien únicamente le observo con ojos cristalinos inyectados en un sutil rojo, y por lo bajo lanzando leves quejidos - ...creo que ya recordé por que vine aquí - afirmó Min con una leve curvatura en la esquina de sus labios
Aquella expresión le transmitía una sensación tan placentera en su interior.
Una mirada tan inocente, pero sin pizca de pureza.
Le encantaba apreciar el sufrimiento, pero la manera en que el rubio con raíces negras lo expresaba era un éxtasis.
Y era eso, porque el pelinegro se había enamorado.
Pero no enamorado de él sino más bien del sufrimiento de él.
Ven a mi... - ordeno el pálido
La sensibilidad de Jimin carecía de razonamiento y sin traba se acercó dejándose envolver por los cálidos brazos del hombre.
Y como si conectaran mentes justo en el mismo instante, el pequeño elevo el rostro, así como el mayor bajo el suyo comprendiendo a través del lenguaje corporal que ambos buscaban lo mismo.
Creando quizás el beso más delicado que hasta el momento habrían experimentado; uno que les permitía realmente encontrar lo dulce al sabor de la saliva ajena, claridad a la textura que tenía el par de labios del contrario y esa calidez que envolvía la temperatura en el aliento del otro.
Era más que un beso, fue una entrega.
Cada uno demostró que necesitan del otro para frenar al mundo externo.
- Lo he pensado últimamente - interrumpió el pelinegro mientras soltaba del pequeño cuerpo y se alejaba de este - Pero si vas a ser mi juguete... deberías lucir como tal
¿Porque ni aun con aquel comentario envuelto en extrañas intenciones, aquella atmosfera seguía sin romperse?
Tomando de la bolsa que había dejado en un rincón cuando llego, se acercó nuevamente al menor.
- Navidad se ha adelantado para ti, princesa - abrió con suma tranquilidad del plástico - desnúdate - ordenó
- No... - susurro Jimin aun sin haber visto el contenido del interior
- ¿Lo hago yo? - amenazo
- Y
No pudo evitar mirarle con sorpresa de inmediato ante lo dicho.
¿Acaso había escuchado bien?
Aunque encontró una mirada muy segura frente a él.
Pues bueno, lo haría
Con toda la delicadeza y calma que nunca creyó tener, comenzó a remover las prendas del chico, si sus oídos le jugaron una especie de broma, seria esta la forma en que lo comprobaría. Pero en ningún momento fue detenido.
La conexión de ambas miradas se mantuvo intacta hasta que la prenda superior fue finalmente retirada, su vista descendió por sobre la clara piel del delgado pecho, detallando como esta se erizaba cuando el cálido frio instalado en el aire le cobijaba.
Sin embargo, toda su atención se enfocó en una zona especial; debajo de la costilla derecha, gruesos trazos de tinta oscura decoraban la piel.
Neverminda
¿Cómo era posible que hasta ahora se haya dado cuenta de la existencia de aquel detalle?
¿Es tonto? - cuestiono el menor al ver que las acciones del mayor se habían detenido
- Para nada, sí me hubieras dicho que tenías algún tatuaje hubiera creído que se trataba de un unicornio, la palabra "baby", un infinito o quizás una puta rosa... pero jamás uno como este cruzaría por mi mente - comentó sincero - ¿Por qué?
- Lo hice por que marcaría una nueva etapa en mi vida, una donde no me importarían las opiniones, hacer lo que yo quisiera, sentirme a gusto... representa mi libertad - rio con burla - ¿Irónico no?
- Bastante
Finalmente, el menor se encontraba ya completamente desnudo sobre el colchón, exceptuando la ropa interior.
- ¿Recuerdas lo que te dije? - Jimin negó - Eres mi juguete, debes lucir como tal.
Con intriga, el rubio no dejo de observar las acciones del hombre por sacar el contenido que yacía dentro de la bolsa.
Un corto vestido blanco
- ¿Te gusta? - cuestionó el pálido.
En verdad le interesaba la opinión del chico por aquella prenda.
Jimin observó cada detalle. Elaborado por tela de organza, estaba seguro. El frente era de diseño tipo corsé, adornado a la altura de la cintura por rosas tonalidad pastel, y la parte inferior con tal volumen, que seguramente al dar un par de vueltas, crearía un vuelo único.
Asintió con nerviosismo.
Cualquiera que viera esta escena le invadiría un sentimiento de incomodidad.
Un joven desnudo con el cuerpo lastimado que mostraba señales claras de desnutrición y un rostro invadido en semblante triste, así como cansado que accedía tal sumiso a ser vestido por otro hombre, uno que le miraba inexpresivo, pero ocultaba intenciones inmorales.
Sin embargo, entre ellos únicamente unos ojos miraban con desesperación probarse la bella prenda y otros desbordaban deseo por ver al contrario usarla.
- Pensé que no era de tu agrado que vistiera esta ropa - comento el rubio
- Ponte de pie y levanta las manos - ordeno el pelinegro ignorándole
Sin más, el menor obedeció. Se sintió alegre cuando el suave forro interno abrazo su desnuda piel y un nuevo calor le envolvía.
Date la vuelta - nuevamente hablo Suga
Cuando Jimin le dio la espalda, este se acerco un poco mas de lo esperado con la intención de aspirar un poco el aroma corporal que tenia el cuerpo frente a él.
Tomo ambos listones y con leve fuerza ajusto la parte superior del vestido, creándole una bella figura al chico.
Mentiría si dijera que la prenda no le sentaba demasiado bien.
- Por cierto, casi se me pasa - hablo nuevamente el mayor mientras creaba un intento de moño con el par de lazos - el día de hoy tenemos un invitado
¿Namjoon? - Suga le miro con seriedad ante lo dicho al estar frente a frente - ¿Qué? ¿Acaso la idea de engusanarle el pene a tu amigo, suena tan mal ahora? - se burló
- Maldita perra rubia, cuando dejas de llorar, el sentido de humor vuelve a ti ¿eh?- nuevamente tomo la bolsa y la acerco a manos del menor - sujeta esto
El hombre saco un pequeño estuche blanco del que, al bajar el cierre de este, extrajo un labial para aplicar en los regordete labios de enfrente.
- ¿De dónde sacaste esto? - pregunto Jimin al reconocer aquellos cosméticos
- De tu habitación - respondió simple mientras ahora aplicaba un poco de lo que creía se trataba de blush y una sombra con brillos en los parpados del rostro contrario.
- ¿Qué...?
- Deja de dar demasiada lata, arruinas mi trabajo - le calló
Estático cual conejo cuando es acariciado, así lo hizo, obedeció y se mantuvo quieto en el lugar.
No lo diría, pero en el fondo le conmovía aquella situación; era la primera vez que alguien tenía tal atención y aún más, en contribuir a su arreglo.
Era el trato bonito y delicado que muchas veces espero.
Y hoy era otorgado por la misma persona que desde hace semanas se empeña en tratarlo como tal basura.
Sus pensamientos frenaron al sentir una pequeña brisa fría rociar sobre su pecho.
Y hoy era otorgado por la misma persona que desde hace semanas se empeña en tratarlo como tal basura.
Sus pensamientos frenaron al sentir una pequeña brisa fría rociar sobre su pecho. Por el aroma, identificó que se trataba de uno de sus perfumes fragancia Floral Frutal Gourmand.
- De todas tus porquerías revueltas en alcohol, esta si olía bien - dijo Suga
Ambos respondieron con una leve sonrisa ante aquel comentario. Sin embargo, la conexión de miradas se mantuvo por más tiempo del que no fueron conscientes.
- Ahora que te vuelvo a ver, recuerdo porque nunca sospeche que tuvieras un pene abajo - una vez más interrumpió el pelinegro
¿Debía tomarlo aquello como un cumplido? - se preguntó Jimin así mismo - ¿ó acaso me ofendió?
- ¿Por qué estás haciendo esto? - fue lo único que salió de su voz, haciendo caso omiso a su voz interna pues siendo sincero, tenía más curiosidad del por qué aquellas atenciones.
- Debes lucir presentable, la familia no se recibe con informalidades - explico el otro
De un momento a otro la atmosfera cambio a una bastante incómoda.
- ¿De qué hablas?
Sin dar respuesta, Suga se puso de pie alejándose hasta alcanzar el interruptor de la pared, iluminando así por completo el sótano.
En el centro de este Jimin pudo visualizar a una mujer sentada atada y amordazada sobre la silla en la que un día él estuvo.
El cuerpo frente a él era...
...su madre
Un fuerte bombeo consecuencia de miedo comenzó a surgir en el menor.
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Fue tal la sorpresa que no sabía exactamente cómo reaccionar... como sentirse.
¿Emoción? ¿Enfermedad? Oh... ¿Miedo?
Quizás hace algunas semanas se hubiese alegrado por la presencia de quien veía, sin embargo, cada uno de los sueños nocturnos ya habían alterado su creer.
Por qué, dentro de él sabía que su realidad distorsionada tenía ahora una sola verdad.
Ella era un demonio que llamaba madre.
A un costado, Suga observaba a detalle el rostro del pequeño, pero este únicamente permanecía estático en su lugar, como en una especie de trance.
"Es momento de despertar a la perra"; Se aproximó detrás de la mujer y quitando la delgada tapa aplico la epinefrina inyectable en el muslo izquierdo de la mujer.
Desecho la jeringa y espero solo unos pocos segundos.
Aquel par de ojos claros se abrieron abruptamente y al instante la pupila dentro de ellos dilato; sus fuertes gritos ahogados acabaron con el silencio que reinaba en aquel lugar mientras su cuerpo se retorcia forcejando contra el amarre que la envolvía.
10 segundos más transcurrieron, el pelinegro ya comenzaba a aburrirse de tanto lloriqueo.
- ¡Callate! - grito molesto propinándole una fuerte bofetada, callando al instante a la mujer - ya veo de donde sacaste lo perra llorona, Jimin
La madre bajo el efecto a la reciente droga, entre espasmos y fuertes temblores volteó su rostro buscando con la mirada a la tercera persona mencionada.
- Madre - hablo bajo el rubio
El pelinegro sabía que aquella situación se pondría interesante así que antes de apartarse, retiro de un jalón la gran cantidad de cinta que cubría los labios de la mujer, llevándose quizás algún pedazo de la delgada y reseca piel de estos.
Lagrimas salieron - ¡Déjame ir!, enserio te lo pido
El hombre esperaba aquello, esa mujer abogaría primero por ella.
- Lo haz pedido demasiado, ¿enserio aun tienes la tonta esperanza de que lo haré?
Con la respiración fuertemente agitada, se dirigió ahora al menor - Jimin... ¿Cómo es posible?, deberías estar en casa, mi niño
- ¿No te has dado cuenta de mi ausencia? - pregunto melancólico, mas no sorprendido
- Mimi, yo pensé que estarías buscándome
- ¿Yo? ¿Por qué lo haría? ¿Por qué no lo haz echo tu? - reprocho
Porque durante todo este tiempo, la mente de Jimin había olvidado algunos pocos recuerdos desde que llego a ese lugar, entre ellos que él anduvo primero en búsqueda de su mamá.
Un largo momento de silencio en el que la fémina recorría con la mirada a su hijo, extrañada por verle con aspecto arreglado y al percatarse que sobre él no había rastro de alguna especie de atadura se hizo mil ideas en su cabeza, pero solo una salió de sus labios - ¿Qué estás haciendo?
- ¿A qué te refieres?
- ¿Por qué no vienes a ayudarme?
- No sé... - su voz sonaba tan apagada
Se sentía confuso, pues en realidad, no había sentimientos de ayuda o tal siquiera lastima por ella.
4....
"Mami no me dejes con papá"
Recordó que en algún pasado él también le exigía con inocente mirada de su ayuda; pero ahora los papeles estaban invertidos y era inevitable que sintiera cierta satisfacción por la posición ventajosa que tenía en la situación que estaba pasando.
- ¿Acaso planeaste esto? - cuestionó la mujer
- ¿Qué?
La desesperación se había apoderado de la mujer y sus pensamientos no eran claros
- ¿Tanto me odias para hacerme esto?
- No, yo no...
Quizás era también por la adrenalina haciendo efecto en su sistema, que se encontraba sumamente alterada - ¿Por qué lo haces?... ¿Qué demonios sucede contigo?, ¡¿acaso no te basto con tu padre?!
Nuevamente esas pesadillas atacaron sus pensamientos
- Cállate... - hablo y con desespero tomo sus largos cabellos entre sus puños con fuerza - ¿Por qué siempre yo tengo que ser el culpable?
3.....
"¿Por qué mientes niño idiota?"
- Déjame ir Jimin... soy tu madre, ¡AYUDAME!
2.....
"déjame ir"
- Yo~o no hice~e nada - empezaba a exaltarse, sus delgados pies le empujaban sobre las sábanas, acercándose mas y mas hacia la sucia pared a sus espaldas
- ¿Por qué siempre eres la causa de mis problemas, Jimin?
- no~o yo... - las lágrimas comenzaron a caer
Ella también lloraba, estaba sumamente alterada.
- Siempre supe que había algo malo en ti, no lo quería aceptar... - El menor solo escuchaba reproches taladrándole la cabeza por las palabras de su progenitora - Desde que estabas en mi vientre... los dolores eran horribles, las complicaciones de parto... tu...
Por favor ya...
- ...lo sedujiste desde pequeño, te vistes como perra prostituta y ahora haces esto ¿acaso eres un maldito enfermo?
- ¡YA CALLATE!-
1......
"¡MALDITO DEMONIO, ¿QUÉ HICISTE?!"
Perdió el control, la locura emergió nuevamente y la cordura se desvaneció completamente.
El rubio se levantó con rabia, tomo un afilado cuchillo de la mesa que ya conocía perfectamente y ataco directo al rostro de su madre.
Un fuerte grito retumbo en aquel lugar, provocando que los pájaros que descansaban sobre el techo de la abandonada casa salieran volando.
...Un corte
Fue solo un corte limpio sobre el pómulo izquierdo.
- ¡Quiero silencio!... madre - hablo claro y para su sorpresa, tranquilo - Tú y yo vamos a tener la bella platica de madre e hijo que me debes desde hace tantos años
Maldito... No~o... e~eres u~un monstruo - hipeaba
Le dio una nueva bofetada sobre la mejilla lastimada y tomándole con fuerza de sus cabellos, regreso su rostro al frente para nuevamente realizar otro corte, más lento y ahora en la mejilla derecha - No era pregunta.
Pasaron más segundos en los que la madre respiraba profundamente intentando tranquilizarse.
- ¿Te comportaras?
Ella dio un leve asentimiento con la cabeza - Este no eres tú
- ¿Acaso me conocías lo suficiente?, aunque ya no importa. Porque ¿sabes?, yo también no sé cómo mierdas terminen aquí, mami... solo sé que ya no me disgusta tanto.
-Jimin...
Pero ese no es el tema... ¡ese no es el puto tema!
- Hijo...
Rio con locura, como si le hubiesen contado el mejor chiste - "¿Hijo?" "¿Hijo?", ¿una hija de puta como tú acaso creyó que por abrir las piernas y sacar de la vagina a un engendro podría asumir que es madre?
- Por favo~or...
- ¿Por qué no me ayudaste? - le tomo nuevamente con fuerza del cabello obligándola a mirarle - lo que papá me hizo no fue de una sola vez. Así que dame una sola puta razón del porque yo si lo tengo que hacer ahora por ti.
No hubo respuesta por parte de la mujer - ¿ah?, anda te estoy esperando
- No~o
- ¿No qué?
Cariño, yo lo amaba
- ¡Y YO ERA TU PUTO HIJO, MALDITA ZORRA!
- Lo sé, ¡LO SÉ! - su voz sonaba tan apagada, que incluso parecía haber lamento en ella - Perdóname... PERDONAME ¿sí?, por favor... - suplico entre tanto lloriqueo
- ¿Acaso te estas burlando? - hablo sarcástico
- También fue difícil para mí encontrarlos, esa imagen me atormenta y aparece nuevamente cada vez que te veo lloriqueaba tanto sin tener control en sus quejidos - creí que todo sería más sencillo si hacia como que nada pasaba, o si no llegaba a la casa... - cerró los ojos con fuerza, no siendo capaz de mirar al menor- perdoname enserio hijo
Tu asqueroso perdón me lo paso por el culo, puta desgraciada.
Desde lejos Suga sentía esa frialdad y odio puro en las palabras provenientes de Jimin, se acercó por detrás, primero aspiró delicadamente del aroma que emanaba el cuello del chico y habló - Tienes a la causa de todo tu sufrimiento frente a ti, disfruta acabar con ello lentamente y finalmente afronta tu miedo, muñequita - aconsejó bajo un susurro en su oído para volver a apartarse
Muñequita...
- Solo déjame ir a casa, hijo - pidió la mujer
- Bien - sonó tan tranquilo con una risa en su rostro - irás a casa, madre.
Con el recuerdo en mente, aproximo nuevamente la filosa punta a la desnuda piel sin prenda que le cubriera, justo donde sus muslos empezaban - ¿sabes?... cada que papá me tocaba, así se sentía - Presionó hasta que la piel se dividió en un nuevo Corte.
El primer grito fue tan satisfactorio de escuchar.
- ...nunca le fue suficiente una caricia - Continúo repartiendo más cortes por toda la zona que se encontrase sin tela por encima.
Uno tras otro, sin darle paso al tiempo.
Los cortes se cruzaban con otros y la cantidad de sangre que salía terminaba por bañar la piel aun sin dañar hasta que se detuvo y con satisfacción miro aquellos muslos blancos adornados con ya suficientes cortes.
Río, se parecía tanto a la tabla de madera vieja para picar que había en la cocina.
Ya~a, ya de~etente... por favor - imploro la mujer entre hipeos
- ¿Acaso tienes idea lo que es vivir en el infierno de mi cabeza? - su voz era bajaamenazante y guardaba mucha nostalgia - ¿Ó jugar a los adultos siendo un niño?
Ella solo le miraba atenta con cansancio y coraje. No era capaz de simpatizar con las palabras del chico. Siempre se encerró en su propio dolor ante la situación de ya hace tantos años.
- No entiendo tu mirada, deberías estar feliz, tu permitiste esto - callo un segundo y continuó - un psicólogo no cura ni una mierda... no iba a borrar tus errores.
- Tu padre siempre dijo que había algo malo en ti - la voz de la mujer ya sonaba tan apagada - que eras un pecado, un demonio en forma de inocencia.
El menor sonrió - No, únicamente nací con una belleza superior a la tuya.
Finalmente, clavo hasta el fondo la filosa punta del cuchillo en el costado del cuello de su madre, mas no decidió sacarlo.
Aun no se iría, miro a su alrededor y cuando encontró algo que le gusto se dirigió hacia este, tomo el cleaver afilado que estaba colgado en la pared junto a demás cuchillos y navajas; la miro directamente a los ojos, aproximó la herramienta al pecho de la mujer; decidido levanto de aquel pesado objeto y con todas sus fuerzas lo dejo caer en seco.
No fue grito, sonó como un lamento el único ruido que salió de la madre.
Jimin le observo, y con su mano derecha extrajo el cuchillo que seguía enterrado en el cuello de la mujer; un fuerte chorro broto de aquella zona, salpicando las partes faltantes de rojo en aquel vestido del menor.
Sin ninguna expresión en su rostro y nuevamente reuniendo fuerzas, extrajo el cleaver para alzarlo una vez más - saluda a mi papi por mí, mamá.
Volvió a dejarlo caer una vez mas,
Otra...
Y otra...
Y una mas hasta que finalmente logro destruir la caja torácica y extraer el órgano que quería, dejando un pecho vacío y destrozado.
Lo observo y no entendía como es que, a pesar de ser tan grande, cálido y pesado, en él nunca pudo existir ni la más mínima compresión hacia el ser que por meses habitó dentro de ella.
El menor cerro los ojos complacido
Una idea más surgió en su cabeza, observo el cuerpo careciente de vida y sonrió alegre por verle. Sin embargo, eso no era lo que buscaba, miro el gancho que colgaba del techo, donde recordaba alguna vez vio a Suga colgar a un hombre en él y como niño chiquito con un juguete nuevo, delicadamente clavo el corazón ahí.
Una paz se instaló en él, al sentir las pequeñas gotas de sangre que comenzaron a caer por encima de su rostro; cerro sus ojos disfrutando de la placentera sensación y con movimientos delicados, sus manos barrieron del líquido, comenzando desde su rostro y deslizando el tacto por su cuello hasta finalmente detenerse en su pecho desnudo. Podía sentir la calidez del líquido escurrir, además de ese dulce olor y sabor característico que alcanzo a llegar hasta sus rosados labios.
Estaba tan absorto en su momento que no se había percatado que muy cerca, los ojos de Suga le observaban.
Aquella imagen era demasiado.
Había un brillo aún más intenso que habitaba en su mirada ante cada una de las acciones que Jimin hacia. No pudo resistirse más, ya lo había hecho por bastante tiempo, así que se acercó apresuradamente al chico, con firmeza le tomo de la cintura atrayéndolo hasta su cuerpo y su otra mano le sujetó de la nuca en búsqueda de besarle esos húmedoslabios.
Se detuvo un poco para mirarle directamente y pudo notarle las pupilas fuertemente dilatadas. Pero no estaba dispuesto a seguir prolongando por más tiempo lo que tanto deseaba, e inicio el beso más necesitado, demandante y obsceno que nunca había dado, uno en el que pudo sentir ese sabor característico a hierro propio de la madre muerta.
Muy delicioso.
Ambos pares de labios resbalaban tan fácilmente y sus lenguas buscaban consumir más de aquel sabor combinado con sus salivas, mordisqueaban los belfos que chupaban y repetían sus acciones pretendiendo adentrarse más a fondo de sus cavidades.
El pelinegro se separó e inicio un intenso recorrido donde su lengua consumía todo rastro de sangre que había por sobre el cuello del chico, al mismo tiempo que sus manos impacientes buscaban deshacerse de la estorbosa prenda que anteriormente le había puesto.
El rubio se dejó hacer, porque ciertamente no tenía nada de incomodidad o miedo. Sentía que finalmente esa carga del pasado ya estaba extinta y Suga le premiaba orgulloso como un fiel devoto.
Se sentía tan pleno, decidido y excitado.
El vestido resbalo por el borde de su cuerpo hasta cubrir sus fríos pies, y sin esperar, el pelinegro comenzó a repartir pequeños besos acompañados con suaves lamidas sobre sus piernas, sujetándole con firmeza por la cintura; segundos después de disfrutar probar aquella piel, los labios del mayor fueron ascendiendo poco a poco deteniéndose por segundos para continuar besando aún más en la zona del abdomen y dejando un rastro húmedo con su lengua, termino por llegar a su objetivo: esos pequeños pechos, succiono gentilmente de aquellos pezones ensangrentados mientras su tacto descendía hasta alcanzar el trasero del chico, que moría por apretar y acariciar.
Torpemente, Jimin intento retirar la chaqueta negra de cuero tan característica del mayor, así como la camiseta del mismo color, aunque fue Suga quien termino ayudándole; el menor observo por escasos segundos como las pequeñas gotas de sangre continuaban cayendo desde arriba, coloreando los hombros y el desnudo torso, se permitió tocar...
Si, era un pecho fuerte.
Las delgadas manos descendieron por encima del abdomen ajeno hasta llegar al cinturón del pantalón, lo soltó y no tardaron los pantalones en deslizarse y acompañar el roio vestido en el suelo.
Se arrodillo frente al mayor, su rostro a escasos centímetros de su hombría, sin embargo, este hablo - créeme que deseo que lo hagas pero es suficiente con la imagen que justamente ahora veo.
- ¿Seguro?, puedo hacerlo
- No - se agacho a la altura del chico - ¿Cuándo fue la última vez que cogiste con alguien?
- Ya lo ha escuchado hace un momento
- ¿Qué? - estaba sorprendido - espera... acaso después de tu padre ¿nadie más te ha tocado?
- No - Jimin agacho el cabeza tímido
Vaya mierda - Suga guardo silencio por unos segundos hasta que se levantó alcanzando la cobija que había sobre el viejo colchón, regreso y la coloco por encima de los hombros del chico - Solo me haz confirmado algo que ya sabía - hablo nuevamente y con sus dedos tomo la barbilla del menor obligándolo a que le mirase, se acercó y volvió a besarle
Los chasquidos volvieron a resonar nuevamente y los besos a descender ahora por el cuerpo del chico. Suga le dio un suave empujón en el pecho, quien entendió y se recostó encima de la cobija que tenía.
Aquellos dulces besos fueron remplazados por húmedas lamidas que repartía por sobre la tela de su ropa interior - mmhhh - Jimin liberaba leves quejidos - mmmhh~ghh
El mayor continúo retirando la molesta prenda y justo como lo esperaba, el miembro de Jimin no era tan grande, su zona tenía una totalidad levemente clara y aquel bello no era muy largo, delatando que quizás el chico antes se rasuraba seguido.
Era muy tierno
A pesar de que por su mente se le cruzo la idea, no se permitía lucir como un marica y meterse un pene en la boca.
Aunque si quería.
- Date la vuelta y empíname tu culo - ordenó
E inmediatamente así lo hizo el menor. Pero para sorpresa de Suga, no esperaba lo que veía: la curvatura de aquella cintura se marcaba a la perfección y el trasero del chico lucia mucho más grande.
Esa sola imagen lo tentó demasiado a acercar ambas manos y que se abriese espacio entre ambas nalgas. Relamiéndose los labios e impaciente acerco su húmeda lengua comenzando a lamer por encima de aquella entrada.
- Mmhgg ~ aamhh ~ mmm - Jimin volvió a liberar más gemidos. La humedad que recibía en aquella zona era una sensación tan exquisita - chúpame más.. mhhg~mmh... se~e siente muy rico - la imagen de la lengua de Suga saboreando aquel lugar tan vergonzoso para él embriagaba su morbosa mente - méteme la lengua...
El pelinegro se detuvo - pídemelo - dijo y mientras esperaba la respuesta del chico, con su dedo pulgar trazaba círculos por encima del contorno de la mojada entrada
- Amm~ pobre~ favor...
- Dilo bien
- Méteme la lengua por favor.
¿Donde? - dio un casto beso y caricia en una de las nalgas frente a él - ¿mh?
- Aaammh, méteme la lengua en el culo por favor, ya no aguanto más... ¡lo necesito!
Sonriendo victorioso, el mayor volvió a abrirse espacio, otorgo una nueva lamida y soltando una buena cantidad de saliva adentro su larga lengua dentro del cálido ano, metía y sacaba su sinhueso simulando una especie de embestidas.
Mmmhhh~ si - la garganta de Jimin soltaba quejidos por lo bajo.
En momentos podía notar como el chico se relajaba dilatando de poco en poco su entrada. Tomo algo de saliva de entre sus labios y ahora remplazando a su lengua, eran dos de sus dígitos que tomaban su lugar para dilatar aún más aquel espacio, sin dejar de proporcionar más de su propia lubricación.
Jimin estaba tan excitado que acerco su pequeña mano y comenzó a acariciar su dura erección que ya había liberado bastante liquido preseminal.
Suga al notar esto, le tomo y lo volteo rápidamente - quiero tu mirada observándome, escupe - ordeno acercando la palma de su mano hacia los regordetes labios del rubio, quien obedeció y dejo escurrir suficiente cantidad de baba, misma que el pelinegro uso para cubrir toda su erecta longitud.
Se acomodo, posiciono su glande y poco a poco el hombre fue introduciendo su virilidad en la ya preparada entrada
- Agh ~ duele - Jimin cerró los ojos ante la incómoda sensación
- Pasará, el dolor también resulta muy placentero y desearas volver a sentirlo
Suga continuaba, pues en realidad era un poco mas complicado por lo estrecho que estaba el chico, pero cuando su glande logro entrar libero un pequeño quejido.
Ya estaba dentro
Empujo mas hasta que finalmente todo su miembro estaba abrazado por las apretadas paredes.
...tan cálido y húmedo
Se siente mejor que la vagina de una mujer - pensó
- Estas muy caliente - susurro
Jimin le miraba desde abajo con un rostro de dolor, un par de lágrimas habían caído por sobre sus mejillas.
Sin duda para el mayor era una imagen de puta madre, pues lo tenia tan abierto de piernas, desnudo cubierto de sangre, profanándolo por el culo y con ese semblante de sufrimiento en su rostro.
...tan perfecto.
- Bésame, por favor - pidió el rubio
Complaciéndolo, se agacho hasta posicionarse encima del delgado cuerpo y ya demasiado cerca devoro los labios contrarios. Distrayendo al chico para intentar salir lentamente de su interior.
La fuerza de las mordidas que se marcaban en los labios de Suga delataba el incomodo dolor que Jimin sentía, aunque segundo a segundo este iba minorizando y comenzaba a acostumbrase ó quizás, su entrada ya empezaba a abrirse lo suficiente.
- Em empieza a sentirse diferente - dijo Jimin
Continuo un par de veces más, otorgando suaves penetraciones
- ¿Puedes escupirme ahí un poco más? - pregunto el chico
Le adivino el pensamiento, pues el pelinegro iba a hacer aquello. Reunió una buena cantidad de saliva y la dejo caer desde arriba sobre la parte que sobresalía de su erección.
Ambos pudieron sentir la diferencia, las penetraciones aumentaron levemente de velocidad.
- Mhhg, e~esto es muy sucio... me gusta - hablaba entrecortado, mientras el mayor continuaba incrementando las estocadas con que empujaba dentro del caliente ano del menor - mmmhh~mmh duele pero es~s muy rico, mas~mas...
Suga se sentía tan extasiado que le abofeteo la cara para luego sujetarle de los cabellos y con la otra mano apretarle del cuello - cállate puta - estampo sus labios con los ajenos sin dejar de penetrarlo.
- Mm-hh... si
Suga se detuvo, levantó a Jimin y se recostó en el lugar - Muéstrame como te mueves.
Cambiaron posiciones, el menor ahora estaba arriba.
Brincaba con velocidad y caía con fuerza haciendo aún más sonoro ese característico sonido obsceno de sus nalgas impactando contra las caderas del pelinegro.
Las gotas de sangre continuaban cayendo de arriba encima de sus cuerpos, Jimin deslizaba sus manos por sobre sus labios y cuello embarrándose más de ese oscuro color.
- Mmmhhhg lo~o puedo sentir muy muy caliente y duro dentro de mi
Ya no mostraba señal alguna de vergüenza o timidez, el placer que buscaba continuar sintiendo era más fuerte.
Suga no podía con esa imagen, se levanto un poco hasta alcanzar una vez mas los labios del chico y los tomo con hambre; nuevamente pudo sentir la presencia de ese sabor a saliva mezclada con el hierro de la sangre que los enloquecía a ambos.
Jimin se aferraba a sus anchos hombros y el mayor tomaba sus caderas buscando aumentar la fricción de sus intimidades.
- Empinate otra vez - susurro en su oído
Obedeció de inmediato, ambos molestándose al tener que separarse, pero no por mucho, porque nuevamente Suga volvió a hundirse dentro de él.
Una loca idea cruzo su mente, necesitaba hacerlo. Alcanzo uno de los bolsillos de sus pantalones y extrajo lo que buscaba. Libero el filo y con detenimiento lo acerco al costado izquierdo de la zona lumbar en la espalda baja de Jimin.
Realizo el primer corte en diagonal.
- Ammgh~mmhh, carajo... - el cuerpo bajo él empezó a tensarse y apretar más su miembro. Lo estaba exprimiendo demasiado bien, estaban cerca de terminar. Se apresuro y realizo el ultimo corte en diagonal - ¡mmmmghh! ¡Suga! - grito chillonamente Jimin llegando al orgasmo y disfrutando de los espasmos que envolvían su cuerpo
El pelinegro acerco la filosa navaja a su lengua y lamio los rastros de sangre que quedaron sobre esta.
Finalmente, la guardo y termino por dar las ultimas embestidas que necesitaba para tambien conseguir su liberación y vaciar toda su semilla en el interior del chico.
Terminar adentro era exquisito.
Ahora no tendría que preocuparse de que otro maldito mini él existiera.
Ambos intentaban controlar sus agitadas respiraciones y reunir nuevas fuerzas. Cuando Suga se recompuso en parte del reciente orgasmo, atrajo el cuerpo de Jimin, dejando la espalda recostada sobre su pecho, lo observo detenidamente y volvió a sentirse excitado tan solo por verle aun cubierto de ese liquido rojo que combinado con el semen, resbalaba sobre las piernas desnudas.
Los segundos continuaron pasando, nadie se atrevió a decir nada, hasta que...
- ¿Por qué la trajiste? - cuestiono Jimin aun poco agitado rompiendo con el silencio que habia
- Por qué se cómo te sientes ahora - conectaron miradas
- ...a veces dices demasiado en tan pocas palabras
El pelinegro sonrió - pensé que la harías sufrir más
- no, no fue tan mala madre siempre.
Se formo otro momento más en silencio, que no era incomodo. Solo que ambos querían algo y esperaban que el otro lo hiciera. Pero fue el rubio quien no lo pensó mucho más y se lanzó a devorar los labios del contrario en un beso corto y algo cariñoso.
- Suga... - nuevamente hablo el menor, pero el pelinegro acerco su dedo índice a sus labios callando sus palabras
- No me vuelvas a llamar así - advirtió y Jimin no pudo evitar sentirse afligido - ...porque a partir de hoy me perteneces, eres mío y puedo hacer lo que me plazca con tu cuerpo, mente y alma cuando yo desee - dio una pequeña lamida de manera sucia a los regordetes labios - Yo soy tu señor y tú... mi muñequita
El menor le miro detenidamente - Si, mi señor - respondió y nuevamente se besaron intensamente con sumo morbo delatando ese deseo que sentían, hasta liberar un poco de sangre de sus calientes labios.
No había vuelta atrás...
"Pervirtió mi mente
Beso mis traumas
Y ahora juega con mis demonios"
(Una voz de Park Jimin para Park Jimin)
Por qué Jimin se había vuelto ese juguete que no es correcto te guste, lo usas cuando estas aburrido, pero por una extraña razón no quieres botarlo y mucho menos compartirlo porque solo tú puedes quieres hacer la mierda que te plazca con él.
Y ya había hecho la primera de muchas marcas que trazaría en su cuerpo y alma