Capítulo 1: No puedo olvidarte — Elías
Por más de 6 años me he sentido atraído indiscutiblemente por mi mejor amigo, desde los 12 años, supe que sentía algo por él cuando empecé a imaginarme su rostro y sus labios color cerezoso tocando mi boca mientras nuestras mentes solo se concentraban en nosotros y en tocar nuestras manos cuando nos respirábamos mutuamente.
Créanme que intenté de todo para que se fijase en mí, desde siempre tratar de tomarlo de las manos, abrazarlo del cuello, tocar su cara una y otra vez, y hasta sentarme siempre junto a él lo más cerca posible, pero nada servía. Mientras yo seguía imaginándome una vida con él, el seguía contándome sobre las nuevas novias que había conseguido y amado, incluso, me enteré de que había tenido ya su primera vez con una de ellas y que fue la cosa más maravillosa que a él le había sucedido, yo solo lo felicité con gran regocijo y asombro, soy hombre, tengo que hacerlo, pero por dentro, estaba tan triste y enojado al saber que alguien más que no fuese yo le había dado su primera vez en pareja, quizá no sea la gran cosa para ti, pero para mí es el mayor regalo y muestra de amor que una persona puede darle al amor de su vida, y me dolió tanto de que esa primera vez estando íntimamente no haya sido conmigo.
Yo me quedaba cada vez más solo, muchas chicas se me acercaron para salir conmigo, pero fue un arma de doble filo cuando les conté a mis amigos que era bisexual, en especial, a él, Jan Carlos.
Recuerdo perfectamente que él junto con otros 3 amigos me preguntaron el tipo de pareja que me gustaba, a lo que yo respondí: "Ambas, soy bisexual", su cara se llenó de asombro y una extraña tranquilidad, pues aunque no sea muy bello, si era el más bello de todos nosotros (o eso creo jajaja), su sorpresa fue que yo me reconocía mucho con la gente por ser un chico de extrema educación, estudioso y muy religioso, ¿cómo alguien tan pegado a una fe podría ser "bisexual"?
Ese día fue el fin de las posibildades de tener una pareja heterosexual en mi vida, al menos en mi hogar, todas las chicas que les llegué a gustar sabían que era bisexual, y lo peor de todo, fue que Jan Carlos era el culpable de ello, cuando una chica se fijaba en mí, él rápidamente decía:
—Oye, ¿sabías que Elías es bisexual?
—¿A qué te refieres Jan Carlos?
—Sí, que le gustan también los chicos.
—¿En serio?, ¡Qué asqueroso!
—Oye no tienes por qué juzgarlo, así nació y así es.
—Que asco, dile que ya no me interesa por favor.
—Claro, yo se lo digo, y discúlpalo, él no quería que esto sucediera.
—Pues dile que si no quisiese que sucediera es mejor que se trate esa enfermedad mental que tiene, ¡Me voy!
—¡Que estés bien!
Y eso fue así cada vez que una chica me volteaba a ver, a él le daban celos de que yo tuviera pareja, quizá era porque chicas más lindas se fijaban en mí que hacía él, mientras yo tenía 15 años, el tenía 13, y su mente lo único que pensaba era en cuántas chicas podría tener más que todos nosotros, mientras que yo no me interesaba en nadie hasta que alguien me gustara de verdad, él tomaba a cualquiera que se le presentase en el camino y la hacía su novía, tenían sexo y se dejaban, una y otra vez hasta casi desde los 14 hasta los 16 años.
Cuando entré a la preparatoria, pude ver caras nuevas y alejarme de las difamaciones que se habían hecho en mi hogar por mi orientación sexual, no negaré que me enamoré, incluso, un compañero de mi salón hizo olvidarme de Jan Carlos por un gran y largo tiempo, pero nunca le confesé mis sentimientos y fue lo mismo que con mi mejor amigo, mucho amor pero poca confianza para decirlo, ni a ninguna de las 10 personas que me llegaron a gustar, pero la de ese chico Walter con su belleza única y sus rizos en su cabello color oscuro nunca se me podrán olvidar.
Ha sido así durante todos estos años, me ha gustado mucha gente, pero Jan Carlos es alguien que nunca he podido dejar de amar, ahora que entré a la universidad, sigo queriéndolo a pesar de todo, pero en cambio, me he decidido a dejar de intentar hacerme notar en alguien que seguramente nunca se fijará en mí, quizá sean así las cosas, nunca podré conocer el amor entre nosotros.
He marcado un nuevo horizonte y me he decido a conquistar a alguien más en quien si tenga mayores esperanzas, como a mi nuevo compañero de universidad Gabriel o a mi otro mejor amigo, Charlie, cerraré la hoja de Jan Carlos para siempre, ya tengo 18, ya no busco solo un noviazgo, busco a alguien que me acompañe y que esté conmigo en las buenas y en las malas, quizá mi pareja esté por ahí, quién sabe, la suerte y la muerte Dios la manda jajaja, como sea, veamos que me tendrá el futuro, un abrazo y un saludo, Elías.